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Biografía de D. Francisco Javier Girón y Ezpeleta, fundador de la Guardia Civil

  • Escrito por Redacción

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Biografía de D. Francisco Javier Girón y Ezpeleta

Fundador de la Guardia Civil

Don Francisco Javier Girón y Ezpeleta Las Casas y Enrile, nació en Pamplona el día 11 de marzo de 1.803, hijo del IV marqués de las Amarillas don Pedro Agustín Girón de Las Casas, héroe de la guerra de la Independencia, y nieto del Virrey y Capitán General de Navarra, con quien vivió la mayor parte de su infancia, llegando a sufrir las ocupaciones que los franceses hicieron sobre Madrid, mientras su padre alcanzaba el empleo de Brigadier en la batalla de Bailén, de cuyo principal protagonista, el general Castaños, era tío 2º.

Don Francisco Javier empieza su carrera militar en el Regimiento de Provinciales de Sevilla, la misma unidad en que lo haría su padre, pero con ocho años menos, a los doce; no siendo extraño este caso en la época, ya que hubo incluso alféreces con seis años, llegando el Duque de Rivas con esta misma edad, a ser Capitán del Regimiento del Infante por el solo hecho de ser hijo de un noble. Pero el caso del que sería V Marqués de las Amarillas lo era en mérito a los servicios de su padre, condecorado con la Gran Cruz de San Fernando.Ya destinado como Capitán en una compañía de granaderos de las Milicias Provinciales (que no era el ejército profesional y permanente que hoy conocemos), recibió instrucción de su abuelo, en cuanto a la administración de los bienes familiares, y de profesores que lo iniciaron, llegando a poseer amplios conocimientos, en latín, francés, aritmética, geometría, piano y, sobre todo, equitación.Tras declararse en Sevilla una epidemia de fiebre amarilla, la familia, a excepción del abuelo, se desplaza a Ronda, siendo esta la última vez que Francisco Javier vio a su abuelo, quien permaneció en la misma por haber jurado morir en ella y no tener licencia para abandonarla, ya que se encontraba confinado en ésta, por haber caído en desgracia con la Corte; murió en 1.820.

En este mismo años se incorpora don Francisco Javier como "capitán veterano" (ya llevaba cinco años en el empleo) a su regimiento, donde recibiría su bautismo de fuego con motivo de la revolución de dicho año, tomando parte en las acciones de Torregorda, en el ataque marítimo de la bahía de la Cantera y en los sucesos del 10 de marzo en Cádiz.Siendo nombrado su padre Ministro de la Guerra, se desplazó a Madrid como ayudante suyo; cargo en el que estuvo muy poco tiempo por ser aquél persona "non grata" para la Corte al ordenar la disolución del Ejército de la Isla, el mayor foco de indisciplina, lo que le costó su carrera política. Igualmente, las Cortes le rechazaron varios proyectos tales como la creación de un Cuerpo militar de orden público que se llamaría Legión de Salvaguardias Nacionales o la reorganización del Cuerpo de Estado Mayor.

Por su carácter de ministro saliente fue nombrado Consejero de Estado y, poco después, Fernando VII le designó para la Inspección General de Ingenieros, llegando a ser, por su antigüedad, presidente de la Junta de Inspectores, continuando su hijo como ayudante.

Con motivo de la revolución de 1.822, la familia Girón tuvo que exiliarse en Antequera, no sin antes estar retenidos en Toledo y, tras muchas fatigas durante el viaje, recibieron la orden de confinamiento en Ibiza, siendo revocada posteriormente por otra en Canarias, que no llegó a cumplirse debido a una epidemia de tifus en el Puerto de Santa María, por lo que no pudieron embarcarse. Tanto el padre como el hijo se exiliaron en Gibraltar amenazados de una orden de arresto para don Pedro Agustín. El Gobierno de Flores Estrada despojó a ambos de todos los empleos, honores y bienes que poseían, separándolos del Ejército.Tras la entrada en España de los "Cien Mil Hijos de San Luis", la familia fue invitada a regresar de su exilio, que duró nueve meses, proponiéndole al Marqués el Ministerio de la Guerra y el mando de los Ejércitos Nacionales, así como la entrada en Madrid con el ejército pacificador para "restablecer la gloria", negándose a todo ello, por lo que volvió a no ser bien visto en la Corte.Don Francisco Javier, en 1.829, vuelve al Ejército y al servicio activo en el Provincial de Sevilla con el empleo de Teniente Coronel, desde donde es trasladado al Regimiento de Plasencia, el cual transforma por entero e instruye y forma un cuadro de mandos a los que impondría su rigor, surgiendo ya el hombre ordenancista y tomando su propio estilo de vida. Sus dotes de mando y organización se vieron recompensadas al ser ascendido, en 1.83 1, a Coronel efectivo de Infantería y trasladado al Provincial de Granada, con guarnición en Algeciras, a la vez que su padre fue nombrado Capitán General de Sevilla.

Poco después de ser elegido su padre en el testamento de Fernando VII miembro del Consejo de Gobierno, el Coronel Girón, con su Provincial de Granada, se traslada a Madrid con objeto de poner fin a las revueltas entre realistas y liberales, teniendo que demorar por segunda vez su matrimonio con doña Nicolasa Aragón, con la que se casó meses más tarde en Aranjuez, donde se hallaba prestando servicio en la Corte.La Reina gobernadora doña María Cristina, en agradecimiento a los servicios del Marqués de las Amarillas, le otorga el título de Duque de Ahumada a don Pedro Agustín. pasando el marquesado a su hijo Francisco Javier, el cual fue ascendido a Brigadier en 1.834, dejando la Guardia Real y pasando. con el General Narváez, al Ejército de Andalucía; siendo destinado posteriormente al Ejército del Centro. donde intervino en casi todas las operaciones bélicas de las dos Castillas.

Ascendido a Mariscal de Campo en 1.840 por méritos de guerra. pasa destinado a Valencia. En 1.842, al fallecer su padre, hereda el título de Duque de Ahumada. ,, al año siguiente se le nombra Inspector del segundo y cuarto Distritos militares, con residencia en Madrid. destino en él que cesa al designársele el 15 de abril de 1.844 para la organización del Cuerpo de Guardias Civiles, creado por decreto de 28 de marzo anterior.A la misión confiada se dedica por entero con ardor y tenacidad insuperables por espacio de doce años, pues, terminada lafase de organización, se le designó Inspector General del Cuerpo, cargo que desempeñó hastaprimero de agosto de 1.854, en que hubo de abandonarlo en un cambio de Gobierno para volver a ocuparlo del 13 de octubre de 1.856 al primero de julio de 1.858. Cuantas virtudes le adornaban: lealtad, sobriedad, espíritu de sacrificio, entereza, disciplina, entrega y austeridad, supo inculcarlas al Cuerpo, de forma tal, que han permanecido hasta hoy.

Por su inteligencia, nobleza y méritos militares pudo haber alcanzado los más altos cargos, pero su modestia se sobreponía a sus restantes virtudes y nunca tuvo más ambición personal que entregarse por entero al cumplimiento de su deber y a las misiones que le confiaban, lo que ejecutó de forma especial en lo que se refiere a la Guardia Civil, Institución que en pocos años dejó totalmente organizada y enraizada en la Nación. Ascendió a Teniente General el 3 de noviembre de 1.846. Fue Gentilhombre de Cámara de S.M., Senador del Reino, Grande de España de primera clase y poseyó la Gran Cruz de Carlos 111, de Isabel la Católica y de San Hermenegildo, el Gran Cordón de la Legión de Honor de Francia y Cruces de San Fernando de 1ª y 211 clases.Al cesar en la Guardia Civil, fue nombrado Comandante General del Cuerpo de Alabarderos, cargo que desempeñó hasta poco antes de su muerte, ocurrida en Madrid el 18 de diciembre de 1. 869.

LOS ALBORES EN EL SIGLO XIX

 El siglo XIX, quizá el más "sobresaltado" de nuestra historia (nos remitimos numéricamente al 25 pronunciamientos, 4 guerras civiles y 6 Constituciones), deparó numerosos problemas en cuestiones de orden público y seguridad ciudadana; misiones encomendadas tras la guerra de la Independencia al Ejército, la Milicia Nacional y las Compañías Provinciales, en total algunos cientos de miles de hombres (la Milicia Nacional contaba con unos 200.000) sin que se solucionase la inquietante ola de crímenes de todo tipo que venían padeciendo los ciudadanos de esta época y, añadiendo, por el despliegue del Ejército, un elevado número de deserciones de los soldados.Durante la primera mitad de este siglo, ya creadas la mayoría de las policías europeas bajo el concepto de tales, España se debatía en multitud de erupciones políticas, así tenemos la no continuidad de los gobiernos, la pérdida de las colonias americanas e, incluso, la desamortización. Circunstancias éstas que llevaron a nuestros próceres gubernamentales a rechazar proyectos y modelos de un Cuerpo que garantizase la seguridad de todos los españoles, si bien se consideraba muy necesario.

Pretendiendo concluir con el estado anárquico imperante, el IV Marqués de las Amarillas y 1 Duque de Ahumada, Teniente General don Pedro Agustín Girón, con ocasión de ser Ministro de la Guerra, redactó un proyecto para crear un Cuerpo puramente militar denominado "Legión de Salvaguardias Nacionales", cuya estructuración orgánica recordaba la Santa Hermandad Nueva, pero las Cortes desestimaron el proyecto por considerarlo "atentatorio a la libertad".Aunque la aparición de la Guardia Civil estaba próxima, aún debían de transcurrir más de veinte años. Durante este período hubo dos nuevos intentos: Celadores Reales en 1.823 y Salvaguardias Reales en 1.833, resultando ambos inútiles.

LA DECADA MODERADA

           Época comprendida entre 1.844 y 1.854, tuvo como características principales la continuidad del partido gobernante y la hegemonía de su indiscutible figura: don Ramón María Narváez, duque de Valencia, militar y político, quien, directa o indirectamente, rigió los destinos de España, atrayendo hacia sí a la Reina Isabel II, declarada mayor de edad a los trece años, la cual. según algunos historiadores, fue la que eligió el nombre de "Guardias Civiles" para ese modelo policial que se crearía al inicio de esta década.

CREACION DE LA GUARDIA CIVIL: DECRETOS FUNDACIONALES

 El Decreto de 28 de marzo de 1.844, del Ministerio de la Gobernación, con González Bravo en el poder, que señalaba una plantilla de 14.333 hombres, no llegó a entrar en vigor por tener defectos considerables, a saber: excesiva dependencia de las autoridades civiles, no designación de un jefe superior para el Cuerpo que sirviese de nexo entre las competencias militar y civil y la dotación de unos sueldos mezquinos.La subida del General Narváez al poder el mes siguiente, y la consiguiente destitución de González Bravo, favoreció de manera resolutiva el nacimiento de la Guardia Civil.Es encargado de la organización del Cuerpo el Duque de Ahumada quien, cinco días más tarde, envía a Narváez sus famosas "Bases necesarias para que un General pueda encargarse de la formación de la Guardia Civil", que serían el origen del Decreto del Ministerio de la Guerra, de 13 de mayo del mismo año, con el que realmente se puso en marcha el Instituto, fijando una plantilla de 6.015 hombres (para suplir al Ejército, a las Compañías Provinciales y a la Milicia Nacional).

Aun así, Ahumada rechazó a 514 hombres por no superar las condiciones mínimas de ingreso, que eran, entre otras:

‑ Haber servido 5 años en el Ejército.

-Saber leer y escribir (el 75% de la población era analfabeta).

‑ Haber obtenido un licenciamiento correcto del Ejército.

‑ Buena conducta y certificado de salud y robustez.

‑ Comprometerse por 8 años, con posibilidad de reenganche y premios en metálico.

‑ Proveerse por su cuenta, los admitidos, de caballo, montura, vestuario y equipo. El armamento corría a cargo del Estado.

Se encontró Ahumada con numerosos problemas: negativa de los Inspectores de las Armas del Ejército a tramitar las solicitudes por miedo a perder sus mejores soldados, la famosa "redención a metálico" (cantidad de dinero que los mozos con posibilidades económicas, y por tanto con mayor nivel cultural, pagaban para eximirse del Servicio Militar), lo que se solucionó con el enorme tesón y moral de fundador y aspirantes.Otro de los logros de Ahumada fue el sueldo, fijado en 1 peseta diaria, similar a los nefastos "soldados peseteros", por el Decreto de 28 de marzo, y que el Duque consiguió se elevase a 2 pesetas diarias (bastante digno en la época y algo superior al de los jornaleros temporeros del campo) en el Decreto de 13 de mayo.

PRIMEROS PASOS

Apenas los primeros Guardias Civiles llegaron a sus destinos, se inició una corriente de afecto hacia ellos. El país, cansado de tanto desorden, deseaba más que nada vivir en paz. La efectividad de sus primeros servicios obligó al Gobierno a realizar el 17 de mayo de 1.845 el primer aumento de plantilla; sus efectivos llegaron a ser de 7.140 hombres. Desde el primer momento la intervención de la Guardia Civil en la represión del bandolerismo y en la implantación del orden la hizo cada día más estimada, especialmente por su carácter benéfico y protector.

Su buen nombre, prontamente alcanzado, inclinó en 1.853 al Gobierno a que su organización, sin perjuicio de su servicio peculiar, se adaptase también para caso de guerra.

BIENIO LIBERAL: ¿DESAPARICION DE LA GUARDIA CIVIL?

El ascenso de la ideología progresista en la revolución de 1.854, con el triunfo de O'Donnell, supuso la prueba de fuego de la Institución. El Cuerpo, bajo las órdenes de Narváez y Ahumada se había opuesto al movimiento progresista, luchando en las calles de Madrid contra los sublevados. Al triunfar el pronunciamiento, es resucitada la Milicia Nacional, como fuerza progresista, en toda la nación, la cual participaba en todas las algaradas callejeras, muy mal organizados y disciplinados.

Durante estos días, gran parte de los Guardias de toda España, habían sido "concentrados" en Madrid, dejando abandonada la vigilancia de caminos y carreteras, donde volvían a surgir numerosos malhechores, por lo que los Alcaldes de los pueblos y los Gobernadores Civiles reclamaban insistentemente la vuelta a sus puntos de destino de aquellos Guardias que mantenían la seguridad en los caminos.En las Cortes, algún diputado pide la disolución del Cuerpo. El Presidente de la Cámara, el General D. FACUNDO INFANTE CHAVES, que era también Director General del Cuerpo, pues había relevado al Duque de Ahumada al triunfar la revolución, hizo encendidos elogios de la labor profesional del mismo, en algunas sesiones, destacando sus servicios en la persecución de malhechores y los excelentes resultados obtenidos, como reflejaban las peticiones de Alcaldes y Gobernadores de que los Guardias volvieran a patrullar por los caminos y carreteras. El tema quedó zanjado volviendo la Guardia Civil a provincias y manteniendo la Milicia Nacional como la fuerza incondicional del progresismo.El Cuerpo, al verse envuelto en todos estos acontecimientos, tuvo que afrontar la prueba más difícil de su historia. Consiguió superarla, básicamente, por las siguientes razones:

 a) Garantía de seriedad y confianza para el Poder Ejecutivo, de un Cuerpo selecto, de 10.000 hombres, frente a una Milicia Nacional de más de 200.000 milicianos, aunque fueran de ideología parecida.

b) La elevada eficacia policial alcanzada, al conseguir llevar la tranquilidad al mundo rural, y haciendo un elevado número de detenciones.

 c) La magnífica defensa que hizo en las Cortes, el Presidente de las mismas y Director General del Cuerpo, el General progresista Infante Chaves, auténtico salvador de la obra de Ahumada.

 En los años sucesivos, una vez superada la difícil etapa del 54, a la Guardia Civil se la identificará como una Institución al servicio del Estado, independiente de Moderados o Progresistas, por lo que pudo ser utilizada por todos los gobiernos, Liberales o Conservadores, y por todas las formas de Estado, Monarquías o Repúblicas, que hubo en el siglo.

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