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Autobuses para recibir a pie de cárcel a «Armando» Otegi

  • Escrito por Redacción

OTEGI

El recibimiento a Arnaldo Otegi en su localidad natal tendrá puntos en común con los homenajes de los que fueron objeto etarras puestos en libertad en los últimos años por el cumplimiento de las penas impuestas o por enfermedades graves.

La dueña de la floristería Kala Loradenda, ubicada en la calle San Francisco de Elgoibar, contó a LA RAZÓN que había recibido el encargo de preparar el próximo martes un ramo de flores para el recibimiento a Otegi. Cuando el etarra Josu Uribetxebarria Bolinaga llegó a Mondragón, en octubre de 2012, recibió un ramo de flores. El gesto desentonaba con el combativo mensaje coreado entonces: «Jo ta ke, irabazi arte» (Dale hasta conseguirlo), consigna con la que los proetarras alentaban a los «gudaris» a seguir matando hasta lograr la independencia del País Vasco.

Las flores encargadas a la floristería Kala Loradenda para el recibimiento a Otegi son también «un ramo pequeño, para entregar en mano». Sin embargo, no es probable que en Elgoibar se reciba a Otegi al grito de «Jo ta ke, irabazi arte», porque la maquinaria propagandística del entorno etarra ha optado por explotar la piel de cordero que el Gobierno socialista extendió sobre quien fuera dirigente de Batasuna –y de sus marcas anteriores y posteriores–, al calificarle como «hombre de paz» después de que a través del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, intentara negociar con ETA.

En Elgoibar habrá «bertsolaris» y grupos de «txalaparta» y está previsto que actúen el grupo Bad Sound System y el cantante Fermín Muguruza. Ambiente festivo para recibir a quien salió por primera vez del pueblo en 1977 para huir a Francia porque la Guardia Civil le buscaba por su pertenencia a ETA. La coreografía proetarra arropará a un Arnaldo Otegi que guardará, según su propio entorno, el discurso político para la cita prevista para el sábado día cinco en el Velódromo de Anoeta.

«¿Por qué está en la cárcel?», era la pregunta que repetían en Elgoibar muchos vecinos a los que preguntábamos por los preparativos del homenaje que recibirá Otegi el martes, tras salir de la prisión de Logroño. El hecho de que fuera condenado por un delito de integración en organización terrorista no les parece un motivo, aunque esa organización terrorista, ETA, sea la responsable de la muerte de cientos de personas.

La víctima, el martes, en Elgoibar, será Arnaldo Otegi y no quienes fueron asesinados o heridos o sus familias. Ése es el ambiente que se respira en Elgoibar, donde numerosos carteles anuncian el acto previsto para las seis y media de la tarde en la plaza del pueblo, a sólo unos pasos de su domicilio, en el número 5 de la calle Santa Ana, donde residen su mujer, Mari Juli Arregi, y sus dos hijos.

En un bar de esa plaza, el Jai Alai, pueden inscribirse quienes quieran viajar hasta Logroño para recibir a Otegi a la salida de la cárcel. La convocatoria es a las seis de la mañana y, según los vecinos, serán muchos los que se apunten, aunque todos cuentan con que, a las seis y media de la tarde, sean «los de fuera» los que llenen la plaza. «Vendrá la hostia de gente», nos comenta el carnicero que tiene el negocio en el portal de al lado del domicilio de Mari Juli Arregi.

En el cuarto piso, donde no hay bandera blanca que pida el regreso a casa de los presos vascos, residirá a partir del martes Otegi. Su vecino del quinto sí exhibe en la terraza el distintivo «Euskal presoak, etxera». No son muchos los balcones de Elgoibar en los que cuelga esa bandera, ni tampoco hay un gran despliegue con fotos de Otegi o mensajes de apoyo. Sólo los carteles blancos, con la convocatoria en letra negra y un pequeño retrato pintado. Casi se ven lo mismo que las esquelas que también se pegan en Elgoibar en las columnas de la plaza del Ayuntamiento.

Las dos banderas de Euskadi que ondean en esa plaza, una sobre el frontón y otra en el balcón de la sede del PNV, situada frente al Ayuntamiento, están en sus lugares permanentes. El PNV gobierna Elgoibar y el recibimiento grabado en la puerta de cristal del Ayuntamiento se realiza sólo en euskera, aunque en el pueblo se oye hablar tanto castellano como euskera. Se trata de un municipio industrial, sede de importantes empresas de maquinaria y allí hay trabajo y hay inmigrantes. Se ven mujeres con pañuelo en la cabeza, que no se encuentran en otros municipios guipuzcoanos, y que ponen cara de no entender cuando se les pregunta si saben quién es Otegi.

Las señoras mayores sí le conocen bien y cuentan que de pequeño sus padres, su familia y sus amigos le llamaban Armando. «Hasta el famoseo siempre ha sido Armando», nos dijo tajante una de ellas. Lo del «famoseo» es el término textual que usó la señora para hablar del hecho de que Otegi empezara a salir en los periódicos. Ni ella, ni otra señora mayor, que dijo tener un hijo que fue concejal de Bildu, aparecerán el martes por la plaza. «Con tanta gente, mejor estamos en casa», nos dijeron. «Algunos de mi familia sí vendrán», añadió la otra.

Una chica joven a la que preguntamos quiénes asistirían al homenaje nos explicó que gente de todas las edades, hasta de 20 años, ya que irían para apoyar a la hija de Otegi, Garazi. La familia es muy conocida en el pueblo. Vive en el centro, donde los vecinos acuden a los comercios y a los bares. Ellos salen por esas calles cada día y allí la gente se para continuamente a saludar. Otros vecinos «no tienen ni idea» del homenaje: «Bastante tenemos con nuestras cosas». Pero, en general, la mayoría se mostró dispuesta a hablar. En eso las cosas han cambiado en el País Vasco desde que ETA dejó de matar. Un señor nos contó que el padre de Otegi llegó al pueblo a trabajar en la empresa de máquinas de coser Sigma y que allí conoció a su mujer y se quedó. Provenía de la zona de Tolosa, también en Guipúzcoa. No se le considera «de fuera». Arnaldo Otegi es de Elgoibar y si es responsable o no de que otros fueran asesinados parece quedar en segundo plano frente al sentimiento de ser «de los nuestros».

LA RAZON

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