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El 'hostigamiento' al que ETA sometió a la Ertzaintza y sus familias

  • Escrito por Redacción

ertzaintza

"Yo me sentía más muerto que vivo. Curiosamente solo había una salida: píllalos antes de que te pillen a ti", relata uno de los policías amenazados por la banda terrorista.

"Todas las personas que han formado parte de la Ertzaintza desde el año 1990 hasta el 2011 han estado sometidas a la amenaza de ETA". Así lo recoge el Informe sobre la injusticia padecida por el colectivo de ertzainas y sus familias a consecuencia de la amenaza de ETA, encargado por el Gobierno vasco al Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe de la Universidad de Deusto. De acuerdo con los datos plasmados en el estudio, de los 15 agentes de la Policía vasca que perdieron la vida a manos de la banda terrorista de ultraizquierda 11 fueron asesinados en este período. Asimismo, en esos 21 años el Cuerpo policial fue víctima de más de 1.300 acciones de violencia callejera, las cuales fueron especialmente crueles durante los años 1995-1997 y 2001-2008.

La Ertzaintza al completo vivió bajo la amenaza de ETA, algo que la banda se encargaba de recordar y demostrar a través de continuos comunicados y acciones terroristas. En este sentido, del total de 27 atentados cometidos por los etarras contra el Cuerpo, 23 se produjeron en el período analizado por el informe. Pero no solo los agentes fueron víctimas del "hostigamiento" y la "amenaza diaria y sostenida" por parte de ETA. También sus familias padecieron este sufrimiento que, en la mayoría de los casos, les provocó graves consecuencias familiares, laborales, sociales y de salud. El documento recoge además el testimonio de varias de estas víctimas que relatan el dolor soportado durante esos años.

'Píllalos antes de que te pillen a ti'

El texto, que delimita las vulneraciones de derechos humanos sufridas, ha sido elaborado con el objetivo de que "los ertzainas y sus familias sepan que conocemos el sufrimiento que padecieron, que reconocemos su injusticia y que este reconocimiento forma parte ya de la construcción de la memoria", ha señalado el secretario general para la Paz y la Convivencia, Jonan Fernández, durante la presentación del mismo este miércoles en Bilbao. Todos y cada uno de los ertzainas recibirá una copia de este informe que, en palabras de la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán, "visibiliza con datos y testimonios en primera persona el sufrimiento padecido durante tanto tiempo por la Ertzaintza y su entorno familiar".

El número de ertzainas sobre los que ETA recabó información es otro factor que apoya el hecho de que la Ertzaintza fue un colectivo amenazado en su totalidad. Así, de alrededor de ocho mil agentes que integran la plantilla del Cuerpo, la banda terrorista demandó información de un total de 7.897 policías. De ellos, 7.745 están clasificados en la sección de información básica -nombre y apellidos-. Los agentes sobre los que se dispone información semielaborada -identidad, filiación, domicilio y bienes- ascienden a 107, mientras que de 43 se tiene información elaborada -datos cotejados, por ejemplo croquis de sus domicilios o seguimientos-.

"El comando Bizkaia estaba recopilando información sobre mí para pegarme un tiro. Yo me sentía más muerto que vivo. Curiosamente solo había una salida: píllalos antes de que te pillen a ti. Trabajábamos 24 horas al día y la única solución era desarticular a los comandos antes de que te pudieran dar", recuerda un ertzaina.

Sufrimiento 'injusto e intenso' que se extendió a las familias

El informe incide en que la amenaza sobre los agentes de la Ertzaintza era "diaria y sostenida durante años por el mero hecho de formar parte del Cuerpo policial". Relata además cómo "el hostigamiento y la amenaza provocaron un sufrimiento injusto e intenso que se extendió a las familias y a su vida diaria con un alto grado de alteración de la normalidad".

"La amenaza fue constante a través de pintadas, miradas e insultos que incluso iban destinadas a sus hijos e hijas", prosigue el texto. Como consecuencia de ello, muchas de las víctimas se vieron obligadas a abandonar su domicilio con lo que ello suponía: pérdida de empleo de la pareja y nueva escolarización de sus hijos. "Renunciar a hacer visible la condición profesional fue una medida para reforzar su ámbito de seguridad, pero también para alejar de los círculos sociales y de sus amistades a agentes de la Ertzaintza", recoge el documento.

Un testimonio describe así el calvario sufrido: "Al principio aparecieron pintadas. Lo típico: cipayo, hijo de puta... en las paredes de alrededor. No le di demasiada importancia. Luego me quemaron el coche. Me acuerdo porque mi padre murió en abril, yo heredé su coche y el 1 de mayo lo quemaron. Vinieron los bomberos, lo apagaron y ahí se quedó. Nadie vino a solidarizarse conmigo, ni una palabra".

Ningún agente entregó la placa

La necesidad de incrementar la seguridad entre los agentes obligó a adoptar medidas específicas. Así, 650 policías tuvieron que cambiar su número profesional y 3.106 cambiaron de matrícula. Además, según se indica en el informe, "se adoptaron medidas más estrictas de autoprotección". "Mi estrategia fue convertirme en un hombre gris, un hombre que no existía... no decir nada a nadie, ni a dónde vas, ni de dónde vienes, ni dónde estás, cambiar de coche, de placas, de número de teléfono constantemente", relata otro de los amenazados por ETA.

En los años previos al período analizado en el estudio se produjeron los asesinatos de cuatro miembros de la Ertzaintza: Carlos Díaz Arcocha en 1985, Genaro García de Andoain en 1986, José Juan Pacheco Cano en 1988 y Luis Hortelano García en 1989. Los últimos asesinados de ETA fueron Ana Isabel Arostegi Lejarreta y Javier Mijangos Martínez de Bujo, que fueron disparados por la espalda y a corta distancia mientras regulaban el tráfico en Beasain. Uno de los redactores del informe, el profesor de la Universidad de Deusto José Ramón Intxaurbe, ha destacado que aunque hubo bajas temporales ningún agente entregó la placa.

Gaceta.es

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