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Curiosidades sobre la Guardia Civil

  • Escrito por Redacción

guardia civil fundacional

Curiosidades sobre la Guardia Civil

Os traemos un articulo interesante sobre curiosidades de la Guardia Civil, curiosidades que le dieron su carácter peculiar, su imagen particular.

Sombrero:

La Historia del Cuerpo está llena de innumerables hechos, servicios, anécdotas y curiosidades, que sobre todo, aquellas que están lejos en el tiempo, pueden resultar desconocidas para los más modernos, y para los veteranos, en algunos casos, haber quedado olvidadas.

No cabe duda que de todas las peculiaridades que pueda tener nuestro Cuerpo, la más característica, al menos desde el punto de vista externo, es nuestro singular sombrero, el "tricornio", por más que a nosotros, a fuerza de verlo todos los días, nos parezca de lo más normal. Desde la fundación de la Guardia Civil, y con el transcurso de los años, el sombrero ha ido sufriendo variaciones, que realmente no han sido otras que la modificación de las medidas. Esto desde luego, ha llevado consigo una tranformación sustancial del aspecto, forma y material, respecto al primer modelo aprobado.

El origen de este emblemático sombrero de tres picos, característico de la Guardia Civil, hay que buscarlo, cómo no, en el Duque de Ahumada, nuestro fundador; fue su preocupación constante que aquel Cuerpo que estaba creando, tuviera un uniforme con "aspecto severo, elegante, vistoso, única forma de conseguir la representación social que había de darse a sus componentes"; pero también tuvo mucho que ver el General Narváez, el "Espadón de Loja", a la sazón, Presidente del Gobierno. Y es que el Duque de Ahumada le presentó en Barcelona unos maniquíes con el uniforme que había diseñado, los cuales aceptó, pero objetando que las fuerzas de infantería deberían usar el mismo sombrero que las de caballería, es decir, el sombrero denominado de tres picos o de medio queso. Éste no es sino un sombrero de alas en el que la posterior y anterior se doblan sobre la copa y se mantienen recogidas mediante una cinta y un botón situado en la pala anterior.

Para la infantería se había previsto que utilizara la prenda de cabeza que solían usar las fuerzas del ejército en aquel entonces, el morrión, una especie de sombrero de copa (con forma de cono truncado) sin alas y con visera, y que resultaba incómodo y poco elegante.

La Reina Isabel II respaldó la opinión de Narváez, y en el primer real decreto sobre uniformidad, de 15 de junio de 1844, se puede leer "... Su Majestad, a su vista, se ha servido aprobar el primer proyecto, con la sola diferencia de que los guardias de Infantería han de usar el sombrero, como los de Caballería,..."

El diseño del uniforme del entonces nuevo Cuerpo fue todo un acierto, como recogió la prensa del momento, tras la presentación hecha en Madrid el 1 de septiembre de 1844:

  • "...Atraían las miradas del inmenso gentío que se agolpaba a las calles de su tránsito, y con razón, pues su continente militar, y el uniforme, serio, verdaderamente español que ostentaban infantes y ginetes (sic), debían naturalmente agradar a cuantos presenciaban el desfile". (Periódico "EL CASTELLANO", Madrid, del 3 deseptiembre de 1844).
  • "Han entrado en esta corte un batallón y un escuadrón de la Guardia Civil vistosamente uniformados...". (Periódico "EL TIEMPO", Madrid, del 3 de setiembre de 1844).

Este profundo desvelo del Duque de Ahumada por el aspecto exterior y estado de policía del personal del Cuerpo, se puso nuevamente de manifiesto cuando, a los pocos días de su segundo nombramiento como Inspecto General de la Guardia Civil, en octubre de 1856, mediante una circular, recuerda la necesidad de usar un sombreo con las medidas reglamentarias (dadas en pulgadas y líneas, al no ser reglamentario, todavía, el sistema métrico decimal).

Es en 1860, siendo inspector General el Teniente Gneral Hoyos, cuando el "tricornio" empieza a evolucionar hacia el actual formato; en una circular de 18 de mayo de 1860, refiriéndose a esta prenda de cabeza, además de apelar a la "perfecta igualdad que ha de haber en todo el Cuerpo", dice que "debe reformarse agún tanto reduciéndolo a las medidas siguientes...". En esas nuevas dimensiones, todavía en pulgadas, empieza a reducirse la pala anterior, con lo que su aspecto comienza a ser similar al actual (la pala posterior debería tener ocho pulgadas, mientras que la delantera se reducía a seis).

En 1866 el tricornio ya tiene la forma de hoy en día, pero de mucho mayor tamaño; con el paso de los años, estas dimensiones se van reduciendo paulatinamente. Para comprobarlo, basta con comparar la altura de la pala posterior y anterior reglamentada en aquel año, con la de la Cartilla de Uniformidad de 1922 y con la estipuladas actualmente en Orden Ministerial de 1989.

Tal y como se ha descrito, de forma resumida, es como el tricornio ha evolucionado desde aquel sombrero de medio queso hasta la actual prenda de cabez del Cuerpo, pero ¿cómo y por qué ha evolucionado el material del que estaba hecho? Originalmente era de fieltro, lo que, lógicamente, hacía que se ensuciara con facilidad,resultando difícil mantener su buena presencia y, por ende, caro por su continua necesidad de reposición. Es por ello que se reglamentó el uso de "fundas". La más corriente era de hule negro, siendo utilizada en verano otra de tela de color blanco, con visera y cogotera.

Son muchas las disposiciones que regulan el uso de estas fundas, que no eran de exclusivo uso de la Guardia Civil, sino que fueron declaradas reglamentarias en todas las armas e instituos del Ejército por Real Orden de 22 de noviembre de 1876.

No obstante lo anterior, ya mucho antes eran reglamentarias en la Guardia Civi, estando recogidos ambos tipos en las "Instrucciones para la Uniformidad de la Guardia Civil" publicadas en 1866 ( y que no era sino una recopilación de la dispersa normativa existente hasta el momento). Su empleo, que lógicamente fue variando con el paso de los años, se puede resumir diciendo que se utilizaban para el servicio en despoblado y carretera aunque también se autorizaba a usar la de hule en el Uniforme de Diario de población si llovía o nevaba; en verano se utilizaba la de tela y en invierno la de hule.

Con el paso de los años se fue generalizando el uso de la funda de hule, de manera que a partir de 1899 se autorizó el empleo de un sombreo hecho de cartón y de tela (posteriormente también de corcho) para cuando se usara la funda de hule, reservando el de fieltro para cuendo hubiera que ir sin ella.

Este "truco" se mantuvo en el Reglamento de Uniformidad de 1922: "Se autoriza para los actos que se dirán en esta cartilla el uso del sombrero de corcho o cartón, de las mismas dimensiones que el de fieltro, con funda de hule, llevando aquél un botón en el sitio correspondiente a la presilla".

Sin embargo, en esta Cartilla, se cambió la funda de lienzo blanco por la de color gris-verdoso, también con cogotera y visera, prenda que seguro que alguno de los lectores no sólo recordarán sino que habrán usado, ya que se ha mantenido hasta hace muy poco tiempo.

Todavía la Orden de 20 de julio de 1989 (publicada en el BOGC núm. 20 de 20 de julio ) mantiene como partes del "tricornio", entre otras, la armadura y el forro exterior: la armadura está hecha de corcho, lleva cosida en la parte central de la banda un botón (el "bulto", y que tiene su origen en el botón para la presilla del sombrero de medio queso, referido anteriormente) y está recubierta, de forma tirante y sin arrugas (no como las primitivas fundas) por el forro exterior de charol (ya no es de hule), que queda sujeto y cerrado por cuatro pequeños botones que hay debajo las palas laterales.

Es decir, que lo que empezó siendo una solución práctica, un "apaño" hecho por ahorro y con vistas a preservar esta emblemática prenda, terminó siendo su material fundamental: el charol de nuestro "tricornio".

Bigote

Es bien conocido, que desde los tiempos más antiguos, el uniforme militar ha sido estudiado y cuidado hasta en los detalles más insignificantes. Pero por otra parte, el uniforme va unido al individuo, y por tanto formando un todo. De tal forma, que igualmente se ha contemplado el aspecto que pudieran ofrecer las partes visibles de la persona uniformada.

Así, en nuestro Reglamento puede leerse: "no deberá salir nunca de su casa cuartel sin haberse afeitado por lo menos tres veces por semana, o teniendo la barba con la más esmerada policía, el pelo corto, lavada cara y manos, con las uñas bien cortadas y limpias, el vestuario bien aseado y con el calzado perfectamente lustroso. (Artículo 11 de la Cartilla del Guardia Civil. Aprobada por R.O. de 30 de octubre de 1879)."

El pelo que crece en la cara, ha sido objeto por parte de los hombres, salvo rarísimas excepciones en algunas mujeres, de muy diversas formas, longitudes e intenciones estéticas. La Guardia Civil, no quedó al margen de estas consideraciones estéticas íntimamente unidas al aspecto uniforme de sus componentes. Y ya el Duque de Ahumada, dictó en los primeros momentos pautas sobre el particular.

En Circular de 28 de noviembre de 1844, se lee:

"..., que se observe en todo la mayor uniformidad, cuidará VS. escrupulosamente, que tanto los señores Jefes y Oficiales como las clases de tropa que tiene a sus órdenes, usen el bigote en todo el largo del labio, sin permitir ninguna clase de perilla ni patilla y que el pelo se lleve siempre cortado a cepillo..."

Transcurre poco tiempo, cuando se promulga por el Ministerio de la Guerra una Real Orden en fecha 14 de agosto de 1845, para que en el Ejército, la Tropa use bigote, y los Jefes y Oficiales puedan llevar además una perilla y patilla con algunas limitaciones:

"...perilla corta, entendiéndose, bajo este nombre, el vello que nace en el centro del labio inferior, pudiendo los mismos Jefes y Oficiales usar patillas, pero moderadas, rectas y sin unirlas al bigote ni perilla".

Al mes siguiente, en otra Real Orden del Ministerio de la Guerra de fecha 23 de septiembre, "La Reina (q.D.G.) se ha dignado mandar, que en todos los Cuerpos e Institutos del Ejército, queda absolutamente prohibido el uso de las barbas, ..."

El Inspector General de la Guardia Civil, en una Circular de 4 de febrero de 1861, recuerda la vigencia de la Real Orden de 14 de agosto de 1945, como consecuencia de la falta de observancia de la misma:

"... llevándose por los Jefes y Oficiales perillas largas y cortas, y usando éstas hasta los individuos de tropa ..."

Pasan los años y en 1869, una Real Orden de fecha 25 de noviembre, se permite la barba en todo el Ejército. En ella puede leerse:

"S..A., el Regente del reino ha tenido a bien resolver que se permita a los Jefes, Oficiales e individuos de tropa de todas las armas e Institutos del Ejército, el uso de toda barba, sin más limitación exigida por la necesidad de conservar en todos los cuerpos la mas esmerada policía...".

Otra Circular de fecha 11 de noviembre de 1872, dirigida a los Señores Coroneles Subinspectores y primeros jefes de Provincia, recuerda la anterior R. O. De 25 de noviembre de 1869, como consecuencia de la consulta elevada por el primer Jefe de la Provincia de Albacete, sobre:

"... si ha de prohibir el uso de la perilla larga al Teniente D. Daniel Cebrian y Cuenca, que procedente del undécimo Tercio ha sido recientemente destinado al 5º.

La Circular, recuerda la autorización del uso de toda barba, ..."sin otra limitación que la de conservar en los Cuerpos la más esmerada policía a juicio de las Autoridades militares. Teniendo en cuenta esta limitación, en nada afecta a la disciplina la libertad que cada uno debe tener de llevar la barba de una manera u otra, y en este concepto le recuerdo a VS. la precipitada orden, para que no se inquiete a los individuos de este tercio en el uso de llevar sus barbas del modo que mejor le parezca".

Tablilla

La Guardia Civil ha tenido y tiene muchas cosas emblemáticas. Los ciudadanos con más edad, por su persistencia en el paisaje español, recuerdan la pareja envuelta en su capa, con una especie de joroba desplazada hacia abajo, que no era otra cosa que la cartera de camino, elemento indispensable para los servicios realizados a pie, o el sombrero de charol con barboquejo. Igualmente, el Cuartel, la Casa-Cuartel, ha sido y es punto de referencia en las poblaciones.

Releyendo viejos escritos, se han podido encontrar dos Circulares que hacen referencia a un elemento inexcusable en todas las fachadas de nuestras casa-cuartel: la tablilla.

Encontramos en la Circular de 1846, firmada por el Duque de Ahumada, y dirigida a todos los Jefes de Tercio, una especial referencia a este elemento de las fachadas:

"Para que a medida que la Organización de la Guardia Civil toca a su término, los pueblos vayan experimentando todos los beneficios que para su seguridad y más pronta administración de justicia deber reportarles, dispondrá VS. Que en todos los Puestos del Tercio de su mando se observen, en lo sucesivo, las reglas siguientes:

1ª. Vigilará VS que, como tengo prevenido, sobre las puertas de todas las casas-cuarteles de ese Tercio, esté puesta la inscripción de: "Casa-Cuartel de la Guardia Civil" en letras grandes y claras, que puedan verse con facilidad.

2ª. En todas las poblaciones en que haya alumbrado, se deberá solicitar de la Autoridad municipal correspondiente, que uno de los faroles de la calle se coloque de manera que se pueda leer bien el letrero, para que cualquiera que necesite del auxilio de la Guardia Civil, pueda hallarlo con la mayo facilidad".

Con el paso del tiempo, todos los puestos fueron colocando las tablillas con la inscripción ordenada, pero la falta de criterio sobre la forma que debía tener dio origen a que el Duque de Ahumada dictase a todos los Jefes de Tercio otra Circular dada en Madrid a 3 de diciembre de 1856, en la que se describe de forma completa como ha de ser la tablilla.

"Circular.- Para que haya uniformidad en las tablillas que han de colocarse en las fachadas de las casas-cuarteles de todos los puestos, dispondrá VS que las que se construyan en ese tercio sean de treinta y dos pulgadas de largo por veinticuatro de ancho, las que tendrán dos anillas de hierro en los barrotes transversales del reverso para colgarse sobre dos alcayatas que se fijarán en la pared. El color por ambos lados será claro y pintado al óleo, y en lado de fuera una inscripción de color negro también al óleo dividida en la siguiente: Casa Cuartel de la Guardia Civil:

Lo que hará VS saber a todos los comandantes de provincia para su más exacto cumplimento.

Dios guarde a VS muchos años. Madrid 3 de diciembre de 1856.- Ahumada".

Boletín

Las páginas de nuestro Boletín Oficial nº1 del 1 de agosto de 1858 nos explica la finalidad con la que nace: "...cumplimos con el deber que nos hemos impuesto de poner en conocimiento de nuestros suscriptores todo cuanto pueda ser útil y de interés general no sólo a los individuos, sino también al Cuerpo. El Boletín, en sus casi 144 años de existencia, atesora entre sus páginas la historia del Cuerpo y sus protagonistas: los guardias civiles.

No es poco frecuente que un recién llegado a su Puesto, dirigiendo su mirada hacia unos libros antiguos que hay en una esquina, pregunte :"¿y eso qué es?", obteniendo como respuesta: "¿ el qué?", ¡ ah, eso!, son los boletines viejos". Y es que en muchos de nuestros cuarteles tenemos esos libros deliciosamente encuadernados y con una antigüedad que en muchos casos supera los cien años.

Así, el Boletín Oficial de la Guardia Civil, en vez de ser una simple publicación periódica en la que asiduamente buscamos si hemos sido destinados, si han convocado tal o cual curso o simplemente, tratamos de seguir la pista a algunos de nuestros compañeros, se convierte en Historia; Historia de España e Historia de la Guardia Civil (si es que cabe distinguirla), y también, por qué no, en un pequeño anecdotario de nuestro Cuerpo que seguro que es capaz de arrancar alguna sonrisa a su lector.

Como todo en la Guardia Civil, ha cambiado mucho a lo largo de su ya dilatada vida, tanto de formato, como de periodicidad, aspecto, contenidos, ....; no pretendo con este artículo otra cosa que sacar a relucir algunos aspectos que, de aquellos que han caído en mis manos, más me han llamado la atención. Espero que tras leerlo, ese recién llegado al Puesto se decida a desempolvar alguno de los tomos de los "boletines viejos".

Tras la creación de la Guardia Civil, nuestro Cuerpo no contaba con una publicación oficial y exclusiva; pero muy pronto, en 1850, comienza a editarse una publicación que, aunque no es oficial, se ocupa de los asuntos del nuevo Instituto: "El Guía del Guardia Civil". Desaparece a finales de 1854, a la vez que nace (1855) un nuevo semanario llamado el "Mentor del Guardia Civil", que tampoco era oficial, pero cuyo primer suscriptor, según decía la propia publicación, era el Duque de Ahumada. Finalmente, el 1 de agosto de 1858 nace el Boletín Oficial de la Guardia Civil.

Este primer número expresa claramente cuál es su finalidad: "...cumplimos con el deber que nos hemos impuesto de poner en conocimiento de nuestros suscritores todo cuanto pueda ser útil y de interés general no sólo a los individuos, sino también al Cuerpo".

Servicios del Cuerpo

Bajo este título se publicaban con increíble celeridad, teniendo en cuenta los años que corrían, un resumen de los servicios que se debieron considerar como más relevantes. Es tentador transcribir literalmente muchos de ellos, pero lógicas razones de espacio obligan a reducirlo a uno, habiéndolo elegido entre los publicados en el primer Boletín de la Guardia Civil, respetando, incluso, la ortografía original:

" 4.º Tercio.- Provincia de Valencia- Puesto de Sueca .- Al anochecer del 18 del pasado se presentó el alcalde de dicha villa al cabo 1.º Manuel Peris Royo, reclamándole el auxilio de la fuerza para evitar la fuga intentada por los presos de la cárcel del juzgado: acto continuo se constituyó en ella acompañado de los Guardias Vicente Plasencia y Pedro Casbas Escolano, donde encontró al alcaide encerrado en su habitación, único medio de salvarse la vida, y los llaveros todos escondidos por haber sido amenazados de muerte por los criminales; éstos, que en número de cinco se hallaban provistos de armas, de las que hicieron uso aunque sin causar daños se dedicaron á abrir las puertas á los presos de más consideración; empero afortunadamente en tan crítico momento el cabo Peris les dio la voz de alto á la Guardia civil, que oída por los amotinados fué obedecida y reducidos á estrecha prisión, si bien antes hicieron desaparecer aquéllas. Restablecido el orden dedicó todo su cuidado a hacer un escrupuloso reconocimiento en el edificio para asegurarse si los presos lo estaban convenientemente, averiguar quiénes fueron las personas que les habían facilitado las armas y el paradero de unas y otras: hecho así, le dio el apetecido resultado de apoderarse de tres cuchillos y una pistola, aprehender á dos vecinos de dicha villa que los habían entregado á los reos, y quedar altamente satisfecho de aquélla. El Excmo. Sr. Inspector general del Cuerpo se ha enterado con tanto mas aprecio de este servicio, cuanto que á no dudar si estos foragidos hubieran efectuado la fuga intentada, habrían llenado de luto y consternacion aquella provincia y limítrofes, pues entre ellos los había sentenciados á pena capital. De tan importante servicio S.E. ha dado cuenta á Su Magestad por si en su vista tiene á bien mandar se haga consulta de premios a favor de los individuos que lo prestaron."

Permutas

En esta sección, los miembros del Cuerpo podían expresar su voluntad de cambiar el destino que poseían por el que deseaban:

"Martín Martínez Martín, Guardia de 2.ª Clase de la 7.ª Compañía del 1.º, que presta servicio en el puesto de Martín Muñoz, provincia de Segovia desea permutar con otro de su clase de cualquiera de las compañías de los Tercios 11.º, 12.º ó 13.º.

Los individuos á quienes convengan las anteriores permutas, pueden dirigirse á los interesados para tratar de ellas."

Por cierto, que el Guardia Martín Martínez Martín destinado en el Puesto de Martín Muñoz no es una licencia literaria del autor, sino que está recogido en la página 5280 del B.O.G.C. de 8 de febrero de 1863.

Despachos telegráficos

En este curioso capítulo, publicado en el Boletín Oficial de la Guardia Civil durante determinadas épocas, se incluían las "novedades a nivel mundial"; es decir, que de forma brevísima se narraba la evolución de los conflictos bélicos, diplomáticos, sucesiones al trono de diferentes países, natalicios en las distintas casas reales, ...

Puede llamar especialmente la atención el seguimiento de la Guerra de Secesión americana, de la que se informaba a los guardias civiles como en el ejemplo que a continuación se transcribe y que fue publicado en el Boletín Oficial número 216 de 24 de enero de 1863:

"Londres 15.- ...Un decreto de Lincoln declara libres todos los esclavos de los Estados en Insurrección con el Norte.

Batalla sangrienta cerca de Murfreesboro en Tenesee. Los federales triunfaron en el centro, pero en el ala izquierda tuvieron pérdidas enormes. Hubo regimiento que perdió la mitad de los soldados y todos los oficiales. Los federales tuvieron tres generales heridos y los confederados dos muertos. La acción duró dos días, el 30 y 31. Los periódicos de Richmond anuncian que los federales han sido rechazados con grandes pérdidas el 28 y 29 de diciembre en Wiksburg."

Correspondencia

Bajo este epígrafe se agrupaban las respuestas a una serie de preguntas o dudas planteadas por el personal del Cuerpo.

Curiosamente, no hay constancia de la consulta realizada, sino tan sólo del empleo del que la realiza, sus iniciales y su destino. Es de suponer que si se hubieran publicado también las preguntas, se hubieran evitado respuestas como la que a continuación se transcribe:

"Al Guardia del 8.º, P.B.T., del puesto de Andujar (Jaén). Ya hemos dicho repetidas veces que no."

Todas las respuestas son tan escuetas como: son abonables, puede V. solicitarlo, la permuta no puede tener lugar, ... llegando algunas a ser tan tajantes como: No señor.

Estas consultas se vieron temporalmente interrumpidas durante el mandato como Director General del Teniente General D. Jenaro Quesada y Mateus, al dictar la Orden General del Cuerpo del día 1 de enero de 1864 (publicada el mismo día en Boletín número 261) que, en la parte que interesa, decía:

" ...He acordado también suprimir la Sección denominada Correspondencia" como impropia, y con el fin de evitar en lo sucesivo preguntas que revelan siempre una ignorancia desfavorable al que las produce. En la Cartilla, en los Reglamentos y en las Reales Ordenanzas y Circulares que con tanto cuidado se publican, es donde deben aprender los individuos del Cuerpo cuáles son sus derechos, de la misma manera que han aprendido sus deberes..."

No debieron pensar lo mismo sus sucesores en el cargo, ya que, tras su cese, siguieron publicándose.

Publicidad

Ha habido épocas en que los Boletines Oficiales de la Guardia Civil incluían publicidad entre sus páginas. La verdad es que, salvo determinados anuncios que podríamos denominar como "de interés" para el Cuerpo, lo normal es que estos anuncios estuvieran fuera del cuerpo del Boletín, es decir, como última página o también a modo de cubierta.

Los anuncios eran de lo más variopintos; por ejemplo, en el Boletín número 12 de 1 de diciembre de 1938, en plena Guerra Civil y editado por el denominado Bando Nacional (téngase en cuenta que, en el bando republicano, la Guardia Civil había sido disuelta como tal, convirtiéndose inicialmente en la Guardia Nacional Republicana e integrándose cuatro meses más tarde, en el único Cuerpo de Seguridad de la República) se anunciaban, ofreciendo grandes facilidades de pago, desde "Pistolas marca MAUSER y PARABELLUM fabricadas con acero especial KRUPP...", pasando por sastrerías militares ("Para Uniformes militares, sólo ABUELO, C/ Soberanía Nacional 11 de Ceuta") y llegando a ferreterías, imprentas, agentes comerciales, bodegas...

Sobre este asunto, la Revista Armas (núm. 216, mayo de 2000) publicó un interesantísimo artículo del Comandante del Cuerpo y habitual colaborador de nuestra Revista, Jesús Núñez Calvo, (también puede leerse en la página web del autor www.historiaymilicia.com), y que lleva por título "¡Aquellos viejos anuncios de pistolas!".

Castigos y sentencias

También durante determinadas épocas, el Boletín publicaba las sentencias y castigos impuestos, tanto al personal del Cuerpo como a aquellos que se enfrentaban a las fuerzas de la Guardia Civil.

El primer Boletín, explicaba las razones de esta publicación al decir que "Al publicar la anterior sentencia nos sentimos afectados por el sentimiento que nos causa el estampar en las columnas del primer número del Boletín, el castigo impuesto á un individuo del Cuerpo por la grave falta de disciplina que ha cometido, y nos permitimos, celosos siempre por el buen nombre de la Institución, recordar á nuestros lectores la buena moralidad tan recomendada en el Cuerpo como base principal de su existencia, y que tanto debe distinguir á los individuos que visten con orgullo su uniforme".

Como bien puede suponer el lector, los castigos o penas eran realmente duras; sirva como ejemplo la sentencia recogida en el Boletín número 249, de 1 de octubre de 1863, en el que a dos hombres y una mujer de Antequera que mantuvieron con fuerzas del Cuerpo un tiroteo durante más de media hora, se les condenaba a muerte mediante garrote vil a ellos y a ocho años de galera a la mujer.

En cuanto a los castigos que se imponían al personal del Cuerpo, a continuación se transcribe lo que sobre los mismos se cuenta en una de las primeras versiones de la "Historia de la Guardia Civil", ya que vio la luz en 1858 (escrita por José Isidro Surga y Antonio de Quevedo Donis):

"En la Guardia Civil están prohibidos todos que puedan ofender y rebajar la dignidad de hombre. Por faltas leves, los jefes de Tercio pueden imponer á sus subordinados multas hasta de 100 reales; de esta suma en adelante, puede imponerlas el Inspector General, y el producto de ellas se destinará á socorrer á las familias de los que mueren ó se inutilizan en el servicio, y en efectos para las casas-cuarteles que redunden en beneficio general de los guardias.

También se les castiga con la remoción de puesto ó compañía con nota, para que les sirva de antecedente en su nuevo destino. Con traslación de Tercio, prisión, suspensión ó pérdida de empleo, y por último, destinándolos al regimiento corrección al Fijo de Ceuta, para lo cual está autorizado el Inspector General del Cuerpo por Real orden de 16 de febrero de 1815. (sic).

Si la falta fuese de gravedad, son juzgados y sentenciados por Consejos de guerra con arreglo á Ordenanza."

Un guardia segundo de infantería, en la época fundacional, cobraba 8 reales diarios.

Parece inminente la práctica desaparición del Boletín Oficial de la Guardia Civil tal y como hoy lo conocemos, impreso en papel; muy pronto, las pantallas de los ordenadores sustituirán esas hojas de peculiar color. En este pequeño artículo se ha tratado de recordar algunas de las secciones más curiosas ya desaparecidas pudiendo considerarlas hoy en día como anecdóticas.

Sin embargo merece la pena, insisto, perder unas horas leyendo el resto de disposiciones publicadas en los "Boletines viejos", por su curiosidad, por la actualidad y vigencia de muchas de ellas, aun escritas hace más de 100 años,...; espero haber despertado la curiosidad de muchos, y no sólo de ese Guardia de reciente ingreso, por aprender un poco sobre la Historia de la Guardia Civil.

http://www.guardia-civil.net

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