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«¡Te podían haber matado a ti!»

  • Escrito por Redacción

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El hermano del camionero que se enfrentó a los etarras que asesinaron a Pardines recuerda aquel 7 de junio de 1968, La Guardia Civil impone hoy a Fermín Garcés Hualde la Cruz del Mérito con distintivo rojo.

 La Guardia Civil rinde hoy un sentido homenaje a Fermín Garcés Hualde, el hombre que se enfrentó a los etarras que asesinaron en 1968 a José Antonio Pardines, el primer guardia civil muerto a manos de la banda terrorista. A Garcés Hualde, un camionero que después se integró en el Instituto Armado, se le ha impuesto esta mañana la Cruz del Mérito de la Guardia Civil con distintivo rojo durante los actos por el 75º aniversario de la creación del Servicio de Información del Cuerpo.

Fermín Garcés conducía un camión de Francia hacia Madrid cuando, a la altura de la localidad guipuzcoana de Villabona, un fuerte ruido le hizo creer que había pinchado. El etarra Txabi Etxebarrieta acababa de disparar un tiro en la cabeza al agente José Pardines, de 25 años, que dirigía el tráfico en la Nacional I (Madrid-Irún) en un tramo cortado por unas obras.

«Supongo que el guardia se dio cuenta de que la matrícula era falsa. Al menos sospechó», relataría años después Iñaki Sarasketa, que se benefició de la amnistía de 1977. Los etarras se dirigían a San Sebastián con la intención de preparar el atentado contra el inspector de Policía Melitón Manzanas, asesinado dos meses después.

Garcés frenó su vehículo y enseguida se dio cuenta de lo sucedido. Así lo relató al investigador Alfredo Hedroso en 2013: «Al volver la vista hacia adelante veo al guardia civil caído en el suelo y que dos individuos están disparando contra él. Me bajo del camión y les grito: "¡Quietos, asesinos, quietos!". Y agarro a uno por el hombro, al Sarasketa, pero el otro, el Etxebarrieta, me apunta con su pistola y tengo que soltarlo».

En su presencia, Etxebarrieta remató con otros cuatro disparos en el pecho al guardia civil, antes de emprender la huida en coche, pasando ante el otro guardia de servicio que se encontraba a dos kilómetros, en el otro extremo de las obras. Fue Garcés quien alertó de lo sucedido.

El asesino de Pardines resultó herido horas después en un enfrentamiento con la Guardia Civil y falleció en el hospital, mientras Sarasketa logró escapar.

«En 6 ó 7 años apenas pisó Valtierra»

Julián Garcés recuerda con claridad la llamada de su hermano aquel viernes 7 de junio de 1968 en la que, aún conmocionado, le contó lo que le había pasado antes de llegar a Tolosa. «¡Te podían haber matado a ti!», le dijo, según relata a ABC. «¡Joder, qué iba yo a pensar!», le contestó Fermín, quien tras dar parte a la Guardia Civil continuó su viaje. «Cuando llegó a Madrid lo detuvieron para que prestara declaración. Estaba muy asustado», rememora su hermano.

Meses después, Fermín Garcés dejó el camión para unirse a la Guardia Civil. Tras pasar por un proceso de formación en Sabadell fue destinado a Madrid, concretamente al Servicio de Material Móvil donde estuvo dedicado al mantenimiento del parque automovilístico, según informan a Europa Press fuentes de la Guardia Civil.

Fueron años difíciles. «Estaban detrás de él. Cuando venía se encontraba con pintadas en la calle. En 6 ó 7 años apenas pisó Valtierra», se lamenta su hermano Julián. Fermín era el testigo presencial de aquel crimen etarra, quien había podido identificar al asesino al que la banda terrorista convirtió en un «mártir».

Garcés Hualde vivió en la sede de la Dirección General de la Guardia Civil en la calle Guzmán el Bueno de Madrid, en cuyas inmediaciones ETA colocó un coche bomba en 1988 que mató a un niño de dos años y un director de largometrajes de TVE.

Fue condecorado con la medalla al Mérito de la Guardia Civil con Distintivo Rojo por su acción el día del asesinato de Pardines, pero nunca se le llegó a entregar físicamente la insignia que hoy, por fin, se le ha impuesto 48 años después.

José Pardines Arcay, hijo y nieto de guardias civiles, soltero y natural de municipio coruñés de Malpica de Bergantiños, ha estado siempre presente en el recuerdo de los miembros del Servicio de Información dedicados a la lucha contra ETA. Con su nombre bautizaron la operación con la que se arrestó a la última cúpula de la banda desarticulada el pasado septiembre en Baigorri (Francia).

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