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¿Por qué estamos en el año 2016, y no en otro?

  • Escrito por Redacción

CALENDARIO

Descubre cómo surgió el calendario cristiano hoy universalmente aceptado

Un calendario es un sistema de medida del tiempo establecido por la sociedad para las necesidades de la vida civil, con la división por conveniencia del tiempo en ciertos intervalos como son los días, meses y años. Las divisiones de los calendarios se basan en los movimientos de la Tierra y su consecuencia, que son las apariciones regulares del Sol y la Luna.

El calendario civil vigente en Occidente –y casi universalmente- se basa en la liturgia cristiana, pues el Calendario Gregoriano se fijó a partir de la celebración de la Pascua de resurrección del Señor. Parece lógico que Cristo sea el punto de referencia para medir la historia.

Pero, a lo largo de la historia, la humanidad ha empleado distintos calendarios.

Calendario Egipcio

Los egipcios elaboraron el calendario más exacto y complejo de la antigüedad. El año egipcio constaba de 12 meses de 30 días y 5 días adicionales. Este calendario ya existía antes del año 4000 a. C.

Calendario Babilónico

El primitivo calendario babilónico fue del tipo lunar. Al principio, el año babilónico estaba constituido por 12 meses de 30 días, es decir, que tenía casi 5 días y 1/4 menos

Calendario Griego: del tipo lunisolar, copiado de los babilonios, constaba de 12 meses de 29 y 30 días alternativamente. A este año de 354 días se le añadía un nuevo mes cada tercero, sexto y octavo año.

Calendario Romano Primitivo (Era romana, desde el 752 a.C. de la fundación de Roma): introducido hacia el siglo VII a.C., tenía 10 meses con 304 días en un año que comenzaba en Marzo. Al tener el año en este calendario una duración tan diferente de la del año trópico (365,24219 días) las estaciones no se repetían en las mismas fechas de un año para otro

El Calendario Juliano: sirvió para corregir los errores del calendario romano primitivo, y proporcionar a todo el Imperio las ventajas de un calendario uniforme. Julio César estableció este nuevo calendario, que entró en vigor el 1 de enero del año 45 a.C.

El Calendario Gregoriano. Era cristiana

Al durar el año juliano aproximadamente 11 m y 14 s más que el año trópico, acumula un error de un día cada 128 años. En 1477 el equinoccio de primavera se había adelantado al 11 de marzo. A la Iglesia preocupó este error que afectaba a la celebración de la Pascua de Resurrección y otras fiestas movibles que dependen de ella.

El Concilio de Nicea en el año 325 decretó por unanimidad que la fiesta de Pascua de Resurrección se celebrara en todo el mundo cristiano el primer domingo después de la luna llena siguiente al equinoccio de primavera.

También decidió que la fecha en el calendario de la Pascua de Resurrección fuera calculada en Alejandría, entonces principal centro astronómico del mundo. Sin embargo, la determinación exacta de la fecha resultó una labor casi imposible a la vista de los limitados conocimientos astronómicos en el siglo IV. La complicación más grande se debió a la diferencia entre el verdadero año astronómico y el calendario juliano entonces en uso. Esto produjo que al cabo de los siglos, el error acumulado fuera importante.

En el siglo XVI, el Papa Gregorio XIII nombró una comisión para revisar el Calendario Juliano, de forma que la Pascua continuara coincidiendo con el principio de la primavera. Luigi Lilio Ghiraldi (o Aloysius Lilius), médico de Verona, ideó el nuevo sistema; Cristóbal Clavius, astrónomo y matemático jesuita, fue quien hizo los cómputos que le sirvieron de base.

En marzo de 1582, el papa Gregorio XIII abolió el Calendario Juliano, estableció el 1 de enero como principio del nuevo año y le restó 10 días en forma que el viernes 15 de octubre siguiera al jueves 4 de octubre. Este ajuste devolvió en el año 1583 el equinoccio vernal al 21 de marzo, fecha en que tal equinoccio se produjo en el año 325 del Señor, en que se reunió el Concilio de Nicea, que tomó el acuerdo de celebrar la Pascua el primer domingo siguiente a la Luna llena ocurrida el 21 de marzo o después de este día.

Todos los países occidentales (y el mundo entero) utilizan hoy el Calendario Gregoriano.

Calendario Revolucionario:

La Revolución Francesa quiso independizar al calendario de sus implicaciones cristianas. Después de la toma de la Bastilla en Julio de 1789, las demandas para la reforma del calendario se hicieron más poderosas, y en un principio el nuevo calendario iba a empezar con el primer día de libertad (14 de Julio de 1789). Este calendario, de hecho, tiene mayor precisión que el Gregoriano.

En octubre de 1793 entró en vigor ese nuevo calendario que fue empleado durante un corto periodo. Napoleón abolió definitivamente este calendario en 1805.

Calendario Judío:

El calendario civil judío, establecido en su forma actual desde el año 359 d.C., corresponde al tipo lunisolar, pero más complicado, y cuenta sus años desde el 3761 a. de C. Tiene años regulares de 354 días distribuidos en 12 meses de 29 y 30 días alternativamente.

Calendario Musulmán:

Se inicia con la Héjira o huida de Mahoma de la Meca. Sus años son lunares y no guardan relación con las estaciones; 34 de estos años equivalen aproximadamente a 33 del Calendario Gregoriano. El año consta de 12 meses que tienen alternativamente 29 y 30 días.

Calendarios americanos:

El primer calendario que se conoce en América es el de los antiguos aztecas mexicanos, que lo derivaron, a través de los toltecas, del calendario maya. Este calendario, notable por los profundos conocimientos astronómicos que supone en sus creadores, así como por su exactitud y simetría carecía de años bisiestos y se basaba en un año de 365 días dividido en 18 «meses» de 20 días cada uno, a los que se añadía al final del año un periodo adicional de 5 días.

Lo mismo que los mayas, se dedicaron los aztecas al estudio de la Astronomía como ciencia de carácter religioso, con el fin de establecer su complicado calendario.

ALETEIA

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