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Noticias Guardia Civil

PRIMERAS CIRCULARES Y ORDENES 1845

  • Escrito por Redacción

 

Creación del Cuerpo de la Guardia Civil - 1844

CUALIDADES MORALES DE LA GUARDIA CIVIL (16 de enero de 1845)

Circular.– Las cualidades morales de la guardia civil deben ser una de las principales atenciones de V.S.

La mayor fuerza del cuerpo ha de consistir en la buena conducta de los individuos que la componen.

Los principios generales que deben guiarlo son la disciplina y la severa ejecución de las leyes. Deben atemperar el rigor de sus funciones con la buena crianza, siempre conciliable con ellas; de este modo se granjearán la estimación y consideración del público. El guardia civil no debe ser temible sino a los malhechores, ni ser temido sino de los enemigos del orden.

El guardia civil sin moralidad no puede granjearse la estimación pública; debe dar ejemplo del orden, pues que esta encargado de mantenerlo.

Los guardias civiles deben ser prudentes sin debilidad, firmes sin violencia y políticos sin bajeza.

Las vejaciones, los malos modos y la grosera altanería deben ser reprobados en el cuerpo, como tan poco a propósito para granjearle el aprecio público.

Los enemigos del orden de cualquier especie temerán más a un guardia civil, sereno en el peligro, fiel a su deber, siempre dueño de su cabeza que llena sus funciones con dignidad, decencia y firmeza, que al que con amenazas y malas palabras no logra más malquistarse con todos.

Los guardias civiles deben procurar, aun cuando no estén de servicio, nunca reunirse con malas compañías; no entregarse a diversiones impropias de y gravedad del cuerpo, procurando siempre reunirse entre sí y fomentar la mayor cordialidad entre los compañeros.

No basta a los guardias civiles presentarse aseados un día de revista, o cuando entren de servicio; deben estarlo constantemente, pues su buen porte y constante aseo contribuyen en gran manera a granjearle la consideración pública, circunstancia nunca deben de perder de vista.

Además del cuidado que V.S. debe tener de que aprendan a leer y a escribir los pocos individuos que en su tercio hay sin esta precisa cualidad, con arreglo a lo prevenido en mí circular del 8 del actual, procurará V.S. que todos los individuos del tercio de su cargo se adiestren en la redacción de partes verbales y por escrito, y todos los sargentos, cabos y guardias de primera clase, que puedan hallarse de comandantes de puesto en la formación de sumarios instructivos sobre los delitos más comunes y ordinarios. Unas de las primeras circunstancias que deben concurrir en la guardia civil es que cada uno de os individuos tenga un exactísimo conocimiento del país que esta encargado de vigilar; de modo que el jefe de cada puesto no debe ignorar todos los caminos, sendas, bosques, barrancos y demás accidentes de la topografía del terreno de su distrito.

Una de las obras que el tiempo ha de ir perfeccionando es el conocimiento que cada individuo de la guardia civil debe adquirir en su distrito de aquellos hombres que por sus malos antecedentes o desconocido modo de vivir conviene estén vigilados por la justicia.

No es obra de un día, de una semana, ni de un mes el inculcar estos principios a todos los individuos del tercio del mando de V.S., pero para lograrlo tan completamente como lo hace indispensable la institución del cuerpo no perdone V.S. medio alguno de cuanto su celo le sugiera; observe V.S. las circunstancias pertinentes de cada uno de sus subordinados, y en la revista que el 1º. de abril hade empezar V.S. a pasar a todos los individuos del tercio de su cargo hará V.S. una especial observación sobre las cualidades de cada uno de sus individuos; y si resultase que alguno no tiene todas las necesarias para el servicio del cuerpo, me propondrá su separación, fundada en las cualidades que le faltan.

Esta circular deberá V.S. comunicarla a todos los oficiales de ese tercio para que cada uno en su compañía o sección respectiva le de el debido cumplimiento en la parte que le corresponde; bajo el supuesto que el arma los exámenes de actitud deben ser individuales, y a ella deben prestar particular atención y esmero los primeros capitanes en sus revistas mensuales para poder calcular los adelantos que los guardias vayan haciendo por la experiencia que el servicio les de, y la idoneidad de cada guardia civil para desempeñarla.

Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid 10 de enero de 1845.–El Duque de Ahumada.– Sr. Jefe…

MANDANDO DAR A CADA GUARDIA CIVIL UNA CREDENCIAL (26 de enero de 1845)

Conformándose S.M. con el parecer de V.E. acerca de la conveniencia de que los individuos de la Guardia Civil, que por su institución deben estar diseminados, se ha de servir mandar: que se generalice el método adoptado por el Jefe Político de Pamplona, de dar a cada uno de los Guardias Civiles una credencial al efecto, que deberá estar concebida en los términos que expresa el adjunto modelo. De Real Orden lo digo a V.E. para su inteligencia y cumplimiento. Madrid 26 de enero de 1845. Pidal. Sr. Inspector General de la Guardia Civil.

DESTINO DE GUARDIAS CIVILES (16 de febrero de 1845)

Excmo. Sr. La Reina Nuestra Señora se enterado de la comunicación de V.E., de fecha de 13 del corriente, en la que propone su Real consideración varias medidas que en su concepto convendría adoptar a favor de la disciplina y buen nombre del Cuerpo cuya dirección le esta encomendada, y S.M. hallando fundadas y atendibles razones que V.E. expone, se ha servido autorizar a V.E. por ahora, para la separación del Cuerpo de los Guardias Civiles que den lugar a esta medida, destinándolos al Fijo de Ceuta hasta que cumplan el tiempo de su servicio, haciendo pública esta medida en la orden de los Tercios, siempre que se adopte, para conocimiento de todos los individuos. Dios guarde muchos años a V.E. Madrid 16 de febrero de 1845. Narváez. Señor Inspector General de la Guardia Civil.

CALIFICACIONES DE LAS NOTAS DE CONCEPTO (7 de marzo de 1845)

Sección Central.–Circular.–Una de la más graves obligaciones del Jefe de un Cuerpo, de las que más responsabilidad le impone, y para la que más datos, tino y circunspección se requiere, es sin duda alguna la calificación de las notas de concepto, que deben estampar en las hojas de servicio de los Jefes Oficiales que tienen a sus órdenes. El honor del Oficial, su reputación, la suerte de su familia va cifrada en esta gravísima calificación. El diferente sentido que suele darse por cada Jefe a las frases calificadoras, y el que suele entenderse por unos y otros entre las distintas calificaciones de “tiene, suficiente, bastante o regular”, puede a veces dudar de los grados de exactitud con que esta calificación esta aplicada. En su consecuencia, para que el lenguaje indispensablemente lacónico y decisivo que exprese las notas que V.S. pusiese, tenga una significación igual en toda la rama de mi cargo, se tendrá a las normas siguientes: 1ª) En las notas de aplicación, capacidad y disposición, fijará un concepto con relación al empleo que en el día de fijarlo tenga el Jefe u Oficial a que se refiera. 2ª) Calificara de capacidad tiene, al Oficial que tenga la suficiente de su obligación, según la que las Reales Ordenanzas y Reglamentos la marquen. 3ª) Capacidad mucha, al que tenga más de la suficiente para el desempeño de las obligaciones de su actual empleo. 4ª) Capacidad media, al que tenga menos de la suficiente para el desempeño de su actual empleo. 5ª) Capacidad poca, al que tenga menos que media para el desempeño de sus obligaciones en su actual empleo. 6ª) Capacidad ninguna, al que le falte enteramente la necesaria, para desempeñar las obligaciones de su actual empleo. Madrid, 7 de marzo de 1845. El Duque de Ahumada.

GORRA CUARTELERA (10 de abril de 1845)

SECCIÓN CENTRAL.– Circular.– Con disgusto he llegado a entender, que algunos Oficiales de Infantería o Caballería, se permiten en las calles de las ciudades o pueblos en que se hallan destinados, el uso de una gorra de cuartel parecida a la de la caballería, con galón de plata; prohibirá V.S. absoluta y terminantemente el uso de la expresada prenda, bajo el supuesto, que en sabiendo yo que un Oficial se ha presentado en público con ella, por contraventor a mis órdenes, será destinado por cuatro meses a un castillo. El Oficial de la Guardia Civil nunca debe salir de su casa sin el correspondiente sombrero, pues la gorra de cuartel, es muy ajena a la gravedad con quo debe presentarse, y encargo a V.S. muy particularmente el cumplimiento de esta circular.– Dios etc. Madrid 10 de Abril de 1845.– El Duque de Ahumada.– Sr. Jefe del… Tercio.

COMEDORES EN LOS DESTACAMENTOS PARA GUARDIAS SOLTEROS. A FIN DE PROCURAR EL MENOR ROCE DE LOS GUARDIAS CON LOS PAISANOS PARA NO CONTRAER AMISTADES Y RELACIONES PELIGROSAS(23 de abril de 1845)

Sección Central.– Circular– Una de las mejoras que necesita la Guardia Civil, y que han de ser hijas del tiempo _selfmente, es la de procurar por cuantos medios sean posibles, el menor roce de los Guardias con los paisanos; y para ello es de necesidad, el que no se ajusten para comer en casas particulares, y en especial en bodegones y tabernas, en donde es muy difícil, que tan jóvenes como en el día son la mayor parte de los Guardias Civiles, dejen de contraer amistades, y relaciones peligrosas. En su consecuencia debe V.S. procurar que en todos los destacamentos permanentes, los Guardias solteros coman reunidos, con arreglo a lo prevenido, de que en cada uno de los ranchos puedan poner hasta medio cuartillo de vino por plaza,procurando V.S. que con arreglo a la fuerza de cada destacamento, se proporcione la mesa y bancos correspondientes al número de Guardias que hayan de comer, y conforme vayan pudiendo extenderse los pequeños gastos, que para conseguir este objeto son necesarios, deben extenderse hasta comprar mantel y platos, a fin de que los Guardias coman con la debida decencia, pudiendo a muy corto plazo adquirirse los objetos necesarios al efecto; debiendo V.S. con presencia de esta circular dar las órdenes convenientes a los Capitanes de Compañía y Jefes de Sección, en el Tercio de su mando. Si por las circunstancias particulares de ese Tercio, le ocurriese a V.S. hacerme algunas observaciones sobre el contenido de esta circular, queda V.S. autorizado para manifestarme cuanto se le ofrezca y parezca.– Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid 23 de abril de 1845.– El Duque de Ahumada.– Sr. Coronel Jefe del … Tercio.

COORDINACIÓN ENTRE LOS PUESTOS (15 de abril 1845)

Circular. Una de las primeras atenciones de V. en esta provincia, ha de ser las líneas de caminos Reales que a ella, y poner particular cuidado con las comunicaciones entre los últimos puestos de esta provincia y los primeros de las confinantes, para la entrega de presos y constante y recíproca relación que debe haber en la fuerza del arma, de una con otra provincia. Para el efecto poniéndose V. de acuerdo con los Comandantes de las provincias confinantes, deberán marcar un punto, si posible fuese, pueblo, venta, casa de postas, o caserío lo más inmediato posible de cada provincia, con la inmediata, para que se sepa que allí han de llegar las patrullas de uno, y otro puesto por los caminos; en él se han de hacer las entregas de presos, conviniendo mucho, que marcados días, y lo menos un par de veces por semana, se reúnan los Guardias de los puestos confinantes para conducción de presos, comunicación de noticias, u otros varios objetos, que siempre pueden ser conducentes al bien del servicio. En contestación a esta circular, se manifestará V. que caminos Reales son los que tiene en la provincia a su cargo, cuales son los puestos en que concluyen sus líneas, y cual es el punto medio que ha designado, como de reunión con el primer puesto de las provincias limítrofe. Dios guarde a V. muchos años. Madrid 15 de abril de 1845. El Duque de Ahumada. Sr. Comandante de la Guardia Civil en la provincia de…

CONTRABANDO (23 de abril de 1845)

3ª Sección.–Circular.–Al Jefe del 7º. Tercio digo con esta fecha lo siguiente.–La Guardia Civil, en el curso ordinario de su servicio, debe perseguir con mayor celo, vigilancia, actividad y sobre todo pureza, cuantos fraudes se cometan contra las Reales órdenes vigentes, relativas al contrabando. Teniendo siempre presente debe procederse en estos casos con la mayor circunspección, para no dar lugar a la menor sospecha de soborno, que será castigada en la Guardia Civil del modo más público, ejemplar y severo posible. Lo que la Real orden de 4 de Enero quería significar es, que no se abandone el servicio ordinario del Cuerpo, para consagrarse exclusivamente a la persecución del contrabando, pero de manera ninguna que este deje de perseguirse, siempre que el curso ordinario de se servicio se encuentre con los contrabandistas, o el contrabando; siendo como por desgracia es uno de los males, que más perjudican al país, y a cuyo remedio deben contribuir más eficazmente, todos los empleados, hacer guardar el cumplimiento de las leyes.–Dios guarde a V. muchos años, Madrid 23 de Abril de 1845.–El Duque de Ahumada.– Sr. Comandante del arma en la provincia de …

OBLIGACIÓN DE LOS MILITARES DE EXHIBIR SUS PASAPORTES A LA GUARDIA CIVIL (15 de mayo de 1845)

Excmo. Sr.: Ha llegado a conocimiento de S.M. la Reina Nuestra Señora, que algunos individuos del ejército se ha resistido a la exhibición de su pasaportes a los individuos de la Guardia Civil cuando ha sido requeridos para ello, en cumplimiento de una de sus multiples obligaciones, consignada en el artículo 36 del servicio especial del este instituto, así como lo está en el art. 9º., cap. 7º. Del Reglamento militar del propio Cuerpo, que todo militar de cualquier graduación que sea debe obedecer y acatar las órdenes que le fueren intimadas por algún individuo de la Guardia Civil sobre objetos de su peculiar servicio, de suerte que solo la ignorancia de estos recíprocos deberes podía dar lugar a los altercados suscitados con este motivo; y deseando S.M. que semejantes faltas no vuelvan a repetirse, se servido resolver que los inspectores y directores delas armas, los capitanes generales de las provincias, y cuantas autoridades dependan de este ministerio, comuniquen sus órdenes a los individuos de sus respectivas dependencia para que cumplan con el deber de presentar sus pasaporte a los encargados de la ley de reclamarlos, puesto que el mostrase obediente y sumisos alas determinaciones del gobierno, tanto honra a los militares, como a los que están encargados de velar por la seguridad y orden público; siendo también la voluntad de S.M. que esta soberana resolución se publique en la Gaceta y en el Boletín del ejército, a fin de que nadie la ignore. De su real orden lo digo a V.E. para los fines expresado. Dios guarde a V.E. muchos años. Madrid 15 de mayo de 1845. Narváez. Señor…

MANDOS PROCLIVES AL USO DE SUS HOMBRES EN SERVICIOS DOMÉSTICOS (15 de mayo de 1845)

Ministerio de la Guerra.– Excmo. Sr.– La Reina ha llegado a entender de un modo fidedigno que en una de las diligencias de la carretera de Andalucía, llegadas últimamente a esta Corte, ha venido un pasajero que en distintas conversaciones manifestó haberse aprovechado de la circunstancia de tener que venir también un Guardia Civil para que este le sirviera, y ayudarle en todos los usos domésticos. Sean cuales fueren los términos en que esto se hubiere verificado, S.M. no ha podido menos de oírlo con el mayor desagrado y me encarga prevenga terminantemente a V.E. haga entender a todos los individuos del Cuerpo a su mando desde el primer Jefe hasta el último Guardia Civil, que la misión de que están encargados, es la muy sagrada de vigilar y conservar el orden público en todos conceptos, sin descender jamás, bajo ningún pretexto por plausible que aparezca, al servicio doméstico que les esta terminantemente prohibido por el Reglamento. La Reina quiere que V.E. circule esta su soberana resolución a todos los Tercios y que los advierta que la más leve infracción en esta materia, será castigada con la mayor severidad. De su Real orden lo digo a V.E. con los fines expresados. Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid 15 de mayo de 1845.– Narváez.– Sr. Inspector General de la Guardia Civil.

Sección central sección central.–Circular.–Hay dos clases de servicio en la Guardia Civil, de una índole hasta cierto punto o distinta. Es el uno el que ha de prestar en lo interior de las grandes poblaciones. Es el otro el que ha de prestar en los caminos reales y la persecución de malhechores, donde quiera que éstos se abriguen. Para el desempeño del servicio en las poblaciones se necesita tanto más tacto, tanta más circunspección y prudencia cuanto mayor es la población. Para el servicio de los caminos reales se necesita más movilidad que para el de las poblaciones; y para el de la persecución, es indispensable toda la robustez y agilidad de la primera juventud. La adecuada elección de los guardias que han de desempeñar cada uno de estos servicios es uno de los asuntos que han de ocupar más la atención de V.S. en general, y las de los Capitanes de las Compañías, y Jefes de las Secciones en particular; pues de la buena elección del personal, dependerá en gran manera el buen resultado del servicio. En su consecuencia al trasladar V.S. esta circular a los Capitanes de las Compañías Comandantes del arma en las provincias se servirá prevenirles cuiden destinar a las capitales en particular, a las mayores poblaciones todos los Guardias de 1ª clase, que como procedentes de licenciados o de Cabos del Ejército, han de ser por consecuencia hombres de más madura edad, experiencia y tino que los de 2ª clase, se destinen por lo regular al servicio de los caminos Reales, y que estos los más ágiles y jóvenes, sean destinados a las persecuciones, cuando ocurra la necesidad de hacerlas. La experiencia irá demostrando la aptitud de cada Guardia, y enseñando a cada Jefe de Sección, y a cada Capitán la clase de servicio para que es más adecuado, y que mejor puede desempeñar, y por consecuencia natural, al que debe ser destinado. El nombramiento de Guardia de 1ª clase deber mirarse como una recompensa, bien de los antiguos servicios, pues a ella deben pertenecer los licenciados, o bien como recompensa de un servicio especial, o de una buena acción. Pues como tal debe reputarse en la Guardia Civil los servicios que se presten a favor de la humanidad, salvando al que vea arrastrado por la corriente de un río, próximo a ser abrasado por las llamas de un incendio, o cualquier otra calamidad de las que siembre debe estar pronto a socorrer la Guardia Civil. En consecuencia de esta circular, suspenderá V.S. el igualar el número de Guardias de 1ª clase, con el de 2ª como anteriormente le tenía prevenido, dando entrada como Guardias de 1ª clase a todos los procedentes del Ejército, y reservando el ascenso de los que no lo sean, para los casos anteriormente estampados.–Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid 5 de junio de 1845. El Duque de Ahumada.– Sr. Coronel Jefe… Tercio.

ENTIERRO DEL GUARDIA CIVIL (12 de julio de 1845)

Sección Central. El Brigadier Jefe del 7º Tercio digo con esta fecha lo siguiente. Hecho cargo de cuanto V.S. me manifiesta en su oficio de fecha 7 del actual número, relativo a las dudas que se le ofrecen, acerca del cumplimiento de lo prevenido en mi circular de 2 del presente mes número 126, relativo al modo que deben conducirse al cementerio los cadáveres de los individuos del Cuerpo que fallezcan, observará V.S. las reglas siguientes 1ª. A todo individuo que fallezca, habiendo satisfecho por completo el importe del vestuario, deberá vestírsele con el uniforme de gala, recogiéndosele al darle sepultura, para entregarlo a sus herederos. 2.ª. Los que no hubiesen satisfecho las prendas mayores de su uniforme, serán vestidos con las que hubiesen satisfecho, colocando encima de la caja que debería ir cerrada, el sombrero y sable del individuo; y al darle sepultura, se recogerán las prendas, para ser entregadas igualmente a sus herederos, las que fueren de su propiedad. 3.ª. Siempre que éstos estuvieren en el punto donde falleciese un Guardia, y les acomode que el individuo conserve las prendas con que se le vista, se le dará sepultura con ellas. Respecto al modo de satisfacerse los gastos que tengan lugar con este objeto, no se hace variación a lo prevenido en la regla 7.ª de la citada circular; no debiendo causarse otro alguno, ni hacerse que el cura, un sacristán, la cruz de la parroquia y hachas que vayan con el cadáver como V.S. propone, por ser esto muy costoso; si bien en el caso de no existir fondo de Compañía suficiente para sufragar aquellos, deberá cargarse el déficit a los alcances del finado, a menos que sus compañeros no se convengan a rendirle este último obsequio. Y lo traslado a V.S. para su conocimiento y fines consiguientes.– Dios guarde a V.S. muchos. Madrid 12 de julio de 1845.– El Duque de Ahumada.– Sr. Jefe del… Tercio.

ORDEN SOBRE LA FORMA DE LLEVAR LA BARBA (14 de agosto de 1845)

Ministerio de la Guerra.– Excmo. Señor: –Convencido el ánimo de S.M. de la necesidad de uniformar, hasta en lo que parezca más indiferente, todos los Cuerpos del Ejército, se ha dignado mandar: que los Jefes, Oficiales a individuos de tropa de las diferentes armas e institutos que lo componen, usen bigote, y que los Jefes y Oficiales lleven perilla corta, entendiéndose bajo este nombre, el vello que nace en el centro del labio inferior, pudiendo los mismos Jefes y Oficiales usar patillas, pero moderadas, rectas y sin unirlas al bigote ni perilla. – De Real orden lo digo a V.S. para su Observación y el más puntual cumplimiento.– Dios guarde a V.S. muchos años.– San Sebastián 14 de Agosto de 1845.– Narváez.– Señor Inspector General de la Guardia Civil.

CONSERVACIÓN DEL VESTUARIO (9 de septiembre de 1845)

SECCIÓN CENTRAL.–Circular.– La conservación del vestuario y enseñar a los Guardias a que individualmente se acostumbren a conservarle, debe ser una de las _selfes atenciones de V.S. y de los demás Jefes y Oficiales de ese Tercio.– El servicio particular del Cuerpo exige se preste de dos muy distintas índoles; el uno en los caminos reales, y el otro en las ciudades.– Con el tiempo esta circunstancia ha de producir la necesidad de que los Guardias, aún en los mismos puestos de los caminos reales, hayan de tener las prendas dobles, lo que si en el resto del Ejército tiene un gran inconveniente, en la Guardia Civil destinada a un servicio de puntos fijos, y sin tener que llevar la mochila a la espalda para lo habitual de él, nada importa.

Debe V.S. por consiguiente hacer que los 1. Capitanes convenzan a sus subordinados, cuando se hagan un sombrero nuevo, guarden el viejo para el servicio de noche, para los días de temporal, o para cuando tenga que hacer alguna excursión al interior de los montes.– En el mismo caso deben estar las actuales levitas viejas y pantalones de paño, teniendo V.S. entendido que tengo ya propuesto a la aprobación de S.M. unas polainas altas, para usarse en los días de aguas, nieves y barros durante el invierno, fuera de poblado, o en las líneas de los puestos que cubren las carreteras.– Al mandar que se procuren conservar las expresadas prendas, deberá V.S. tener muy presente, y hacer que se tenga por sus subordinados, que se conserven con arreglo a ordenanza, sin rotura, mancha, ni mal remiendo en paño o forros, pues nada acredita más la policía y celo en un Cuerpo, que el presentar su vestuario deteriorado, limpio y remendado con perfección; y como por la índole del Cuerpo no puede pasarse las revistas de policía diarias, que garanticen la ejecución de esta parte tan interesante del servicio, es necesario que por la persuasión y el ejemplo, empiece a darse a conocer a los Guardias sus ventajas, no solamente morales sino pecuniarias, por el grande ahorro que reportarán en el entretenimiento de su vestuario, que S.M. tuvo muy presente al señalarles el alto sueldo de que gozan.– Para que tengan las levitas más duración, es de la mayor importancia el que estén bien hechas, y no estrechas en la cintura, bajo de los brazos, ni cuello, pues es cosa experimentada ya, que las prendas demasiado estrechas son siempre de menos duración que las que están un tanto holgadas, pues en aquellas, trabaja el paño las más veces hasta saltarse, mientras en estas, sólo lo hace en el curso ordinario del servicio de la prenda.– Debe haber la mayor escrupulosidad en la colocación de los botones y ojales, en especial en el último de la derecha, pues de no estar en el sitio correspondiente, o estar muy tirante la solapa, salta el paño y ojales o hace buches, y desfigura al Guardia.– Es muy importante, que los calzones no tengan apretador, pues se abusa de este también hasta saltar el paño muchas veces; y que entre piernas tengan el tiro correspondiente para la comodidad del Guardia y su duración, como igualmente el que estén forrados en la cruz.– Dios etc. Madrid 9 de septiembre de 1845.– El Duque de Ahumada. Sr. Jefe del… Tercio.

UNIFORMIDAD (12 de septiembre de 1845)

SECCIÓN CENTRAL.– Conforme los puestos del arma se van haciendo más numerosos, va siendo necesario el uniforme al método que en ellos ha de seguirse para que sea su orden interior igual a todos los puestos. Como una gran parte de estos puestos están establecidos en lugares pequeños de ningún recurso, y otros están en ventas y casas de campo, es necesario que en sí propios tengan con que remediar las faltas comunes del vestuario y equipo; y vigilar sobre esta necesidad, debe ser una de las primeras atenciones de los Capitanes en sus revistas. Para que el método en las revistas de policía se siga en todos los puestos sea igual, deberá fijarse en una tablilla firmada el siguiente: (Método para las revistas de policía en todos los puestos de la Guardia Civil).

  • Artículo 1.º Desde el 15 de Abril al 15 de Septiembre a las siete de la mañana, y a las ocho en los otros seis meses del año, o en las horas más adelantadas, cuando en las marcadas se halle la fuerza de servicio, pasarán la revista de policía todos los puestos de la Guardia Civil aunque sólo sean de 4 guardias.
    • Lunes.– De sombrero con funda, capote o capota.
    • Martes.– De corbatín, levita, y caballos en pelo la caballería.
    • Miércoles.– De pantalones.
    • Jueves.– De botas, borceguíes y polainas.
    • Viernes.– De mochila, camisas, armilla y ropa interior.
    • Sábado.– De municiones, correaje, armamento, equipo y montura.
    • Domingo.– De casaca y guantes.
  • Art. 2.º En la revista de todos los días deberá cuidarse que los guardias estén en buena policía personal, las manos limpias, las uñas cortadas, la cara afeitada, lo menos un día si y otro no, el pelo cortado y la cabeza limpia y bien peinada.
  • Art. 3.º Para que en los puestos establecidos en pequeños pueblos y aún en despoblado que son la mayoría de ellos, tengan los guardias los medios necesarios para poder reponer los botonesperdidos, las piedras gastadas, zapatillas de plomo y demás enseres para su debida policía, los Capitanes de las compañías y escuadrones, los Comandantes de las provincias y los Jefes de los Tercios, cuidarán muy especialmente, que cada guardia tenga por lo menos siempre de repuesto una docena de botones grandes y media de chicos, dos piedras de chispa con su correspondiente zapatilla de plomo de infantería, y una caja de pistones la caballería, dos balas para la cartuchera, y la cantidad correspondiente de ocre para un mes.
  • Art. 4.º Los Capitanes cuidarán de tener repuesto de todos estos efectos, y marcado en la tablilla el importe líquido, para que cuando se de al guardia, bien lo pague en el acto, o se descuente.
  • Art. 5.º Se cuidará muy especialmente de que los corbatines sobresalgan un dedo del cuello de la levita, pues de lo contrario, además de la mala figura que hacen, se engrasan por adelante y por detrás.
  • Art. 6.º Los guardias civiles no necesitan como el soldado tener reducida su ropa a los que les quepa en la mochila; deberá hacérseles entender que para la mejor conservación de ella, conviene mucho que guarden las prendas viejas para determinados usos, como por ejemplo: los sombreros viejos, para llevarlos siempre con funda de noche o cuando llueva; la levita bien compuesta con arreglo a ordenanza, para el servicio de noche, o usarla debajo del capote o capota; los pantalones viejos, para la noche, o usarlos con la bota de montar o polaina.
  • Art. 7.º Nunca por ningún título ni pretexto, en ninguna parte se permitirá al guardia el uso de alpargata. Con la polaina podrá usar zapato negro, de la misma forma y hechura que el borceguí que usan sin ella; y a juicio de los Jefes de los Tercios en aquellas provincias que la escabrosidad del terreno lo requieran, podrá permitírseles el zapato con suela de alpargata, pero en ningún caso ni por ningún pretexto, la alpargata con el pie descubierto. Con la exacta observancia de este método para las revistas de policía, será igual al de los Guardias en todo el Reino, quedando responsables los Jefes de los Tercios de la menor contravención a ella. Para aquellas capitales de provincias o pueblos de la misma que se considerase más conveniente, Ahumada, en Circular de 23 de septiembre de 1845, disponía “que se hiciera una contrata de zapatos y borceguíes por un maestro zapatero y que este se obligase a tener un repuesto de ello a un precio dado, sin que los guardias estuviesen obligados a surtirse de los de dicha contrata”. Y proseguía diciendo:
    “Que los corbatines deberían sobresalir medio dedo de los cuellos de las levitas y casacas para evitar su suciedad”. “Que no se debería poner tampoco en el interior de las dragonas blancas (especie de charretera) armazón de estopa, porque con las aguas esta se descolora, mancha la dragona e impiden se laven”. “La Caballería sólo debería usar los pantalones blancos los días de gala o cuando llevasen casaca con la solapa encarnada vuelta, pues si lo verificaban con la solapa azul, el pantalón ha de ser de este mismo color”. “Los guantes amarillos se usarán para el servicio diario, mientras que los blancos serán para los días de gala”. (9 de Agosto de 1845)

CREACIÓN DEL LIBRO DE SERVICIO (12 de diciembre de 1845)

3ª Sección.–Circular.–La relación que semanalmente tengo prevenido a V. se me dirija, de los servicios que en la provincia de su cargo se prestan, es un documento del mayor interés para el arreglo del servicio del arma, pues no solo tiene por objeto el enterarme de los servicios prestados y novedades que ocurran en todos los puestos que ocupa la Guardia Civil, y de que tengan noticia, sino también observar el curso del servicio, y ver si se presta, o hace prestar alguno que no esté determinado en los Reglamentos. Debe V.S. exigir de todos los puestos en que se halle distribuida en esa provincia la fuerza de su mando, se le remitan copias del diario que cada Comandante debe llevar, que claro es, debe comprender tantos días, cuantos tenga cada mes, y en los que deben anotarse cuantos servicios de cualquier especie, por pequeños e indiferentes que parezcan, se hayan prestado por todos los puestos; quedando prohibido desde 1º del próximo año, se llenen las relaciones referidas toda especie de servicio; como por ejemplo, si se da Guardia a la Jefatura política; si el Comisario de P. y S.P. pidió un ordenanza; si se escoltó a unos viajeros que llevaban para ello orden mía, del Jefe Político de la provincia o de cualquiera otra autoridad, sin dejar de hacerse mención de la conducción de algún pliego que se lleve, expresando siempre la autoridad de quien se recibe la orden para verificarlo; puntos desde donde se conducía; y al que iba dirigido; y en caso de tenerse convencimiento de ello, de su contenido, en la inteligencia de que yo he de saber, desde mi despacho en esta corte, cuantos movimientos y servicios preste la Guardia Civil en el último ángulo de la Península; y V. debe exigir igual conocimiento de todos los Comandantes de los puestos de la Provincia de su cargo. Debe darse a así mismo, y transmitirlo a mi autoridad sin pérdida de momento, de cualquier malhechor, persona sospechosa o partida armada que se presente en su demarcación; e igualmente debe exigir, y darme conocimiento de cualquiera novedad de especie particular o política, que ocurriese en la misma. Aun cuando no hubiese alguna novedad en el espíritu público, que pudiese hacer temer algún trastorno político, deberá V. bajo el título de reservado, manifestarme cuanto se le ofrezca y parezca sobre el particular, debiendo cuando no hubiese en este sentido novedad alguna, expresar en el oficio de remisión esta clausula; teniendo presente que es una de sus obligaciones observarlo atentamente y darme parte sin pérdida de momento, aunque siempre en oficio separado. Deberán así mismo aparecer en las citadas relaciones de servicios, las circunstancias siguientes.– 1ª. Si en la semana se ha recibido el haber como esta prevenido.–2ª. Si el pan y el pienso son de buena calidad.–3ª. Si todos los individuos tienen camas.–4ª. Si las municiones están al completo.–5ª. Si en concepto de V. se halla la fuerza destinada a esa provincia muy cargada de servicio, y puestos en que esto tenga lugar. Circulará V. los modelos, que crea conveniente, para obtener los datos que necesite, y poder formar la suya con la extensión prevenida, y en cuyos términos deben remitírseme desde 1º. de Enero de 1846.–Dios guarde a V. muchos años. Madrid 12 de Diciembre de 1845.–El Duque de Ahumada.– Sr. Comandante de la Guardia Civil de la provincia de …

SERVICIO DE PUERTAS (3 de enero de 1846)

3ª. Sección.–Circular.–Uno de los abusos que con más cuidado es menester evitar se haga de la fuerza del Cuerpo, es el mantenimiento de centinelas de la Guardia Civil. Es una equivocación creer que esto da decoro a la fuerza del Cuerpo, cuando se la quita. En varias casas–cuarteles de la capitales de provincia, donde menos fuerza hay, se mantiene a toda costa una centinela, con perjuicio del servicio y molestia innecesaria de los Guardias, pues, si el servicio se hace como es debido, se emplean ocho hombres lo menos en el mantenimiento del centinela, y con esta fuerza hay suficiente para hacer el servicio en todo un partido, y cuesta demasiado cara al Estado, para que se emplee en objetos de pura ostentación. Sírvase V.S. por consiguiente disponer, que en la casa–cuartel en que no haya de 40 hombres para arriba, no se mantenga centinela, sino un vigilante, que con su sable envainado, y su fusil o carabina en el armero, debe tener muy suficiente fuerza para responder de la puerta de la casa–cuartel; y en general procure V.S. se pongan cuantas menos centinelas sea posible, y que se sustituyan, cuando las circunstancias lo permitan, por vigilantes con el sable en la mano cuando más.–Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid 3 de Enero de 1846.–El Duque de Ahumada.–Señor Coronel Jefe del… Tercio.

ESCRIBIENTES CIVILES (30 de enero de 1846)

3ª. Sección.–Queda absolutamente prohibido a todos los Jefes de los Tercios, Comandantes del arma en las provincias y demás Jefes y oficiales de la de mi cargo, el valerse de escribientes procedentes de la clase de paisanos, debiéndose valer siempre de sus subordinados, siendo buena o mala la forma de su letra, o poco o mucha su inteligencia en contabilidad, o cualquier otro concepto. Dios guarde a V. muchos años. 30 de Enero de 1846. el Duque de Ahumada. Sr. Jefe del Tercio.

SERVICIO EN FIESTAS Y ROMERÍAS (6 de febrero de 1846)

PRIMERA SECCIÓN. Circular.–Son repetidos los casos en que las ferias y romerías de los santuarios inmediatos a los pueblos, en la celebración de quintas y sorteos y otras reuniones populares, en los que por presentarse los guardias sólo con el sable envainado, y por dar auxilio a la autoridad, que reclama una sola pareja, se han suscitado conflictos de gravedad, en que por el primer momento los guardias no han quedado con toda la superioridad física y moral que siempre deben tener, consecuencia natural del modo que en un principio se presentan a la muchedumbre en casos de esta especie; muchedumbre, en la que más de los díscolos, que en todas hay por la circunstancia especial del día, suele haber algunos ebrios a quienes les es fácil hacer contravenir la ley; he determinado que para lo sucesivo se observen por los Comandantes de puestos las reglas siguientes:

  • 1ª Siempre que las autoridades locales pidiesen auxilio al puesto de la Guardia Civil, para mantener el orden público en la ferias, romerías, celebración de sorteos o alguna otra circunstancia que haya de producir la reunión de todo el pueblo, el servicio, si el puesto es de Caballería, se dará a caballo, prestandolo en el campo o en las calles; y si hubiese de prestarse en las casas particulares, o iglesias, armados los guardias con todas sus armas.
  • 2.ª Si el puesto fuera de Infantería, armados los Guardias con su fusil y cartuchera.
  • 3.ª Si por la autoridad no se pidiese más que una pareja, o menos fuerza que la total del puesto, el Comandante de él, con la restante, deberá permanecer vestido y pronto a armarse con toda la que hubiere franca de servicio, en la puerta, o inmediaciones de la casa cuartel, para acudir, si es preciso, en auxilio de la fuerza empleada, lo que siempre deberá verificarse con todas sus armas la Infantería y a caballo, la Caballería.
  • 4.ª El Comandante de puesto estará muy atento al estado de tranquilidad, para obrar en consecuencia, con arreglo al Reglamento del Cuerpo.
  • 5.ª Por punto general, en casos de esta especie, el Comandante de puesto deberá hallarse a la inmediación de la reunión con la fuerza franca de servicio, a no ser que en contra tenga orden expresa de la Autoridad local, en cuyo caso permanecerá en la casa cuartel.
  • 6.ª Siempre que en algunos de los casos antecedentes la fuerza del Cuerpo fuese acometida por paisanos, atropellada con pedradas, palos, o de cualquier otro modo hostil, insultada de un modo grave y punible, se procurará capturar a los principales motores, conduciéndolos presos a la casa cuartel, o a la cárcel, a disposición de la Autoridad militar, a quien se dará conocimiento del acontecimiento, y dándose después noticia del suceso a la Autoridad civil competente.
  • 7.ª La sumaria que sobre los enunciados excesos se formase, deberá pasarse a la Autoridad militar, por la que deben ser juzgados los encausados como caso de desafuero, dándose siempre conocimiento del giro que tome y de su resultado. Dios, etc. El Duque de Ahumada.

¹Insulto a patrullas. Se castiga con las mismas penas que el insulto a centinela. Real orden de 3 de agosto de 1771. Se reputa por calificada resistencia a la justicia militar, y por consiguiente de los exceptuados; el reo pierde su fuero, y las causas se deben formar y sustanciar por el juzgado del gobernador de la plaza en fuese insultada la patrulla. Reales órdenes de 10 de abril de 10 de abril y 22 de noviembre de 1790.

REPARTO POR LA APREHENSIÓN DE CONTRABANDO (24 de marzo de 1846)

Por el Ministerio de la Guerra se dijo a este de Hacienda en 28 de noviembre último lo siguiente: Excmo. Sr.: El Sr. Ministro de la Guerra dice hoy al inspector del cuerpo de Guardia civiles lo que sigue: He dado cuenta a la Reina (Q.D.G.) del escrito de V.E. de 6 del actual en que hace presente la necesidad de que se fije la regla que debe seguirse para distribuir el líquido de los decomisos entre la fuerza de la Guardia civil que verifique la aprehensión de un contrabando, puesto que en diferentes ocasiones ha prestado ya este servicio, tomándose diversos temperamentos al hacer la expresada distribución según el punto en que el suceso ha tenidos lugar. S.M. se ha enterado, y atendiendo por una parte el derecho conocido que según Reales órdenes vigentes tienen los individuos de la Guardia civil cuando sean aprehensores, de la cinco octavas partes del valor de los artículos o efectos decomisados, inclusas las caballería; y deseando por otra parte que en el reparto de este producto se observe una conveniente equidad sin que intervengan en él otros jefes que los del cuerpo, así como que V.E. o el que en lo sucesivo ocupe su puesto no se vea privado del tanto que debe corresponderle a manera de lo que se practica en el cuerpo de Carabineros del reino, se ha dignado resolver que los intendentes respectivos entreguen el total importe del la parte de la parte que del contrabando pertenezca a la Guardia civil, al jefe del tercio de que dependan los aprehensores o la comandante del cuerpo que sean, por mano del cual recibirán los interesados sus cuotas precedido el reparto que se practicará, adjudicando una décima parte al inspector de la Guardia civil, otra décima al jefe del tercio, otra al comandante de la provincia, tres décimas al comandante de la aprehensión, y las cuatro restantes a los demás aprehensores; de manera que tomando por tipo un contrabando cogido, cuyo valor sea de 8.000 reales, corresponderán de los 5.000 que resultan como cinco octavas partes a favor del cuerpo, 500 rs. la inspector, igual cantidad al segundo y tercero de los arriba expresado, 1.500 al cuarto y 2.000 a los que ocupan el quinto lugar; y en el concepto de que cuando un jefe del tercio o el comandante de la provincia concurran en persona a la aprehensión deberán obtener su parte como tales y además las tres que se designa al jefe aprehensor.

De Real orden, comunicada por dicho Sr. Ministro, lo traslado a V.E. para su conocimiento y efectos convenientes en el Ministerio de su cargo. De la propia Real orden lo traslado a V.S. para que la parte de los contrabandos que por las instrucciones y órdenes vigentes expedidas por esta Superintendencia corresponde ala Guardia civil, se entregue al jefe del tercio de que dependa la fuerza aprehensora, o al comandante del cuerpo en la provincia respectiva según se dispone. Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid 24 de marzo de 1846. Orlando. Sres. Intendentes subdelegados de Rentas.

INSTRUCCIONES A CABOS Y SARGENTOS COMO COMANDANTES DE PUESTO (22 de abril de 1846)

SECCIÓN CENTRAL. Circular–El 14 de mayo próximo completará la Guardia Civil los dos años de su institución, y para entonces tendrá ya completo el número de sus Sargentos y Cabos correspondientes a la ya actual organización. Si bien estas clases son importantes y dignas de la atención de los Jefes en todos los Cuerpos del Ejército, lo son mucho más en la Guardia Civil, en que sus Cabos y Sargentos son los Comandantes naturales de todos los puestos del Arma en la Monarquía. Es pues indispensable que V.S. en la revista que estará pasando, o empezará muy pronto a pasar, haga un estudio de la conducta, capacidad, aptitud y disposición de cada Cabo y Sargento, para en consecuencia de estos antecedentes poder fijar con todo conocimiento su calificación. Los Sargentos y Cabos de la Guardia Civil, en una conducta irreprensible en todos los conceptos, han de reunir una profunda subordinación, desde el grado superior inmediato hasta el Capitán General del Ejército. Han de saber leer y escribir de corrido, han de saber redactar un parte, formar una sumaria, y estar muy corrientes en las cuatro primeras reglas de aritmética. V.S. se ha de asegurar muy detenidamente de que todos reúnan estas circunstancias. Al que no las tenga, le fijaré el término prudencial de cuatro meses, atendidas las circunstancias, y pasado este lo llamará V.S. a examen, bajo el supuesto que el que no adelante en la instrucción que le falte, será irremisiblemente rebajado a la clase en que tenga suficiente instrucción para poder servir; uniendo además a estas circunstancias la de circunspección, disposición para el mando y decisión que requiere la Guardia Civil. De esta circular cuidará V.S. se enteren todos los Sargentos y Cabos del Tercio de su mando. Dios, etc. El Duque de Ahumada.

INGRESO A FAVOR DEL CAJERO DE LA INSPECCIÓN DE LA DÉCIMA PARTE DEL VALOR DE LAS APREHENSIONES DE CONTRABANDO (4 de agosto de 1846)

Poro Real orden de 7 de julio próximo pasado se ha servido S.M. mandar que la décima parte de los productos de contrabando aprehendidos, y que por Real orden de 28 de noviembre del año último se asigno al Inspector de la Guardia civil, en lo sucesivo, y desde aquella fecha se aplique para formar un fondo particular en la Inspección de mi cargo.
En consecuencia dispondrá V.S. que los fondos que en este concepto sean entregado por la Hacienda, sean girados a favor del cajero de esta inspección, con aplicación al indicado fondo, dando el debido complimiento a la Real orden de 7 de julio próximo pasado. Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid 4 de agosto de 1846. El Duque de Ahumada. Sr. Coronel, jefe del… Tercio.

SOBRE EL USO DEL SABLE (4 de agosto de 1846)

3ª. Sección.–Circular.–Varias veces algunos Guardias Civiles han desenvainado sus sables contra paisanos desarmados. Para llegar a este extremo es necesario que haya una grande necesidad de apelar a él, pues todo Guardia Civil debe tener muy presente el lema de las antiguas espadas españolas "no me saques sin razón, ni me envaines sin honor" y pocas veces puede haber causa para desenvainarlo contra el paisano desarmado. Cuide V.S. que estas máximas se inculquen bien a los individuos del Tercio de su mando, a todos los cuales dispondrá que se haga llegar esta circular, que cuando V.S. crea conveniente, volviera a publicar en la orden del Tercio del mismo.–Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid 4 de agosto de 1846.–El Duque de Ahumada.– Sr. Coronel Jefe del . . Tercio.

DEPENDENCIA DE LA JURISDICCIÓN ECLESIÁSTICA CASTRENSE (9 de noviembre de 1846)

El Sr. Ministro de la Guerra, dice hoy al Patriarca Vicario general castrense lo siguiente. Por el Ministerio de Gracia y Justicia se ha remitido a este de mi cargo, un traslado de la Real orden circular que en 22 de mayo último se dirigió por el mismo al Juez de la Santa Iglesia y Arzobispado de Sevilla, y es como sigue. Enterada S.M. de la comunicación dirigida por V.S. al Ministerio de mi cargo, con fecha 30 de octubre, solicitando que se declare que los individuos del Cuerpo de la Guardia Civil, deben estar sujetos a la jurisdicción eclesiástica ordinaria; ha tenido a bien resolver con presencia de los pareceres emitidos por el Vicario General del Ejército, el Inspector General de la Guardia Civil, el Tribunal Supremo de Guerra y Marina, y la Sección de Guerra del Consejo Real, que pertenecen a la jurisdicción privilegiada castrense los individuos del Cuerpo referido. De Real orden comunicada por dicho Sr. Ministro lo traslado a V.E. para su noticia, gobierno y efectos oportunos.

Madrid 9 de noviembre de 1846. El subsecretario, Félix María de Messina.– Sr. Inspector General de la Guardia Civil.

SERVICIOS AJENOS AL CUERPO (21 de noviembre de 1846)

Ministerio de la Gobernación de la Península. –Sección de Gobierno.–Negociado núm. 2.– Excmo. Sr.–—El Sr. Ministro de la Gobernación de la Península, dice con esta fecha al de la Guerra, lo siguiente. – He dado cuenta á la Reina (q. D. g.) de la comunicación de V.E. de 13 de Octubre último, insertando la del Capitán general de Castilla la Vieja, en la que manifestaba haberse negado el Jefe Político de Valladolid, a prestar al Intendente de la misma provincia, la fuerza de la Guardia Civil, para apremiar a varios pueblos, y en especial al de la Seca, al pago de las contribuciones. Enterada S.M. ha tenido bien aprobar la conducta del Jefe Político de Valladolid, en no distraer la Guardia Civil a objetos ajenos á su peculiar y privativo instituto, que es el de proteger los caminos, campos y despoblados, hacer observar todas las disposiciones relativas a la policía rural, y recogerá a los vagabundos, prófugos y desertores. –De Real orden comunicada por el expresado Sr. Ministro de la Gobernación, lo traslado a V.E. para los efectos correspondientes.–Dios guarde á V.E. muchos años. Madrid 21 de Noviembre de 1846.–El Subsecretario.–Pedro María Fernández Villaverde.–Sr. Inspector general de la Guardia Civil.

PRIMERAS INSTRUCCIONES PARA LOS COMANDANTES DE PROVINCIA (8 de agosto de 1846)

TERCERA SECCIÓN. Circular–El complicado y difícil cargo de Comandante de la guardia alude a destino y no a empleo, y a guardia civil, no a guardia de prevención– en cada una de las provincias del Reino, exige un estudio particular y asiduo del Jefe u Oficial que lo desempeñe, para enterarse de las circunstancias de la provincia en que esta encargado de prestar su servicio. Debe el Comandante del Arma en cada una conocer a fondo su topografía, y para ello no basta recorrer sólo los puntos establecidos. Ante todo, deberá procurar la relación de las cabeceras de partido y pueblos que componen estas, con el número de vecinos y almas de cada uno, anotando la distancia de la cabeza de partido a la capital de la provincia. En sus diversas revistas cuatrimestrales se propondrá visitar los pueblos de la provincia hasta que lo haya hecho con todos. Formará un itinerario de todos los caminos principales y transversales, anotando en cada uno de ellos los parajes conocidamente más peligrosos, bien por ser en despoblado, bien por la inveterada costumbre de hacerse robos en ellos. Respecto a que el número de partidos judiciales es mayor que el de oficiales que puede haber en cada provincia, me propondrá usted la división de la provincia de su cargo en tantos distritos cuantos oficiales tenga asignados la fuerza de ambas Armas en esa provincia, menos el Subteniente, que por lo común lo esta en la capital, o aquellos que estén por disposición del Jefe Político, para que verificada así la división, cada Oficial tenga a su cargo un distrito marcado con un número de puestos y pueblos afectos a él; y si en esta provincia estuviese hecha la división en Comisarías de Seguridad Pública, podría tomarse esta misma distribución para base, dividiendo la provincia en tantos distritos como Comisarías haya.

Cuidará que el Comandante de cada distrito haga las mismas anotaciones con respecto a los pueblos de que tiene a su cargo que el Comandante de la provincia en el todo de ella, lo que verificará en sus revistas cuatrimestrales. Los Comandantes de distrito como plazas montadas deberán revistar una vez al mes, y a lo menos cada dos meses, todos los destacamentos del de su cargo. Los Comandantes de distrito deberán formar en los pueblos en que se hallen, y en los del resto del partido, según las noticias que adquieran, un registro de aquellos hombres que, por no tener modo de vivir conocido, u ocuparse en el contrabando, infundan sospechas que sea menester tratar de desvanecer, cuando ocurra alguna infracción de la Ley. Deben también con el tiempo ir sabiendo y anotando el número de licencias que hay en cada pueblo, los puentes y vados que tienen los ríos, y, por último, tomando cuantas noticias crean necesarias, para poder dar con la mayor exactitud las que se les pidan. En la parte militar, el Comandante de la provincia hará un estudio del personal de la Compañía a su cargo, tan minucioso como especial; lo hará en particular de los Sargentos y Cabos, y después de los Guardias, para que con el tiempo llegue a componerse la Guardia Civil únicamente de personas que tengan todos los conocimientos necesarios para el desempeño de su empleo; estudiando en particular las clases de Sargentos y Cabos que deben ser las que den empleo en la Guardia Civil por todos estilos, y han de ser muy observados, para que adelante de su clase el que tenga la aptitud necesaria para el ascenso.

Procurarán los Comandantes de las provincias conocer personalmente las Autoridades Militar y Política de ellas; y cuidarán también del mismo modo que los Jefes de distrito, partido y puesto conozcan a los Alcaldes, Comisarios y Jueces de primeras instancias de cuantos delitos se cometan en el partido, y estarán en frecuente relación con estas Autoridades para aducir noticia de los reos, prófugos, desertores de presidio y demás delincuentes a quien se persiga por la Ley. Constantemente persuadirán a sus subordinados, y exigirán a los Comandantes de los puestos vigilen, muy particularmente, que como esta tan repetidamente mandado, los Guardias se hagan siempre respetar por su porte decoroso y grave, no mezclándose nunca con los paisanos de los pueblos en que han de ser los primeros ejecutores de la Ley. Dios, etc. El Duque de Ahumada.

 

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