Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada

hospimedicalpatrocinador

Noticias Historia

El Golfo de Cádiz, escondite de 900 naufragios sin explorar

  • Escrito por Redacción

Barco-fenicio-de-Mazarron-Murc

Existen unos 1.500 yacimientos potenciales frente a las costas gaditanas, algunos de época fenicia y romana, y sólo 600 han sido documentados

No todo está descubierto. Al menos en el Golfo de Cádiz, que custodia bajo sus aguas miles de secretos que aguardan a ser revelados. La gran mayoría se conservan en forma de barcos que naufragaron al chocar contra un frente rocoso huyendo de piratas, que cayeron en combate o que fueron sorprendidos por un temporal. Otros, quien sabe, quizá todavía custodien un tesoro digno del mejor cine de aventuras.

El Centro de Arqueología Subacuática (CAS) calcula que frente a las costas de Cádiz y Huelva hay alrededor de unos 1.500 yacimientos, de los cuales sólo 600 son naufragios ya documentados. "Hemos explotado una mínima parte de las fuentes documentales", cuentan desde el organismo, por lo que el número podría ser mucho mayor.

"No se puede entender la historia sin estudiar el papel que jugó el mar en la evolución de los acontecimientos en tierra firme". Quien habla así es el investigador y el que fuera director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, Xavier Nieto. "El mar nunca ha sido una barrera, siempre ha sido una gran vía de comunicación que ha puesto en contacto a culturas y ha facilitado el transporte de mercancías y personas, personas que a su vez han portado ideas desde los distintos puertos", señala.

Xavier Nieto acaba de recalar en la Universidad de Cádiz para coordinar la línea de Arqueología náutica y subacuática que ha abierto el Campus de Excelencia Internacional del Mar (CEIMAR), que pretende poner en valor el patrimonio subacuático desde un punto de vista científico, docente, cultural, museográfico y turístico. Para ello, se pondrá en marcha el próximo curso un máster oficial en Arqueología Náutica y Subacuática y se apostará por la organización y desarrollo de acciones de investigación en pecios de época antigua (fenicio-púnica o romana) y medieval.

No es casualidad que esta línea de investigación se haya abierto en Cádiz. "Toda la costa española tiene una gran riqueza, pero el Golfo de Cádiz está en un nivel superior", reconoce Nieto. Esto se debe sobre todo al papel que jugó Andalucía occidental entre el siglo XV y el XIX con el descubrimiento de América y la gran vía comunicativa que se abrió entre España y el nuevo continente, con puertos base como los de Huelva, Cádiz y Sevilla (fluvial). Pero no es sólo la linea comercial. Enfrentamientos militares como la batalla de Trafalgar o el asedio de los ingleses a Cádiz en 1812 propiciaron el hundimiento de un buen número de naves frente a las costas gaditanas, naves que contienen en su interior, a miles de metros de profundidad, pequeños retazos de historia.

Barcos como el francés 'Fougeaux', uno de los 17 navíos capturados el 21 de octubre de 1805 por los ingleses tras el combate de Trafalgar y que se vieron obligados a abandonarlo a su suerte con casi toda la tripulación a bordo frente a la zona de Sancti Petri; o el 'Bucentaure', que se hundió frente a La Caleta después de que el piloto cometiera un error y chocara con los bajos cercanos al Castillo de San Sebastián, son algunos de los navíos que se encuentran localizados.

Estos dos son un ejemplo del trabajo de documentación que sigue buscando dónde se encuentran otras embarcaciones tan importantes como singulares, como el 'Santísima Trinidad' o el 'Reina Regente'. "A nivel simbólico el 'Santísima Trinidad' es muy importante", explica la directora del Centro de Arqueología Subacuática (CAS) de Andalucía, Carmen García, quien se confiesa una entusiasta de la batalla de Trafalgar. "Es importante porque para los ingleses lo apresaron como símbolo de la victoria" aunque luego tuvieron que desprenderse de él debido a un fuerte temporal.

"Curioso es el caso del Reina Regente", agrega, por ser uno de los más trágicos sucesos de la crónica naval española. "El barco fue avistado por última vez por unos campesinos de la ensenada de Bolonia, cerca de Tarifa", pero nunca llegó al puerto gaditano, dónde se le esperaba. El destino salvó a dos marineros que no llegaron a embarcar y a un teniente de navío que estaba de permiso tras casarse. La desaparición del barco dio origen a una copla popular que decía: "¿Qué barquito será aquel que viene dando tumbos? Será el 'Reina Regente, que viene del otro mundo".

Pero hay más, mucho más. "Cádiz tiene una posición geográfica estratégica desde sus orígenes", matiza Xavier Nieto. "Disponemos de un millar de documentos pero si algo tenemos claro es que estas aguas han sido surcadas desde siempre". Y al decir "siempre" se remonta al menos a épocas fenicias y romanas.

Piratas de antes y de ahora

El Centro de Arqueología Subacuática (CAS) de Andalucía tiene su base en Cádiz. Más concretamente en el antiguo balneario situado en la conocida playa de La Caleta. Desde su terraza, la directora Carmen García se asoma y contempla los dos castillos que custodian la playa, el de San Sebastián y el de Santa Catalina. "La Caleta ha sido una zona muy expoliada", explica. El caso más llamativo de expolio fue el de la fragata 'Nuestra Señora de las Mercedes' cuando la empresa Odyssey se hizo con un tesoro valorado en 500 millones de dólares.

Y es que bajo las aguas de Cádiz "puede haber el suficiente dinero para acabar con la crisis", según ha explicado en numerosas ocasiones el cazatesoros Claudio Bonifacio, imputado desde 2005 por un delito de expolio. Piratas había entonces y piratas sigue habiendo ahora. Existen empresas, compañías internacionales, que buscan negocio bajo las aguas. "Son empresas que se acercan al patrimonio subacuático con un interés comercial y en la mayoría de los casos disponen de tecnología punta", explica Carmen García.

El principal peligro no es que se lleven monedas, "es que para conseguirlo destruyen la información histórica que el yacimiento contiene y éste es el verdadero objeto de la arqueología, el conocimiento". De ahí que buena parte del trabajo que desempeña su departamento sea el de concienciar que el verdadero tesoro "no son el oro o la plata", sino lo que el yacimiento nos puede contar de nuestra historia. "Para mi Odyssey no nos robó el oro ni la plata, nos robó parte de nuestra historia" y eso ya no se puede recuperar, lamenta.

El gran obstáculo para recuperar el patrimonio subacuático es precisamente los miles de metros de agua que reposan sobre él, de ahí que sea tan difícil poder recoger la información que guardan desde hace siglos. Un ejemplo se encuentra en los dos pecios hallados en 2012 durante la construcción de la nueva terminal de contenedores del puerto de Cádiz. Seis metros de fango obstaculizaban el acceso a las dos misteriosas embarcaciones, pero a la vez han permitido la conservación del avituallamiento que transportaban. Con tecnología y el presupuesto suficiente, el aislamiento de estos tesoros hundidos podría transformarse en un excelente aliado para la investigación histórica.

Sorpresa bajo la nueva terminal del puerto

La construcción de la nueva terminal de contenedores en 2012 hizo aflorar de improviso dos pecios enterrados frente al puerto de Cádiz, uno militar y otro comercial.

Fue un lingote de plata, de unos ocho kilos de peso, lo primero que apareció. Al poco, una moneda de plata. Aunque en ese momento apenas se disponía de información sobre si podría ser un yacimiento o un descubrimiento aislado, se supervisó desde el punto de vista arqueológico toda la obra.

Poco después dieron con el descubrimiento del primero de los pecios, que ante la dificultad de garantizar su conservación en tierra firme y dada la necesidad de continuar con las obras, procedieron a trasladarlo en una operación de ingeniería única y sin precedentes en España, como señalan desde la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz. El procedimiento contó con un plan de seguridad para garantizar no sólo el correcto traslado del barco, sino también la integridad de las personas implicadas en la maniobra. El otro pecio permanece de momento en el lugar donde se encontró.

No se sabe si algún día se dispondrá de los medios necesarios para poder analizar cada metro del barco. "Si vas a entrar en un yacimiento tienes que tener todas las garantías del mundo de que le vas a sacar el 100% de información, porque una excavación es un proceso destructivo en el que vas eliminando capas, que más tarde estudiarás. Si pierdes algo en el proceso, lo pierdes para siempre", explica la directora del Centro de Arqueología Subacuática de Andalucía, Carmen García.

De momento los trabajos sobre los dos pecios de Cádiz han consistido en recuperar parte de los objetos del interior del barco, mucho de los cuales se exponen ya en el Museo Provincial de Cádiz. Entre los hallazgos hay, por ejemplo, frascos de tintes, frutos secos y hasta aceitunas en conservas. 

LA VANGUARDIA

PUBLICIDAD
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones