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EL MINISTRO ESTÁ TRISTE... ¿QUÉ TENDRÁ EL MINISTRO?

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    El ministro está triste... ¿que tendrá el ministro?, que ha perdido la risa, que ha perdido el color...

    No, no es el título de un poema o de una novela, podría ser, de hecho podría ser el título de un culebrón que dura ya más de 30 años, ni siquiera el título es idea mía sino de Rubén Darío (es el defecto de los que estudiamos en la EGB, que aprendimos y recordamos), ya sabéis “La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa? - Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color...

     Es sobre todo una forma de llamar la atención, ya veis, lo que tantas veces he criticado, el uso de titulares falsos o tendenciosos, hoy lo utilizo yo, aunque puede que no lo entienda ni el ministro.

     Se lo habéis puesto difícil, al ministro y al Gobierno, digo habéis porque mi situación, gracias a Dios, no es la misma que la vuestra, estoy retirado y a mi sí que me han subido la pensión, 3 € al mes, que en catorce pagas da para mucho más de lo podríais imaginar, pero sigamos, se lo habéis puesto difícil al ministro porque le estáis obligando a decidir sobre una verdadera injusticia.

     Pedís equiparación con los Mossos y el ministro piensa, como va a ser lo mismo el trabajo de los mossos (¡¡¡ESTA ES NUESTRA POLICÍA!!! que gritaban los borregos) que el de guardias civiles y policías nacionales, los primeros han demostrado estár al servicio de los políticos catalanes, como me recordó todo esto a la obra “Rebelión en la Granja” del gran George Orwell, ya sabéis los de la EGB, los cerdos en el poder, con los perros, que básicamente, son los que cumplen con las órdenes de ejecución, y le gruñen a cualquiera que parezca cuestionar las decisiones de sus amos, y luego las ovejas, los borregos coreando en cada momento las consignas de los cerdos, pero dejemos de elucubrar y volvamos a la “custión” que dicen en mi tierra, no, no penséis en lo que juraron o dejaron de jurar los mossos, no penséis siquiera en la dignidad policial que han perdido, pensad que para el ministro que valora vuestro trabajo, y os lo recuerda publicamente en cuanto tiene ocasión, vosotros solo sois la salvaguarda de la Constitución, del Estado de Derecho, de la Libertad, y deberíais saber que la lealtad, el juramento, el compromiso, la dignidad o el honor no se pueden pagar con nada, el ministro está triste porque, aunque valora vuestro trabajo, piensa en cómo explicaros que no puede pagar algo que es impagable.

    El ministro triste vuelve a pensar, como va a ser lo mismo el trabajo de los mossos (¡¡¡ESTA ES NUESTRA POLICÍA!!!, O COMO COÑO SE DIGA EN CATALÁN), viendo como ha visto toda España, esa España nuestra tan desagradecida a veces con vosotros, a los mossos (¡¡¡AQUESTA ÉS LA NOSTRA POLICIA!!! o algo así) que no solo no han hecho su trabajo sino que han dejado que vosotros se lo hagáis y que mientras lo hacíais miraban a otro lado cuando os agredían, os insultaban, os escupian, os echaban de vuestros hoteles, os acosaban en vuestras casas, sin hacer nada, entended que a vosotros solo os enviaron a partiros la cara, y en algunos casos os la partieron, literalmente, para garantizar el orden constitucional y la legalidad vigente, y que lo hacíais en nombre de todos nosotros, y piensa el ministro, que vuelve a valorar vuestro trabajo, como va a ser eso lo mismo.

    Tenéis al ministro triste porque piensa que lo que pedís es aquello que a los de mi generación nos decían que eran “peticiones viciosas”, y vuelve a pensar nuevamente el ministro, valorando publicamente lo que hacéis, que lo que pedís no solo es "injusto" sino que es un "vicio", ya sabéis lo que dicen, “ante el vicio de pedir, la virtud de no dar”, el ministro está triste porque piensa, valorando siempre lo que hacéis cada día, que él no es un mentiroso aunque os haya mentido, que en realidad es un virtuoso porque no os va a dar, y así llevamos los guardias civiles 30 años, haciendo ministros y hasta Gobiernos virtuosos, no recibiendo lo que en justicia nos debería corresponder, el mismo sueldo por el mismo trabajo.

    Pedís equiparación ahora y no entendéis al ministro, a este y a los anteriores, que os y nos han dicho “cienes y cienes de veces” que ahora no hay dinero para vuestras reivindicaciones, y que no entendéis que vuestro trabajo no es igual que el de sus señorías, que se tienen que enfrentar a diario (el que va) a los leones del Congreso (para ser políticamente correcto y no se me enfaden las “portavozas” no pondré “de los Diputados”) y no sólo a los de piedra, últimamente hay dentro leones y leonas más fieros que los de la entrada de la Carrera de San Jerónimo, ultimamente también hay “tigres y tigresas”, entended que no hay dinero para la equiparación, ni para personal o para material con el que realizar vuestro trabajo con garantias, y aunque veáis como sus señorías cada legislatura, incluso cada año, “se suben”, sus "paupérrimos sueldos", porque en esto de repartirse el dinero para si mismo no hay partidos ni ideologías, para ser "justamente" remunerados por su trabajo (el que lo hace) y cada legislatura, incluso cada año, son dotados además de material nuevo y de última generación, no sea que sus señorías no puedan jugar al Candy Crush sin que se les cuelgue la maquinita,debéis entender que vuestro trabajo, compañeros, no es igual, ni siquiera parecido, no es tan peligroso como el que tienen sus señorías, vosotros solo os jugáis la vida día sí y día también, y alguno lamentablemente la perdéis, y eso en comparación con lo que sufren sus señorías, no tiene tanta importancia, y entonces el ministro vuelve a ponerse triste, porque piensa "¿cómo le digo a estos que no se puede pagar algo que no tiene precio?.

     Os dice el ministro que debéis esperar unos añitos más, puede que otros 20, y sabéis porque lo dice el tango que “...veinte años no es nada...”, y puede que dentro de veinte años volváis, como los que nos fuimos, “...con la frente marchita...” sin ver la equiparación, volváis a ver como nuestros compañeros piden y no reciben lo que merecen, y el ministro de turno entristecerá, no porque no pueda daros lo que os corresponde, podría, sino porque se preguntará “¿por qué cojones me ha tocado a mí este marrón?” mientras os dará largas con mentiras, engaños y negociaciones, y el ministro triste se irá, y vendrá otro, mientras vosotros, como hoy nosotros, volveréis a “Vivir con el alma aferrada - A un dulce recuerdo - Que lloro otra vez”, no permitáis que nadie, ministro triste o no, “...mate vuestra vieja ilusión...”, no espereis otros 20 o 30 años, seguid luchando por que se os haga justicia y finalmente cobreis lo mismo por el mismo trabajo, aunque sea lo mismo por un trabajo mejor que aquellos que un día decidieron no hacerlo.

Antonio Mancera Cárdenas

Guardia Civil retirado


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