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REGLAMENTO PARA LA EJECUCIÓN DE LA LEY DE GUARDERÍA RURAL DE 27 DE ABRIL DE 1866.

  • Escrito por Redacción

592-LA-GUARDIA-CIVIL-Y-SUS-UNIFORMES

REGLAMENTO PARA LA EJECUCIÓN DE LA LEY DE GUARDERÍA RURAL DE 27 DE ABRIL DE -1866.

TÍTULO PRIMERO
Del servicio de guardería rural, encomendado a la Guardia civil.

  1. Artículo 1.º El servicio encomendando a la Guardia civil por su reglamento orgánico de 2 de agosto de 1852, y el que le confía el art. 1.º de la ley de 27 de abril último, deberá desempeñar con igual atención y simultáneamente por el referido cuerpo.
  2. Art 2.º Desde la publicación del presente reglamento la fuerza de la Guardia civil se considerará destinada a la guardería rural, a la vez que a los demás servicios de si instituto establecidos en sus reglamentos especiales.
  3. Art 3.º En las provincias en donde la Guardia civil no haya recibido el aumento de fuerza que le corresponda, según lo dispuesto en la ley, atenderá sin embargo con toda eficacia al servicio de guardería rural en cuanto consientan sus actuales atenciones y la extensión de su fuerza. En dichas provincias seguirá rigiendo interinamente el reglamento de 8 de noviembre de 1849 sobre guardas rurales. Cuando el nuevo servicio se complete en cada provincia, quedará abrogado en ella el mencionado decreto.
  4. Art. 4.º Las relaciones entre la Guardia civil y los guardas municipales, mientras estos subsistan, serán las mismas que se establecerán en este reglamento entre la Guardia civil y los guardas particulares, en donde los hubiese. Las mismas relaciones habrá entre la Guardia civil y los guardas de montes del Estado, mientras no se estableciere en cada provincia el servicio completo de guardería rural y forestal.
  5. Art. 5.º Al hacerse en cada provincia el aumento de la fuerza que le corresponde, los ministros de la Gobernación y Fomento señalarán de acuerdo el día en que deban cesar en sus funciones todos los cuerpos o individuos destinados a la guardería rural. Las reclamaciones que sobre abonos de sueldo o salarios, o sobre complimiento de otras estipulaciones de sus contratos se suscitaren contra el Estado, las provincias o los municipios, serán resueltas por las autoridades respectivas, sin entorpecer el planteamiento del nuevo servicio.
  6. Art. 6.º Desde el día que se estableciere en cada provincia el servicio completo de guardería rural y forestal, todos los empleados de montes del Estado se dedicarán únicamente a las operaciones de cultivo o de policía forestal, cesando desde el mismo díe que tuvieren más obligaciones que la mera custodia de los montes.
  7. Art. 7.º Siempre que la Guardia civil descubra algún daño o intrusión en las propiedades, o cualquier otro delito o falta, procurará detener al delincuente cuando esto proceda, y ocupar los objetos materiales que puedan considerarse como cuerpo del delito, así como seguir o descubrir las huellas o indicios del hecho que deba perseguirse antes que puedan destruirse o alterarse.
  8. Art. 8.º Cuando hubiere algún daño cuya continuación pueda impedirse, como incendio, distracción de aguas, invasión de ganado, en propiedad vedada u otros, cuidará a la vez, con la prontitud que el caso requiera, de hacer terminar el daño, obligando a que presten su cooperación a los guardas particulares inmediatos, si los hubiere, u otros empleados rurales o forestales de cualquiera clase que tengan carácter público, y aún los mismos dañadores si fueren aprehendidos.
  9. Art. 9.º El jefe de la pareja, de la patrulla o del puesto inmediato, según la urgencia de las circunstancias, formará siempre el correspondiente sumario o parte detallado de los delitos o faltas, el cual se presentará indispensablemente a la autoridad o tribunal respectivo al entregarle los dañadores o sustractores, o participarle la perpetración de dichas faltas o delitos.
  10. Art. 10. Cuando fueren conocidos los dueños de los frutos u otros objetos sustraídos, les serán entregados por la Guardia civil, previo el oportuno resguardo en que conste la obligación de devolverles o responder de su importe en caso necesario.
  11. Art. 11. Las caballerías, ganados y objetos de cualquiera clase que se encontraren perdidos o abandonados, los entregará o depositará la Guardia civil en la forma y con precauciones prescritas en el artículo anterior, valiéndose al efecto, cuando necesario fuere, de la cooperación de los guardas particulares o de los colonos circunvecinos.
  12. Art. 12. Los delincuentes y la información sumaria o los partes detallados de los delitos o faltas serán entregados a los jueces de partido, o a los de paz o alcaldes u otras autoridades o tribunales especiales a quienes corresponda e conocimiento de ellos. En caso de duda se entregarán al alcalde del término más inmediato, quien cuidará de practicar lo que corresponda.
    La Guardia civil, al hacer las denuncias, expresará con exactitud:
    1. 1.º El día, hora, sitio y manera en que el hecho fue ejecutado.
    2. 2.º El nombre y apellido y vecindad del actor y sus cómplices, a no ser que hubiese sido imposible indagarlo.
    3. 3.º El nombre y apellido y vecindad de los testigos presenciales, si los hubiere, y los de la persona contra cuya seguridad o propiedad se hubiere atentado.
    4. 4.º Los objetos aprehendidos al que cometió la falta o delito.
    5. 5.º Todos los indicios, vestigios y circunstancias que puedan contribuir a aclarar el hecho o constituir la prueba del mismo.
  13. Art. 13. La Guardia civil denunciará en la forma prescrita en el artículo anterior:
    1. 1.º Todo delito o falta contra la seguridad personal o contra la propiedad.
    2. 2.º Todo acto por el cual, aunque no hubiese causado daño a la propiedad rural, se hubiere atentado a los derechos del propietario, bien se invadiéndola, bien tomando o disponiendo de alguna cosa, cualquiera que ella sea, comprendida en las heredades ajenas, sin permiso de sus dueños.
    3. 3.º Toda infracción del Código penal, a los reglamentos o bandos de policía rural, a las leyes y ordenanzas de caza y pesca y animales dañinos, de montes y plantíos, de aguas, y de las de caminos, así generales como vecinales y particulares.
  14. Art. 14. La Guardia civil dará conocimiento inmediatamente a las autoridades respectivas:
    1. 1.º De todo lo que pueda contribuir a la averiguación de los delitos cuyos vestigios e indicios encuentren en el curso de su servicio.
    2. 2.º De cualquier enfermedad epizoótica o contagiosa que aparezca en algún ganado, de lo cual darán también conocimiento a los dueños o mayorales de los demás ganados circunvecinos, disponiendo a la vez lo necesario para que el contagiado se mantenga aislado.
    3. 3.º De la aparición de la langosta, dejando señalado cuidadosamente el punto en que posare para ovar.
    4. 4.º De cualquier incendio de edificios, mieses o arbolados.
    5. 5.º De todo conocimiento que reclame la intervención de las autoridades.
  15. Art. 15. La Guardia civil prestará auxilio y protección, dentro de las condiciones de su organización y disciplina, a los propietarios y colonos que necesitaren, y en general a toda la población rural.
  16. Art. 16. La Guardia civil no tendrá participación alguna en las multas o penas pecuniarias que se impusieren a virtud de sus denuncias.

TÍTULO II
Del servicio de la Guardia civil en sus relaciones con los guardas particulares, con los conductores y guardas de toda clase de ganados, con los regantes y con los empleados de montes.

  1. Art. 17. Los propietarios rurales pueden, si lo creen conveniente, nombrar guardas particulares para la custodia especial de sus propiedades y de sus cosechas o frutos. Estos guardas serán considerados como simpes criados o colonos, y a ellos prestará la Guardia civil la protección y auxilio que, en general, ha de prestar por su instituto a toda la población rural. Estos guardas no podrán usar distintivo que los confunda con los de guardas jurados ni otros funcionarios que tengan carácter público.
  2. Art. 18. Los propietarios, colonos o arrendatarios rurales pueden nombrar también, si lo creen necesario, guardas particulares jurados.
  3. Art. 19. Los guardas particulares jurados estarán sujetos a las condiciones siguientes:
    1. 1.ª Ser propuesto al alcalde del pueblo en que radiquen las propiedades que han de custodiar, constituyéndose los dueños de estas, al hacer la propuesta, en fiadores de ello.
    2. 2.ª Ser de buena costumbres reconocidas, gozar de buena opinión y fama, y no haber sido nunca procesado, a no ser que sobre el proceso hubiese recaído sentencia absolutoria de todo cargo y de toda nota.
    3. 3.ª No haber sido nunca expulsado de plaza de guarda municipal ni de guarda particular jurado por las casusas siguientes:
      • Por no haber hecho las denuncias que debían.
      • Por haber hecho denuncia falsa.
      • Por recibir gratificación o regalo de cualquiera especie.
      • Por exigir multas o cometer cualquiera otra exacción.
      • Por faltar al respeto a las autoridades, o desobedecer indebidamente sus órdenes.
      • Por algún otro acto u omisión que infiera nota desfavorable en su moralidad.
    4. 4.ª Que se oiga siempre por el alcalde el informe del jefe más caracterizado del puesto de la Guardia civil a cuya jurisdicción pertenezcan las propiedades que han de ser custodiadas, y que dicho informe se una precisamente al expediente de nombramiento.
    5. 5.ª Que preste juramento en manos del alcalde, y a presencia del secretario del ayuntamiento y del jefe del puesto de Guardia civil antes mencionado, de desempeñar bien y fielmente su encargo.
    6. 6.ª Que el alcalde les expida el título de su nombramiento, en que conste la fianza otorgada por los propietarios; el juramento prestado en la forma prescrita, y el nombre, apellido, naturaleza, vecindad, edad, estatura y demás señas personales del individuo; de cuyo título se remitirá copia al jefe del puesto de la Guardia civil antes referido.

    Por estos títulos y por las diligencias de tos expediente de nombramiento, el proponente podrá recurrir al gobernador de la provincia, al cual se remitirá por el alcalde el expediente para su resolución.

  4. Art. 21. El distintivo de los guardas jurados será una bandolera de cuero con placa de latón en que se diga Guarda jurado. Tanto este distintivo como las armas y municiones serán costeados por el guarda o el propietario, según su particular convenio.
  5. Art. 22. La Guardia civil llevará un registro de los guardas particulares jurados que se nombren por el alcalde, y de los delitos, faltas o infracciones que cometieren, a fin de que estos datos puedan producir los efectos oportunos en los ulteriores informes que se ofrecieren.
  6. Art. 23. Si los guardas jurados cometieren algún delito o falta, serán denunciados por la Guardia civil a la autoridad o Tribunal competente.
    Las simples infracciones en el cumplimiento de su deber serán denunciadas por la Guardia civil al alcalde que expidió el nombramiento, y al propietario que hizo la propuesta para el mismo.
  7. Art. 24. Los guardas jurados llevarán siempre en el ejercicio de sus funciones el distintivo y armas de su uso, y el título de su nombramiento.
  8. Art. 25. Las denuncias que hagan los guardas jurados las dirigirán a los alcaldes o jueces de su demarcación, según la calidad de las infracciones; y a la vez darán puntual aviso de todas ellas al jefe del puesto o de la pareja de Guardia civil que encuentren más inmediatos.
  9. Art. 26. Los alcaldes remitirán estados mensuales a los gobernadores de todas las denuncias e infracciones que se hagan constar por la Guardia civil y los guardas jurados; y la Guardia civil formará iguales estados, que remitirá a la dirección general del arma.
  10. Art. 27. Los guardas jurados denunciarán en la forma prescrita en el art. 26 todo lo que se previene en el art. 14; y darán conocimiento a los alcaldes respectivos y a los jefes del puesto o de parejas más inmediatos de todo lo prevenido en el art. 14.
  11. Art. 28. Las caballerías, ganados y objetos de cualquiera clase que los guardas jurados encontraren perdidos o abandonados los entregarán a los alcaldes o los depositarán en las casas rurales de los propietarios a quien sirven dando inmediatamente conocimiento, como en todos los demás casos, al alcalde y a la Guardia civil.
  12. Art. 29. Los guardas jurados presentarán las denuncias de las simples faltas o infracciones, y los avisos de los sucesos previstos en el art. 14, en el término de 24 horas desde que se cometieron aquellos o llegaren estos a su conocimiento.

    Las denuncias de los delitos las harán inmediatamente, entregando los reos, si fueren aprehendidos, a la pareja más próxima de la Guardia civil.
    Los frutos sustraídos u otros objetos que aprehendiesen los restituirán a las casas rurales de sus dueños, en donde quedaran depositados para los reconocimientos o aprecios periciales que se decretaren: pero antes de apartarlos del sitio en que los hubieren hallado procuraran que sean reconocidos y descritos por la pareja mas inmediata de la Guardia civil en el cuaderno o registro de la misma.

  13. Art. 30. Cuando los guardas jurados aprehendiesen a un infractor, cuya falta sea evidentemente menor que el perjuicio que se le causaría con llevarle detenido, podrán dejarle en libertad, tomando nota exacta, por medio de la pareja más próxima de la Guardia civil, de su nombre y apellido, naturaleza, vecindad, estado, señas personales y punto a donde de se dirige, a fin de que se pueda exigir siempre la responsabilidad de su falla al infractor.
    Otro tanto podrá hacer en casos análogo la Guardia civil.
  14. Art. 31. Los guardas jurados, al hacer las denuncias, expresarán con exactitud lodo lo que se previene en el art. 43, tít. I.
  15. Art. 32. La ratificación bajo juramento de los guardas jurados en las denuncias hechas por los mismos hará fe (salva la prueba en contrario) cuando, con arreglo al Código panal, no merezca el hecho denunciado mas calificación que la de falta.
  16. Art. 33. Los guardas jurados protegerán, como la Guardia civil, a tos que en su persona o en su propiedad fuesen atacados, o se viesen expuestos a serlo en el terreno de su custodia. Asimismo están obligado a prestar a la Guardia civil la cooperación que esta les pida, según lo dispuesto en el art. 9.º, tít. I y demás prescripciones del presente reglamento.
  17. Art. 34. Serán denunciados por la Guardia civil al alcalde y al propietario del terreno los guardas jurados de él que cometan las faltas señaladas en la regla 3.ª del art. 20, a fin de que cesen en el desempeño de sus funciones, y pueda proponerse su reemplazo si el dueño le conviniere.
    El alcalde, con el aviso de la Guardia civil, recogerá y cancelará el título de nombramiento del guarda expulsado, uniéndose a su respectivo expediente, y anotándose esta medida en le registro de la Guardia Civil.
  18. Art. 35. La pena señalada en el artículo precedente no impedirá la aplicación de los demás que puedan corresponder con arreglo al Código penal.
  19. Art. 36. Cuando la Guardia civil o los guardas jurados sorprendan a un pastor, rabadán o conductor de cualquiera clase de ganado cometiendo alguna infracción o delito que obligue a aprehender su persona, atenderán a la vez a la necesidad de que el ganado no quede abandonado o perdido, bien dilatando la aprehensión de la persona si esto no ofrece peligro, bien acompañándole hasta el redil más inmediato, en que el ganado pueda ser encerrado, bien dando noticia a los dueños para que provean a su custodia si por la cercanía a otro o bien por cualquiera otro medio legítimo y eficaz que su celo lo sugiera y las circunstancias de cada caso lo permitan.
  20. Art. 37. Cuando los aprehendidos fueren regantes de terrenos, peones o capataces de montes, o mozos de labranza con yuntas, caballerías sueltas o instrumentos de labor, adoptarán análogas precauciones a las del artículo anterior.
  21. Art. 38. En casos de incendio, inundación y otros de preciso e instantáneo remedio, la Guardia civil y los guardas jurados, además de la reciproca ayuda que se prestaren siempre unos a otros, podrán reclamar y deberán obtener auxilio de todos los circunvecinos y transeúntes capaces para prestarlo.
  22. Art. 39. Los guardas particulares, empleados de montes, habitantes y transeúntes de los campos, tendrán además la obligación de dar a la Guardia civil las noticias que les pidiere sobre las veredas, senderos, sitios ocultos y cuantas se refieran a la custodia de los campos y los montes, y a la persecución de los delitos.

TÍTULO III
Del personal y material de la Guardia civil, aumentados para llenar el completo servicio de guardia rural.

  1. Art. 40. El ministerio de la Guerra facilitará a la dirección general de la Guardia civil el contingente anual de que habla el art. 2.º de la ley en individuos que lleven por lo menos dos años de servicio activo en el ejército, y tengan las demás circunstancias que se requieren par ingresar en este cuerpo.
  2. Art. 41. El contingente antes citado ingresará en el cuerpo de la Guardia civil en cuatro plazos o trimestres, y por cuartas partes de la dotación anual.
  3. Art. 42. El reemplazo de la Guardia civil para cubrir el contingente mencionado en los artículos precedentes y las bajas ulteriores que haya en el cuerpo después de planteado todo su servicio, se hará en la forma siguiente:
    1. 1.ª Con los reenganchados sujetos a las disposiciones vigentes de la ley de redención y enganches, y a las reales órdenes especiales para el cuerpo de la Guardia civil.
    2. 2.º Con los voluntarios que teniendo los requisitos de reglamento y dos años por lo menos de servicios en el ejército activo, quieran pasar a la Guardia civil para completar el tiempo que les falte de su empeño, y dos años más no computables para el premio de reenganche.
    3. 3.º Con los mimos voluntarios que no renuncien el premio de reenganche correspondiente a los dos años referidos.
    4. 4.º Con licenciados del ejército sin nota desfavorable en su filiación, y con los requisitos de reglamento, que se enganchen a lo menos por cuatro años.
      En el caso de que los medios propuestos anteriormente no basten a cubrir el reemplazo de la Guardia civil, el ministerio de la Guerra proveerá al mismo por los medios legales que estime más adecuado.
  4. Art. 43. Con el cupo o contingente de cada año deberá atenderse a uno o dos grupos de provincia contiguas entre si, combinándolos en presencia de las mayores necesidades de estas, y la conveniencia y eficacia del nuevo servicio.
  5. Art. 44. La aplicación anual de la fuerza aumentada a estas circunscripciones o grupos se propondrá a los ministerios de la Gobernación y Fomento por la dirección general de la Guardia civil.
  6. Art. 45. Desde el día en que quede completado el nuevo servicio en una provincia se observará en ella la prescripción del art. 5.º de la ley.
  7. Art. 46. Para la distribución proporcional que ha de hacerse entre las provincias del aumento general de la fuerza que la Guardia civil reciba se tendrá en cuenta:
    1. 1.º El censo de población, excluida la de las capitales y demás grandes centros que tengan policía especial, sea dependiente del Estado o del municipio.
    2. 2.º La extensión de hectáreas o explotación, con la distinción posible de lo accidentado del terreno y calidad de los cultivos y plantaciones.
    3. 3.º La estadística criminal y demás datos especiales que la dirección de la Guardia civil haya reunido, relativos a las necesidades de la seguridad rural y forestal de cada región.
  8. Art. 47. Cuando se reconozca que es suficiente para llenar por completo el servicio que reclama la nueva ley el aumento señalado en su artículo 2.º, la dirección del cuerpo formará el cálculo del nuevo aumento necesario, y pedirá la ampliación al ministerio de Fomento. Aprobada por este la propuesta, será trasmitida al ministerio de la Guerra para los efectos que correspondan.
  9. Art. 48. Los gastos de material y personal y que originen tos los servicios encomendados a la Guardia civil se consignarán en lo sucesivo en el presupuesto del ministerio de la Guerra y en el de Gobernación, según lo establecido hasta aquí.
  10. Art. 49. Acordado el aumento de fuerza que haya de darse a cada provincia, la dirección general de la Guardia civil elevará a los ministros de la Guerra y de la Gobernación el presupuesto de gastos que en todos conceptos origine la aplicación de ella para su aprobación.
  11. Art. 50. La dirección de dicho cuerpo designará los puntos en que hayan de establecerse los puestos de la Guardia civil, oyendo previamente el informe de los gobernadores.
  12. Art. 51. Cuando el establecimiento de un puesto exija la creación de una nueva casa-cuarte, caseta o casetón de abrigo, la dirección del arma la propondrá a la resolución de los ministros de Gobernación y Fomento.
  13. Art. 52. La dirección de la Guardia civil tendrá en su secretaría los planos permanentes aprobados por el gobierno para los cuarteles de nueva construcción. Los presupuestos para unos y otros se formarán con arreglo a las circunstancias y precios de las cosas en cada tiempo y en cada provincia.
  14. Art. 53. Los cuarteles y casetas de nueva planta que se requieran se harán bajo la dirección de la Guardia civil, con arreglo a los planos y presupuestos previamente aprobados, y a las disposiciones vigentes sobre contratación de servicios públicos.
  15. Art. 54. Siempre que en los cuarteles de los puestos actualmente establecidos pueda albergarse más fuerza que la que hoy, nada satisfarán las provincias por razón de su nuevo acuartelamiento.
  16. Art. 55. Cuando se construyan por cuenta del Estado nuevos edificios, durante el tiempo que tarde en quedar planteado el nuevo servicio en todo territorio, solo se computará a la provincia respectiva par el recargo transitorio de sus contribuciones que establece el artículo 4.º de la ley la cuota anual del interés y tanto de amortización sobre los capitales invertidos en la construcción, a no ser que se construya voluntariamente por cuenta de las provincias, pueblos o particulares que quieran prestar este auxilio al servicio público, con la sujeción siempre a los planos de la dirección del cuerpo.

DISPOSICIONES GENERALES

  1. Art. 56. Este reglamento formará parte de los de la Guardia civil, y se considerará como extensivo de las funciones encomendadas al cuerpo por su propia institución; no entendiéndose que deroga ni altera el reglamento orgánico para el servicio de dicha fuerza aprobado en real decreto de 2 de agosto de 1852, sino por el contrario, se reputará como su desarrollo y complemento en lo relativo especialmente a las disposiciones de sus artículos 1.º, 30 y 31, y podrán refundirse en uno solo cuando extendido el servicio completo a todo el reino se considere conveniente por la dirección del arma, y a propuesta suya lo apruebe el gobierno de S.M.
    Igualmente, y en la misma época y forma, las disposiciones concernientes al personal, material y contabilidad que en este reglamento se consignan, y que tengan un carácter permanente, podrán refundirse en el reglamento militar de la Guardia civil, aprobado por real orden de 17 de octubre de 1852.
  2. Art. 57. Luego que se publique el presente reglamento, serán aplicadas y cumplidas sus disposiciones y las de la ley de guardería rural, aunque no estuviesen promulgados todavía los de policía rural para todo el reino a que se refiere el art. 9.º de la misma. San Ildefonso 3 de agosto de 1866. Aprobado por S.M. Orovio.

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