Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada
CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 (CUIDADO CON LAS COCES)

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 …

‹‹La Constitución ...

El gran encierro

El gran encierro

No, no me refiero ...

DOMINGOS BENEMÉRITOS

DOMINGOS BENEMÉRITOS

SUMARIO: DOMINGO 04 ...

Sábados culturales en Benemérita al Día

Sábados culturales en Benemérita a…

SUMARIO SÁBADO 03 de...

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

Miles de personas ...

Los majaderos de Alsasua

Los majaderos de Alsasua

Tras el acto terro...

POR SUS HECHOS LOS CONOCEREIS

POR SUS HECHOS LOS CONOCEREIS

A cada uno por los...

Prev Next

hospimedicalpatrocinador

Noticias Historia

Las tertulias y los chupitos de sobremesa, un invento de la Antigua Grecia

  • Escrito por Redacción

simpossio

A continuación reproducimos un artículo de historia publicado anteriormente en el blog Historias de la Historia y escrito por Javier Sanz.

Tras disfrutar de una buena comida y un café, si tenemos tiempo y la compañía se presta a ello, los digestivos en versión chupito (orujo de hierbas, pacharán y otros) suelen dar el pistoletazo de salida a amenas tertulias en las que cualquier tema se puede tratar y donde es mejor no abandonar para que no te crucifiquen. También es cierto que si la cosa se alarga, los chupitos dan paso a otras bebidas (tipo gintonic) y las amenas tertulias desembocan en exaltación de la amistad, cantos regionales, el tuteo a la autoridad y el insulto al clero. Pues bien, todo este ritual de sobremesa tan nuestro, ya lo practicaban en la Antigua Grecia... lo llamaban simposio.

El simposio era el tiempo de la bebida y la charla entre los invitados después de concluir la comida principal (deipnon). Al acabar la comida, los sirvientes despejaban las mesas, coronaban a los huéspedes con coronas de hiedra y pámpanos, derramaban sobre ellos algunos perfumes, empezaban a circular copas llenándolas de la crátera (recipientes o vasijas hechas de barro donde mezclaba el agua y el vino para los invitados) colocada en el centro de la sala y se elegía a un árbitro de las charlas... los brindis y las charlas siguientes podían prolongarse alegremente hasta la noche.

El vino, considerado un don del dios Dionisio, animaba el festejo y la crátera aseguraba el circular festivo de los brindis que tenían mucho de ritual. Comenzaban con las libaciones del vino vertido en honor de los dioses; luego, al amparo de los dioses Dionisio y Zeus, se desplegaba el resto de placeres del simposio: perfumes, cantos, música, danzas, juegos, charlas, embriaguez... y erotismo. Los convidados eran solamente hombres, las mujeres de la casa no asistían pero sí admitían a hetairas, grandes bailarinas, excelentes flautistas y mejores amantes. Se creaba así una placentera atmósfera en la que los simposiatas comentaban sus ocurrencias y conversaban desenfadadamente, sobre todo de amor y política.

En palabras del historiador y filósofo griego Jenofonte...

en los simposios se adormecen las penas y se despierta el instinto amoroso.

Colaboración Edmundo Pérez.
Fuente: Introducción a la mitología griega – Carlos García Gual.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones