Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada
Sábados culturales en Benemérita al Día

Sábados culturales en Benemérita a…

SUMARIO SÁBADO 03 de...

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

Miles de personas ...

Los majaderos de Alsasua

Los majaderos de Alsasua

Tras el acto terro...

POR SUS HECHOS LOS CONOCEREIS

POR SUS HECHOS LOS CONOCEREIS

A cada uno por los...

DOMINGOS BENEMÉRITOS

DOMINGOS BENEMÉRITOS

SUMARIO: DOMINGO 13 ...

Prev Next

hospimedicalpatrocinador

Noticias Opinión

UNA TIENDA DE ULTRAMARINOS: CASA ESCUDERO. LA VEGA DE ARANJUEZ

  • Escrito por Redacción

pinceladas-03-02

Nueva "Pincelada" de nuestro colaborador José Luis Lindo Martínez

UNA TIENDA DE ULTRAMARINOS: CASA ESCUDERO.

LA VEGA DE ARANJUEZ

En la anterior Pincelada refería la antigua zapatería de Varón, pues también existió desde finales del siglo XIX hasta hace unos años una tienda de ultramarinos. Ángel Sánchez-Guzmán Rodríguez, refiere en sus inéditas Memorias que a finales del siglo XIX que en el Real Sitio había un surtido muy variado del comercio en el ramo de la alimentación.

«Varios molinos de chocolate, y otras industrias explotadas por el Patrimonio de la Corona, más una fábrica de vidrio, que todos los anuarios mencionaban, pero yo no recuerdo o no llegué a conocer. Grandes Almacenes de Coloniales, de Lafuente, Álvarez y Esteban en la Carrera de Andalucía: Hermanos Puerta, que a la vez explotaban el ramo de salchichería en sus dos establecimientos de Almíbar esquina a San Antonio y Postas; hijos de Muñoz, y Ciriaco Domínguez, con idénticas industrias y comercio; los primeros en los soportales de la Plaza del Mercado y calle de Stuart, y el segundo en Gobernador. Más numerosas tiendas de Coloniales, que las principales eran de Dionisio Ruiz (hoy Escudero) y Casiano Astuy, en calle del Gobernador esquina a Almíbar, ambas con molino de chocolate».

Es la referencia de la tienda de ultramarinos que en aquellos momentos pertenecía a Dionisio Ruiz en la que fijamos nuestra atención. A finales del siglo XIX es cuando Juan Escudero Gil adquiere este comercio a Dionisio, y a partir de ese instante será conocida como Casa Escudero, aunque se rotula el negocio especialmente como “La Vega de Aranjuez”. Tal es así, que en una publicación de 1902 titulada Álbum Guía del Real Sitio de Aranjuez, se recogen pormenores de la industria comercial ribereña incluidos algunos anuncios, y principalmente uno de la propia Casa Escudero con la

denominación “La Vega de Aranjuez”.

En aquellos tiempos era propio observar la indumentaria de trabajo de los comerciantes de ultramarinos y comercios que eran largos guardapolvos, o bien con blusa y mandil rayado. Competía con “La Vega de Aranjuez”, la tienda de ultramarinos y salchichería del siglo XIX muy reputada llamada “El Escándalo”, que era propiedad de los Hermanos Francisco y Santiago Puerta, estaba ubicado en la calle de San Antonio esquina a Almíbar, pero no resistió el envite de Juan Escudero, y después siguió su sucesor, su sobrino Julio López Fernández. Aunque el nombre comercial de Casa Escudero se llegó a mantener hasta la década de los años ochenta del siglo pasado, con el hijo de éste último, llamado Julio López Banegas.

La relación comercial que ha tenido la desaparecida Casa de Escudero, ha ido desde la venta a cualquier ciudadano al Ayuntamiento de Aranjuez, como se comprueba mediante unas facturas oficiales y el testimonio de Julio López Banegas.

El día 8 de agosto de 1906 se trata en el Pleno Municipal presidido por el Alcalde Manuel Pastor, el pago de una cuenta que presentaba Juan Escudero por haber «dispensado veintisiete litros de aceite para el servicio de las linternas de los serenos, que alcanzaba un total de treinta y cinco pesetas y diez céntimos». Deuda que se acordaba por la Corporación abonar al comerciante. Y según el testimonio de Julio, llegada la Democracia, hasta en la cabalgata de los Reyes Magos en Navidad, los caramelos que se lanzaban al público desde las carrozas eran adquiridos por el Ayuntamiento a Ultramarinos Julio López Fernández.

En 1911, este comercio aparece registrado en el Anuario del Comercio de la Industria, de la Magistratura y de la Administración, en el apartado de ultramarinos y comestibles a nombre de Juan Escudero Gil. Además, estaban reconocidos como propietarios los comercios de este ramo a nombre de: Mariano Azuara, Tomás Banegas, Juan Manuel

Baquero, Toribio Esteban y Puro Fernández.

El negocio estaba abierto al público bajo el nombre comercial de “La Vega de Aranjuez”, pero con el paso del tiempo fue quedando con el nombre de Casa Escudero. Existe constancia que al menos desde el momento en que Juan Escudero adquiere la tienda de ultramarinos, el negocio adquiere un rango muy especial en su género que se podrían denominar productos “delicatesen” que habitualmente no se encontraban en tiendas de comestibles de un perfil básico, se encontraban en este establecimiento.

Según Julio López Banegas, cuando el comercio pasa a dirigirlo su padre en la década de los años veinte del siglo pasado, es debido a dos cuestiones: porque al tío de su padre Juan Escudero le toca el premio gordo de la lotería nacional en varios decimos que

jugaba por un montante de setecientas cincuentas mil pesetas. Y, a raíz de darse esta circunstancia, Escudero se retira, al no tener más que una hija como descendiente y ella

no quería saber nada de la tienda, se lo traspasa a su sobrino Julio LópezFernández.

Aun habiendo cerrado el comercio hace doce años, Julio y su hermana Mari, todavía guardan papeles de hace muchos, muchos años atrás. Por ejemplo nos refiere a este respecto lo siguiente:

«Cuando cerramos el establecimiento tiramos muchos papeles, cartillas de racionamiento, facturas, mi padre guardaba todo. Y como ejemplo guardaba una factura en la que cuando compró un camión con cien kilos de jamón le costó cien pesetas. Es decir, un kilo de jamón le costaba a una peseta. Otra factura de cien kilos de tocino que le costó cincuenta pesetas. Pero en aquellos años: ¿Quién cobraba un jornal para comprar jamón o tocino, si apenas pasaban de una peseta de sueldo para todo un mes?

¿Quién compraba un kilo de galletas o una botella de vino de rioja? Tal era el prestigio y servicio que ofrecía Casa Escudero o Julio López, que quizás la única tienda que tenía una bicicleta, llamado también triciclo, porque era de tres ruedas, para que “el chico de los recados” llevase al domicilio de las parroquianas la compra que había realizado ante el peso que debía trasportar en las manos.

Y respecto a la marca de las galletas, mi padre llegó a montar en los años veinte del siglo pasado una fábrica de Galletas con la marca registrada “MARY CARMEN”. Y la verdad es que estaba registrada, porque guardo aún recibos de pagar el impuesto del registro del nombre.

Pasada la Guerra Civil, después de no dejarnos nada, –que iba mi madre a la tienda a que la dieran algo para comer los que la habían incautado y no la daban nada, cuando era nuestro, que pasamos mucho–, dejaron la tienda arruinada y mis padres tuvieron que volverla a poner en funcionamiento desde cero, pero siempre con los mejores productos. De hecho mi padre casi siempre ha sido premiado por primeras marcas de prestigio, como uno de los mejores vendedores que tenían estas marcas».

Ya a finales de los años setenta y comienzos de los ochenta del siglo pasado, Julio López Fernandez y su hijo son los vendedores oficiales de la línea de productos alimenticios de régimen y dietética con la marca “Santiveri”. Aun así al Sr. Julio –como se le llamaba por los más jóvenes– o Casa Escudero, nunca le hizo falta cobrar más prestigio con “esos productos tan modernos”, como decían los mayores.

Los años transcurrieron y la Casa de ultramarinos de Julio López instalada en las calles de Stuart y Gobernador siguió adquiriendo prestigio por la calidad de sus productos, pero además, los que pasábamos de pequeños con nuestras madres, recordamos que en Navidad era un primor como adornaban sus propietarios la tienda, los escaparates, en fin, todo con ese aroma de antaño de la Navidad.

El día 2 de agosto de 1996, con noventa y cuatro años, fallecía Bernardo Julio López Fernandez. Su hijo Julio López Banegas siguió regentando el comercio al menos otros cuatro años más. Con la llegada del euro a la vida de los españoles la casa de Julio López Banegas cerraba. El día 10 de diciembre de 2000, Julio se jubilaba, y a primeros de enero de 2001 cerraba oficialmente el comercio. Habían transcurrido algo más de ciento diez años del inicio de unos de los primitivos comercios en Aranjuez, esto sin contar el tiempo que lo tuvo abierto al público en el siglo XIX Dionisio Ruiz, que al menos tendría otros diez años.

Publicado el día 31 de enero de 2014 en El Rincón del Cronista

http://joseluislindo.wordpress.com/

José Luis Lindo Martínez

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones