Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada
DOMINGOS BENEMÉRITOS

DOMINGOS BENEMÉRITOS

SUMARIO: DOMINGO 11 ...

MI RESPETO A LA GUARDIA CIVIL

MI RESPETO A LA GUARDIA CIVIL

Quiero hablaros so...

Sábados culturales en Benemérita al Día

Sábados culturales en Benemérita a…

SUMARIO SÁBADO 10 de...

El Guardia Civil Dani Diaz prepara un nuevo reto solidario para ayudar al hijo de un compañero en 2017

El Guardia Civil Dani Diaz prepara…

Nuestro compañero ...

Cartas al Director

Cartas al Director

Envíe su carta...

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 (CUIDADO CON LAS COCES)

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 …

‹‹La Constitución ...

El gran encierro

El gran encierro

No, no me refiero ...

Prev Next

hospimedicalpatrocinador

Noticias Historia

Todo lo que tienes que saber sobre el monumento a la lealtad de los españoles

  • Escrito por Redacción

LLAMA-HOMENAJE

Una emotiva ceremonia, dentro de las visitas de Estado a España, se efectúa en la Plaza de la Lealtad de Madrid, en el monumento a las víctimas del 2 de Mayo. ¿Es la tumba del Soldado Desconocido? ¿Cuál es la historia de este monumento que pasa desapercibido?

Primeras propuestas

La historia del monumento comenzó durante el Trienio Liberal, en 1822, a iniciativa de las Cortes, aunque la idea nació mucho antes, en septiembre del mismo 1808, fresca aún la sangre de los héroes madrileños del 2 de Mayo. Ángel de Monasterio, académico de la Real de San Fernando, propuso al Ayuntamiento de Madrid la construcción de un monumento por suscripción popular para salvaguardar la memoria de las víctimas de aquella gloriosa jornada, y que debía ser erigido en el mismo Prado de San Jerónimo –actual Paseo del Prado-, donde fueron fusilados numerosos patriotas españoles.

Aprobada la idea en Pleno el 30 de septiembre, las vicisitudes de la Guerra de la Independencia -1808-1814- hicieron imposibles su desarrollo. Madrid volvió a ser ocupada por el invasor francés y Monasterio, con su proyecto, huyó a Cádiz. Allí, para conmemorar el primer aniversario del 2 de Mayo, levantó en la plaza de San Antonio una reproducción de su diseño pintado en unos lienzos. Las Cortes, ubicadas en Cádiz, sí se hicieron eco de su iniciativa promulgando un decreto el 26 de abril de 1812, que acordaba perpetuar la memoria de los héroes erigiendo un monumento, pero Monasterio no pudo ver cumplido su empeño pues moriría antes de terminar la guerra.

Uno de los principales entusiastas del proyecto, Wenceslao Argumosa –que, en 1808, había ofrecido 20 doblones de oro para premiar el mejor diseño del monumento-, retomó el proyecto y consiguió que el alcalde de Madrid anunciara, el 2 de mayo de 1821, la suscripción pública para recaudar fondos para la construcción del monumento. Ese mismo día, además, se llevó a cabo la ceremonia de colocación de la primera piedra de los cimientos. Para la apertura de la zanja inicial se presentaron 483 madrileños voluntarios, “desde un título nobiliario de Castilla hasta simples jornaleros, militares y parientes de víctimas”.

Concurso de ideas

Pocos días antes, el 21 de abril de 1821, la Corporación municipal acordó celebrar un concurso de diseños invitando a los profesores de Bellas Artes a presentar proyectos, cuya convocatoria fue publicada en la Gaceta de Madrid del 28 de mayo. El premio del ganador sería una medalla de seis onzas de oro (unos 186 gramos). En el concurso se señalaba que “el terreno donde actualmente yacen las víctimas del Dos de Mayo, contiguo al Salón del Prado, se cerrará con verjas y árboles, y en su centro se levantará una sencilla pirámide que transmita a la posteridad la memoria de los leales, y tomará el nombre de Campo de la Lealtad”.

Se presentaron nueve proyectos que, tras ser examinados por la Academia de Bellas Artes de San Fernando, fueron expuestos al público el 18 de noviembre de 1821. El Ayuntamiento de Madrid eligió uno de los presentados por Isidro Velázquez, arquitecto mayor del Palacio Real, por su sencillez y menor coste -1.300.000 reales-.

El proyecto de monumento constaba de cuatro cuerpos: en el primero iban ocho grandes vasos para incienso; en el segundo, un gran sarcófago y donde podrían situarse cuatro altares para celebrar misas en los aniversarios; en el tercero, cuatro fachadas con estatuas del Valor, la Constancia, la Virtud y el Patriotismo, como homenaje al pueblo madrileño en su lucha contra las tropas napoleónicas, y, en el cuarto, un obelisco.

Las primeras dificultades

El Ayuntamiento acordó iniciar las obras el 22 de marzo de 1822, pero pronto aparecieron las dificultades. Las primeras, las políticas; en palabras de Pérez de Guzmán, “…la pasión política, (…) que trataba de apoderarse del monopolio de la popularidad que alcanzaban los recuerdos nacionales del Dos de Mayo, el acto de la colocación de la primera piedra para el monumento fue, en 1821, una profanación que dio lugar en 1824 a otra profanación”. Primero, los liberales encerraron en la caja documentos que suponían una provocación al Rey y a la España reaccionaria; después, con la vuelta del absolutismo, la caja será abierta para sustituirlos documentos por otros de signo contrario… Y luego, las dificultades presupuestarias. Desde marzo hasta diciembre de 1822 se habían gastado 178.131 reales y la suscripción nacional, de la que se esperaba un espléndido resultado, había conseguido poco más de 200.000 reales.

Ya por las vicisitudes políticas, ya por la falta de fondos, las obras del monumento fueron avanzando lentamente durante años. Finalmente, el 25 de marzo de 1839, a las doce del mediodía, quedaba colocada la última piedra del obelisco, que medía 29 metros de altura, y en el que se habían empleado varias toneladas de piedra berroqueña de las canteras de Alpedrete, granito de Hoyo de Manzanares y piedra blanca de Colmenar, todas en la provincia de Madrid.

Monumento a los caídos por España

El gran obelisco está situado sobre una base octogonal y consta de unas gradas de acceso a un cuerpo cuadrado de granito rojo, en cuyo lado frontal se encuentra una gran urna funeraria de piedra, rematada por un medallón en bajorrelieve con las efigies de los capitanes Luis Daoíz y Pedro Velarde. Las estatuas del tercer cuerpo fueron modeladas por Esteban de Agreda en 1823 pero de su ejecución se encargaron José Tomás (El Valor), Francisco Elías Vallejo (La Constancia), Sabino Medina (La Virtud) y Francisco Pérez del Valle (El Patriotismo).

El monumento sería inaugurado el 2 de mayo de 1840, coincidiendo con la efeméride. En 1985 sería restaurado y reformado por Joaquín Roldán. Reinaugurado el 22 de noviembre de ese año por el Rey Juan Carlos I, pasó a dedicarse no sólo a los héroes del 2 de Mayo sino a todos, y en cuya memoria se colocó la dedicatoria ‘Honor a todos los que dieron su vida por España’ y una llama votiva perenne.La llama sólo dejó de arder a principios de los 90, cuando el suministro del gas se cortó por falta de pago del Ministerio de Defensa, que sufría entonces un enorme recorte presupuestario.

Restos de héroes conocidos

Pero, ¿de quiénes son los restos que se encuentran en la urna funeraria del monumento? ¿Son de un soldado desconocido? Ciertamente, no. En la gran urna funeraria fueron depositados los restos de los heroicos y patriotas capitanes de artillería Daoíz y Velarde y de los fusilados en El Prado el 3 de Mayo de 1808, trasladados en tres cajas de plomo desde la iglesia colegial de San Isidro, donde estaban depositados desde el fin de la Guerra de la Independencia (1814).

En 1909 se incorporaron al monumento los restos del teniente Jacinto Ruiz Mendoza, el héroe olvidado del 2 de Mayo, que fueron traídos solemnemente desde su enterramiento en Trujillo.

ONE MAGAZINE

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones