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"La discapacidad no debe impedir que aquel que la adquiera pueda continuar desarrollando sus tareas militares en igualdad de condiciones"

  • Escrito por Redacción

Tte. Gral. Jefe del MADOC Alfredo Ramrez

Entrevista a Alfredo Ramírez, Tte. Gral. Jefe del MADOC

 "Las Fuerzas Armadas son una parte de la sociedad, y no me cabe la menor duda de que si la sociedad toma conciencia de los compromisos internacionales asumidos por el Estado español a la luz de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, se progresará decisivamente en el reconocimiento de estos derechos (de los militares con discapacidad)", afirma Alfredo Ramírez, Tte. Gral. Jefe del MADOC, que en junio sustituirá el belga Guy Buchsenschmidt al mando del Eurocuerpo.

Tras casi dos años al frente del Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra (MADOC), asume un nuevo reto profesional que le llevará a formar parte, de nuevo, del Eurocuerpo, esta vez como Comandante, ¿qué balance hace de sus años como Jefe del MADOC?

El balance ha sido muy satisfactorio y positivo. El MADOC es el Centro intelectual y de pensamiento del Ejército de Tierra con un abanico muy amplio de cometidos en todas las áreas de su responsabilidad: Investigación, Doctrina, Orgánica, Materiales, Enseñanza, Instrucción, Adiestramiento y Evaluación de Unidades.

Por ello, el MADOC es cada vez más complejo y exigente. En esta etapa en la que he tenido el privilegio de ser su Jefe se han consolidado varios proyectos, principalmente los referidos a la Enseñanza Militar de Formación y de Perfeccionamiento, y se han iniciado otros, como la implantación de las nuevas estructuras de las Divisiones y de las Brigadas Orgánicas Polivalentes. Este año egresarán los primeros Tenientes de la Academia General Militar con el plan de estudios más exigente de su Historia, alcanzando el grado en "Ingeniería de Organización Industrial", adaptado al marco establecido por el Plan Bolonia. La elaboración de este Plan de estudios ha sido un trabajo arduo. Las diversas modificaciones que hemos llevado a cabo han permitido solucionar los escollos y problemas encontrados a lo largo de su aplicación. También ha culminado con éxito la enseñanza de Suboficiales, con un plan de estudios que les permitirá la obtención de un "Título de Técnico Superior" de acuerdo a su Especialidad Fundamental.

Se ha conseguido renovar y completar parte del campo doctrinal, y se han hecho importantes avances en el campo de la simulación, indispensable en la preparación de la Fuerza, lográndose un gran impulso en el Sistema de Gestión de la Instrucción, y en el Sistema de Gestión del Adiestramiento. También se han realizado avances en la gestión del Conocimiento en el ámbito del Ejército de Tierra.

Como conclusión final, puedo decir que ha sido una etapa apasionante, no exenta de dificultades, jalonada por importantes y continuos retos a superar.

El próximo mes de junio sustituirá al belga Guy Buchsenschmidt al mando del Eurocuerpo, ¿cómo asume profesionalmente este nuevo destino?

Lo asumo con una enorme ilusión. El haber estado destinado en el Eurocuerpo previamente contribuye a incentivar, aún más si cabe, mi motivación en este nuevo proyecto que iniciaré el próximo mes de junio.

Desde el punto de vista profesional, el reto más importante se centra en alcanzar los objetivos marcados por el Comité Común del Eurocuerpo, órgano encargado de adoptar las decisiones sobre el empleo de esta Fuerza Multinacional a corto y medio plazo. Me propongo mantener y, en la medida de lo posible, aumentar sus capacidades de adiestramiento como Cuartel General Conjunto.

El Eurocuerpo debe estar en condiciones de desplegar en cualquier parte del mundo donde haya un conflicto, si la Alianza Atlántica o la Unión Europea así lo demandasen, lo que inevitablemente conllevará una mayor exigencia en sus programas de instrucción y adiestramiento. Solo así mantendrá su capacidad operacional. Conviene no olvidar que la reestructuración de los Cuarteles Generales a disposición de la OTAN ha llevado al Eurocuerpo a apostar claramente por reforzar sus posibilidades de empleo.

A estos fines hay que sumar el proceso de integración de Polonia en el Eurocuerpo, lo que posibilitará que el uno de enero de 2016 se convierta en la sexta Nación marco.
Las expectativas no pueden ser más ilusionantes.

Este cuerpo del Ejército, lanzado en 1992 en la cumbre de La Rochelle (Francia), tiene acuerdos con la OTAN, la UE y ha intervenido en Kosovo y Afganistán. España, junto a Francia, Alemania, Bélgica y Luxemburgo, forma parte de él, ¿en qué misiones participa actualmente nuestro país?

Actualmente el Ejército de Tierra español está inmerso en las siguientes Operaciones: Operación ETUM-Mali; Operación EUFOR-República Centroafricana (RCA); Operación EUTM-Somalia; Operación L/H (UNIFIL)-Líbano; Operación R/A ((ISAF)-Afganistán; Operación C/S (ALTHEA)- Bosnia i Herzegovina; Operación Apoyo a Turquía (A/T) y Operación Apoyo a Irak (A/I).

Lamentablemente, muchas veces conocemos la labor que desempeñan los militares españoles fuera de nuestras fronteras cuando se produce un accidente. Aunque las FAS sea una de las instituciones mejor valoradas por los ciudadanos españoles, en ocasiones no se reconocen suficientemente el trabajo y la dedicación de estos profesionales que arriesgan su vida por España. Esa es la sensación, al menos, de algunos militares que han adquirido una discapacidad en el ejercicio de sus funciones...

Hace más de un cuarto de siglo que nuestro Ejército inició su participación en Operaciones de Paz. Desde entonces más de 134.000 militares han estado presentes en los numerosos conflictos internacionales en los que España ha participado, pero no todos han vuelto, más de un centenar han muerto en el cumplimento del servicio y un número considerable ha sufrido heridas de diversa consideración.

Afortunadamente, en estos últimos años la sociedad ha tomado conciencia de nuestra labor y a reconocer el trabajo y la dedicación de los profesionales de la milicia, siendo plenamente conscientes del riesgo que corren sus vidas por devolver la libertad y la paz a los pueblos. Es loable ver los reconocimientos que determinadas localidades tributan a sus Fuerzas Armadas. Es la mayor recompensa a la que podemos aspirar, al fin y al cabo el Ejército es un colectivo con permanente vocación de Servicio que ofrece la vida de sus hombres y mujeres por una causa tan noble como es la de servir a su pueblo.

Pero no es menos cierto que esto no siempre ha sido así. Tras años desplegados por los distintos Continentes, y la generosa entrega de muchas vidas, ha llegado este reconocimiento, que las Fuerzas Armadas agradecemos.

Los militares y guardias civiles con discapacidad, representados por ACIME, se sienten, a veces poco reconocidos por la sociedad y, en ocasiones, incluso por sus propios compañeros. Desde el MADOC, sin embargo, hemos encontrado siempre el apoyo de los que aún consideramos "los nuestros". En su opinión, ¿cómo debería afrontarse el tema de la discapacidad militar desde el Ejército?

En primer lugar con nuestra solidaridad, reconocimiento, y lealtad. El artículo 121.4 de la Ley 39/2007 de la Carrera Militar y la Orden Ministerial 16/2012 pusieron de manifiesto la inquietud y el interés del Ministerio de Defensa por adaptar las Fuerzas Armadas para que las mismas pudieran acoger o mantener a personas con discapacidad, tanto en los cuerpos civiles como militares.

El artículo 121.4 de la ley 39/2007 posibilitaba la adscripción del militar profesional que hubiera cesado en su relación de servicios profesionales con las Fuerzas Armadas por insuficiencia de condiciones psicofísicas ocasionadas en acto de servicio. Pero fue la Orden Ministerial 16/2012 la que dio un verdadero cambio cualitativo en la consideración de la discapacidad hasta ese momento; así se pasaba de una acción que consistía en una indemnización y una máxima pensión por ser mutilado en acto de servicio, a una visión más integradora, que nos acercaba definitivamente a la reparación integral. Con esta inquietud e interés es con lo que hay que afrontar el reto de la discapacidad militar en el Ejército.
Y en segundo lugar concienciando a la sociedad de este problema. Las Fuerzas Armadas son una parte de la sociedad. No me cabe la menor duda de que si la sociedad toma conciencia de los compromisos internacionales asumidos por el Estado español a la luz de la "Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad" (CIDPD), se progresará decisivamente en el reconocimiento de estos derechos.

ACIME lleva luchando más de 25 años en la defensa de los derechos de aquellos que perdieron parte de su integridad física durante su permanencia en las FAS o la Guardia Civil, y una de sus mayores reivindicaciones es que no se excluya del Ejército a los militares heridos sino que se les reubique dentro de la institución. A día de hoy, los militares que adquieren una discapacidad pasan a retiro con una pensión, pero nosotros creemos en la reinserción laboral dentro de las propias instituciones de Defensa, ¿qué debería cambiar en el Ejército, o en el ámbito de la Defensa, para que no se produjese esta situación?

Afortunadamente esta situación empezó a cambiar hace tiempo y se han dado pasos importantes, aunque aún queda camino por recorrer. La reivindicación de seguir en activo por nuestros discapacitados en acto de servicio ha sido siempre una constante. Recuerdo un artículo de un joven Teniente que sufrió una amputación de una pierna como consecuencia de la activación de un explosivo por los talibanes en Afganistán, en la ruta Lithium, el 17 de septiembre de 2011. Su carta fue una lección de milicia y es la máxima expresión de la voluntad de nuestro permanente afán de Servicio. Al causar baja en su Unidad, estas fueron sus declaraciones:

«En diciembre con lágrimas en los ojos, tuve que despedirme de mi querida Unidad. Debido a mi pérdida de aptitud física, había dejado de estar en el Regimiento. Atrás quedaban mis leales subordinados, mis atentos jefes, y mis excelentes compañeros. Mi deseo es continuar trabajando por la seguridad de mi país y regresar a los puestos de mayor riesgo y fatiga. Mi cuerpo está mutilado, pero mi vocación militar sigue intacta. La preparación de un oficial incluye formación física, táctica, técnica y moral. Considero que la amputación solo me limita en la primera de ellas, al menos de momento. De lo que no tengo ninguna duda es de que fue únicamente la pierna, no la cabeza ni la ilusión, lo que perdí en aquel polvoriento camino de Afganistán».

Este joven Teniente pudo volver a su antigua Unidad, el Regimiento de Infantería Soria nº9, en el empleo de Capitán, y lo hizo con una pierna amputada. Fue posible gracias a que la nueva legislación contempla la adscripción del personal militar a Unidades del Ministerio de Defensa en especiales circunstancias.
Se ha avanzado mucho en el reconocimiento de los derechos de este colectivo, pero es preciso continuar en esta dirección para que todos nuestros discapacitados tengan la opción de ser reubicados dentro de nuestra Institución. Esta aspiración se logrará con una férrea voluntad de vencer, con la necesaria comprensión y el solidario apoyo moral, y mediante la correspondiente evolución legislativa que permita solucionar los problemas que sigue planteando la discapacidad.

Hemos conocido recientemente que las enmiendas introducidas por los diferentes grupos parlamentarios al Proyecto de Ley de la Reforma de la Ley de la Carrera Militar recogen, por fin, algunas propuestas relacionadas con la discapacidad militar planteadas por ACIME y CERMI y que pondrían fin a discriminaciones históricas. La única propuesta no recogida por los grupos ha sido la de creación de un Cuerpo Honorífico Castrense de Discapacidad que restablecería, aunque completamente renovada y actualizada, una institución con antecedentes históricos que datan de 1632. ¿Qué opinión le merece esta propuesta planteada por los militares con discapacidad?

En mi modesta opinión lo importante no es la creación de un Cuerpo similar al Cuerpo de Mutilados, declarado a extinguir en el año 1989, sino contemplar una legislación que recoja que la discapacidad no debe impedir que aquel que la adquiera pueda continuar en sus funciones a través de los correspondientes ajustes y adaptaciones, de manera que le permita desarrollar sus tareas militares en igualdad de condiciones con los demás, con las únicas limitaciones que las derivadas de su propia discapacidad. Este es precisamente el reto a conseguir.

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