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Ruta de las órdenes militares que existieron en la Península Ibérica

  • Escrito por http://lugaresconhistoria.com

ordenes militares 023

Si los templarios y hospitalarios nacieron para proteger Tierra Santa durante la Cruzadas, las órdenes militares surgieron en los diversos reinos cristianos de la Península Ibérica a partir del siglo XII.

Sus miembros, mitad guerreros y mitad religiosos, tenían como misión la defensa armada de los ideales cristianos y la guerra contra el Islam. Con este fin, pero también con la misión de fomentar la repoblación de los grandes espacios ganados en la batalla, recibieron de los reyes extensas posesiones y privilegios. Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa fueron las más importantes. Otras de menor entidad también coexistieron con ellas, como las de Sant Jordi d’Alfama, Santa María de España, la Cofradía de Belchite o las de Avís y Cristo, que actuaban en Portugal. Quedaron vinculadas para siempre a la historia de la Reconquista.

La orden más destacada de cuantas nacieron al calor de la Reconquista fue la de Santiago. De ella fueron caballeros distinguidos el gran ministro del rey Juan II de Castilla en el siglo XV, Álvaro de Luna, el conquistador de Centroamérica Pedro de Alvarado, el gran escritor del Siglo de Oro Francisco de Quevedo, el mejor pintor de la historia de España, Velázquez… Nacida en el marco del reino de León, y encargada de velar por los peregrinos del Camino de Santiago, acabó participando en muchas de las grandes gestas de la Reconquista. A cambio le dieron muchas prebendas y feudos en La Mancha, Murcia y norte de Andalucía. Incorporada a la Corona en tiempos de Isabel I, fue suprimida oficialmente durante la I y II República, y fue reinstaurada como asociación civil en tiempos de Juan Carlos I.

calatrava-fortalezaCastillo de Calatrava la Nueva (Ciudad Real), donde se asentó la Orden de Calatrava

Los orígenes de la Orden de Calatrava se remontan al año 1157. Una década antes, en 1149, Alfonso VII de Castilla había cedido a los templarios la fortaleza de Calatrava, un enclave estratégico situado junto al río Guadiana, en la calzada que unía Toledo con Córdoba, en la frontera con el Imperio Almohade. Sancho III, el nuevo rey, decidió ofrecer la posesión de la fortaleza a quien pudiera defenderla. Raimundo Sierra, un abad navarro del monasterio de Santa María de Fitero, aceptó el reto y se trasladó allí con algunos de sus monjes y unos soldados navarros atraídos por el espíritu de las Cruzadas. El papa Alejandro III les otorgó el estatus oficial de orden religiosa y militar. Los miembros de Calatrava adoptaron la regla del Císter como norma y un hábito blanco como vestimenta.

Otra de las grandes órdenes surgidas en los reinos de Castilla y León medieval fue la de Alcántara. Sus orígenes son más difíciles de datar, ya que sus cronistas quisieron situar su nacimiento antes de los Caballeros de Calatrava. De toldas formas, es seguro que hacia 1176 existía una pequeña cofradía, los Caballeros de San Julián de Pereiro en tierras cacereñas. En un principio y pese a recibir también el reconocimiento papal como orden, estos caballeros se pusieron bajo la protección de la orden de Calatrava en 1187, y tomaron como base la ciudad extremeña de Alcántara.

Durante el reinado de Alfonso X el Sabio (1252-1284) las órdenes religioso-militares consolidaron sus dominios territoriales: Calatrava creció entre Toledo y Sierra Nevada, Alcántara dominó más de 7.000 kilómetros cuadrados sobre todo en Extremadura, y las encomiendas de Santiago equivalían al resto juntas; las más emblemáticas fueron Calatrava la Nueva en Ciudad Real y el monasterio de Uclés en la provincia de Cuenca.

ordenes_militares_españolasLas órdenes militares autóctonas que combatieron en la Reconquista.

Los templarios tuvieron una gran influencia en el reinos en Navarra, Portugal y en la Corona de Aragón durante casi dos siglos, pero esta circunstancia cambió a inicios del siglo XIV, cuando el Temple cayó en desgracia. El rey aragonés Jaime II no quería entregar todos los dominios templarios a los hospitalarios, tal y como había ordenado el papa Clemente V, por lo que emuló a los reyes castellanos y creó una nueva congregación a su alrededor.

Una parte de las posesiones del Temple (las del reino de Valencia) pasaron a la Orden de Montesa, fundada en Barcelona el 22 de julio de 1319. Tomó el nombre del castillo valenciano que les había cedido el rey para establecer su encomienda madre. La orden, cuyo primer gran maestre fue Guillem d’Eril, se nutrió de antiguos templarios y de frieres aragoneses de Calatrava. Se encargó de vigilar a la numerosa población mudéjar de Valencia y se les encomendó la protección de la costa levantina de los ataques de los piratas berberiscos.

Otras órdenes menores también tuvieron cierto protagonismo durante la Edad Media en la Península Ibérica. La Cofradía de Belchite fue creada por Alfonso I de Aragón el Batallador para evitar un contraataque musulmán en la recién conquistada Zaragoza en 1122, cuando no había aún órdenes militares autóctonas. Su historia fue muy breve, apenas duró diez años cuando el Temple y el Hospital consolidaron su presencia en la Corona de Aragón.

Sant Jordi d’Alfama resultó fundada a comienzos del siglo XIII para hacer frente a los ataques de piratas musulmanes en la zona costera de Alfama, entre Cambrils y Tortosa. Toma su nombre de un castillo, en la frontera del condado de Barcelona con el reino musulmán de Valencia. En el siglo XV se fusionó con la Orden de Montesa.

montesa-FortalezaCastillo de Montesa que perteneció a la orden de mismo nombre.

Impulsada por Alfonso X el Sabio, se creó en Cartagena la Orden de Santa María de España. Se especializó en batallas navales, por lo que debía ayudar en posibles campañas en el norte de África y proteger la península de ataques procedentes de dicha zona. Era un proyecto personal del rey, pero sufrió una estrepitosa derrota en Algeciras a manos de los benimerines en 1275. Años después se integró en la Orden de Santiago.

En Portugal también apareció otra orden: los Caballeros de Cristo, que acogió a muchos templarios que participaron activamente en las conquista de ultramar. Pervivió hasta 1550. La de Avís, por su parte, fue fundada en 1166 como Orden de Évora y luchó contra las incursiones sarracenas tras la toma de Lisboa por los cruzados normandos e ingleses.

Con el final de la Reconquista, las órdenes autóctonas perdieron su razón de ser. Los Reyes Católicos querían construir un Estado fuerte, y para ello necesario tener el control sobre las extensas encomiendas de los monjes guerreros. En 1523 Carlos I se apropió de los títulos de maestre de Santiago, Alcántara y Calatrava. Y a partir de ahí, el título de miembro de una de estas órdenes pasó a ser una designación honorífica.

Dónde dormir: Hotel Portal del Caroig; Crta. Enguera Km. 51; Enguera (Valencia); teléfono: 962226090.

Dónde comer: Restaurante San Isidro; Calle Real, 270; Calzada de Calatrava (Ciudad Real); teléfono: 926875332.

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