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La Audiencia Nacional reabre la causa por un asesinato en León en 1995 y procesa a dos etarras

  • Escrito por Redacción

ASESINATOS-LEON

El juez sospecha que Sergio Polo se desplazó desde San Sebastián en transporte público siguiendo órdenes de Soledad Iparraguirre

El juez de la Audiencia Nacional Juan Pablo González ha reabierto la causa que se seguía por el asesinato con bomba-lapa del comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo, cometido el 22 de diciembre de 1995 en León, y ha procesado por estos hechos a los etarras Soledad Iparraguirre, Anboto, y Sergio Polo Escobes, Lur.

La reapertura de la causa y el posterior procesamiento de los presuntos responsables del atentado se han producido a instancias de la Fiscalía de la Audiencia Nacional y después de la revisión que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado realizan periódicamente para esclarecer los atentados de ETA que se encuentran sin resolver.

La Guardia Civil señalaba en un oficio remitido en septiembre pasado a la Audiencia Nacional que en el registro del domicilio de Pasajes de San Pedro (Guipúzcoa) alquilado por Polo Escobes se ocuparon "numerosas evidencias, documentos y efectos" que podrían ser útiles para la resolución del caso.

En concreto, en el piso se encontraron materiales para fabricar bombas-lapa, documentación manuscrita del etarra en la que figuraban trayectos entre San Sebastián y León en autobús y tren, explosivos compatibles con los utilizados en este atentado y destornilladores manipulados en la forma indicada en los manuales de ETA.

El juez sospecha que Iparraguirre -jefa de los 'comandos legales' de ETA desde 1993, tras la reorganización de la banda que sucedió a la caída de la cúpula detenida en Bidart (Francia)- dio la orden de asesinar al comandante Cortizo a Polo Escobés, como se deduce de una carta de Anboto enviada a Lur. Los investigadores sospechan que 'Lur' no era el nombre de un 'comando' sino el apodo de Polo Escobes.

Según el auto de procesamiento, la jefa etarra le habría facilitado el material explosivo y le habría dado "instrucciones concretas" para cometer el atentado, en el que resultaron heridas otras cinco personas, entre ellas la hija del comandante, que viajaba en el asiento del copiloto.

Indicios contra los procesados

Tras analizar el caso y varios informes policiales, el juez considera que existen "numerosos indicios" que permiten imputar a Iparraguirre y Polo por seis delitos de asesinato terrorista, cinco de ellos en grado de tentativa, y descartar como posibles autores a los miembros de ETA Javier Garcia Gaztelu, Txapote, y José Ignacio Alonso Rubio, que también frecuentaron el piso de Pasajes.

El titular del Juzgado Central de Instrucción 3 también impone a los procesados una fianza de responsabilidad civil de 1,5 millones de euros y acuerda librar una orden europea de detención y entrega (OED) a Francia solicitando la entrega temporal de 'Anboto', a fin de que se le tome declaración indagatoria en relación con estos hechos.

Según el magistrado instructor, Anboto facilitó a Polo Escobes los explosivos, que el etarra colocó bajo el asiento del conductor en forma de bomba-lapa tras desplazarse en transporte público hasta León y forzar el vehículo del comandante con un destornillador.

Tras realizar un desplazamiento de 300 metros, el coche explotó cuando se encontraba detenido en un semáforo situado en la calle Ramón y Cajal, a la altura de la confluencia de las calles Renueva y Abadía. El militar murió en el acto y su hija Beatriz, que le acompañaba, resultó gravemente herida.

EL MUNDO

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