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Noticias Terrorismo

El 'espía' digital que se anticipa a los yihadistas

  • Escrito por Redacción

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La empresa española AICS, pionera en Europa en el ámbito de la inteligencia, rastrea la información pública para adelantar a sus clientes el momento y el lugar en el que se producirá un atentado islamista. Fue capaz de avisar de atentados como los del Museo del Bardo o el complejo turístico de Túnez, y ha localizado el lugar del asesinato de James Foley

 Tres hombres armados, pertenecientes a Estado Islámico (IS), mataron a 22 personas, la mayoría turistas extranjeros, en el Museo del Bardo, en Túnez, el pasado 18 de marzo. Dos horas antes, la empresa española AICS sabía que se iba a producir una acción terrorista en la capital. Unos meses más tarde, el 26 de junio, el grupo insurgente volvió a azotar al país. Un hombre entró en el hotel Imperial Marhaba, de la cadena española Riu, y del complejo vecino Muradi Palm Marinay, en Susa, abriendo fuego de forma indiscriminada. Un total de 38 personas perdieron la vida (39 contando al terrorista). El atentado sucedió un viernes. El miércoles anterior, AICS lanzó una alerta de seguridad advirtiendo de que se iba a producir un ataque terrorista en uno de los principales centros turísticos del país. ¿Cómo podía saberlo? Con inteligencia.

«Estamos ante un entorno muy cambiante, el terrorismo islamista ha evolucionado mucho, ya no se siguen patrones fijos como los de Al Qaeda, ahora todo es muy virtual», señala el CEO de la empresa madrileña, Salvador Burguet. Su compañía, fundada en 2013, es la única que trabaja en inteligencia en España y una de las pocas en Europa. Es Estados Unidos, con una tradición mayor en este ámbito (y mayor apoyo financiero), su principal rival. «No estamos abriéndonos paso en un mercado, sino creando un mercado nuevo», apunta. De momento, está especializada en terrorismo islámico. Su zona de acción incluye desde el Norte de África hasta Kenia y Oriente Medio.

«No somos una agencia de noticias», advierte el director de operaciones, Luis Fernando Neila. «Convertimos la masa de información en algo con inteligencia». Para lograrlo necesitan muchas fuentes informativas. Las redes sociales son una buena pista, pero también recurren a contactos sobre el terreno o foros especializados, entre otros. Toda esa información se procesa para convertirla en inteligencia y distribuirla a sus clientes, que son empresas privadas, principalmente multinacionales. «Les decimos cómo están posicionadas en un país y si la situación política puede generarles problemas», comenta. Con esos informes, las compañías pueden tomar decisiones como evacuar a su personal o incrementar la seguridad en la zona. Todo ello con días, semanas o incluso meses de antelación.

Por ejemplo, el domingo 3 de mayo, dos miembros de Estado Islámico se abrieron paso a tiros en una exposición de viñetas del profeta Mahoma celebrada en Texas (EEUU). Esa misma semana, la empresa española se había reunido con un posible cliente estadounidense. El viernes, dos días antes del atentado, AICS no sólo les avisó de que con «alta probabilidad» el domingo se produciría un ataque en la muestra, sino que éste estaría perpetrado por dos hombres con armamento ligero. «No tenemos una bola de cristal, nuestro trabajo se basa en recoger y analizar los datos», afirma Burguet. Lo curioso es que «en el 99% de los casos», la información que utiliza es pública.

El CEO de AICS advierte que sus predicciones «no son matemáticas». La firma tiene que verificar la autenticidad de los hechos. Para ello, por ejemplo, ha calificado las fuentes de información en función de su grado de acierto. Además, la empresa analiza las posibles consecuencias de cada alerta. Por ejemplo, cuando IS capturó al piloto jordano le dio 24 horas al rey Abdalá II para que retirase la fuerza aérea que tenía sobre Siria. «No había dudas de que Estado Islámico acabaría matando al rehén», señala Burguet. La cuestión que se debatía en los medios de comunicación era otra: ¿Qué iba a hacer la monarquía hachemita cuando asesinaran al piloto? ¿Atacaría Siria o no?

«Cada uno tenía su opinión, nosotros teníamos la absoluta certeza de que sí iba a responder con una ofensiva, como así ocurrió». ¿Por qué? Fijándose en los pequeños detalles. «Jordania tiene una célula muy reducida, pero muy activa que depende del partido egipcio Hermanos Musulmanes, si el rey Abdulá cedía ante Estado Islámico, esa célula podía aprovechar la coyuntura y pasar a la acción», dice.

No toda la información se utiliza en el momento que se recibe. La empresa va almacenándola y creando una base de datos que servirá para sus análisis futuros. Y ésta es precisamente una de las fortalezas de AICS. Diariamente recopila información en todos los formatos (también vídeos y audios) y continuamente la analizan. «No esperamos a que algo ocurra para analizarlo, así es como podemos prever situaciones y anticiparnos a ellas», indica.

Al contrario que en otros sectores, la automatización no forma parte de sus herramientas. «Hay procesos que se pueden mecanizar, pero hemos visto que no vale la pena», dice Neila.

Las redes sociales, por ejemplo, son una de sus fuentes de información, pero también están en el punto de mira de los organismos estatales. «Lo primero que hacen es bloquear las cuentas que encuentran, pero las personas que hay detrás inmediatamente se crean otra con un nombre de usuario distinto», explica el CEO. Una máquina es incapaz de detectar la nueva identidad virtual de esa persona, pero AICS sí puede.

La empresa española mantiene un puente de colaboración abierto con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Tiene canales de comunicación directa con la Guardia Civil y la Policía para aquellos casos en que España se puede ver afectada. Un caso de cooperación sucedió el pasado mes de agosto cuando, durante su rastreo diario, consiguió un vídeo de un grupo de Al Qaeda en Mali, que inmediatamente remitió a las autoridades. Y es que a mitad de la grabación, uno de los integrantes empezó a hablar en español y animó a la gente de Melilla a unirse a la Yihad. «Sólo dos organizaciones españolas consiguieron ese material, la Guardia Civil y nosotros», destaca Burguet.

Pero AICS también mantiene relaciones con otros países. Por ejemplo, cuando Estado Islámico decapitó al periodista estadounidense James Foley, AICS analizó el vídeo y localizó la situación aproximada de donde se habría producido el asesinato. Inmediatamente remitió esa información a los organismos pertinentes de Estados Unidos. «No sabemos qué hicieron después, pero estamos convencidos de que ésa era la ubicación exacta».

EL MUNDO

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