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Fallece la escritora Ana María Matute

  • Escrito por Redacción

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La escritora Ana María Matute ha fallecido a los 88 años en Barcelona, según ha confirmado la Real Academia Española, donde ocupaba la silla K.

La novelista española fue la tercera mujer que recibió el Premio Cervantes, en 2010, y fue una voz fundamental en la literatura española de posguerra.

La escritora anunció hace meses que se encontraba trabajando en una nueva obra, que se convertirá en el trabajo póstumo de una de las miradas más personales de nuestras letras.

Una obra cargada de matices políticos y sociales de la sociedad Española del momento que se reflejó en obras  como Los Abel (1948), Fiesta al noroeste (1953), Pequeño teatro (1954), Los hijos muertos (1958) o Los soldados lloran de noche (1964).

La literatura ha sido el faro salvador de muchas de mis tormentas"La literatura ha sido el faro salvador de muchas de mis tormentas" dijo en el discurso de entrega del premio Cervantes esta dama de las letras que, a sus 88 años, seguía siendo una niña con cabellos blancos, llena de luz, ternura y picardía. Una idea que siempre repetía la escritora catalana que descubrió desde niña que la imaginación, el cruzar al otro lado del espejo, como Alicia, era lo mejor para despistar los zarpazos ásperos de este mundo.

"Yo lo he pasado muy mal, pero también muy bien. He vivido muy intensamente el dolor y la felicidad, pero a la literatura grande se entra por el dolor y las lágrimas", advertía. La Edad Media, la infancia, la injusticia social, los marginados, la incomunicación, la guerra y la posguerra, y la otra orilla, porque ella siempre se ha situado "al margen", son los temas que centraron la gran obra de esta mujer que a los 17 años escribió su primera novela, Pequeño teatro.

Ella misma recordaba en su discurso al recibir el Premio Cervantes cómo se atrevió a intentar publicar su primera obra un par de años después: "La llevaba escrita a mano, en un cuaderno escolar, cuadriculado, con las tapas de hule negro. (Si alguien de mi edad me está escuchando, sabrá de qué tipo de libreta hablo. Eran las libretas de la posguerra.) Yo iba a Destino cada día, con mi libretita bajo el brazo, diecinueve años y calcetines -que entonces estaban de moda a esa edad - y mi aspecto aún más aniñado del normal".

Una artista machada por la censura, e ignorada y menospreciada por la sociedad durante años, como recorsaba Almudena Grandes: "Nuestra generación tenía que entonar el mea culpa. Cuando yo entré en la universidad no leíamos autores españoles, porque teníamos un prejuicio brutal contra la cultura española. Nos parecía casposa, provinciana y, curiosamente, sospechosa de la dictadura, cuando en realidad esa generación sostuvo la oposición contra la dictadura. Lo que más me deslumbró de Ana María es la mirada de esos adolescentes que tienen un estupor absoluto, que viven en un país desahuciado. La pérdida de la inocencia. A los que miraban directamente esos ojos de estupor era a los lectores españoles y los lectores españoles, a veces, no estuvimos a la altura de esa mirada". 

Libre, moderna, rebelde, Ana María Matute siempre ha dicho que la palabra era "lo más hermoso que se había creado" y que su sitio, su lugar, era "el bosque" y ese fue el tema, precisamente, que escogió para su discurso de entrada en la Real Academia de la Lengua en 1998 para ocupar el sillón "K": En el bosque, que así era el título.
"El bosque es para mí, el mundo de la imaginación, de la fantasía, del ensueño, pero también de la propia literatura, y, a fin de cuentas, de la palabra", dijo.

Fallo del premio nadalFallo del premio nadal

También creó una inabarcable obra para jóvenes y niños, con cuentos, y como creadora se manifestó muy en contra de la idea de lo políticamente correcto en los cuentos que se escriben ahora.

"Lo políticamente correcto lo fastidia todo. Ahora no le puede leer a un niño un clásico, que son fabulosos, porque hoy hay que decirles amén a todo y al final la caperucita se hace amiga del lobo. Y esto no es así, porque en la vida te vas a encontrar lobos tremendos...", decía en una entrevista con Efe.

Una vida marcada por la guerra

Ana María Matute Ausejo nació el 26 de julio de 1925 en Barcelona (España), hija de madre castellana y padre catalán. Tenía diez años de edad cuando comenzó la Guerra Civil Española de 1936. La violencia, el odio, la muerte, la miseria, la angustia y la extrema pobreza que siguieron a la guerra marcaron su persona y a su narrativa. La de Matute es la infancia robada por el trauma de la guerra y las consecuencias psicológicas del conflicto y la posguerra. Algo que se refleja en sus primeras obras literarias centradas en "los niños asombrados" que veían y, muy a pesar suyo, tenían que entender los sinsentidos que les rodeaban.

Con 17 años escribió su primera novela, Pequeño Teatro, que no publicó hasta once años después y con la que obtuvo el Premio Planeta en 1954, aunque antes había llegado Los Abel, finalista del Nadal en 1947.

Yo lo he pasado muy mal, pero también muy bien. He vivido muy intensamente el dolor y la felicidad, pero a la literatura grande se entra por el dolor y las lágrimasEn 1952 ganó el Premio Café Gijón por Fiesta al noroeste, galardón al que siguieron los Premios Nacional de Literatura Miguel de Cervantes y de la Crítica por Los hijos muertos en 1959, mismo año en que consiguió el Nadal por Primera memoria.

Era el primer título de una trilogía titulada Los mercaderes y que continuaría con Los soldados lloran de noche (1963) y La trampa (1969).

Fue una época marcada por los problemas familiares. En 1952 se casó con el escritor Eugenio de Goicoechea, con quien tendría dos años después a su único hijo, Juan Pablo, pero la separación llegaría pronto, en 1963, un momento en el que el divorcio era algo impensable y la custodia se otorgaba de manera generalizada al padre.

Durante dos años, la escritora solo podía ver a su hijo los sábados y consiguió recuperar la custodia cuando el niño tenía 10 años. Tras superar ese trance, Matute viajó a Estados Unidos, y durante el curso 1965-1966 fue lectora en la Universidad de Indiana, labor que también desempeñó en Oklahoma.

En la Universidad de Boston instituyó la Colección Ana María Matute, a la que cedió sus manuscritos y otros documentos.

A su trayectoria de éxitos sumó en 1965 el Premio Nacional de Literatura Infantil Lazarillo por El polizón de Ulises y, en 1969, el Fastenrath de la Academia de la Lengua con "Los soldados lloran de noche".

En la década de los ochenta fue distinguida con el Premio Nacional de Literatura Infantil por Sólo un pie descalzo (1984), tras la cual llegó un largo periodo de silencio motivado por una depresión.

Publicó la versión original completa de Luciérnagas (1993), una de sus primeras novelas, con la que fue finalista del Nadal en 1949 y que había publicado con otro título -En esta tierra- e incompleta en 1955, debido a la censura.

Otros de sus títulos son: Algunos muchachos (1964); La torre vigía (1971); El Río (1973), y en 1996 Olvidado Rey Gudú, un precioso cuento de hadas que se convirtió en una de sus obras de más éxito.

Ganó el Premio de RNE Ojo Crítico Especial por esta novela que, junto a La torre vigía (1971) y Aranmanoth (2000) componen su trilogía medieval.

Ana maría matute revela el título de su nueva novela, 'demonios familiares'Ana maría matute revela el título de su nueva novela, 'demonios familiares'

Durante su carrera también escribió numerosos relatos, como La pequeña vida (1953); Tres y un sueño (1961), A la mitad del camino (1961), El arrepentido (1961), El polizón del 'Ulises (1965) o Los de la tienda (1998).

Entre sus cuentos para niños destacan El país de la pizarra (1956); Paulina, el mundo y las estrellas (1960); El caballito loco (1961) o La oveja negra (1994).

En 1996 fue elegida miembro de la Real Academia Española de la Lengua para ocupar el sillón "K" (vacante de Carmen Conde) e ingresó en esa institución dos años después con el discurso En el bosque.

En 2002 vieron la luz sus Cuentos de infancia, una recopilación de nueve cuentos e ilustraciones que Ana María Matute escribió cuando tenía entre cinco y catorce años, y en 2003 y 2005, reeditó el Libro de juegos para los niños de los otros y su trilogía medieval, respectivamente.

San Juan dijo: 'El que no ama está muerto' y yo me atrevo a decir: 'El que no inventa, no vive'Galardonada con el Premio Nacional de las Letras Españolas en 2007, está considerada por la crítica literaria como "prosista de una gran capacidad de fabulación" y una experta en narrativa infantil cuya temática gira en torno a tres ejes: los niños, la incomunicación humana y el paraíso imposible.

A pesar de su hospitalización, en febrero de 2008 a consecuencia de una fractura de tibia, Matute finalizó la que fue su última novela, Paraíso inhabitado.

En 2010 recibió el galardón culminante de su carrera, el Premio Miguel de Cervantes. Lo mereció, según dijo el jurado, por una obra extensa y fecunda que se mueve entre el realismo y "la proyección a lo fantástico" y por poseer "un mundo y un lenguaje propios".

"San Juan dijo: 'el que no ama está muerto' y yo me atrevo a decir: 'el que no inventa, no vive'". Así empezó la escritora su enternecedor discurso de aceptación del Cervantes, en el que también reconoció sin rencor alguno: "La literatura ha sido, y es, el faro salvador de muchas de mis tormentas".

Tres años después anunciaba que, a pesar de los vértigos que sufría, tenía un libro "a medio hacer", que se titularía Demonios familiares y que nunca llegó a concluir.

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