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La pirámide más alta de la Riviera Maya

  • Escrito por ISABEL GARCÍA - El Mundo

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Está en el yacimiento arqueológico de Cobá, en la península mexicana de Yucatán, y alcanza los 42 metros.

Aviso previo: no es que suponga la gran maratón (vale, ni siquiera una clase de zumba), pero tome aire y échele ganas antes de decidirse a subir los 79 escalones de piedra que componen la pirámide más alta de la Riviera Maya mexicana. O lo que es lo mismo, 42 metros de arriba abajo. O 136 pies. Y es que las condiciones en las que se encuentra la construcción de Nohoch Mul no es que sean las más propicias para darle a la escalada. Aun así, aquí va otro aviso: echa mano de las cuerdas que la recorren por el centro (ver foto) y láncese a subirla. Ni una duda.

Una vez arriba, se puede comprobar in situ cómo se las gastaban los mayas 200 años antes de Cristo, cuando se cree que se comenzó a levantar la ciudad de Cobá a la que pertenece la tremenda pirámide. El fin para esta civilización estaba claro: cuánto más alto, más cerca se estaba de los dioses. Aunque compite en fama, turistas y selfies con sus hermanas de Tulum y Chichén Itzá, también en la península de Yucatán, Cobá no sólo acoge la edificación más alta, sino que también es más antigua y mucho más grande. Setenta kilómetros cuadrados dan fe de sus dimensiones.

Y eso que sólo el 5% de su extensión total ha sido descubierta. El 95% restante está compuesto por más de 6.500 estructuras enterradas. Son los datos que manejan los arqueólogos, ya que casi todo permanece aún bajo la espesa selva que puebla este paradisiaco rincón del Caribe mexicano. Y en ese todo caben templos, casas, palacios y demás edificios típicos de los mayas, incluidos los famosos altares de sacrificios. Tampoco faltan los espacios de juego de pelota, con muros laterales para contemplar el partido. Eso sí, nada que ver con cualquier deporte actual, empezando porque el balón sólo podía tocarse con las caderas; nada de pies y manos. Aquí, además, al que perdía lo mataban al instante. Era la gracia.

De vuelta a la pirámide, hay que pensar que, en su momento, estuvo recubierta de estuco blanco y pintada toda de rojo. Un dato más: Nohoch Mul significa «montículo grande». Tiene toda su lógica. Y el nombre de Cobá también: «lugar de agua turbia o agitada por el viento», debido a las lagunas que rodeaban (y siguen haciéndolo) la ciudad, que llegó a tener en su época de mayor apogeo, la del periodo clásico, unos 55.000 habitantes. De ahí que se convirtiera en la segunda urbe del mundo maya, sólo por después de Tikal, en Guatemala.

Los alrededores están salpicados de lagos, follaje a granel y cenotes, esos característicos pozos de agua dulce abastecidos por ríos subterráneos debido a la erosión del suelo. Según los mayas, tenían origen y uso sagrado, así que la ruta por Yucatán bien puede continuar bañándose en uno de ellos. Purificación total al minuto. Palabra de chamán.

De momento, seguimos en Cobá. Y la mejor forma de recorrerla es en bici, disponible a modo de alquiler en la entrada al recinto, así como una especie de triciclos reconvertidos en «bicitaxis» conducidos por los guías. Subido a lomos de uno u otro transporte, se va descubriendo la segunda construcción más alta de la Riviera Maya, la pirámide conocida como Iglesia, levantada sobre nueve pisos porque nueve eran los dioses del inframundo (o Xibalbá), o mundo de los muertos. Luego estaba el de los vivos, cuyo alimento sagrado era el maíz, y el superior, compuesto por 13 cielos. Y esto es sólo un apunte de lo que uno aprende sin dejar de pedalear...

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