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La Mariblanca en la plaza de San Antonio

  • Escrito por Redacción

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Les ofrecemos un artículo que nos envía José Luis Lindo Martínez, Cronista Oficial del Real Sitio y Villa de Aranjuez.

La escultura de la Mariblanca preside la hermosa Plaza conocida con el mismo nombre, aunque en diversos momentos aquella se la llamó de Diana, Venus del Jarro, Señora de Aranjuez, etcétera. A la plaza como espacio físico se la ha denominado Plaza del Rey, de San Antonio, de las Cadenas, de la Libertad, o popularmente Plaza de la Mariblanca.

Según los datos que nos brinda la Doctora María Luisa Tárraga, cuando en 1750 Fernando VI mandó al arquitecto de la Corte Santiago Bonavía trazar la nueva población de Aranjuez, dentro de ese proyecto recibe el encargo de instalar una fuente con cuatro surtidores para el abastecimiento de agua de la nueva población, siendo coronada la fuente con la imagen de Fernando VI en mármol de Carrara, con una altura de 2,65 m, y un coste de 30.000 reales de vellón por el trabajo de Giovan Domenico Olivieri. Se inauguró en la festividad de San Fernando de 1752. Es uno de los elementos artísticos en el que gira todo su dieciochesco espacio y da esplendor a esta hermosa plaza rectangular.

Con la llegada al trono de España de su hermanastro Carlos III, el día 14 de febrero de 1760, ordena al arquitecto Jaime Marquet que la efigie de su hermanastro sea apeada de la fuente y trasladada a Madrid. Siguiendo las indicaciones del Secretario de Estado Ricardo Wall, el arquitecto Marquet, ordena que en su lugar se coloque una ninfa o Venus de piedra de Portugal, con una altura de 9 pies, es decir 2,74 m, que será obra del escultor murciano Juan Bautista Martínez Reyn quien cobró por su trabajo 21.530 reales de vellón. Diana o la Venus del Jarro, Diosa de mayor rango del Olimpo, fue colocada el 13 de marzo de 1762 de costado a la Real Capilla de San Antonio, dando cara al Camino Real, y con el tiempo mirará al Jardín de la Princesita (Isabel II).

La Mariblanca ribereña, esa deidad griega envuelta en una gasa que deja traslucir sus generosas bondades, será la «Hija Predilecta», instalada pues en Aranjuez en el siglo XVIII, mucho antes que la que se puso en el siglo XIX en la Puerta del Sol de Madrid. La Mariblanca ha "contemplado" un golpe de Estado contra la Corona y Manuel Godoy en marzo de 1808, dos Repúblicas, una Guerra Civil, Dictadura y Democracia, y otros diversos acontecimientos, e incluso contemplar desde su pedestal de ama y señora de Aranjuez, la despedida de familiares y vecindario al sueño eterno.

Tantos motivos que nos quedaríamos parcos en palabras. La Plaza o Plazuela de la Mariblanca es un espacio físico y funcional con una enorme carga histórica. Se la ha considerado a lo largo de los años lugar principal de encuentro, de actividades culturales y políticas, de correrías y juegos de chicos a través de generaciones, pasear de los novios con sus arrumacos, confidencias y besos robados, donde se han compartido penas y alegrías de una joven población, en definitiva, donde se ha fraguado la pequeña o gran historia de Aranjuez. Esta Plazuela es el corazón de un pueblo que luchaba por tener identidad propia. Un espacio donde se congregaba desde hace un par de siglos el ferial, y donde se proyectaban películas de cine, la gente acudía a escuchar y bailar con las obras interpretadas por la Centenaria Banda Municipal de Música que se ubicaba en su templete de madera como parte de los actos fiesteros del pueblo. Donde el globero hacia felices a los pequeños tras acceder los padres a adquirir un globo para dar felicidad a sus hijos. Lugar de encuentro de las innumerables Ferias Agrícolas donde acudían agricultores y foráneos principalmente de toda la comarca y de la provincia de Madrid. Donde sus veinticuatro bancos de piedra de Colmenar que adornaban el interior del espacio, servían para sentarse, conversar y departir de variedad de aspectos de la vida diaria. Hablar de la Plazuela de la Mariblanca, es hablar de un espacio elegido para el paseo, compartiendo un paquete de pipas en un cucurucho de papel de estraza, o lleno de tostones, cacahuetes o chucherías adquirido en el desaparecido kiosco de Juanele. También se llamó a esta Plaza de las Cadenas porque tenía estos elementos metálicos que iban uniendo los hitos cilíndricos con el fin de que el pueblo y los aguadores con sus cántaros y carretillas no dañase la fuente, negando la posibilidad del disfrute total del porte y belleza de ésta; asimismo, las cadenas impedían el paso a los animales para que abrevasen. La Venus de Jarro, con el Real Sitio a sus pies, ha sido y es objeto de plumas, como se evidencia en la poesía que le dedica quien fuera Inspector de Colegios Luis María Burillo Solé. O como se recoge en la obra teatral en la que se retrata la vida y milagros de esta comedianta del siglo XVIII. Es una talla artística del Siglo de las Luces que representa uno de los principales símbolos de Aranjuez, pues su figura aparece grabada en la máxima distinción que otorga el pueblo ribereño: la Medalla de Oro.

Un año más vuelven los actos fiesteros del Real Sitio y Villa a la Plaza de San Antonio, teniendo a la Mariblanca de invitada especial, como lo viene siendo desde los primeros actos de 1841, cuando aún el naciente Ayuntamiento dirigido por José Ignacio de Ibarrola no había comenzado siquiera a bostezar. Desde ese siglo XIX, la Mariblanca es el lugar donde se concita la vida de un pueblo. Pero sería de desear que su Plaza, el Raso de la Estrella, y otros espacios que son parte del legado cultural, artístico, histórico y paisajístico, fueran objeto de la máxima protección y preservación para el disfrute de generaciones venideras de esta Ciudad Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad que es el Real Sitio y Villa de Aranjuez.

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