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Noticias Religión

El poder de la oración cristiana.

  • Escrito por Redacción

Getsemaní

Estimados y benignos lectores, un día más me dispongo a proceder con mi labor articulista. Muchos de ustedes no titubean en afirmar  que el menester que me ha sido encomendado es propio de locos sin remedio. ¡Cuán errados estáis todos los que así osáis pensar! Las cosas de Dios son locura para el mundo, y si por defender y propagar su palabra he de ser ultrajado, ¡dichoso soy por ello!

Afables seguidores e ignorantes detractores, en el artículo presente me dispongo a tratar un asunto que podría arribar a considerarse un tanto controvertido, mas he de proseguir en aras de ilustrar al mundo mediante la racionalidad iluminada. Sin más dilación trataré acerca de la importancia y el poder de la oración cristiana.

Nos hallamos en tiempos convulsos, pues el mundo se trasforma rápida y descontroladamente, precipitándose a su ineludible fin. Las Santas Escrituras nos hablan de los últimos días de la humanidad, así como de las señales que anunciarán "el comienzo del fin", vaticinadas por San Juan en el último libro de la biblia, El Apocalipsis. Son muchos los que siendo conocedores de la verdad de todos estos trascendentales enigmas, los rechazan por pusilánime temor. Gentes que no poseen una vigorosa fe, y que en lugar de confiar en la voluntad de Nuestro Señor,  prefieren hacer caso omiso a la verdad con el vil objetivo de vivir en una mera ilusión. La humanidad se encuentra en un estado caído y corrupto, desde que en en el origen, Eva mordió la manzana prohibida. Todos y cada de los cristianos de este mundo hemos de ser conscientes de la realidad, aunque esta sea tremendamente ardua de asumir.

En la actualidad, la sociedad occidental se halla inmersa en la nociva posmodernidad. Muchos han olvidado al Dios del amor, abrazando a falsos maestros que predican tormentosas y pretenciosas enseñanzas. Otros han caído en el ateísmo; con las terribles consecuencias que ello conlleva. Los cristianos somos los únicos que poseemos La Verdad en su absoluta plenitud. Nuestros hermanos musulmanes gozan de un libro sagrada y profético, el Corán, que en cierta manera muestra también el camino mediante el cual podemos arribar a la fuente de la vida. El Papa Francisco declaró públicamente para los medios de comunicación que el Corán ha de respetarse como un libro sagrado y profético, y es nuestro deber como cristianos católicos, aprender y secundar las divinas directrices del Santo Padre, representante terrestre de Cristo Rey.

En las Santas Escrituras, Dios Todopoderoso nos exhorta incesantemente a comunicarnos con Él, pues Nuestro Padre celestial tiene oído para cada uno de nosotros, y siempre nos contesta, no como nosotros anhelemos, sino de la manera que  El Altísimo crea más conveniente para el fiel en cuestión. La comunicación con Dios se establece por medio de la Santa Oración, un espacio temporal en el cual nos sumergimos en un "lago místico" con la intención de comunicarnos con El Creador, y así poder recibir instrucciones, bendiciones, consuelos o advertencias del Señor. La oración es un diálogo íntimo con Dios, por lo tanto hemos de dirigirnos a Él son suma reverencia y humildad, pues Dios ama a los humildes de corazón. La sinceridad es un atributo esencial en el cristiano que verdaderamente desea conectar con la divinidad. Jamás hemos de olvidar que Dios es Omnisciente, es decir, todo lo sabe, por lo que Él conoce mejor que nadie nuestras virtudes y defectos, así como nuestras concupiscencias. Muchos oradores cristianos caen en la profunda equivocación de intentar engañar a Dios, ¡qué insolencia!,¡qué inmadurez! ¡Dios conoce a la perfección el corazón y la mente de todos y cada uno de sus hijos! El Padre en su infinita misericordia nos dará lo que precisemos, mas no lo que "creamos precisar". Es esta la razón por la cual muchos creyentes culpan a Dios de inclemencia, ya que sus demandas no han sido satisfechas ni en el tiempo ni en la forma en la que fueron rogadas a Dios. Nuestro Amoroso Padre "escribe en renglones torcidos", por consiguiente no podemos alcanzar a comprender sus áureos y perfectos designios. Mas Dios siempre responde a nuestras plegarias, otra cosa bien distinta es que nos hallemos predispuestos espiritualmente para percibir "las señales del Clementísimo".

Queridos hermanos, yo os exhorto a orar de manera continua, a establecer ese vínculo con la divinidad que tan beneficioso es para la humanidad.

Artículo escrito por Jesús Kuicast.

https://twitter.com/jesuskuicast

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