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Horario de Oficina, ¿el unico problema?

  • Escrito por Redacción

Aspirantes

Antonio Mancera Cárdenas
Articulo de opinión del colaborador de Benemérita al Día, Antonio Mancera Cárdenas, Guardia Civil retirado en Acto de Servicio.

HORARIO DE OFICINA, ¿EL UNICO PROBLEMA?

     Hace ya unos días que el editorial de Benemérita al Día, revista con la que colaboro, gira sobre la problemática de la atención al público por parte de nuestra Guardia Civil, atención al público en horario de oficina, de 8:00 a 14:00, pero la realidad es mucho más grave.

Hay cuarteles, sobre todo en zonas rurales que abren tan sólo una vez o dos por semana, y otros que incluso permanecen toda una semana cerrados. Esto acarrea al ciudadano no pocas molestias, en tiempo y desplazamientos a la hora de efectuar denuncias o gestionar trámites, a la vez que genera un sentimiento de indefensión grave en la población.

Los tiempos cambian, es cierto, la Guardia Civil también ha ido cambiando con el tiempo, en ocasiones no tan deprisa, no al mismo ritmo que el resto de la sociedad, también es cierto, pero siempre eficaz, siempre al servicio del ciudadano, desde su nacimiento, a pesar del tope de horas establecido para el servicio, semanales o mensuales, con más o menos sacrificio jamás ha fallado a nadie que haya requerido sus servicios, entonces que es lo que está pasando.

La realidad es dura y cruel, la crisis también afecta a la Guardia Civil, vehículos parados por falta de piezas y medios para su mantenimiento, afectada quizás en mayor medida que otros Cuerpos, que otros servicios necesarios de la Administración, la Guardia Civil es mucho más cercana, es apoyo de los necesitados, es uno de los pilares de la seguridad en España y por ende en el campo español, no olvidemos que la Guardia Civil es sobre todo rural, y está afectada porque además de falta de medios, tiene falta de personal, el número de efectivos cada vez es menor y cada vez de más edad.

La necesidad que obliga a sacar efectivos policiales, guardias civiles a hacer servicio a la calle, hace que se resientan otros servicios, cada vez se hacen menos cursos de especialización por ejemplo, o salen menos vacantes y las que salen no se cubren, los servicios no son tan numerosos y en ocasiones se realizan fuera de la demarcación habitual, esta necesidad además hace que se busquen efectivos de donde al parecer son menos necesarios en un momento dado, servicios burocráticos, servicios de mantenimiento, "servicios de puertas". Esto que en sí parecería una medida buena en principio, no lo es tanto en el ámbito rural, y no lo es porque el ciudadano necesita en el momento actual, donde el índice de criminalidad en el campo ha subido, en algunas zonas de forma alarmante, encontrar el apoyo de su Guardia Civil, cercana, dispuesta, y no solo de la pareja de servicio que en ocasiones ni te conoce, ni conoce el lugar donde ha ocurrido un hecho cualquiera, necesita también encontrarse el Cuartel abierto, para poder asesorarse, denunciar en el instante inmediato en que se ha producido ese hecho.

Se dan realidades tan paradójicas, como que hace unos días se ha lanzado la noticia de la creación de un nuevo grupo, denominado “ROCA”, contra los robos en el campo, lo van a componer 275 agentes, en 55 grupos, pero no han dicho de donde los han sacado, posiblemente pertenezcan a los GRS, a los antidisturbios de la Guardia Civil, no lo sé, si es así otro servicio estaría en precario, desvestir un santo para vestir otro, pero además no conocerán la demarcación de cada Puesto, no conocerán a los vecinos, a los agricultores; la creación era necesaria, pero no hubiese sido más fácil y más eficaz aumentar las plazas de ingreso y cubrir las vacantes necesarias en esos mismos Puestos.

La culpa, se la achacamos a la crisis, pero ¿todo es culpa de la situación actual?, creo que no, y lo creo porque hay unos servicios esenciales que no se deberían recortar jamás. Por lo tanto podemos decir que la culpa final la tiene aquel que al gobernar, al administrar, no lo hace de forma adecuada. Se pierden millones de euros en financiar, subvencionar a supuestas ONGs., de dudosa procedencia, a asociaciones vinculadas con grupos terroristas, a asociaciones de otros países, a proyectos que parecen ridículos, quizás sean necesarios, como por ejemplo el que en el año 2011 se otorgó a la Universidad Complutense de Madrid, denominado “Aplicación y ciencia de frontera para el fortalecimiento del turismo sostenible de observación de cetáceos en comunidades costeras de Chile y Colombia”, un programa para un año dotado con 97.339,00 €, o el más moderno de “Integración productiva entre llamas y quinua en Tomave”, en Bolivia al que se le dieron 62.900,00 €., se pierde dinero con las subidas de sueldo a sus Señorías de forma casi periódica, en arreglos y obras en este momento innecesarias, incluso con el cambio de uniformidad en un momento un tanto inoportuno, y se recorta en servicios esenciales, sanidad, educación, seguridad.

La Guardia Civil, solo ha incorporado a sus filas este año a 134 nuevos agentes, en 2012 fueron 126 y, en 2011, fueron 162 los nuevos agentes. Nos tendríamos que remontar al año 2008, para encontrar una cifra más cercana e incluso superior a las bajas anuales reconocidas, en ese año fueron 5.000 las plazas ofertadas para nuevo ingreso.

Esto hace que las plantillas se acerquen poco a poco a una situación límite que puede poner en riesgo la calidad del servicio si no se aprueba pronto la convocatoria de promociones numerosas. Nos encontramos con que la población crece, es cierto que en momentos de crisis en menor medida, que los delitos igualmente son más numerosos y violentos, debido precisamente a la necesidad, que la falta de reemplazos suficientes para los agentes que se retiran o se jubilan va reduciendo las plantillas año tras año, además de provocar un envejecimiento generalizado de esas plantillas, precisamente por la escasez de efectivos jóvenes que se sumen a las mismas. Hay datos que aseguran que la previsión, de seguir con la misma política de nuevas plazas que llevamos estos últimos años, es que en la próxima década se reduzca la plantilla del Cuerpo entre 15.000 y 20.000 guardias civiles, precisamente porque abandonen la Guardia Civil tan sólo por edad aquellos efectivos pertenecientes a las grandes promociones que se incorporaron a últimos de los ochenta y principios de los noventa.

Para este año la previsión no es mas halagüeña, vuelve a ser de un centenar de plazas de nuevo ingreso, con lo que no se cubriría el tan cacareado 10% de la tasa de reposición, ya que de media la Guardia Civil pierde al año entre 2.500 y 3.000 agentes, en su mayoría por jubilaciones, pero también por bajas voluntarias, accidentes y fallecimientos, las últimas promociones sólo garantizaron la reposición de una muy pequeña parte de las vacantes, y nunca de los efectivos necesarios y mucho menos de la tasa de reposición prometida.

Desde el Ministerio del Interior se mantiene que, a pesar de los recortes de personal, salarios e infraestructuras provocados por las restricciones del gasto público, las estadísticas demuestran que la eficacia de las Fuerzas de Seguridad del Estado no se ha deteriorado por estas circunstancias, incluso ha mejorado, pero no dice que ha sido con un sobreesfuerzo de los agentes y de los servicios, de cerrar y limitar al mínimo algunos de esos servicios, en mantener por ejemplo una sola patrulla para varios pueblos, resultando que cuando hay una llamada de emergencia, si esa patrulla, anteriormente conocida como “la pareja”, no es de la localidad, no conoce la demarcación lo que evidentemente va en detrimento de un servicio eficaz, algo impensable hace unos años atrás, incluso se ha inventado la patrulla “unipersonal”, donde un solo agente realiza el servicio, con el riesgo en seguridad que para el propio agente supone esto, dado que los delincuentes cada vez son más violentos. Es decir los servicios se hacen, las estadísticas se cumplen, cuánto daño hacen las estadísticas y que buenas son para el político de turno, pero se cumplen solo por la profesionalidad, por el sacrificio, por el pundonor y por el trabajo diario de los guardias. Y eso en justicia también hay que decirlo.

Es un problema el horario de oficina en los cuarteles, si, pero es aún mayor el problema de la falta de material, de medios, de efectivos, de personal para el servicio, la solución no es incrementar las horas semanales o mensuales de los agentes, con más horas semanales no se mejora el servicio, no es cerrar cuarteles, no es poner horarios de atención al público, no es crear grupos específicos para solucionar un problema puntual y así contentar al político de turno, la solución pasa por dotar de medios, de material, pero sobre todo de personal, pasa por cubrir con el número necesario de nuevos agentes las necesidades del servicio, no sólo con un centenar, no solo con el 10% de la tasa de reposición.

Antonio Mancera Cárdenas

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