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Así era el emperador Kokaku, el primer monarca japonés que abdicó y se atrevió con los samuráis

  • Escrito por ABC

kokaku tenno emperador

Kokaku Tenno (1771-1840) fue para muchos el primero en renunciar a sus funciones reales. Sin embargo, al contrario que Akihito, este dejó el cargo muy joven y con la intención de gobernar en la sombra

En casi tres décadas de reinado, el emperador Akihito solo se ha dirigido a la nación dos veces. La primera, para consolar al país tras el devastador tsunami de 2011. Y la segunda, para pedir que le dejen abdicar por su mala salud. La renuncia del monarca ha removido los libros de historia y la memoria de quienes los escribieron. Según los expertos, el último emperador que abandonó el trono voluntariamente data de 1817, y se llamaba Kokaku.

«En Japón es impensable que el emperador se dirija a la nación», explica Florentino Rodao, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense. «En Japón, el monarca nunca toma posición en actividades de carácter político. Es una figura, digamos, religiosa, que está entendida como el intermediario de los dioses».

Hay quien afirma que, de no haber desafiado a los samuráis con 17 años, Japón sería colonia de algún país extranjeroGustavo Pita, profesor UAB

Para conocer el contexto en el que se movió Kokaku Tenno (1771-1840), hay que imaginarse el país como una balanza partida entre Kioto y Yedo (la actual Tokio). En la primera ciudad residía el emperador y en la segunda el Ejército, depositario tradicional del poder ejecutivo. Fue Kokaku el primero en discutir esta supremacía. Y abandonó el cargo para fortalecer, desde fuera, la influencia de la corte frente a los militares. «Algunos historiadores afirman que, de no ser por su actitud de desafiar con apenas 17 años a los samuráis, estos se habrían agotado en luchas intestinas, dejando la puerta abierta a las potencias extranjeras, de modo que con el tiempo muy probablemente Japón habría terminado siendo colonia de alguna de esas potencias», resume Gustavo Pita graduado de doctorado de la Universidad Autonóma de Barcelona.

Para algunos autores, Kokaku sentó las bases de la Revolución Meiji que limitó el poder del Ejército samurái. Según libros como «A history of de japanese people from the earliest times to the end of the Meiji era», de Frank Brinkley y Dairoku Kikuchi, los japoneses de la época decían que «con un soberano sabio en el oeste (Kioto), un sujeto racional había surgido en el este (Tokio)». Con un monarca moderado, el ejército sería moderado.

Gobernar en la sombra

Al contrario que Akihito, que desea dejar el trono por problemas de salud, Kokaku abdicó cuando todavía era joven. Esto alimenta la teoría de que el 119º Emperador de Japón se apartó de la primera fila para influir de manera más directa en los designios de su país. «Esto es una costumbre muy asiática —explica Florentino Rodao—. Eran muy frecuentes los “emperadores en la sombra” o “emperadores enclaustrados”, monarcas que dimitían y quedaban en un segundo plano para poder influir. El caso más claro que hemos tenido últimamente ha sido Deng Xiaoping, en China. Él se apartó y fue durante muchos años el presidente de la Asociación de Bridge (el juego de cartas), pero en realidad seguía manejando los designios del país».

Todavía hoy, la monarquía nipona es muy popular. Japón es un país moderno pero conservador, y por eso nadie se plantea prescindir de ella. Hay una especie de factor religioso. «Ellos son vistos como una divinidad», continúa el profesor. «La monarquía japonesa ha cambiando con el paso del tiempo pero, al igual que en España si nos hemos planteado a lo largo de la Historia deponer al Rey, en Japón eso sería impensable. No se considera entre otras cosas porque los Reyes nunca se han metido en cuestiones políticas».

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