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Hermann Terstch: «En España hacemos prensa para quien no lee»

  • Escrito por Redacción

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El veterano periodista incidió en la importancia de conocer la historia del siglo XX para explicar el siglo XXI

Hermann Tertsch (Madrid, 1958) tiene la voz ronca y necesita tener siempre algún objeto en las manos: un tapón de plástico, una botella, una etiqueta… Pero su mirada clara no tiembla mientras habla de su pasión: el periodismo. Así lo demostró en su encuentro con los estudiantes del Máster ABC-UCM, donde el avezado periodista, que ha trabajado entre otros para la Agencia EFE, El País, Telemadrid y ahora ABC, evidenció su control de la historia, especialmente en Europa Oriental, y también dejó claro que no piensa ocultar jamás sus ideas.

«Puedes ser un periodista estupendo guardándote tu opinión, pero yo creo que en el periodismo tienes que ser honrado», aseguraba Tertsch, «y en la honradez acabas mostrando todas tus cartas». Un sentido del deber con la profesión que ya le ha dado algún que otro disgusto. «Puede ser que me haya arrepentido de haber ofendido a alguien gratuitamente», confesó, aunque no duda en añadir que «he ofendido mucho menos de lo que me han ofendido a mí». De hecho, aunque para el columnista «hay periodistas muy buenos en España», no se ha mordido la lengua al decir «a mis bestias negras no los considero ni periodistas».

Una visión en la que tampoco sale bien parada la prensa española, donde «hacemos prensa para quien no lee». «La parte más triste es el periodismo político nacional», dijo convencido, «es todo declaraciones, comunicados y acontecimientos que en realidad ni lo son, ni merecen las primeras páginas». Quizá por eso, a Tertsch le gusta más la prensa alemana, con más «respiración». «Te narran y contextualizan sin urgencia los temas», explicó, «es positivo ver que todavía hay prensa para la gente acostumbrada a leer».

La Historia, principal fuente para un periodista

Terstch no ha dudado en señalar la importancia de la historia en el periodismo para explicar el porqué de los hechos, afirmando que «no puede ser periodista un marciano que llegara allí ayer».

 La simbiosis de ambas disciplinas no termina ahí, sino que también incluye saber disfrutar del momento que se está viviendo. «Un periodista debería estar muy contento si tiene la oportunidad de cubrir un hecho histórico, si sabe identificarlo, narrarlo con exactitud, contextualizarlo y hacerlo atractivo para el lector», apuntó.

 Gracias a su dominio de la historia de Europa del Este y de los acontecimientos del siglo XX, Hermann Terstch fue el faro que iluminó a los reporteros que cubrían la guerra a principios de los 90 en Sarajevo, demostrando nuevamente la importancia del pasado para entender el presente. «Hay dos momentos claves en el anterior siglo», comentó, «la IGM que termina con el optimismo de la primera mitad del siglo XIX y la Caída del Muro en 1989, que puso punto y final al Comunismo».

De hecho, para Terstch esos dos instantes son en realidad el comienzo y final de un siglo corto, pero que puso patas arriba la vida política europea, ya que la Gran Guerra supuso el final de los imperios históricos, garantes hasta el momento de la seguridad del continente gracias a su control de los nacionalismos. Por su parte, el final de la Guerra Fría motivó a estructuras de poder anquilosadas, como las que había en la antigua Yugoslavia, a buscar un nuevo impulso para mantenerse. Un empuje que encontraron precisamente en el sentimiento nacional.

«El viejo continente tiene varios problemas, sufrimos una fragmentación terrorífica y no sabemos digerir nuestra historia», aseguró Terstch, «Europa arrastra aún debilidades del siglo pasado, como la falta de agilidad a la hora de tomar decisiones». El periodista se mostró pesimista incluso con la supervivencia de la Unión Europea, y llegó a afirmar que «difícilmente sobrevivirá sin una unidad política que ayude a reaccionar ante los problemas del mundo».

El periodista añadió que «la sociedad europea sufre una infantilización general», una dolencia que le impide «relacionar hechos lejanos en el espacio» y que deriva en que generaciones perdidas o desesperadas «sean accesibles a ideologías redentoras, como ya pasó en los años 30».

«El remedio para España tardaría generaciones»

 Y es que si algo tiene claro Hermann Terstch es la dificultad de algunas sociedades, como la española, para «reconocer los discursos pasados en los actuales». Un hecho que, para el periodista, se ejemplifica bien en la formación Podemos, liderada por el politólogo Pablo Iglesias. «De las ruinas de la IGM surgieron dos ideologías redentoras: el fascismo y el comunismo», explicó, «y el discurso de Podemos no es más que una llamada al resentimiento y la venganza, como en los años 30».

Terstch no dudó en plasmar sus opiniones sin temor, como siempre ha hecho. «Podemos es una apuesta a la insurrección de los agraviados», aseguró, un movimiento que nace ante «el sentimiento de venganza de la gente». Un sentimiento al que Hermann Terstch no es indiferente, ya que afirmó que «nadie puede desmentir que los partidos políticos viven para ellos», pero no cree que la solución pase por la propuesta de Iglesias. «El mensaje que lanzan es el de la suma cero», aseguró, teoría que describe una situación en la que la ganancia o pérdida de un jugador se equilibra con exactitud gracias a las pérdidas o ganancias de los demás. «Ahora mismo, solo dan soluciones genéricas», protestó Terstch, «su discurso es que si tú tienes algo es porque me lo has quitado a mí, quitarle al rico para dárselo al pobre».

Pero tampoco se mostró conforme con el actual gobierno de España, al que calificó de «cobarde». «Para los que teníamos expectativas en una regeneración, es un gobierno decepcionante», aseguró, añadiendo que las ventajas con las que contaba este equipo no las tenía ningún otro. «Podía haber cambiado el reparto de poder en España, ya que el presidente Rajoy contaba con el apoyo de Estados Unidos, de Merkel y de Bruselas, y con una crisis económica en la que estaba claro que había que meter la tijera, incluso tenía la mayoría de poderes territoriales», enumeró Terstch, quien no dudó en afirmar que el gobierno «atesoraba más poder del que podría tener un golpe militar».

Aunque puede que el gobierno español sea solo un reflejo de la sociedad española. «Los ciudadanos están desnortados, hemos sufrido un inmenso fracaso en la educación y por eso todo se ha estrellado», resumió el periodista, una situación unida a la «falta de honestidad básica en la sociedad española, donde mentir es gratis». Unos males endémicos para los que no ve una salida fácil. «El remedio tardaría generaciones en llegar», se lamentó Hermann Terstch, quien aún así se niega a ser del todo pesimista con el país, ni a verlo todo de color negro. «A veces, los países se suicidan, y a veces solo se mutilan», reflexionó, «quizá España esté sólo en ese segundo momento».

http://madrilanea.com/

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