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Garcilaso, héroe de las letras y las armas españolas

  • Escrito por Redacción

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Fue tan ducho con sus versos como con su espada. En la Historia de España dejó fiel constancia de sus dichos líricos y de sus hechos guerreros.

Fue un castellano y un español de primera y aunque emparentado con comuneros (lo que le llevaría a la cárcel) fue un fidelísimo y arriesgado súbdito de Carlos I, hasta que perdiera la vida sin haber cumplido los cuarenta años luchando por Dios y por España. Fue Garcilaso de la Vega, héroe de la poesía y la milicia españolas, superlativo vate y esforzado militar, valiente en el escribir, osado en el luchar.

Se cree, aunque no es dato absolutamente cierto, que Garcilaso nació en Toledo probablemente en 1498 en una familia con posibles, ya que su padre era señor de Arcos y comendador mayor de León en la Orden de Santiago. A los catorce años quedó huérfano de padre y su familia decidió mandarlo a la Corte, donde en 1520 ya estaba a las órdenes de Carlos V.

De paso, se hacía docto en lenguas, aprendiendo griego, latín, italiano y francés, además de recibir clases de música y esgrima. Pronto, en 1523, le llamarían las armas y participaría como oficial al lado de Gran Duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo, el futuro , en la campaña de Fuenterrabía. La amistad entre Fernando y Garcilaso solo la rompería la muerte.

Herido de gravedad

Luego, aunque su hermano era de ideas comuneras, participó junto a los leales al emperador en la Guerra de las Comunidades de Castilla, donde fue herido. En 1522, al lado de su amigo y también poeta Juan Boscán y Pedro Álvarez de Toledo y Zúñiga, formó parte de una expedición que quería ayudar en el sitio de Rodas por los turcos. Una empresa que no tuvo éxito. Garcilaso fue herido de gravedad en la campaña.

Regresó a España, y su valentía fue premiada cuando fue nombrado caballero de la Orden de Santiago, en noviembre de 1523. Dos años después, de vuelta en Toledo, contrajo matrimonio con Elena de Zúñiga.

Primeros poemas

Por esta época, comenzaría a escribir sus primeros poemas de aire cancioneril, estilo y formas que pronto cambiaría, sobre todo gracias a la influencia de su amigo Boscán. Era el año 1526 y Garcilaso de la Vega acompaña al emperador en sus viajes por España que realizaba con motivo de su boda con Isabel Freyre. Siempre al lado de Carlos V, lo acompaña en su investidura como emperador el año de gracia de 1530, y seguidamente entra en combate con los franceses en Florencia.

En 1531, la suerte del combativo y genial Garcilaso cambiaría. Y para mal. Había hecho de testigo en la boda de un sobrino suyo (1531), hijo de su hermano comunero Pedro Lasso, y Carlos no se lo perdonó. Fue encarcelado hasta que el Duque de Alba intercedió por él y fue requerido de nuevo para la milicia cuando los turcos amenazaban Viena. De allí pasó a Nápoles, Academia Pontaniana, como Tasso y Tansillo.donde se curtiría como poeta en compañía de otros colegas italianos de la

Cuando en 1535 Carlos I decidió emprender su campaña africana, allí estaba de nuevo Garcilaso de la Vega. El poeta y soldado volvió a resultar herido. Llegaba octubre de 1536 y de nuevo estábamos en guerra con Francia y Garcilaso no faltó. Durante el asalto a una fortaleza en Le Muy, cuando era maestre de campo de un tercio de infantería, se puso al frente de sus soldados y emprendió él mismo la acometida a la citada fortaleza encaramado en una escala. Fue gravísimamente herido y trasladado a Niza, donde falleció el día 13 o 14 de octubre. En aquellas últimas horas le asistió Francisco de Borja, luego San Francisco de Borja y general de los jesuitas.

Les dejamos con la memoria del heroico Garcilaso y con sus versos: «Y ansí, en la parte que la diestra mano / gobierna. y en aquella que declara / los conceptos del alma, fui herido. / Mas yo haré que aquesta ofensa cara / le cueste al ofensor, ya que estoy sano, / libre, desesperado y ofendido».

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