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El ruido de sables es una preocupación por Cataluña

  • Escrito por Redacción

mena

A continuación reproducimos un artículo publicado recientemente en Intereconomía.

El teniente general retirado José Mena protagonizó una sonada polémica cuando en la Pascua Militar del 2006, en plena efervescencia del secesionismo catalán, advirtió "de las graves consecuencias podría conllevar la aprobación del Estatuto", un hecho por el que fue arrestado y cesado, que asegura "haber perdonado, pero no olvidado".

A los dos años rompió su silencio con el libro Militares, los límites del silencio (Edición Personal), con el que abrió la caja de los truenos y puso a muchos políticos y profesionales castrenses en su sitio. Y ahora, cinco años después, alerta sobre los nuevos peligros que acechan a la unidad de España en una entrevista.

El ex teniente general afirma que "resulta difícil de aceptar, además de grotesco, irracional e injusto que quienes han jurado ser garantes de nuestra soberanía, independencia e integridad territorial y ordenamiento constitucional tengan que permanecer callados pero dispuestos a entregar su vida en defensa de opciones políticas ilegales, a la vez que a sus mandos se les exige capacidad de liderazgo, mudo, por supuesto".

En 2008 pedía "un cambio de Gobierno, que era imprescindible para, entre otras cosas, garantizar nuestra unidad territorial", pero de nuevo salió elegido presidente Zapatero; en este momento advierte que el Ejecutivo de Rajoy "se ha centrado fundamentalmente en la crisis económica y ha dejado de lado el superar la crisis democrática y moral que tiene la sociedad española", y denuncia que todo el mundo pueda expresarse menos su gremio. "Como alguien ha publicado, se puede ofender a Dios, se puede insultar a España, quemar su bandera, silbar su himno, cualquier imán en cualquier mezquita puede defender las leyes islámicas, cualquier artista puede denigrar las imágenes sagradas, cualquier etarra puede dar su opinión en los periódicos. Todos tienen derecho a expresarse menos los militares", indica.

El ex jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra se pregunta por qué ellos han de renunciar a la libertad de expresión desde que ingresan en las academias y señala que entre los propios militares está bastante extendida la idea de que el militar renuncia a ella. Aclara que "es una manipulación de la que se aprovechan los políticos y que incomprensiblemente respaldan algunos mandos militares haciéndoles el caldo gordo". "Lo que el militar acepta es que su libertad de expresión puede estar sometida a determinadas restricciones, siempre que estas sean legítimas y, en consecuencia, no supongan la anulación de este derecho", añade.

Alerta que los militares españoles son "los que tienen más limitaciones a la libertad de expresión de todos los países de la Unión Europea y, desde luego, en España son, con mucho, los ciudadanos sometidos a más limitaciones". Recuerda que "en otras naciones los jefes militares critican, cuando la situación lo impone, temas como los presupuestos y los recortes". "En Reino Unido, Francia o EE UU han criticado a sus gobiernos, incluso a veces por la política que han llevado desde el punto de vista de la estrategia nacional y no ha pasado nada", apostilla. Eso sí, aunque reclama libertad de expresión para el gremio considera que para ellos "debe estar limitada".

Preguntado sobre por qué a los políticos les preocupa tanto que los militares aludan al artículo 8 de la Constitución, "cuando lo realmente importante es que la segregación de España es inconstitucional", afirma: "políticamente hemos alcanzado un sistema democrático imperfecto, una partitocracia, en el que ha desaparecido la división de poderes. Los políticos tienen todo el campo libre, salvo este artículo 8 que encomienda a las fuerzas armadas no sólo la misión de garantizar la soberanía, independencia de España y defender su integridad territorial, sino también lo más preocupante para ellos, la defensa del ordenamiento constitucional".

En este sentido, José Mena hace hincapié en que "muchos esgrimen el argumento de que los militares no pueden manifestarse públicamente y menos amenazar con este artículo porque tienen las fuerzas de las armas, como si inmediatamente después de hablar fuesen a emplearlas caprichosa e indiscriminadamente sobre cualquier ciudadano", algo que respondió con acierto Ortega y Gasset, poco dudoso políticamente: "La fuerza de las armas no siempre es una fuerza bruta. En ocasiones puede ser disuasoria".

El teniente general retirado piensa que el "ruido de sables" de otros tiempos se ha transformado hoy en una preocupación callada de las Fuerzas Armadas ante la secesión de Cataluña". Recomienda que "con la que está cayendo, los políticos, más que obsesionarse con la neutralidad política de los militares, deberían preocuparse por las deslealtades y traiciones constitucionales, por la corrupción impune que les salpica y por encima de todo por la regeneración moral y democrática que imperiosamente exige la situación en la que han colocada a España".

Sobre si cree que el Gobierno está haciendo algo por garantizar nuestra unidad territorial el ex jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra responde: "No puedo afirmar que esté totalmente pasivo. Supongo que tendrá su estrategia, pero en apariencia, desde luego, hay una mayoría de españoles que pensamos que está inactivo. Presumimos que para aplacar un poco la independencia lo va a compensar con subvenciones o ayudas económicas a Cataluña".

Por otro lado, José Mena acoge con "gran satisfacción" que la Guardia Civil, la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas obtengan un aprobado por los ciudadanos y subraya que ante el hecho de que "los políticos, los sindicatos y el Gobierno ocupen los últimos lugares y con una nota tres veces más baja que estas tres instituciones es motivo para que se pusiesen las pilas unos y otros y cambiasen sus estrategias", aunque "no" confía en que ese cambio se produzca.

Destaca también que entre políticos y militares "hay una diferencia más sustancial" y subraya que mientras que "la preocupación principal de los políticos es conseguir el poder, la de los militares la fidelidad a la Constitución para mantener la indisoluble unidad de la nación española que figura en el artículo 2 de la Constitución, prestando en todo momento un servicio desinteresado a la sociedad como una prueba más de su espíritu de sacrificio".

Dice que "cambio de Gobierno tiene que haber porque habrá elecciones y, efectivamente, tal y como están las cosas va a ser difícil que se vuelva a producir una mayoría absoluta" y que "el bipartidismo se va a convertir en un multipartidismo".

"No falté a la neutralidad"

Al Gobierno de España le pide "respeto a la legalidad, integridad y compromiso con su ideología" y manifiesta que "en lugar de aquel Código del Buen del Gobierno, una más de las extravagancias de aquel inane presidente, los políticos acertarían si implantasen una Ley de la Carrera Política tan llena de obstáculos como la Ley de la Carrera Militar y se exigiesen así mismos el artículo 5 de las reales ordenanzas que aplican al militar como servidor público".

Acerca de las declaraciones de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, afirmando que "en vez del tiro al pichón está de moda el tiro al político pero cuando la alta política desaparece llegan los populismos y los generales" considera que fue "una traición de su subconsciente en un intento de distraer la atención para que los ciudadanos olvidasen los errores o presuntos delitos de su partido, sin importarle la alarma social ni el desprestigio que sus manifestaciones podrían ocasionar a las Fuerzas Armadas".

Por último, José Mena relata que "quisieron dar ejemplo cortándole la cabeza para que no tuviesen que rodar otras más adelante" y explica que tiene recurrido el arresto ante el Tribunal de Estrasburgo. Y concluye: "Tengo muy claro que no falté a la neutralidad política porque las reales ordenanzas entonces vigentes prohibían al militar manifestarse contra cualquier opción política o sindical de las que tienen cabida en el orden constitucional, y el Estatuto de Cataluña, tal y como sentenció el TC, no era plenamente constitucional".

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