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Noticias Salud

¿Y si los antiguos monarcas se hubieran operado el rostro?

  • Escrito por Redacción

OPR.REAL

A lo largo de la historia, los Reyes han tenido prognatismo mandibular. La consanguinidad de los matrimonios aumentaba el riesgo de complicaciones

La medicina, los tratamientos y las técnicas quirúrgicas han avanzado a pasos agigantados en las últimas décadas. Sin duda, una de las áreas donde ha habido un avance más que notable, por lograr intervenciones mínimamente invasivas y con resultados más que sorprendentes, es en la cirugía maxilofacial. ¿Se imaginan cómo hubiesen sido los rostros de nuestros antepasados reales si se hubiesen sometido a operaciones en esta época?

Florencio Monje Gil, jefe del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Universitario Infanta Cristina de Badajoz y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial (SECOM), ha investigado y analizado con rigurosidad científica, las diferentes malformaciones faciales que tenían nuestros antiguos monarcas. Después, utilizando un software les ha realizado cirugía facial de corrección, mostrando de esta forma el antes y el después de cómo serían si hubiesen vivido en nuestros días, o si en sus épocas hubiesen existido estas técnicas.

Sin duda, una de las características físicas más comunes de los monarcas a lo largo de la Historia, y a través de las generaciones, es el prognatismo mandibular, presente tanto en los reyes de la dinastía de los Austrias como en la de los Borbones.

Este prognatismo es una deformación de la mandíbula por la cual ésta sobresale del plano vertical de la cara. Puede causar oclusión dental defectuosa y, como consecuencia, tener problemas para masticar bien, incluso afecciones del tubo digestivo. Se trata de un defecto estético que puede causar problemas de autoestima en algunas personas, y que además puede llegar a ocasionar un deterioro en las piezas dentales más severo, produciendo problemas de masticación o del tubo digestivo. "Es un proceso de herencia autosómica dominante, lo que no significa que los hijos vayan a heredarlo obligatoriamente", asegura este profesional.

De los Austrias a los Borbones

En general, los Habsburgo o los Austrias se han definido por una cara muy deforme, porque la inmensa mayoría presenta un prognatismo mandibular como consecuencia de un exceso (o alargamiento) de mandíbula. "La literatura no científica culpabiliza a Maximiliano I, padre de Felipe el Hermoso, y abuelo de Carlos V, como el responsable de esta deformidad, pero no es así", señala Monje. "Parece que se debe a la abuela paterna de Maximiliano I, Cymburga de Mazovia". Un dato curioso es que esta mujer destacaba también por su fuerza (abría nueces con las manos o ponía y quitaba clavos también manuealmente). Esta deformidad se fue trasmitiendo, e incluso acentuando, hasta llegar al último Habsburgo-Austria en España: Carlos II.

Hay que tener en cuenta el contexto histórico en el que nos encontramos. Tal como explica este profesional, cuando se analiza el árbol genealógico de esta dinastía, uno de los aspectos más llamativos es la elevada consanguinidad entre sus componentes: desde Felipe I el Hermoso hasta Carlos II, el Hechizado, hubo un total de 11 matrimonios, nueve de los cuales se dieron entre parientes, lo cual representa casi el 82%.

"Cuando se calcula F (coeficiente de cosanguinidad) en la dinastía de los Austrias españoles, nos llevamos una gran sorpresa, porque a lo largo de las generaciones se produce un aumento progresivo: así, Felipe I tiene una F de 2,5% y Carlos II, un 25,4%. Su padre estaba casado con una hija de su hermana. Su madre resulta ser prima de su propio hijo. Todo ello propició un aumento de las posibilidades de tener enfermedades genéticas recesivas, y por otro lado, una mayor mortalidad infantil", sostiene.

En la saga de los Borbones, es totalmente diferente: empieza Felipe V siendo prognata, pero Carlos III es todo lo contrario. "El resto de Borbones, hasta nuestros días, excluyendo al rey Felipe VI, han sido claramente prognatas: desde Carlos IV hasta Alfonso XIII, incluso Juan Carlos I", indica el facultativo.

Técnicas mínimamente invasivas

En la actualidad es muy difícil hablar de datos concretos, pero se estima que hay una oscilación enorme en relación con las razas. Por ejemplo, y según expone Monje, en la población occidental y, variando entre países, puede encontrarse entre un 1-4% de personas con prognatismo. Sin embargo, entre ciudadanos chinos y japoneses, la cifra puede llegar al 11-12%.

En España, pueden intervenirse alrededor de 3.000 personas al año, tanto en servicios públicos y privados, de múltiples malformaciones: prognatismos, asimetrías, retrognatismos, etc.

Para tratar el prognatismo en la actualidad, se usan las técnicas conocidas como Cirugía Ortognática. Según explica Monje, lo que se realiza es una fractura del maxilar superior para lograr mover y desplazar ese maxilar hacia delante. También, en la mandíbula, se hace una fractura terapeútica para desplazarla hacia atrás.

Se opera a partir de 16-18 años, cuando el paciente acaba la maduración ósea, para tener resultados estables no dependientes del crecimiento. Además, otro aspecto importante es la utilización de software para ayudar en la predicción de los resultados. "Cada vez se realiza más con criterios mínimamente invasivos, pero es una intervención altamente especializada. El cuidado que hay que tener en cuenta en el postoperatorio es, fundamentalmente, una dieta blanda durante unas semanas", añade.

Próximamente, el doctor Monje plasmará en una publicación ésta y otras deformidades faciales que tenían nuestros pasados monarcas. Con ella, sería el segundo en la materia, después de la publicación hace un par de años de Las pinturas de Goya y las deformidades dentofaciales', que escribió junto a su hermano, el historiador Isidro Monje.

BEATRIZ G. PORTALATÍN

EL MUNDO

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