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La Guardia Civil paraliza y revisa el material de protección NRBQ al detectar graves deficiencias

  • Escrito por Redacción

MATERIAL-NRBQ

Los fallos en las bombonas de oxígeno pusieron en riesgo a los guardias. Los especialistas piden denunciar a la empresa encargada del mantenimiento.

 «Se ha puesto en peligro de forma manifiesta la salud y la integridad física de los guardias civiles». Quien lo denuncia en un contundente informe es la propia Guardia Civil, en concreto, el servicio de desactivación de explosivos y del Plan de Defensa Nuclear, Radiológico, Bacteriológico y Químico (NRBQ). Dicho análisis apunta a la comisión de numerosos delitos (estafa, falsedad, administración desleal, daños, o contra la salud pública) por parte de la empresa encargada del mantenimiento del material.

Los agentes adscritos al NRBQ son los que se dedican a desactivar bombas de todo tipo. Emplean trajes especializados y equipos sofisticados para hacer frente en primera línea a todas las alertas químicas o bacteriológicas.

Y lo que denunciaban y elevaban a sus compañeros de Policía Judicial eran gravísimas deficiencias en la puesta a punto de los equipos que utilizan para sus actuaciones, en el material con el que se tienen que enfrentar a la desactivación de las situaciones de máximo riesgo.

Tal es así que, de momento, la Dirección General de la Guardia Civil ha revisado todo el material, ha encargado a otra empresa diferente evaluar todo lo que los especialistas debían tener a disposición para hacer frente a las amenazas y ha iniciado los trámites para rescindir ya el contrato con la empresa que realiza el mantenimiento del material afectado por la denuncia, según confirmaron fuentes oficiales del Instituto Armado, al margen de posibles actuaciones judiciales.

Los especialistas de NRBQ se encontraron botellas con aire comprimido en un estado cuyo uso «supone un riesgo para la salud de cualquier componente de la Guardia Civil». Además de detectarse botellas con fugas, piezas sucias o con óxido en su interior, en una de ellas se llegaron a encontrar hasta trozos de papel. Todas estas incidencias suponían un riesgo para el que debe aspirar ese aire.

El informe, en manos de la Fiscalía

El informe de los especialistas, pone el punto de mira en la empresa adjudicataria del contrato para el mantenimiento y revisión del material. El informe ha llegado ya a manos de la Fiscalía. Las incidencias que se han ido produciendo han sido de tal nivel que los especialistas del Instituto Armado optaron por paralizar el uso de todo el material con el que se enfrentan a las amenazas químicas y bacteriológicas hasta que se revisara en profundidad todo el instrumental bajo sospecha.

En el informe, los agentes incluyeron una serie de correos remitidos desde la Guardia Civil tanto a la empresa fabricante del material -por si los problemas podían tener un origen en la fabricación-, como a la empresa encargada de la revisión y mantenimiento, sobre la que se centran las denuncias.

«Se considera necesario de forma inmediata dar cuenta a la unidad de Policía Judicial correspondiente para que se instruyan las diligencias oportunas para clarificar los hechos», apuntan los especialistas. El servicio central ya paralizó el uso del material, pero, además, recomendó que se diera cuenta «a través de las distintas jefaturas, a todas las unidades que dispongan de material cuyas inspecciones hayan sido realizadas por la empresa adjudicataria para que proceda, si se considera oportuno, a su paralización».

Asimismo, se reclama en este informe la auditoría de la documentación aportada por la empresa adjudicataria con la que contestó a los requerimientos de la Guardia Civil. Pero, además, los afectados entienden que se debe dar por finalizado el contrato con la empresa adjudicataria y que se deben emprender tantas acciones administrativas y judiciales como sean procedentes.

El material defectuoso era uno de los elementos clave para poder actuar ante las alarmas. Se trata de los «equipos de respiración autónoma de superficie y equipos de escape». Básicamente, las bombonas de oxígeno que permiten a los especialistas realizar sus intervenciones sin probabilidad de contagiarse por los riesgos químicos y bacteriológicos.

«El sistema de defensa NRBQ dispone de material específico necesario para llevar a cabo su labor. Entre este material se encuentran los ERAS (equipos de respiración autónoma) compuestos por botella de aire de diferentes capacidades, máscara de protección, espaldera y pulmoautomático. Dicho material necesita ser revisado e inspeccionado conforme a la legislación vigente y de forma adecuada para que su utilización no implique riesgos para la consecución del servicio ni para la salud e integridad de los componentes de la Guardia Civil usuarios del mismo», indica el informe técnico al que habría tenido acceso EL MUNDO.

Desde la Dirección General de la Guardia Civil se aclara que la situación está controlada, que los equipos defectuosos se han revisado de nuevo y que la operatividad es plena. La empresa adjudicataria de la revisión de los 425 equipos es Gauzón Ibérica S.L., con sede en La Coruña.

Ya en enero de 2014, el entonces coronel jefe del servicio de Desactivación alertó de deficiencias graves en el servicio prestado por esta empresa. Se detectó que había piezas del material sensible caducadas desde 2005 y que debían haber sido sustituidas a los tres años de su adquisición.

Una larga investigación para hallar al culpable

Primera revisión. Los agentes contactaron en primera instancia con la empresa que había fabricado el material. Ésta sostuvo, igual que los especialistas, que el material contemplaba graves deficiencias y su uso suponía un riesgo.
Segunda revisión. Acudieron entonces a las instalaciones de la empresa que había resultado adjudicataria para realizar el mantenimiento de los equipos. Además de pedir explicaciones a los responsables de la empresa, los agentes del Instituto Armado revisaron las instalaciones de la sede central en El Ferrol y detectaron material en malas condiciones.
Los avisos saltaron en media España. Tras detectarse los primeros incidentes, desde los servicios centrales se alertó a todas las demarcaciones para que comprobaran el material. Los avisos de que se habían localizado también fallos graves en el mantenimiento llegaron desde León, Valencia y Sevilla, además de varias unidades en Madrid.

EL MUNDO

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