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Cualquier “tradición espiritual” es admisible, salvo la católica

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La Biblioteca de Navarra ha organizado, con el título “Los colores de la espiritualidad”, un ciclo de charlas con expertos en diferentes tradiciones espirituales. El objetivo: difundir sus “claves de sabiduría para vivir en plenitud”

Un breve repaso a esas temáticas y sus ponentes, que después analizaremos, evidencia una significativa ausencia de cualquier representante de la “ortodoxia” católica; mayoritaria en esta tierra hasta hace unas pocas décadas.

(http://culturanavarra.es/es/noticias/la-biblioteca-de-navarra-ofrece-este-trimestre-dos-ciclos-de-conferencias-dedicados-a-las-victimas-del-holocausto-y-a-las-distintas-tradiciones-espirituales).

Entonces, el catolicismo, según los organizadores: ¿no sería una tradición espiritual? ¿O es que impediría vivir en plenitud?

También se constata que, entre los ponentes, no figura ningún miembro de “sectas destructivas” o al filo de tal calificación: ¿otra manera subliminal de etiquetamiento y descarte por extensión en ausencia? No en vano, si se presenta como buenos, determinados “productos culturales” y no otros: ¿cuál es el criterio?

Se podrá alegar, también, que la Iglesia Católica dispone de sus propios recursos para una labor similar; pero lo mismo puede afirmarse acerca de estas otras “tradiciones” -que ya se están difundiendo en la Biblioteca de Navarra-, y más con el riego de millones del que se benefician -no pocas de ellas- por parte de multimillonarios yanquis del cine y los “nuevos negocios”.

Y si se presenta como un intento de ofrecer “pluralismo” a las masas, el argumento no vale; pues hoy día, cualquiera puede acceder a todas y cada una de las miles de “tradiciones espirituales” existentes en el ancho mundo vía internet y paquetería rápida: ¡ya no pueden alegar que la Iglesia querría mantener en la ignorancia a sus fieles! Dejémonos, pues, de anticlericalismo y prejuicios pasados de moda.

Si lo que se pretende –decíamos- es reflejar el pluralismo navarro en estas materias, además, ¿por qué se ha excluido, por ejemplo, a la Iglesia Ortodoxa Rumana, tan espiritual como bien arraigada en Navarra?

En definitiva: ¿por qué semejante interés y medios en difundir esas “otras” tradiciones espirituales?

No cabe duda, pues, que en el ánimo de los “agentes” culturales que han elaborado este programa “espiritual” pesa, y no poco, esa tendencia -tan virulenta y actual- a la deconstrucción de la propia tradición; favoreciendo todo lo que pueda debilitar la identidad europea y, en lo que nos concierne, la navarra. Ya se sabe: sujetos atomizados, individuos dominados. Y si algo puede proporcionar hoy el catolicismo -tan asediado desde todo tipo de trincheras- es un estilo de vida, comunidad, criterios sobre el bien y el mal, una identidad para afrontar la existencia, y una rica cultura. No es poca cosa: ¿no constituye todo un depósito de “sabiduría para vivir en plenitud”?

Y que conste que no hablamos de catolicismo confesional: se puede ser católico “cultural” y no tener fe religiosa. Es cuestión de cada uno.

Desde la valoración y estima de la propia tradición espiritual navarra, que no es otra que la católica, puede dialogarse con otras identidades. Lo que es absurdo es hablar careciendo de una postura previa, sin convicciones de ningún tipo o cambiantes según la emotividad o la moda; entonces no se habla, no se dialoga: se asiente o se parlotea. ¿Tolerancia o estima? Optamos por lo segundo, al menos nosotros.

 Veamos  el programa que estamos comentando:

1.- “Espiritualidad para vivir: una urgencia cultural” a cargo de Joxe Arregi (23 de enero).

Respecto al ponente, rescataremos el siguiente titular: «El franciscano Joxe Arregi cuelga los hábitos “para no acatar” órdenes de Munilla. El teólogo y profesor asegura que deja el sacerdocio y la orden religiosa “porque no hay lugar para insumisos”» (http://www.diariovasco.com/v/20100902/politica/franciscano-joxe-arregi-cuelga-20100902.html). Un cristiano, sin duda, aunque un tanto heterodoxo y amigo de ciertas equidistancias: «Ha sido una peregrinación o un viacrucis, o un Adviento, de 24 días. Una caravana de familias y de amigos de presos de ETA ha recorrido Francia, pasando por las 20 cárceles en las que fueron dispersados y cumplen condena lejos de los suyos, denunciando la injusticia de tales medidas, reclamando su abolición. Me uno a su causa» (Caravana por la paz, Jose Arregi, http://www.atrio.org/2017/12/caravana-por-la-paz/). No nos consta que haya manifestado análoga sensibilidad con las víctimas de ETA.

2.- “El camino espiritual: del estado mental al estado de presencia”, por Enrique Martínez Lozano (13 de febrero).

Su título podría confundirse, perfectamente, con cualquier convocatoria de la omnipresente y global New Age: palabros que cada autor retuerce al propio gusto, sentimentalismos, técnicas físicas y mentales diversas, etc. Pero, ¿estaremos siendo duros y superficiales en el juicio?

Traigamos a colación, de una entrevista realizada por Lala Franco al ponente (Alandar, nº 304, enero 2014), la siguiente bio: «es escritor y conferenciante. Psicoterapeuta y teólogo, se ha secularizado hace un año (…). La espiritualidad es para él un viaje a la plenitud de nosotros mismos que nos convertirá en personas unificadas y compasivas. La espiritualidad es su tema. El tiempo y el papel se quedan escasos para contener el río de su pensamiento y su experiencia». Otro heterodoxo y ¿rebotado?

 3.- “Rumi, un místico sufí para el siglo XXI”, de Halil Bárcena (26 de febrero).

En la actualidad, la Mevleví, o Derviches Giróvagos de Turquía, es la orden fundada por los discípulos del maestro y poeta sufí Rumi, con sede en la megaturística Konya.

Del futuro ponente aportamos la siguiente reseña biográfica: «Halil Bárcena (Renedo, Cantabria, 1962) es islamólogo, doctor en filología árabe y especialista en mística sufí. Es doctor en filología, licenciado en ciencias de la información, diplomado en lengua árabe, máster en estudios árabes y diploma de estudios avanzados en humanidades, ha cursado estudios islámicos y de filología árabe y persa en Marruecos, Jordania, el Líbano y Siria. Formado en musicología árabe-turca, es intérprete de ney —la flauta derviche de caña. También cultiva la caligrafía árabe. Colabora con la Universidad de Barcelona. En 1998 fundó el Instituto de Estudios Sufíes de Barcelona, que dirige desde entonces. Dirige también el grupo de música y danza sufí 'Ushâq (…)» (http://www.fragmenta.cat/es/fragmentos/autors/4176). En definitiva: un sufí europeo perteneciente, seguramente, a la rama musulmana que más occidentales capta para el Islam; pero, paradójicamente, muy poco presente entre los inmigrantes africanos y asiáticos de tal confesión, más permeables a las corrientes salafistas.

4.- “Ramana Maharshi: transparencia del ser”, a cargo de Javier Melloni (16 de abril).

Venkataraman Iyer, conocido como Ramana Maharshi (Tiruchuzhi, 1879 - Sri Ramana Ashram, 1950), fue un importante maestro hinduista. Perteneció a la doctrina vedanta adwaita (“no dual”, no hay almas y Dios; las almas son Dios). Ha sido catalogado como uno de los hinduistas más influyentes del siglo XX, junto a Paramahansa Yogananda y Sri Aurobindo. El núcleo de sus enseñanzas fue la práctica de atma-vichara (la indagación del alma).

¿Y el ponente?: «Javier Melloni (Barcelona, 1962) es antropólogo, teólogo y fenomenólogo de la religión. Varias inmersiones en la India le han permitido poner en contacto elementos de la mística hindú con la cristiana. Jesuita y estudioso de los Ejercicios Espirituales, tiene al mismo tiempo un amplio conocimiento de los textos de las diversas religiones. En su tarea como acompañante espiritual integra elementos de diversas tradiciones. Es miembro deCristianisme i Justícia y profesor en la Facultat de Teologia de Catalunya y en el Institut de Teologia Fonamental de Sant Cugat. Autor de numerosos libros» (http://www.fragmenta.cat/es/fragmentos/autors/4039). Un jesuita, algo es algo; si bienya no son lo que eran…

5.- “Taisen Deshimaru y el budismo zen en Occidente” por Alonso Ufano (Sevilla) y  Antonio Arana Pamplona) (15 de mayo).

El japonés Taisen Deshimaru nació en 1914 en Saga en el seno de una antigua familia de samuráis. Se inició con el maestro Kodo Sawaki, quien le ordenó monje, a la vez que le pedía que llevara el zen y el zazen a Occidente. Fundó más de cien dojos Zen en Europa, así como el templo de la Gendronnière, el mayor dojo de Occidente. Es nombrado kaikyosokan (responsable de la enseñanza del zen) para Europa. Falleció en 1982.

Por otra parte, ambos ponentes están vinculados al Dojozen Genjo de Pamplona (Asociación Zen Internacional fundada por Taisen Deshimaru).

6.- “Etty Hillesum, una mística para hoy”, por Mª José Arana (29 de mayo).

«Esther Hillesum, Etty, fue una mística contemporánea holandesa. Bella y atractiva, inteligente y con talento para la escritura. Apasionada lectora de escritores, como Höderlin, Rilke y Dostoievsky, enseñaba literatura y quería ser escritora. Lo más importante en ella es la experiencia mística, la intimidad profunda con el misterio de Dios. Murió a los 29 años en Auschwitz. En sus escritos revela una integración no común entre Eros y Ágape. Consciente de su corporeidad sexuada su experiencia de Dios está inscrita en esa corporeidad. Por eso puede iluminar la sed espiritual (aunque no religiosa o eclesiástica) que es hoy uno de los interrogantes más urgentes que la teología debe proponer al mundo contemporáneo. Ante la sorprendente biografía de Etty Hillesum, debería tomarse la precaución de no caer en la apropiación cristiana de su persona y de su vida. Vivió y murió como judía; encontró a Dios de una manera profunda y a partir de allí eligió su propio camino» (http://www.revistacriterio.com.ar/bloginst_new/2015/07/15/etty-hillesum-una-mistica-universal/). De nuevo, en esta valoración que se hace de Etty, los matices son muy importantes: supuesta “apropiación cristiana”, rechazo de lo eclesiástico…

La correspondiente ponente será María José Arana (Bilbao, 1943), doctora en Teología por la Universidad de Deusto. Caracterizada como «una histórica luchadora feminista en la Iglesia, “el último bastión de la injusticia de género en el mundo occidental cristiano”. (…) Arana, profesora emérita de la Facultad de Teología de Vitoria, es en la actualidad superiora de una pequeña congregación de religiosas del Sagrado Corazón en Getxo. No oculta su vocación de sacerdote» (http://www.diariovasco.com/sociedad/201605/22/maria-jose-arana-teologa-20160522010538-v.html). Vale: una monja que siempre quiso ser cura. Un clásico.

Tal es la oferta espiritual de Biblioteca de Navarra: bien pensada, atractiva; nada casual, nada inocente.

Navarra, al igual que el resto de Europa, se ha construido sobre el Derecho romano, el cristianismo, concretamente el catolicismo romano, y la filosofía griega. No descubrimos, con ello, nada nuevo.

Lo que sí es novedoso, hoy día, es el euromasoquismo de tantos progres de receta, que les lleva a denostar todo lo que señale a la tradición e identidad propias. Formarían parte, también, de tan acomplejado síndrome psicológico-filosófico-existencial: un multiculturalismo sentimental, un optimismo buenista ignorante de la naturaleza humana, la sobreinformación y su suplantación por la imagen, la palabrería vacía y sin soporte intelectual, el aprecio exagerado de lo foráneo y exótico, el culto a lo nuevo, el seguidismo de las modas.

En términos más filosóficos, diríamos que vivimos en la denominada “posmodernidad”, caracteriza da por sus teóricos, entre otras, como una fase de crisis y transición, indeterminada en su duración, en que la globalización certificaría la “desaparición de los grandes relatos” y la irrupción de los “microrrelatos”; todo ello en el sentido existencial, simbólico, antropológico, filosófico, y cómo no, religioso. En definitiva: un supermercado pseudo-espiritual de libre elección; en rechazo de cuanto remita a autoridad, tradición, educación en la voluntad, ascetismo…, pero únicamente en lo que respecta a las “religiones organizadas” y, especialmente, la católica.

Si en Navarra nos echamos al monte en defensa del Trono y del Altar, ahora “lo que se lleva” es todo lo contrario: desprecio absoluto de las tradiciones y acogida incondicional de cuantas novedades sean impuestas desde las factorías de las modas universales; todo ello reconvertido en consumismo puro y duro –de productos presentados como espirituales sin rigor alguno (desde horóscopos al poder curativo de las piedras)- al servicio del dinero sin arraigo.

Tales movimientos implican muchas contradicciones. Veamos, si al catolicismo se le niega, tantas veces, hasta el derecho a salir de las sacristías, por el contrario, se beneficia con recursos públicos cualquier otro tipo de experiencia espiritual, o que se presente como tal. Una monja católica con toquilla estará oprimida y alienada; una musulmana con velo, habrá ejercitado su libertad personal. ¿No es absurdo?

La persona, cuando nace, lo natural es hacerlo en una familia y en el seno de una tradición. Con el crecimiento y su desarrollo, la vida le contrastará y podrá acreditar si esa tradición es una herramienta operativa, o necesita transitar nuevas sendas que le proporcionen respuestas a ese imperativo antropológico que es la necesidad de sentido.

La nuestra es una sociedad plural, individualista, atomizada y en continuo movimiento. Las viejas creencias aparentemente ya no sirven… Diversas “religiones de sustitución” imponen sus fueros y atraen neófitos: el consumismo, el postureo, las dependencias, las ideologías e incluso el terrorismo, el “supermercado espiritual” del que se toma lo que “apetece”.

Muchos actores culturales –los intelectuales orgánicos, según Gramsci- que definíamos como progresistas, se movilizan en una dirección muy determinada: deconstruir la tradición… católica, combatir las creencias… cristianas, imponer los dogmas… políticamente correctos que tiñen todos los ámbitos de la vida; también en el ámbito espiritual.

Creyentes o no, el redescubrimiento de la propia Historia, las tradiciones y la propia espiritualidad, son recetas para que Navarra perviva en sus hijos.

Sila Félix


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