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Una opinión sobre los españoles

  • Escrito por Redacción

boyabalet

A continuación reproducimos un artículo de opinión que nos ha mandado nuestro colaborador Ángel Boya Balet. Esperamos que lo disfruten.

En España nadie quiere ser identificado con Sancho Panza ni siquiera los que se comportan como Sancho, es decir aquellos que están dominados por el egoísmo materialista más exagerado.

En el continuo Don Quijote y Sancho nos situamos todos los españoles. Unos más cerca de El Quijote, otros de Sancho Panza, pero ahí estamos todos con distintas proporciones de uno y otro.

¿Con cuál de los dos queremos ser identificados? O dicho de otra manera ¿cuál es la personalidad española? ¿Cuáles son nuestras motivaciones profundas?

La personalidad española está formada por el conjunto de valores (aceptados como mejores que sus contrarios) por los españoles. Son los valores por los que sentimos orgullo, admiración. Se ha construido por la valoración positiva y/o negativa dada a una infinidad de comportamientos en el tiempo, cuyo conjunto constituye la historia y la cultura del pueblo español.

Los antiguos griegos se auto identificaron con el kalós kai agathos (lo hermoso y lo bueno); los romanos con el otium cum dignitate (la dedicación a la gestión del patrimonio y la honra familiar y la de Roma), a los ingleses la palabra gentleman les define.

Adaptando lo escrito por D. Manuel García Morente (al que no sólo sigo en esta exposición sino a quien en varios párrafos copio literalmente) creo que los españoles aspiramos a ser "un caballero. El español ha sido, es y será siempre el caballero, que no es tanto el ser que real y materialmente somos, sino el ser que en el fondo de nuestro corazón quisiéramos ser y nos sentimos.

El caballero es esencialmente valeroso, intrépido. Tiene la valentía de los que van a la lucha y a la muerte sostenidos por una idea, una convicción, la adhesión a una causa. Cuando actúa ¡por narices! entra en un estado mental especial. El razonamiento queda al margen. Sólo queda la vivencia, de orden religioso. En este estado "pasa" de la muerte y realiza actos heroicos inimaginables para otras naciones. La Historia mundial está llena de ejemplos de la heroicidad de los españoles. Lo demuestran (Numancia, los almogávares, Guzman el Bueno, la conquista de medio Mundo, los Tercios de Flandes, el Regimiento Alcántara, el Alcázar de Toledo, la División Azul, etc. etc.) y miles de casos en la historia.

Mientras ..........

Sancho sobre su jumento vigilaba sus alforjas.

El caballero no conoce la indecisión, la vacilación típica del hombre moderno, cuya ideología, (hecha de lecturas atropelladas o de simple adoctrinamiento, es decir, de mentiras), le lleva a ser víctima de la última ilusión y traidor a la penúltima. ¿Se puede imaginar a los conquistadores calculando prudentemente las posibilidades de conquistar Méjico, el Perú o el Amazonas?

El caballero español es hombre silencioso y taciturno, grave en su apostura y de pocas palabras. Pero cuando se ofrece la ocasión alza la voz y es elocuente. Es habitualmente una personalidad fuerte. No se doblega. Afirma su yo con orgullo, a veces con testarudez. Pero siempre con nobleza.

Sancho ...... se arrastra y calla esperando unas monedas.

Teniendo de sí mismo una alta imagen, le cuesta percibir los valores ajenos y con frecuencia los menosprecia. El resentido finge ese menosprecio, porque siente su propia inferioridad. El caballero experimenta de veras el menosprecio, porque no reconoce nada ni nadie superior a sí mismo. Perdona, no obstante, con facilidad. No se ensaña si se le restituye la dignidad.

Cultiva su honra. ¡La honra es propiamente el reconocimiento en forma exterior y visible de su valía individual interior e invisible! Por eso el caballero, no los Sancho Panza, es patriota, porque la patria (sus remotos padres) forma parte de su honra.

En la vida pública, cuando se actúa como ciudadano, el individuo es simplemente un número. El caballero percibe esa relación pública personalizándola, privatizándola. Camina por el mundo sin más norma que su propia ley. Se vincula por lazos de amistad y antepone la amistad a la legalidad. También por eso se desentiende de la política.

Hay en el fondo del alma del caballero un residuo de estoicismo (Seneca era español) que, hermanado íntimamente con el cristianismo, ha enseñado a los hombres de España a sufrir y a aguantar.

El caballero español es esencialmente religioso, incluso cuando se manifiesta antirreligiosamente. En la psicología del pueblo español, la fe religiosa, católica, está tan indisolublemente unida y fundida con el sentimiento nacional, que no le es nada fácil ser español y no comportarse como cristiano. La prueba está en la obsesión antirreligiosa de los que se dicen ateos. Continuamente ridiculizando la Religión Católica, su religión.

¡El pueblo español se ha forjado en la lucha frente al invasor musulmán! La nacionalidad española, el «estilo» hispánico, tuvo que afirmarse y consolidarse a lo largo de varios siglos, justamente por la afirmación ante lo no-español. Pero como lo

no-español era principalmente lo musulmán, lo español hubo necesariamente de identificarse, con lo cristiano, y la hispanidad con la cristiandad. En los siglos XVI y XVII esta identificación se intensificó con las luchas católico-protestantes de Europa.

Necesitado de la libertad para vivir se rebela cuando se le quiere someter. Roma tardó 200 años en incorporar Hispania a su Imperio al tiempo que nos ofrecía y aceptábamos su superior cultura. Por la fuerza de las armas en 6 años Roma incorporó a Francia. Napoleón fracasó en "la maldita guerra de España". Hitler no se atrevió a invadirnos.

Por ser libre busca la justicia y previamente la verdad. Verdad libertad y justicia están íntimamente ligadas entre sí y con el cristianismo. Jesús de Nazareth ha dicho: "La Verdad os hará libres". El español es apasionado defensor de su verdad y pocas naciones se indignan tanto por la injusticia.

En el extremo opuesto del caballero se halla Sancho Panza, una especie de tripa que come, duerme y defeca. Representante de Sancho Panza desde hace siglos, con rarísimas excepciones, es la casta política española. Su apariencia ha variado a lo largo de la historia, pero su comportamiento se ha identificado permanentemente con Sancho, el jinete del asno con alforjas.

Mientras la casta, controlada a través de la masonería por el sionismo, engorda se enriquece y nos pisotea intentando romper a la Nación Española ................................. España aguarda.

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