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Noticias Ejércitos

Un militar tinerfeño en la Antártida

  • Escrito por Redacción

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Se llama Juan Carlos Sánchez de Lucas, tiene 26 años, es teniente veterinario y en la actualidad está destinado en la Unidad de Servicios de Acuartelamientos de Hoya Fría. Hasta ahí todo normal, salvo que ha sido escogido entre más de 200 aspirantes para formar parte de la XXX Campaña Antártica del Ejército de Tierra español, que desplegará trece hombres de distintos empleos, armas y especialidades en el continente helado. El tinerfeño Juan Carlos será el Jefe de Medio Ambiente de la Base ´Gabriel de Castilla´ por un periodo de tres meses, uno de los más exigentes y sacrificados.

Está previsto que en el mes de diciembre el teniente Juan Carlos Sánchez de Lucas abandone su destino en Hoya Fría y se traslade a vivir a 13.000 kilómetros del archipiélago canario en la que será su casa por tres meses: la Antártida.

El Ejército de Tierra contribuye a la presencia de España en aquella tierras y colabora estrechamente en el desarrollo de la investigación en el continente con la instalación y gestión de la base Gabriel de Castilla, a donde llegó el Ejército español entre finales de 1988 y principios de 1989. La base, junto al buque de investigación oceanográfica de la Armada Hespérides y la estación Juan Carlos I, esta de carácter civil, constituyen las tres plataformas de investigación con las que nuestro país opera en la Antártida.

Juan Carlos Sánchez se presentó a la selección de candidatos para ir a la Antártida junto con otros doscientos peticionarios. Dentro de su especialidad, veterinaria, optaban una capitán y un comandante. Al final, el jefe de la expedición decidió que fuera el teniente destinado en Hoya Fría el encargado de medio ambiente de la base Gabriel de Castilla.

¿Pero qué le lleva a un joven con un brillante porvenir como veterinario, y que trabajó para el emir de Qatar, a abandonar la vida cómoda y fácil y optar por la milicia? "Durante los dos años que estuve en Doha vivía muy bien, cobraba hasta cuatro veces lo que gano como teniente y, además, el emir me dio un Audi A6 R6. Sin embargo, la profesión militar me llamaba la atención. Me gusta el compañerismo, la abnegación, la lealtad y el orgullo de sentirse español que encarna esta profesión", señala Juan Carlos en una entrevista concedida antes de partir para otra de las fases de su exigente entrenamiento.

Sánchez de Lucas es el veterinario militar más joven del Cuerpo de Sanidad Militar, tiene 26 años. "Mi máxima aspiración era ser militar y lo conseguí a la primera. Luego me planteé venir destinado a Tenerife. Mis padres pasaron su luna de miel en la Isla y yo estuve aquí de pequeño. Me gusta el carácter de los canarios, su comprensión, amabilidad. Se vive y se trabaja mucho más relajado que en Madrid y, además, parece que la vida aquí va más despacio. Me gusta en definitiva la hospitalidad; si alguien tiene un problema se le ayuda, es como si te conociesen de toda la vida", narra el teniente Sánchez.

El perfil de los integrantes de la XXX Campaña Antártica del Ejército de Tierra es el de un militar con menos de 39 años, con 19 de experiencia a sus espaldas y que al menos haya pasado por cinco destinos diferentes, todos ellos altamente especializados y cualificados. Algunos, además, tienen dos misiones a sus espaldas, aunque en el caso de Juan Carlos es la primera vez que saldrá con el Ejército fuera de nuestro país. Como es de suponer los idiomas forman parte de la selección y todos poseen un alto nivel de inglés, añadidos a que otros componentes dominan el francés y el italiano. El teniente Juan Carlos Sánchez de Lucas está preocupado con el alto nivel de exigencia ya que nuestro país implantó la norma ISO14001. "Ello implica el compromiso con el medio ambiente y en caso de incumplimiento conlleva sanciones. Pero, además, la responsabilidad es mía al ser el encargado. Luego está el hecho de que nos auditan empresas externas y la responsabilidad de que el nombre de España quede a la altura que se merece. Escogí ir a la Antártida por ser una misión con responsabilidad aparte del reto que supone trabajar en las condiciones más extremas que uno se pueda imaginar", comenta el joven teniente. Señalar que en febrero de 2010 se logró la certificación Aenor. Con ello se culminó un proceso iniciado diez años antes y que ponía de relieve el compromiso del Ejército de Tierra con la protección del medio ambiente.

Lo que sí está claro es que conoce al dedillo la legislación sobre la Antártida. Escuchar a Juan Carlos hablar de los diferentes tratados y los países firmantes así como las especificidades de cada uno hace que uno vuelva la mirada a la Universidad. Recita de carrerilla el primer Tratado Antártico de 1959 hasta acabar de forma correlativa con el Protocolo de Madrid de 1991.

"Nuestra misión como militares es apoyar a los científicos civiles que van a trabajar en la base. Como vecinos a casi un kilómetro tenemos a los argentinos, que poseen en el sexto Continente 13 bases", dice De Lucas. La Campaña Antártica del Ejército de Tierra es la operación militar en el exterior de nuestras fronteras más antigua actualmente en vigor y se ha venido realizando hasta la presente expedición. Es una misión militar reducida en cuanto a hombres, trece en total. Sin embargo, es única tanto por la lejanía (13.000 kilómetros) y las dificultades climáticas, como por la importancia de la colaboración del Ejército en la investigación científica. Las instalaciones de la base española constan de varios módulos dotados de todos los recursos necesarios para que el personal desplegado viva y trabaje en las mejores condiciones posibles. El módulo de vida está diseñado para albergar hasta 28 personas. Además, cuentan con cinco estancias que albergan laboratorios y salas de trabajo, una enfermería dotada de una unidad de asistencia a pacientes críticos, así como dos almacenes para víveres frescos, congelados y en conserva. Aparte poseen un almacén de material de transmisiones, otro de náutica y un último habitáculo donde se almacenan mochilas individuales, tiendas de campaña, y todo lo necesario para evacuar la base en caso de emergencia. La actividad anual de España abarca únicamente el verano austral, desde mediados de noviembre hasta principios de marzo, y el resto del año se mantienen registros automatizados de diverso tipo.

Las misiones del Ejército de Tierra consisten en mantener la presencia física de España en el territorio antártico en cumplimiento de los diversos acuerdos y protocolos suscritos. Colaborar con el Ministerio de Economía y Competitividad en las labores de investigación científica, así como mantener en condiciones adecuadas el uso de las instalaciones y dar a conocer la presencia del Ejército en la Antártida.

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