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Perros picoletos

  • Escrito por Redacción

 

antonio burgos

La opinión de Antonio Burgos

ABC.es  13/10/2013

Perros picoletos

En la Guardia Civil es ejemplar y digno de todo elogio hasta el perro que descubre con su olfato los billetes de 500

 

En esta España cobardona hay que tener mucho cuidado al gritar «¡Viva la Guardia Civil!», porque siempre hay un cretino que te llama «facha». No pasa nada, en cambio, si vitoreas a los liberados del Sindicato del Langostino que en horario laboral, pues hace años que no la doblan, se dedican a insultar a la juez Alaya ante la pasividad de la propia Justicia. Y en absoluto eres facha si dices, por ejemplo, «¡Viva el Sindicato de la Ceja y el de la Mano en la Caja!». Como cada cual grita como puede, el que está usted leyendo es un «¡Viva la Guardia Civil!» en forma de artículo. Todos los santos tienen octava, ¿no? Pues la Virgen del Pilar más. Y el día después de su Patrona yo quiero dedicarle este artículo a los servidores de España que tienen el honor por divisa. ¿Y saben por qué lo escribo? Porque me lo ordenan mis amos y señores los gatos. Vinieron en solemne legacía mis tres gatos, Remo, Rómulo y Romano, y me dijeron, como dándome una orden:

— Tienes que dedicarles un artículo a los perros-policías de la Guardia Civil. ¡Qué pena que no admitan gatos!

Antes de que mis gatunos me lo ordenaran, pensaba hacerlo. Sobre todo cuando vi que en la parada militar que el Instituto celebró en Sevilla por el Día de la Patrona, en la compañía que rindió honores al director general y luego desfiló, formaba marcial un perro picoleto. Lo he visto en las fotografías, en posición perruna de firme, siendo revistado por el director general y luego desfilando con mucho más garbo que la cabra de la Legión. Un perro para el que, como sus guías, no hay horarios ni horas extras, haciendo verdad los ideales del himno: «Vigor, firmeza y constancia». Igual que hay esa frase españolísima que, por ejemplo, dice que «en esta casa es bético hasta el gato», yo creo que en la Guardia Civil es ejemplar y digno de todo elogio hasta el perro que descubre con su olfato los billetes de 500 de los malos. Si «hasta el rabo todo es toro», hasta el rabo de «Ajax», de «Aris», de «Alonso» o de «Apolo» todo es honor, sinónimo y divisa de la Guardia Civil.

Entiendo perfectamente que el Rey recibiera en audiencia a «Ajax», el perro que husmeando explosivos arriesgó su vida en Mallorca y evitó un atentado de la ETA contra S. M. Don Juan Carlos condecoró a aquel heroico «Ajax» que poco después murió de viejo, ya jubilado, en una residencia de Antequera, como un inglés veterano de la II Guerra Mundial en su retiro en la Costa del Sol. Ahora se han hecho famosos los perros picoletos que huelen a 500 kilómetros un billete de 500 euros que tengan escondido los trincones de los ERE. En casa de un conseguidor de mangancias del ERE, el perro «Aris» encontró billetes para asar una vaca. Ahora, otro colega de ese Benemérito Instituto Perruno al que mis gatos envidian, «Alonso», un perro que seguro es de Fórmula 1, ha encontrado otra tacada de 23.000 euros en crudo de otro mangante de las islas del tesoro del Régimen Andaluz. El dinero corrupto hiede y estos perros a los que sólo les falta el tricornio lo olfatean como nadie.

Los perros más listos del mundo. Yo me libré de un multazo en la Aduana de Miami gracias a que los perros-policías americanos no son como los de la Guardia Civil. Nos invitó Julio Iglesias a pasar unos días en su casa de Indian Creek y se nos ocurrió llevarle de regalo, en plan cateto, unas cañas de lomo. Al llegar a Miami, la Policía inspeccionaba con un perro las maletas. «¡Verás como huela las cañas de lomo, prohibidísimas de importar», pensé, horrorizado. Pero nada. Cuadriculado como pastor alemán que era, el perro pasó junto a la maleta de la leña y ni olió el jabugazo. Sólo estaba entrenado para la droga. Todo lo contrario que los perros picoletos, que si hace falta huelen a 500 kilómetros hasta los langostinos de las mariscadas que se pegan estos trincones con el dinero de los parados.

 

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