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Noticias Terrorismo

Juan José Mateos: “Nuestro único objetivo era acabar con ETA”

  • Escrito por Redacción

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Ex miembro de los G.A.R. de la Guardia Civil y autor de "Los verdugos voluntarios"

Nacido en Ciudad Rodrigo (Salamanca) en 1972, Juan José Mateos San José se hizo guardia civil por vocación ("en mi infancia, mi familia vivía al lado del cuartel") y llegó a los G.A.R. (Grupo Antiterrorista Rural que hoy se ha transformado en Grupo de Acción Rápida) en 1999, después de padecer un grave atentado tres años antes, cuando fue sorprendido por la explosión de una bomba colocada por ETA en el aeropuerto de Reus (Tarragona).

"La explosión no la escuchas, no la percibes, seguramente quiera decir que estabas demasiado cerca, que te los has 'comido' (en nuestro argot), cuando recuperas la consciencia e intentas incorporarte ya sabes que la amenaza era seria y que ese artefacto que intentabas localizar hizo explosión, no sientes demasiado dolor en principio, no haces recuento de tus extremidades, no te paras a pensar en ello, solo quieres ayudar a las personas que tienes a tu alrededor, ese caos sí lo ves, sí puedes apreciar que a alguna de ellas le falta partes de su cuerpo, saboreas tu misma sangre, ves tus manos manchadas y todavía no has tocado al resto de los heridos, esos segundos y minutos tardan en pasar una eternidad y sin duda tu vida ya no es la misma después de una vivencia de estas características".

Tras padecer esta experiencia, Juan José Mateos llegó al País Vasco a luchar contra ETA formando parte de la que, según señala, es la única unidad especial policial existente en España creada y diseñada para combatir la amenaza terrorista. Y ahora recoge aquella experiencia en un libro que acaba de publicar bajo el título de "Los verdugos voluntarios" (Editorial Círculo Rojo") que, en esencia, presenta una crónica terriblemente real de cómo era la vida policial bajo la amenaza de los terroristas y cómo era la lucha contra éstos.

"Seguí observando los movimientos de esas tres personas al igual que mi compañero. Portaban armas, eran pistolas, y uno de ellos llevaba un subfusil, con intención clara por lo que se podía observar de utilizarlas de forma inminente. Antes de que pudiéramos reaccionar ya habían disparado, su objetivo era un camión, que no lograron detener. De forma inmediata, les dimos el alto, acto seguido se escucharon varios disparos desde puntos diferentes hacia nuestras posiciones, nosotros, como es obvio, bien parapetados (es doctrina en la unidad), respondimos con nuestras armas hacia sus siluetas con disparos certeros, en pocos instantes abatimos a los tres terroristas". ("Los verdugos voluntarios")

"Yo soy guardia civil y lo llevo en la sangre", explica Juan José Mateos. "Y, dentro de la Guardia Civil, el G.A.R. te marca especialmente porque el esfuerzo que es necesario hacer para entrar y permanecer en esta unidad, especialmente físico y mental, es lo más duro y lo más difícil que un profesional de las fuerzas de seguridad puede hacer. Quienes formamos parte del G.A.R, somos diferentes, y aunque ya no estemos en la división, como es mi caso, siempre llevamos el grupo en el corazón".

Mateos recuerda que el G.A.R. llegó al País Vasco exclusivamente a trabajar contra los terroristas, "y ETA se dio rápidamente cuenta de que le llegada de esta unidad especial a Euskadi suponía un peligro de verdad para ellos. De hecho, en no pocos comunicados que la banda terrorista hizo públicos en los años ochenta del pasado siglo, se exigía, con especial énfasis, en que esta división debía marcharse del País Vasco".

¿Cómo recuerda su llega al País Vasco como miembro de los G.A.R.?

- Los guardias civiles se encontraban en una clara situación de indefensión y desventaja. Malamente armados, con vehículos anticuados y con unas casas cuartel que, tal y como estaban construidas y donde estaban situadas, eran de alto riesgo. Los miembros de los G.A.R. veníamos muy bien preparados desde un punto de vista armamentístico y nuestro objetivo era ayudar al resto de nuestros compañeros de la Guardia Civil a poner freno a los terroristas. En este sentido, lo que no se sabe es que solamente a partir de la llegada de los G.A.R. al País Vasco comenzó a alimentarse de una forma seria la gran basa de datos de información y de documentación policial sobre los terroristas, sus cómplices, sus propiedades, sus infraestructuras, sus redes y contactos, que luego sería fundamental para acabar con ETA.

¿Cree que la sociedad vasca ha actuado como debía en la lucha contra ETA?

- Creo que, en el País Vasco, como en otras regiones, la mayor parte de la gente es buena. Pero el terror impuesto por ETA era máximo y es lógico que los ciudadanos tuvieran miedo. Ahora bien, dicho esto, también hay que decir que la sociedad vasca, en general, nunca estuvo a la altura a la hora de apoyar a tantas personas víctimas de atentados de todo tipo, asesinatos, secuestros, extorsiones, amenazas... Dejó a las víctimas de lado.

¿Qué pensaba cuando ocurría un atentado?

- Yo mismo fui víctima de un atentado, y estuve cerca de otros que se produjeron. Compañeros míos pagaron su labor con la vida. Pero cuando había un ataque de ETA, en lo que único que pensábamos era en seguir luchando contra ellos. Y estoy convencido de que ese empeño es el que ha llevado a la derrota de ETA, pues a los terroristas les ha vencido la Guardia Civil.

Juan José Mateos explica que, aunque la banda terrorista ETA está muy controlada porque se ha hecho un gran trabajo policial, la historia no ha terminado. De hecho, "personas que han estado en ETA, que han estado en los comandos, están en muchas instituciones, en diputaciones, en ayuntamientos".

"Al inicio de este libro, en el verano del año 2012, me preguntaba si con el paso de los años podría desvelarle a mi hijo mi verdadera profesión. En la actualidad tengo dos hijos, y aunque son muy pequeños, no veo ese momento, no lo tengo clero, quizás sea pronto (...) ¿Cómo reaccionarían todas las personas con las que coincido cuando llevo a mi hijo al colegio si descubriesen mi verdadera profesión, para determinados colectivos de la sociedad vasca es muy difícil integrarnos con sinceridad; coincido con verdugos en libertad, a raíz de la derogación de la doctrina con nombre mal sonante de este verdugo al que no quiero nombrar, familiares de presos etarras, gente del entorno radical y otras personas, de la mayoría desconozco lógicamente sus ideologías, afinidades o profesiones, es muy doloroso que ni siquiera en tu propio domicilio puedas tener la seguridad de exponer los diplomas de todos los logros dentro de tu vida profesional. Nunca sabes si ese técnico, ese electricista o cualquier trabajador del sector que sea, cuando acude a reparar o montar lo que le has encomendado, pueda simpatizar con el entorno radical, difundiendo dentro de su ambiente lo que pudo observar colgado en una de las paredes de tu casa, ese tipo de situaciones no se dan fuera de Euskadi. Esta sociedad le hace la vida mucho más llevadera a un terrorista arrepentido o sin arrepentir que a un servidor público, sea éste militar, policía o guardia civil". ("Los verdugos voluntarios").

LA TRIBUNA DEL PAIS VASCO

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