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¿Qué lago español tenía más de 165 millones de km cuadrados?

  • Escrito por Redacción

mapa-onemagazine

Los españoles David Hernández y Marta Miguel estuvieron desaparecidos durante más de dos semanas en el mes de mayo. Perdidos por los mares de Malasia, la pareja fue encontrada 'sana y salva', lo que no sabían era que durante ese tiempo habían estado navegando en el extremo oeste del 'Lago Español'.

‘Lago’ es, según la definición de la Real Academia Española, una “Gran masa permanente de agua depositada en depresiones del terreno”. ‘Laguna’ es lo mismo pero de menor extensión. ‘Charca’ es un depósito de agua “algo considerable”; ‘charco’ es agua en un hoyo…

El lago más grande de España es el de Sanabria –Zamora-; tiene una superficie de unos 3,5 km2. Y el mayor pantano español es el de La Serena –Badajoz-, con casi 140 km2, que también es uno de los mayores de Europa.

El mayor lago del mundo

Sin embargo, estas superficies quedan empequeñecidas y poco pueden competir en grandiosidad con la del Mar Caspio, cuya superficie de 371.000 km2 es casi 4/5 de la de España -504.645 km2-. Por esa gran superficie se le denomina ‘Mar’ aunque técnicamente es un lago cuyas costas están formadas por Rusia, Kazajistán, Turkmenistán, Irán y Azerbaiyán.

Recientemente, dos compatriotas nuestros, David Hernández y Marta Miguel, han estado perdidos por los mares de Malasia, hasta más de 350 km al oeste de Borneo. En esa situación de emergencia grave, de nada les habría valido a ellos –y menos a sus compañeros de desgracia, una chica malasia y un chino- caer en la cuenta de que las aguas por las que iban a la deriva eran el extremo oeste del ‘Lago Español’.

Galeón del siglo XVI.

España, potencia naval de primer orden

Conviene recordar que, tras concluir los Reyes Católicos Isabel y Fernando el proceso de la Reconquista en 1492, y lograr la integración de Navarra en 1515, España seguía teniendo sobradas energías y ambiciones, y el territorio propio se había quedado pequeño.

Se desarrolló entonces el concepto ‘Plus Ultra’, como seña de identidad de la mentalidad española –por eso se conserva en el actual escudo nacional-, y las ambiciones castellanas se dirigieron hacia África –Canarias, Orán, Túnez, La Mámora, Larache, etc.- y América, mientras que las aragonesas lo hicieron hacia el Mediterráneo –Sicilia, Nápoles…-.

Ambos esfuerzos necesitaron de unas potentes fuerzas navales –tanto de buques mercantes como de guerra- y unos marinos, científicos y tropas embarcadas –la infantería de Marina- que eran la vanguardia de su tiempo.

Las islas españolas del Pacífico. Mapa de 1864.

Con el patrocinio de Castilla, Cristóbal Colón llegó a América –es verdad que no la esperaba-. Vasco Núñez de Balboa descubrió el ‘Mar del Sur’. La expedición de Fernando de Magallanes/Juan Sebastián Elcano consiguió dar la vuelta al mundo navegando por un inmenso océano que recibió el nombre de Pacífico.

Una vez familiarizados, o casi, con el Océano Pacífico, el navegante Pedro Fernández de Quirós creyó haber dado con el nuevo continente que buscaba, y del que suponía su existencia para que hiciera de ‘contrapeso’, en el sur, a las mayores masas continentales del norte de la Tierra.

Sin embargo, las costas que identificó como las de ese otro nuevo continente estaban a mucha distancia de la verdadera isla-continente que, con el tiempo, se denominó Australia; este nombre deriva del original dado por Quirós que era ‘Austrialia incógnita’ o ‘Austrialia del Espíritu Santo’, en memoria de la casa de Austria.

Luis Váez de Torres fue el primer navegante europeo que exploró las aguas que separan Australia y Papúa Nueva Guinea, y que llevan ahora su nombre: el Estrecho de Torres. A continuación se fue a explorar las aguas de Japón, como el que no quiere la cosa.

Andrés de Urdaneta aportó el descubrimiento de la ruta de regreso de los productos comerciales chinos desde las Filipinas hasta la costa oeste de México, que se hacía muy difícil porque los vientos siempre soplaban en sentido opuesto al regreso, siguiendo el paralelo geográfico. La ruta descubierta, a la que se llamó el ‘Tornaviaje’, subía desde Filipinas hacia el Norte hasta la altura de Japón y, conforme se avanzaba hacia el Este y se acercaba a América, descendía hasta acercarse a la costa mexicana.

Comercio intenso con China y alrededores, cristianización de filipinos autóctonos, chinos y japoneses, expediciones militares a lo que ahora es Taiwán y Camboya, propuestas de conquistar China… Hasta puede decirse que el Ejército español tuvo un ‘Tercio de Xapones’, con 11 compañías formadas por soldados japoneses cristianos procedentes de las colonias comerciales asentadas en las Filipinas.

El Océano Pacífico.

¿Qué era el ‘Lago Español’?

La ‘propiedad’ española del Océano Pacífico derivaba –téngase en cuenta la mentalidad de la época en que ocurrió- del reparto del Mundo entre las coronas de España y de Portugal.

España –y más cuando Portugal se unió a la Monarquía Hispánica aportando sus rutas y puertos- era una gran potencia naval de indiscutible alcance planetario. Gracias a la intrepidez de sus marinos y a la conservación en secreto de las rutas en las que se daban los vientos más favorables a las navegaciones, mantuvo el control del Océano Pacífico hasta principios del siglo XIX, de tal modo que llegó a conocérsele coloquialmente como ‘El Lago Español’, un lago de 165 millones de kilómetros cuadrados, casi 450 veces la superficie del Mar Caspio.

Las sucesivas independencias de las naciones hermanas de América fueron privando a España de los puertos de su costa pacífica, quedando las islas Filipinas y, sobre todo, los archipiélagos de las Carolinas, las Marianas y las Palaos desconectados de la metrópoli.

Sólo poco a poco, los rivales holandeses e ingleses consiguieron hacerse un hueco en el comercio europeo con esa parte del globo, y que únicamente pudo alcanzar importancia a lo largo del siglo XIX.

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