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«La sensación que tienes al salvar la vida de una persona es indescriptible»

  • Escrito por Redacción

EMILIO-GUARDIA

Dos agentes de la Guardia Civil relatan cómo salvaron la vida de un matrimonio de ancianos tras un incendio desatado en su vivienda

Luis Fernando Pulido García y Emilio Jesús Aliaga García jamás olvidarán el pasado 7 de septiembre. Estos agentes de la Guardia Civil, el primero destinado en Zurgena y el segundo Albanchez, se jugaron la vida ese día para salvar la de un matrimonio octogenario que quedó atrapado en un incendio en su domicilio de Arboleas.

«Todo pasó muy rápido». Así lo recuerda el agente Emilio Aliaga, que a sus 42 años y con 24 años de servicio en la Guardia Civil se enfrentó por primera vez a un servicio humanitario en el que «era necesario actuar con mucha celeridad».

«Salía bastante humo de la vivienda, tanto en la planta principal como en la superior», recuerda el guardia Luis Fernando Pulido. Él fue el primero en llegar al lugar de los hechos. «Un vecino nos dijo que dentro de la casa había un hombre con movilidad reducida que había fallecido y su esposa».

Un motivo que llevó a este agente, de 30 años y nacido en Jaén, a acceder a la vivienda con celeridad. «Lo primero que vi fue el fuego que se agolpaba a un lado y a otro de la entrada de la vivienda». Pese a ello, Pulido logró entrar pero tuvo que salir rápidamente, «ya que la gran humareda hacía imposible la visibilidad», recuerda.

Si bien, el agente no cejó en su empeño de volver a la vivienda. Así, cogió una linterna que llevaba en la patrulla y se volvió a dirigir hacia la casa incendiada. «Lo primero que escuché fueron los gritos y sollozos de dos personas. Estaban vivos y lo único que pensé es que tenía que sacarlos de allí».

El agente, que previamente había solicitado el apoyo de los bomberos de Albox ante el escenario dantesco que se presentaba, se topó con un hombre de unos ochenta años, con movilidad reducida y de unos 90 kilos de peso. «Estaba sentado en el sofá y era imposible transportarlo sin ayuda», destaca este agente, quien puntualiza que en ese momento llegó su compañero Emilio Jesús Aliaga.

«Vi la casa literalmente en llamas y la única forma que tuve de acceder a ella fue por el suelo». Así recuerda su intervención el agente Aliaga, quien destaca que el suelo era «el único lugar por donde se podía respirar».

El guardia tuvo que desplazarse reptando por el suelo al tiempo que se protegía las vías respiratorias «con el polo de servicio».

Una vez que este agente se encontró con su compañero Pulido, ambos idearon un plan para sacar de la casa al matrimonio. «La única forma de salvarles la vida era arrastrándonos por el suelo. El humo estaba por todas partes».

En volandas

Los dos agentes tuvieron que llevar en volandas al hombre, puesto que el humo acumulado «dejaba una vía de unos 50 centímetros de aire desde ras de suelo». La mujer pudo seguir por su propio pie y a muy corta distancia a los agentes. «Ella era la encargada de iluminar el camino», puntualiza el agente Pulido.

Tras la evacuación del anciano, los guardias civiles accedieron de nuevo al domicilio. «Los vecinos nos dieron tres extintores y conseguimos sofocar las llamas de un sofá y un sillón, origen de la mayor parte del humo, antes de que llegaran los bomberos», destaca el agente Aliaga, quien bromea al señalar que su esposa le regañó después porque accedieron de nuevo al inmueble para sacar dos bombonas de butano «ante el riesgo de que se pudiera producir una explosión inminente».

El guardia destaca que estos servicios «son gajes del oficio», pero a su vez señala que son los que más satisfacción producen a un agente. «La sensación que tienes de salvar la vida de una persona es indescriptible», sostiene Aliaga, quien describe la gran sensación de «abrazarte a tu compañero» cuando «todo sale bien, que no ocurre siempre», lamenta.

Ambos ancianos fueron evacuados en ambulancia al Hospital de La Inmaculada de Huércal-Overa, donde fueron atendidos, mientras que la vivienda quedó asegurada por una dotación de bomberos de Albox tras su llegada.

Ambos agentes mantienen contacto con el matrimonio. «Se crea un vínculo para siempre y te alegra que sus vidas continúen», declara el agente Emilio Jesús Aliaga.

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