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Noticias Ciencia y Tecnología

Así es un día en la vida del hombre que se ha implantado Internet bajo la piel

  • Escrito por Redacción

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¿Te imaginas poder abrir la puerta de tu casa sin tocarla? ¿Ir a tu trabajo y no tener que identificarte en la entrada con tu credencial? ¿Utilizar tu propio cuerpo para guardar datos personales? Evgeny Chereshnev ha hecho realidad todo esto gracias a un chip que tiene integrado en su mano izquierda. Descubre cómo ha cambiado su día a día desde que es un 'hombre biónico'.

La decisión de Chereshnev de implantarse un chip en su cuerpo surgió, como tantas otras ideas brillantes... en un pub. Hace más de un año, estaba tomándose unas cervezas con su compatriota ruso, Povel Torudd, jefe del departamento de relaciones públicas de Kaspersky Europa -firma especializada en seguridad informática-, cuando se les ocurrió una forma radical de cambiar el mundo. Y hacerlo para mejor.

Tres meses más tarde, en febrero de 2015, Chereshnev y Povel se introducían un chip NFC de 880 bytes bajo la piel, capaz de interactuar de manera inalámbrica con smartphones, cerraduras, objetos inteligentes e interconectados entre sí -Internet de las Cosas-... El motivo real que llevó a ambos a tomar esta decisión era su preocupación por la falta de seguridad de la tecnología que usamos a diario.

El directivo ruso, sin embargo, quería ir más allá y descubrir las vulnerabilidades de la tecnología que se introduce en el cuerpo humano para poder desarrollar los sistemas que le protejan en el futuro.

Entrevista a Evgeny Chereshnev

¿Para qué sirve el chip que te has implantado? Se puede usar, por un lado, para abrir puertas de oficinas, casas y coches, así como para gestionar o desbloquear dispositivos sin necesidad de contraseñas y también para realizar pagos. Asimismo, se puede utilizar como almacén de datos personales: el historial médico, el acta de nacimiento, el pasaporte u otro documento de identidad...

¿Cómo funciona? El chip utiliza tecnología NFC, un sistema de comunicación inalámbrico -similar al Bluetooth- pensado, sobre todo, para móviles, que sirve para transmitir datos de manera instantánea. Por ejemplo, si tienes un móvil con un chip NFC puedes utilizarlo para hacer pagos -como si fuese una tarjeta de crédito- o para entrar en el metro o en la puerta de la habitación de un hotel -como con una llave electrónica-. En mi caso, la información en lugar de estar en el chip del móvil, se encuentra en el biochip implantado en mi mano.

¿Cómo llega hasta allí o cómo la modifico? Tan sólo necesito mi teléfono y una aplicación instalada en él; luego, me basta acercar la mano al smartphone para que la información se cargue en mi biochip -siempre que haya espacio suficiente en él-... o, por el contrario, se descargue.

Si quieres hacer un pago, ¿el funcionamiento es el mismo? Es algo más complejo. Es necesario que el banco registre mi biochip en el sistema y lo vincule con mi número de cuenta y mi nombre. Es como registrarse en un hotel cuando das todos tus datos: los meten en el ordenador y te dan la tarjeta con un chip que te permita abrir la puerta.

¿Te consideras un cyborg? Soy un ser humano... pero, al mismo tiempo, puedo interactuar con objetos electrónicos como smartphones, ordenadores, etc. Así que, supongo que sí, se puede decir que soy un cyborg. Pero no soy del tipo de cyborg como Arnold Schwarzenegger en Terminator.

Durante el día a día, ¿te das cuentas de que llevas el chip implantado en el cuerpo? A veces se mueve un poco bajo la piel... aunque no lo suelo notar y, a cambio, es muy útil, porque no tengo que recordar dónde había dejado las llaves.

Hasta el momento, ¿qué conclusiones sacas de tu experiencia como 'hombre biónico'? Creo que es el futuro. Si llega a ser lo bastante seguro y asequible, todo el mundo lo usará porque es muy cómodo. Eso sí, hay un problema relacionado con la seguridad: ¿qué va a suceder con la información que hay en mi cuerpo? ¿Cómo puedo hacer para que no la usen las compañías en su propio beneficio?

¿Y si alguien que sabe que llevas un chip lleno de información valiosa en la mano... te la cortase? Ahora mismo... ¡estaría perdido! Podría utilizar el chip con cualquier fin. Para que esto no sucediera, habría que lograr que ese chip no funcionara una vez separado del resto del cuerpo. Para lograrlo, el funcionamiento del chip debería estar vinculado a algo único de la persona que lo lleve: su voz.

¿Qué ventajas tiene un chip integrado en el cuerpo frente a un wearable -como un reloj o una pulsera inteligentes-? Un wearable siempre te lo puedes quitar al final del día, pero también lo puedes perder, lo tienes que cargar y te lo pueden robar. Cuando me implantaron el biochip era un poco escéptico porque no sabía cómo me iba a sentir, pero son todo ventajas. Debes concienciarte de que es parte de tu cuerpo, que duermes con él, te duchas con él, viajas con él… Al fin y al cabo no puedes quitártelo al final del día. No es un dispositivo, 'eres tú'. Te conviertes en parte en un ente digital.

¿Crees que dentro de poco llevaremos el teléfono integrado en el cuerpo? A corto plazo, no lo veo; un chip no hace falta cargarlo, pero un smartphone, sí... y no creo que nadie quiera llevar una batería en su cuerpo que deba conectar todos los días a un cargador. Eso sí, se están realizando muchas investigaciones sobre cómo convertir nuestro movimiento en energía. Si salen bien, habrá nuevas generaciones de chips que tengan algunas de las funciones de los smartphones…

¿Y desaparecerán otros dispositivos? Cuando la biotecnología avance, desaparecerán los aparatos que hoy conocemos y habrá cosas más orgánicas. ¿Cómo van a funcionar? No lo sé porque es muy futurístico, pero nuestro cuerpo permitirá estas comunicaciones.

¿Qué les dices a los que les da miedo esta tecnología? Hace siglos, cuando se descubrió que nuestro planeta giraba en torno al sol, mucha gente no lo aceptaba. Con esta tecnología sucede algo parecido: queramos o no, va a existir.

¿Cuándo crees que se popularizará el Internet de las Personas? Técnicamente, el Internet de las Personas ya existe porque usamos Skype, las redes sociales… pero si nos referimos a los chips implantados en el cuerpo como el que yo tengo, llegarán en unos 10 años.

¿Qué es lo mejor de llevar un chip integrado en el cuerpo? Es como si fuese un Jedi de la película Star Wars y usara mi poder mental para abrir las puertas sin tocarlas, haciendo un gesto de la mano.

¿Y lo peor? Si estoy dormido o borracho, alguien con conocimientos puede coger mi mano y bajarse toda la información que tengo en mi cuerpo, como por ejemplo la clave para entrar en mi casa, en mi coche, en mi Facebook... De ahí la importancia en mejorar la seguridad del sistema.

¿Cuál es tu próximo reto? Tengo dos. El primero, hacer el chip más eficiente. Y el segundo, quiero crear una tecnología para que yo pueda ser el dueño exclusivo de la información que hay en el chip y nadie pueda sacar beneficio de ella. Quiero saber quién me rastrea o quién viola mi privacidad.

¿Cómo se introdujo el chip?

Un experto en piercings fue la persona encargada de implantarle, utilizando una aguja de 3 mm, el chip de 12x2 mm -un tamaño similar al de la tarjeta microSIM del móvil- entre el dedo índice y el pulgar. El proceso duró menos de cinco segundos pero fue sin anestesia; por eso, Evgeny Chereshnev califica el dolor como si “te sacan sangre... pero de la punta del dedo, de una vena y de la nalga al mismo tiempo”.

Según el directivo de Kaspersky, la forma cilíndrica del chip no es la mejor para resistir durante mucho tiempo debajo de la piel. Asimismo, cree que la ubicación ideal sería en el centro de la parte exterior de la mano y no entre dos dedos. Por esto y por otros problemas asociados con la tecnología del chip, señala que dentro de poco se implantará un nuevo chip.

ONE MAGAZINE

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