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El corazón de Robert Capa se apagó en Brunete

  • Escrito por CANAL HISTORIA

Gerda-Taro

La Guerra Civil fue seguida con especial atención por las potencias occidentales del siglo XX. Los medios de comunicación más prestigiosos enviaron a sus representantes más mediáticos para cubrir el desarrollo de la contienda. Ernest Hemingway, George Orwell, Antoine de Saint-Exupéry, Martha Gellhorn, John Dos Passos o Robert Capa, entre otros, son algunos de los nombres célebres que aterrizaron en España para contar al mundo lo que aquí sucedía.

Todos alcanzaron la gloria con sus crónicas o fotografías: algunas ya han quedado para los anales de la historia. Sin embargo, uno de ellos perdió un componente personal que jamás olvidaría el resto de su vida. Es el caso del húngaro Robert Capa, autor de Muerte de un miliciano -una de las instantáneas más populares de todos los tiempos-, tomada en el frente de Córdoba el 5 de septiembre de 1936.

Muerte-de-un-miliciano

Poco le duró la fama a la joven fotógrafa, ya que el 26 de julio fallecía a causa del contrataque efectuado por el Ejército Nacional. Taro huía de las tropas franquistas, montada en el estribo de un vehículo militar que transportaba heridos, cuando el convoy del que formaba parte fue sorprendido por un ataque aéreo. Un tanque chocó al coche en el que viajaba con tan mala suerte que, al caer al suelo, aplastó su parte inferior con las cadenas. Inmediatamente fue llevada al hospital provisional de El Escorial, pero ya nada se podía hacer por su vida.

Su cadáver fue enviado a París, donde el Partido Comunista galo organizó un funeral multitudinario. Desde entonces se la consideró como heroína y mártir tanto del movimiento feminista como del antifascista: Gerda Taro fue la primera reportera gráfica de la historia en estar en primera línea y, posiblemente, la primera también en morir en ella. Con el paso de los años, y la cercanía de la Segunda Guerra Mundial, la figura de Taro fue diluyéndose hasta ser casi olvidada.

La escritora Susana Forte, en su libro Esperando a Robert Capa, plasmaba unas reflexiones de Gerda Taro unos meses antes de morir: "Tengo 25 años y sé que esta guerra es el fin de una parte de mi vida, el fin tal vez de mi juventud. A veces me parece que con ella terminará también la juventud del mundo. La guerra de España nos ha hecho algo a todos. Ya no somos los mismos: el tiempo en el que vivimos está tan lleno de cambios que es difícil reconocerse en cómo éramos todos nosotros hace apenas dos años. No me puedo ni imaginar lo que queda por venir".

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