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Las cuatro carreras de De Juana Chaos que terminó estando huido

  • Escrito por Redacción

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De Juana Chaos termina cuatro carreras estando huido, no es el único caso, de hecho COVITE ha denunciado hasta 76 casos de etarras que han obtenido estudios a través de UPV para redimir condena.

El caso de De Juana, es aún peor, ya que esas cuatro carreras las terminó cuando estaba huido de la justicia, hoy lainformacion.com, nos trae el testimonio de una de las profesoras de la UPV, Gotzone Mora, que llegó a denunciar los hechos y fue amenazada por la banda asesina ETA.

Gotzone Mora, profesora de la UPV, denuncia que etarras, estando huidos de la justicia, obtuvieron varias licenciaturas. Además, se falsificaron las notas de los exámenes de acceso a la universidad para mayores de 25 años. Algunos profesores de la izquierda abertzale amenazaban a sus compañeros para que pusieran notas altas a los terroristas.

 Se llama Gotzone Mora, aunque muchos la conocen como "La Resistencia". No es para menos. A sus 67 años, esta profesora de la Universidad del País Vasco no solo se ha enfrentado a gobiernos para defender lo que era justo, también se ha enfrentado a la propia ETA y ha estado amenazada durante años.

Covite ha denunciado ante la Audiencia Nacional que 76 miembros o ex miembros de la banda terrorista ETA falsificaron sus expedientes académicos en la Universidad del País Vasco (UPV) para reducir sus años de condena.

Este escándalo, sin embargo, no ha sorprendido a Gotzone. Ella llevaba denunciándolo desde 2002.

"En 2002, dos profesores empezamos a denunciar todo esto. Se lo pasamos a la AVT y alertamos del escándalo. Un grupo de profesores del ámbito abertzale falsificaba los expedientes de los etarras. Algunas veces eran alumnos nuestros y si les suspendíamos, tachaban la nota y nuestra firma, como si fuera una corrección", explica a lainformación.com

El rector trató de tapar el escándalo

Ante un escándalo así, es complicado pensar que las más altas instituciones universitarias no estuvieran enteradas. "Por supuesto que el rector tenía conocimiento. Cuando lo denunciamos, el rector de entonces, Manuel Montero, en lugar de clarificar lo sucedido, intentó taparlo, que no saliera ningún nombre más que los que ya teníamos. No sé si fue por miedo o por falta de ética", cuenta.

Las dimesiones del delito van incluso más allá de lo denunciado por Covite. Según fuentes antiterroristas y confirmado por esta profesora, no solo se aprobó a etarras que cumplían condena en prisión. Se llegó a dar títulos a algunos huidos de la Justicia. ¿Un ejemplo? "De Juana Chaos se sacó 4 o 5 carreras mientras era un prófugo", desvela.

Además, muchos de los que cumplían penas, según salían de la cárcel tenían trabajo en distintos departamentos de la UPV. "En periodismo es en la facultad en la que más escándalos de este tipo ha habido. Pero también se trampeaban los exámenes de acceso a la universidad para mayores de 25 años. Es impresionante el alto porcentaje de etarras con notas muy altas que hay", detalla.

La trama de falsificación, cuenta esta profesora, empezó con un grupo de profesores, algunos de los cuales había militado en ETA, pero había regresado tras la amnistía de 1977.

Amenazas para cambiar las notas

Pero no solo cambian las actas. Muchas veces, los profesores sufrían presiones para aumentar las notas de los condenados por terrorismo. "Venía un profesor para decir que ya nos había metido la lista de los que debían aprobar, que por nuestro bien, más nos valía que no sacaran una nota que no fuera alta. Un día yo le dije a uno de esos profesores que no iba a aprobar a uno de ellos y que se fuera, que me estaba dando repugnancia. Los profesores que no eran como ellos, me dijeron que habían recibido las mismas presiones y ese día decidí que no me callaba más", recuerda.

"Denuncié la impunidad con la que se cambiaban las notas, incluso ante Michavila, entonces ministro de Justicia, pero nadie me hizo caso. Lejos de ello, aumentaron las amenazas. Tenía pintadas en la puerta de mi casa, rociaron mi coche con aceite corrosivo y en la UPV apareció un cártel enorme de varios metros con mi nombre que decía: 'ETA, mátala'. Incluso uno de mis alumnos que además no podía asistir a clases normales y yo le daba clases particulares, no solo es que pasara información de mis movimientos a la banda terrorista, es que era el jefe del comando Vizcaya", comenta.

A pesar del fin de la violencia de ETA, la situación sigue siendo complicada para quienes no se callaron ante estas irregularidades. "Como víctima de ETA y funcionaria, podría ejercer en otra parte de España. Sin embargo, el rector no me dio permiso. Mucha gente sigue volviendo la cara y acosándome. Es necesario que todo esto salga a la luz. Como no se visibilice, nos habremos jugado la vida por nada", concluye.

lainformacion.com

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