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La microcefalia que llega con el Zika

  • Escrito por Redacción

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«En el séptimo mes del embarazo me dijeron que uno de mis bebes iba a nacer con la cabeza pequeña, menor que lo normal y que eso se llamaba microcefalia», cuenta asustada la brasileña de 24 años, Jaqueline Jessica Oliveira, madre de uno de los 3.893 casos de microcefalia que investiga el Ministerio de Sanidad de Brasil por una posible relación con el virus Zika.

Jaqueline vive en la ciudad de Santos, en el litoral del Estado de São Paulo, y tuvo gemelos en noviembre del año pasado. Lucas nació sano, con 34 centímetros de perímetro cefálico. Sin embargo, la cabeza de Laura tenía solamente 26 centímetros (se considera una medida normal los 32 centímetros). La niña fue diagnosticada con microcefalia. «Salí del hospital sin saber qué pasaría. Nunca había escuchado hablar de microcefalia». Durante el tercer mes de gestación, la moradora de Santos tuvo algunos de los síntomas de Zika, como dolor de cabeza, manchas rojas y prurito. Según le dijeron los médicos, aún no hay evidencias de que el Zika haya sido el responsable de las malformaciones de Laura, y su caso está siendo ahora estudiado.

Jaqueline Jessica Oliveira y su hija Laura, nacida con microcefalia. EL MUNDO

Esta brasileña señala que no recibió orientación médica y sufrió mucho por no tener información sobre lo que le pasaría a su hija. «Escuché muchos comentarios negativos y ahora quiero hacer todo lo que pueda por mi hija, ayudarla a que tenga un futuro normal», explica Oliveira, que señala que ya nota diferencias entre sus gemelos. Lucas se ríe y es más atento que Laura, e «infelizmente el trato con cada uno es y será diferente».

La incidencia se ha multiplicado por 30

Los casos de microcefalia no eran tan frecuentes en el país hasta el reciente brote de Zika. Muchas mujeres que han tenido bebés con esta malformación congénita se quejan de no haber recibido al principio la debida orientación. La media de niños con este problema en todo Brasil es, habitualmente, de 100 a 120 anuales. Ahora este número se ha multiplicado por 30, aunque Sanidad sólo ha confirmado la presencia de Zika en 224 casos y sigue investigando el resto.

La microcefalia ocasiona que los bebés nazcan con el cráneo menor de lo normal. Se trata de una deficiencia en la tasa de crecimiento del cerebro. Dependiendo de la causa y de la gravedad de la microcefalia, las complicaciones pueden ir desde retrasos del desarrollo cognitivo, dificultad en la coordinación y equilibrio, distorsiones faciales, etc.

Gabriely Agne vivía en Pernambuco, el estado dónde empezó el brote de Zika, cuando se infectó por el mosquito Aedes aegypti. En el octavo mes de su gestación, cuando ya vivía en São Paulo, los médicos le avisaron que su hija nacería con microcefalia. «Toda mi familia se quedó en shock, yo no paraba de llorar y no entendía lo que estaba pasando», lamenta Agne.

Sospechas de dengue

Al intentar entender por qué su bebé nacería con microcefalia, Gabriely se acordó que en su tercer mes de embarazo creyó tener dengue. Ahora, a pesar de no haber recibido aún los resultados de los exámenes, dice estar segura de que lo que tuvo fue infección por el virus Zika.

Al principio se asustó mucho cuando supo que su hija, Hellena, nacería con esta malformación porque, además, una médica le dijo que en algunos casos los bebés con microcefalia no sobreviven. De hecho, el Ministerio de Sanidad ya ha confirmado la muerte de cinco bebés con malformaciones congénitas causadas por el virus Zika.

Hellena, ahora con dos meses, «es un bebé normal», según dice su madre, y cuidarla es más fácil de lo que ella pensó al principio. «Escuchar su llanto al nacer fue la mayor alegría de mi vida y hoy soy la persona más feliz por tenerla conmigo», asegura Gabriely.

Muchas de las brasileñas que dieron a luz bebés con microcefalia en los últimos meses de 2015 han tenido la sospecha de haber sufrido dengue durante el embarazo. El mosquito Aedes aegyptitransmite las dos enfermedades pero, según la médica infectóloga Raquel Muarrek, los síntomas de la primera son más intensos que el Zika, y éste virus genera manchas rojas por el cuerpo, mientras que quien se infecta por dengue no tiene este síntoma.

Gleicy Oliveira, de Natal (Rio Grande do Norte) -uno de los estados con más casos de microcefalia-, también cuenta que tuvo fiebre, manchas rojas por el cuerpo y dolores musculares en el segundo mes del embarazo, en marzo de 2015, época en que aún no se sabía mucho del Zika. En el hospital, le dijeron que podría ser dengue y le dieron un medicamento para la fiebre. «Cuando descubrimos la microcefalia ya estaba en la semana 32, con el embarazo muy avanzado», afirma. Ahora falta un mes para que salgan los resultados de sus exámenes y confirmen la infección por Zika.

El tamaño del cráneo de su hijo Anderson era de 28,5 centímetros al nacer. Para esta brasileña, el momento en que supo que su bebé tendría microcefalia fue desesperante, lloró mucho y se preguntaba por qué le estaba pasando esto. «Mi esposo fue quien me salvó y me dio mucho apoyo», señala, y añade que en el momento de la noticia él sostuvo su mano y le dijo que no le importaba como naciera el hijo, «si tiene microcefalia o no, lo que importa es que esté bien y que lo podamos llevar a casa, cuidarlo y darle mucho amor».

A través de la placenta

Con 22 días de vida Anderson ya había empezado la fisioterapia y la terapia ocupacional y, según Gleicy, está recibiendo toda la ayuda necesaria del Gobierno y no tiene de qué quejarse. Debido a una artrogriposis, un síndrome que puede ser adquirido por infecciones virales en los primeros meses de la gestación, Anderson necesitó usar órtesis en las manos y en los próximos meses tendrá que pasar por una cirugía para los pies y la cadera.

Las autoridades sanitarias de Brasil, con el apoyo de la Organización Mundial de Salud (OMS) y de otras agencias, están realizando varias investigaciones para aclarar los factores de riesgo, las consecuencias del virus Zika y su relación con la microcefalia. Científicos brasileños han confirmado esta semana que el virus Zika puede transmitirse de madre a hijo, a través de la placenta.

Brasil no es el único país afectado por Zika, aunque sí el que más casos de microcefalia ha registrado en los últimos meses. El Salvador y Colombia han sugerido a la población que eviten los embarazos hasta el año 2017. EEUU, por su parte, desaconseja a las gestantes que viajen a los países latinoamericanos más afectados por el virus.

En el caso de los adultos, se empieza a estudiar también la relación de esta infección con el llamado síndrome de Guillain-Barré, una afección neurológica en la que el sistema inmunitario ataca al sistema nervioso y que puede causar debilidad muscular, parálisis y hasta la muerte.

De momento no hay una vacuna contra el virus Zika, sin embargo, el ministerio de Sanidad brasileño estudia junto a laboratorios de otros países la creación de una vacuna que, según el ministro Marcelo Castro, «es la gran solución». Mientras, la recomendación para la población de zonas donde habita el mosquito es protegerse con repelentes, ropas largas y no dejar el agua estancada, lugar que usan los mosquitos para reproducirse.

EL MUNDO

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