Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada
Cartas al Director

Cartas al Director

Envíe su carta...

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 (CUIDADO CON LAS COCES)

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 …

‹‹La Constitución ...

El gran encierro

El gran encierro

No, no me refiero ...

DOMINGOS BENEMÉRITOS

DOMINGOS BENEMÉRITOS

SUMARIO: DOMINGO 04 ...

Sábados culturales en Benemérita al Día

Sábados culturales en Benemérita a…

SUMARIO SÁBADO 03 de...

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

Miles de personas ...

Los majaderos de Alsasua

Los majaderos de Alsasua

Tras el acto terro...

Prev Next

hospimedicalpatrocinador

Noticias Opinión

Héroes Anónimos

  • Escrito por Redacción

heroes-anonimos

Articulo de opinion de Vanessa Merlón, publicado en "Zalamea Noticias"

Siempre que veo una manifestación me hago la misma pregunta: ¿realmente, dónde se situaría el agente de seguridad que se ve enfrente de los manifestantes? Sí, estoy hablando de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: Policía y Guardia Civil.

Me explico. Con certeza sé que no estaría al lado de los cuatro bobos que sólo van a buscar pelea y a destrozar todo lo que encuentran a su paso. Me refiero al hecho de que, muchas veces, estarán a favor de los manifestantes y sus quejas y/o demandas, pero que debido a su función pública de salvaguardar el orden y el buen funcionamiento de las mismas, se ven obligados a situarse "frente" a la pancarta reivindicativa. ¿Quién de nosotros no se ha visto alguna vez en la tesitura de tener que hacer algo en su trabajo con lo que no está de acuerdo o haría de otra forma?

A menudo se equivocan y hacen mal su trabajo, con más o menos consecuencias y con más o menos difusión pública. Pero también deberíamos remontarnos minutos u horas antes de recibir la orden de carga, y analizar objetiva y profundamente los hechos que dieron lugar a esa orden y que desembocaron en esas actuaciones. Pero esto no es lo que pretendo destacar. Yo quiero escribir hoy sobre el bien que hacen.

Llevan el sambenito de ir por ahí queriendo fastidiar a todo hijo de vecino. Me da rabia el insulto fácil al que se ven sometidos en mucha ocasiones. Y los nombres peyorativos sólidamente instaurados en nuestra sociedad. Y creo firmemente que el generalizar nunca ha sido justo.

Me gusta verlos allí donde hay mucha aglomeración de personas: discotecas, fiestas, conciertos, romerías, las anteriormente mencionadas manifestaciones, etc. Me da mucha seguridad y tranquilidad saber que en cualquier momento si hay algún altercado, rápido acudirán. O simplemente dejarse ver como medida disuasoria de potenciales disturbios.

Es de alabar que arriesguen su vida para salvar la nuestra, sin tan siquiera conocernos. Un desconocido/a que te tiende la mano cuando lo necesitas. Que te dedica unas palabras de consuelo y/o alivio. Que intenta mostrarte el camino en medio de un caos en el que te puedes ver envuelto en cualquier momento sin saber el porqué. Alguien a quien poder llamar en mil situaciones diferentes: accidentes de tráfico, incendios, peleas, robos, discusiones de todo tipo...

Tengo la fortuna de tener entre mis amigos a un policía, que prefiere preservar su identidad. Y hemos pensado que qué mejor manera de terminar este artículo sabiendo de primera mano qué se siente al estar bajo el uniforme. Y estas han sus sinceras palabras:

"He visto lagrimas dramáticas, masacres sociales, desolación, enfermedades, la muerte... He visto las lágrimas de unos padres por el hallazgo de su hijo extraviado, también las lágrimas más antinaturales que hay, que son las de unos padres ante la muerte de un hijo. He visto accidentes, peleas, desahucios. Hijos agredir a sus padres. Toxicómanos retorcerse por los estragos de drogas. He visto a un joven tocar la pierna de su novia, llamándola, dentro de un coche accidentado, atrapados, cuando esta había muerto como consecuencia del siniestro. Agresiones con armas blancas, con botellas, con palos. He tirado puertas abajo para evitar que un varón poco hombre casi matara a su mujer. Caras desfiguradas por autenticas palizas. Cuerpos de personas que no superaron dramas personales y un buen día tuvieron la cobardía o valentía de poner fin a sus penurias. Persecuciones frenéticas tras ladrones que en muchas ocasiones no eran más desgraciados que sus victimas. He visto hambre, angustia, desolación...He visto pasar la muerte muy cerca. He visto cosas que ningún ser humano debería ver jamás. Y todo esto debiendo en ocasiones forzar para que no se te vean las lágrimas o la cara congestionada. Todo esto debiéndolo "digerir" en la intimidad de un coche con la única compañía de un compañero que, como tú, lo ha vivido igual, y que, como tú, también tiene familia esperándolo en casa. Familia que a veces no tienes en cuenta cuando estas en riesgo de dejarla huérfana.

Pero también he visto las sonrisas de personas a las que he ayudado en un momento dado. Ancianos a los que se les solucionan cuestiones que para ellos eran auténticas montañas y que, desde mi posición, resultaba fácil ayudarles. He atendido a mucha gente que lo único que necesitaba era ser escuchado, atizados por la soledad y el desprecio familiar. He solucionado infinidad de conflictos familiares de toda índole.: agresiones, robos...La sonrisa de un niño al verte pasar y señalarte con la mano, esbozando una sonrisa medio tímida medio temerosa. Los abrazos de unos padres que, angustiados, recibían de mis manos a su hijo extraviado. Traslados a hospitales con personas a las que no conozco de nada, jugándome la vida para que la muerte no los alcance. Gritado a ambulancias porque tardaban en llegar. Abrazos y agradecimientos de personas a las que les solucionas algo con tu sola presencia.

Las dos caras de la vida. La de las lágrimas, desolación, tristeza, odio en la mirada del de enfrente. Pero también las sonrisas y lágrimas de felicidad. De gozo, de agradecimiento.

Todas estas cosas, y muchas más, con el intento permanente de cada día, al incorporarme a mi trabajo, encarar las que te puedan venir de la mejor manera posible, y que al marcharme a casa, tenga la sensación interna de que he cumplido con mis obligaciones y conmigo mismo, y que las lágrimas de felicidad, hayan sido más que las de tristeza. Y teniendo claro que, mil comentarios despectivos, críticos, de reproche, o de odio, particulares o interesados, ideológicos o puntuales, jamás superaran un simple " Gracias. Gracias por estar ahí cuando se os necesita".

Porque si, porque veo y siento todas esas cosas.

Porque, yo, yo, soy POLICIA.

Va por ti, papá"

En fin, sólo he pretendido tener unas palabras de agradecimiento para aquellos/as que, simplemente por su vocación, nos hacen la vida más segura y fácil, y que no siempre son reconocidos y justamente recompensados.

Después de esta reflexión: ¿Dónde se situaría o colocaría usted?...

Por Vanessa Merlón

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones