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Tres vacas, las protagonistas del Tratado internacional en vigor más antiguo de Europa

  • Escrito por Redacción

Grabado-Tres-Vacas

El hito fronterizo entre España y Francia nº 262, entre el valle navarro del Roncal y el francés de Baretous, es testigo cada 13 de julio desde 1375 de la ceremonia del Tributo de las Tres Vacas.

Con ella se cumple la carta de paz o “facería” (acuerdo para resolver un conflicto por pastos entre municipios) que se dictó en Ansó (Huesca) en 1375 para resolver las disputas entre estos valles, y que supone el Tratado internacional actualmente en vigor más antiguo de toda Europa.

En realidad, el origen del tributo y de la ceremonia parece ser incluso anterior a esa fecha, y desconocido, pero el conflicto que dio lugar al Tratado tal y como ha llegado hasta nuestros días se produjo en 1373, cuando el roncalés Pedro Karrika asesinó al baretonés Pierre Sansoleren en una disputa por fuentes y pastos para sus rebaños en territorio de frontera. Y la sangre llamó a la sangre: Pedro Karrika y otros 25 roncaleses murieron al ser emboscados cuando regresaban de matar a la familia de Pierre Sansoler en represalia por la muerte violenta de la familia de Karrika a manos francesas. Estas reyertas y venganzas culminaron en la batalla de Aguincea, en la que intervinieron por parte roncalesa los pueblos de Isaba, Uztarroz, Urzainki y Garde, y donde perecieron 53 navarros y 200 franceses.

Ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos y al fracaso en la búsqueda de una solución por parte del rey Carlos II de Navarra y del vizconde Gaston III de Foix–Bearne, ambas partes aceptaron solicitar la mediación de “seis hombres buenos” de la villa de Ansó, aragonesa y vecina de las citadas villas roncalesas, encabezados por su alcalde Sancho Gracia. Aunque pueda parecer extraño que se eligiese como árbitro a otro pueblo del lado sur de la cordillera pirenaica, lo cierto es que las relaciones entre valles pirenaicos vecinos nunca han entendido de fronteras políticas, sino más bien de las que marcan la propia naturaleza. Así, al conocer mejor las costumbres y usos de los territorios implicados, no tenían ninguna duda de que la resolución que se adoptase sería mucho más justa y eficaz que cualquier otra que procediera de lejanos tribunales.

Finalmente, en el atrio de la iglesia de San Pedro de Ansó, el 16 de octubre de 1375 se dictó la sentencia por la que el valle de Baretous (en donde se encuentra el pueblo de Aramitz y del que tomó nombre el célebre mosquetero) debía compensar al valle de Roncal cada 13 de julio con tres vacas de dos años “sine mácula” y del mismo “astaje, pelaje y dentaje”. El fallo fue bien acogido por las partes, ya que desde aquel lejano 1375 no se registraron más enfrentamientos entre el Valle de Roncal y Baretous. Desde entonces, y superando conflictos y guerras entre España y Francia que se sucedieron en los siglos posteriores, el Tributo de las Tres Vacas se ha venido pagando hasta la fecha tal y como se acordó. Un momento clave en su supervivencia se produjo en 1856, cuando se firmó el Tratado de Límites entre España y Francia que delimitaba la frontera actual entre ambos países, derogando toda la legislación fronteriza anterior. ¿Toda? No, el Tributo de las Tres Vacas se recoge en el anexo cuatro de dicha norma, superando una vez más los avatares del tiempo y de las nuevas relaciones entre países.

La ceremonia actual es muy sencilla y breve. En el collado de Ernaz, todos los 13 de julio, previa revisión de las reses por parte del veterinario de Isaba, los alcaldes franceses y los de Uztarroz, Urzainki y Garde, ataviados con sus trajes tradicionales, ponen un mano sobre otra alternativamente encima del hito fronterizo de la Pierre de St. Martin, siendo el alcalde de Isaba el que coloca su mano sobre las de los demás y repite en voz alta por tres veces la expresión latina Pax avant (paz en adelante). El alcalde de Ansó, por su parte, supervisa el correcto cumplimiento de lo que sus antepasados acordaron. El destino de las vacas también quedó estipulado: dos son para la villa de Isaba y la tercera se distribuye de forma rotativa cada año entre Uztarroz, Urzainki, Garde y el resto de pueblos que tomaron parte en la batalla de Aguincea.

Hoy en día, la jornada es, sobre todo, una fiesta de amistad transfronteriza entre pueblos vecinos, con muestras folclóricas de ambos territorios, muy lejos de los sucesos que lo originaron. El Gobierno de Navarra declaró al Tributo de las Tres Vacas como Bien de Interés Cultural Inmaterial el 24 de enero de 2011 y, como curiosidad, este año 2015 se celebrará el día inmediatamente anterior a que una etapa del Tour de Francia de alta montaña finalice precisamente ahí, en la Pierre de St. Martin.

Por Javier Sanz con la colaboración de Miguel Ángel Aznárez Murillo

HISTORIAS DE LA HISTORIA [http://historiasdelahistoria.com]

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