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Una momia con las joyas puestas

  • Escrito por Redacción

MOMIA-JOYAS

Una misión española halla bajo el templo de Tutmosis III en Luxor una tumba que conserva un formidable tesoro de alhajas de oro y plata. Las joyas, del Imperio Medio, permanecieron a salvo del expolio tras derrumbarse en la antigüedad el techo de la cámara

Sepultada por un derrumbe, la momia de una mujer -treinteañera y de pequeña estatura- logró torcer el brazo a los cazatesoros. Durante cuatro milenios de intimidad lució en su cámara funeraria las maravillosas joyas con las que fue enterrada. Brazaletes de oro, tobilleras de plata y un collar de oro y piedras semipreciosas son las alhajas que una misión española ha hallado bajo las arenas del templo funerario de Tutmosis III (1490/68-1436 a.C.), en la sureña ciudad egipcia de Luxor.

"Al limpiar la cámara, nos topamos con la sorpresa. El esqueleto de la mujer aún llevaba puestas las pulseras. Un brazalete de oro en cada muñeca y una tobillera de plata en cada pierna", relata a EL MUNDO la egiptóloga sevillana Myriam Seco, que codirige desde 2008 la tarea titánica de recuperar el templo del apodado "Napoleón de Egipto", el faraón más grande de todos los tiempos. La tercera pieza de valor, asida a la garganta, es un collar en el que se alternan cilindros de oro y gemas semipreciosas. Un colgante en forma de concha, también de oro, completa el cotizado abalorio.

Joyas halladas en el templo de Tutmosis III. PROYECTO TUTMOSIS III

La formidable colección ha resurgido de las profundidades mientras el equipo horadaba la necrópolis del Imperio Medio (2050-1750 a.C.) sobre la que se asienta el templo de Millones de Años (como se denomina a los templos funerarios del Imperio Nuevo) dedicado a Tutmosis III, en la orilla occidental de Luxor, la antigua Tebas. "Estábamos excavando la sala hipóstila del templo cuando llegamos a la roca madre y hallamos la tumba número 14", cuenta Seco. Las joyas de la dama esperaban al final de un pozo de siete metros, en dos cámaras localizadas previamente por georadar.

"El techo se había desplomado. Los fragmentos de piedra aplastaban todos los escombros. Al verlo, pensamos que sería otra cámara robada pero tras retirar los restos del derrumbe encontramos fragmentos de huesos y cerámica y el nicho donde se depositó el sarcófago del dueño de la tumba atrapado por las rocas", detalla la arqueóloga. Poco después comprobaron que el hundimiento de la bóveda había blindado la sepultura de la mirada de los bandidos. "Del sarcófago no queda casi nada salvo algunos fragmentos de madera y los huesos aplastados de una mujer de unos 30 años y pequeña estatura", agrega.

Y, enhebradas al cuerpo de la difunta, las sortijas cuya salud oscila entre el perfecto estado de las pulseras de oro y la concha -de 9 y 23 gramos respectivamente- y el severo deterioro de las tobilleras y el collar. Junto al tesoro, se han reunido retazos de oreja y ojo de la máscara funeraria. El delicado hallazgo, que dataría de la dinastía XII (1991-1803 a.C.) es una rareza que será expuesta en un museo de la tierra de los faraones. "No hay muchas joyas de la época. Existen algunos paralelismos con piezas de la dinastía XII cuya decoración recurre también a la concha", admite Seco.

Excavación en el templo de Tutmosis III. PROYECTO TUTMOSIS III

Lo objetos arrojan luz sobre las distinguidas autoridades que yacen bajo un templo de proporciones faraónicas -100 metros de fachada y 150 metros de largo- que el proyecto financiado por el Banco Santander, la Fundación Botín y la compañía mexicana Cemex trata de remontar para restaurar su antiguo esplendor. "El descubrimiento confirma que la necrópolis que hay debajo del templo estaba reservada a personas de alto rango social. La dama tiene que ser alguien influyente. Si no, no se hubiera enterrado con un ajuar de oro y las maravillas de espejos o vasos canopos que debían haber albergado la tumba", apunta la directora de la misión.

La séptima temporada, que arrancó el pasado octubre y se prolongará hasta mediados de enero, confía en seguir arañando secretos a este lugar varado entre la tierra desértica y los campos de cultivo. El año pasado el equipo descubrió un recinto religioso de la época de Ramsés II (1304-1237 a.C.) intramuros del templo, en el segundo patio. De sus estancias se recuperaron dos dinteles, con una representación del sacerdote Jonsu, y una estatua de Tutmosis III tallada en granito negro y partida a la altura de la cintura.

EL MUNDO (http://www.elmundo.es/ciencia)

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