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UN INFANTE DE MARINA Y SU BANDERA: MARTÍN ÁLVAREZ GALÁN

  • Escrito por Redacción

bandera

            En momentos en que la unidad de una Nación se cuestiona, no está de más recordar a personajes de nuestro glorioso pasado, sí glorioso, donde sus sacrificios y heroicidades se estudian en Academias militares de otros países, y en nuestro sistema educativo general, o bien pasan de soslayo, o simplemente se "les olvida". Hoy me gustaría recordar al infante de marina Martín Álvarez Galán, que demostró ante el enemigo más acérrimo de su Patria, la pérfida Albión, como lucha un español y, sobre todo, como defiende su bandera.

            Todo comenzó en las tierras interiores y de secano extremeñas, donde se forjaron grandes conquistadores. Nació en el año 1766 nuestro héroe del relato de hoy, en el pueblo de Montemolin (Badajo)z. Fruto de la relación de Pedro Álvarez un carretero y de  Benita. En un principio, Martín estaba destinado a continuar con el trabajo familiar pero el destino le llevaría a otros lares. Desde niño le debieron seducir las historias que le contaba su abuelo materno, que había sido sargento y derramado su sangre por Felipe V durante la Guerra de Sucesión española, donde había resultado mutilado uno de sus brazos en la toma de Badajoz.

En sus años de juventud, y tras desagradables avatares, muerte de sus padres y el casamiento de su enamorada, decidió dejar, como muchos de sus contemporáneos, su pueblo para conocer mundo. Se enroló en 1790 en la unidad más viajera, la Infantería de Marina. Debido a su condición física y aptitudes fue seleccionado para incorporase a la unidad de élite del cuerpo, los Granaderos, que debían luchar en primera línea para poder lanzar sus granadas, lo que les exigía una mayor corpulencia y valentía debido a sus cinco pies y siete pulgadas (aproximadamente 1.70 metros).

granadero.jpg

            Asignado al 9º batallón de Infantería de marina tras la dura  instrucción,  fue embarcado en los navíos de guerra “San Carlos” y posteriormente en el “Santa Ana” hasta que en 1797 se unió al barco donde su nombre se pasaría a la Historia.

El “San Nicolás de Bari” botado el 5 de abril de 1769 en los astilleros de Cartagena era el buque gemelo del “San Vicente Ferrer”, ambos obra de Guillermo Turner, era un navío de 80 cañones construido según el sistema inglés. Tras varios años de misión en América con base en la Habana regresó en 1794 a Cádiz, uniéndose posteriormente a la Escuadra del Océano. En 1796 tras ser carenado en Cartagena el año anterior el mando del navío es concedido al brigadier Tomás Geraldino.

            Mientras en la Corte, Manuel Godoy primer ministro de Carlos IV firmó un Tratado contranatura con los republicanos franceses en el Palacio de la Granja de San Idelfonso, por el cual ambos estados unen sus fuerzas contra Gran Bretaña. Tras varios ataques conjuntos a los intereses británicos en Terranova y el Caribe los aliados deciden llevar la guerra a la Península Ibérica atacando a Portugal el aliado más fiel en Europa del Reino Unido.

En febrero de 1797 el teniente general José de Córdoba al mando de la escuadra española partió de la base naval de Cartagena hacia las costas lusas. La flota compuesta por 27 navíos de línea, 11 fragatas y 1 bergantín,, con un total de 2.638 cañones, entre ellos el único navío de cuatro puentes de la Armada, el “Santísima Trinidad”, “Mejicano”, “Purisima Concepción” y el barco de nuestro infante,  el "San Nicolás de Bari”. El 14 de febrero cerca de Cádiz una fuerte tormenta desorganiza a la flota española justo cuando es interceptada por John Jervis comandante de la escuadra británica que tras analizar su inferioridad numérica de 1 a 2, toma la decisión de atacar ese mismo día aprovechando la ruptura de la formación española y evitar que se una con la flota gala en Brest, en la Bretaña francesa.

Los 15 navíos de línea británicos con 1.430 cañones en total pasaron en entre las dos líneas españolas, conocida como la T,  error táctico del comandante español, por lo que Jervis podía usar todos sus cañones tanto los de babor como los de estribor mientras que los españoles solo uno de sus flancos. Su objetivo era impedir que los navíos hispanos se refugiasen en Cádiz, para ello decidió atacar a la línea más pequeña española y ordenó a Nelson en su HMS Captain, pero el aguerrido marinero decidió desobedecer la orden de su superior y atacó al grupo más grande. Jervis exclamó al ver la maniobra de Nelson “¿a dónde va ese loco?”, de nuevo la sutil línea que separa el heroísmo de la locura, pero decidió apoyar su decisión.

La acción de Nelson de atacar al grueso de la flota produjó un combate con siete de los navíos españoles que con su sacrificio permitieron al resto guarecerse en el puerto gaditano. Eran: el “Santísima Trinidad” (130 cañones), “Mejicano” (112 cañones), “Salvador” (112 cañones), “San José” (112 cañones), nuestro “San Nicolás” (80 cañones), “San Isidro” (74 cañones) y el “Soberano” (74 cañones). Los combates se saldaron con la captura de cuatro navíos españoles: “San José”, “Salvador del Mundo”, “San Antonio” y el “San Nicolás” incluso durante un instante el “Santísima Trinidad” llego a arriar la bandera en muestra de rendición pero gracias al rescate del navío “Infante Don Pelayo” fue salvado y llegó a puerto.

barco copia.jpg

            Será en esta lucha cuando nuestro infante pasó a la historia con un acto, que sin duda va más allá del valor, el heroismo y el patriotismo, “El San Nicolas de Bari”, dotado con una tripulación no profesional e insuficiente solo 630 hombres de los 800 tripulantes teóricos. Tras ser atacado por la línea británica fue desarbolado y una vez que perdió toda maniobrabilidad, el navío fue abordado por el HMS Captain de Nelson. Los infantes y marineros españoles supervivientes decidieron dar su vida a un alto precio, entre ellos Martín Álvarez Galán que fue enviado por Tomás Geraldino, capitán del navío, a la toldilla donde ondeaba al viento la enseña rojigualda con la misión de impedir su captura. Con el tiempo la resistencia española va retrocediendo hacia el castillo de popa, el suelo lleno de la sangre de los valientes infantes ve caer a los últimos supervivientes. Entre estos permanece, sable en mano el extremeño aunque herido impide la captura de la bandera fiel a su orden.

Rodeado y agarrando la bandera con su mano izquierda y el sable en la otra grita ¡Alto! a los británicos cuando se acercan para capturar la enseña, El Sargento Willian Morris decide no hacerle caso a un herido y se acerca al extremeño el cual de un certero sablazo pone fin a la vida del atrevido inglés. El oficial británico que contemplo la acción manda a sus hombres acabar con el español desarmado ya que había perdido el sable tras matar al sargento inglés, desesperado agarro un fusil del suelo y usándolo como una maza mantenía alejado a los infantes enemigos hasta que fue tiroteado. Nelson que observó el sacrifico del español ordenó que fuese tratado con todos los honores y su cuerpo fuese arrogado al mar con su amada bandera. Pero sorprendente el duro extremeño aún vivía por lo que fue curado y enviado con los demás prisioneros a Portugal, a la ciudad de Lagos.

            El desastre naval español costo además de los cuatro navíos, 1.283 bajas frente a las 300 británicas. Las autoridades españolas decidieron investigar en un consejo de guerra la negligencia de los oficiales, entre los testigos fue citado nuestro infante nada más regresar de su prisión en Portugal. Su versión de los hechos ante las pregunta del fiscal de la causa muestran la gallardía de los soldados españoles y las carencias de la oficialidad de la época:

General Núñez: - ¿Se encontraba en el navío “San Nicolás de Bari” con ocasión de rendirse este barco a los ingleses?-.

Martín: - Yo no he estado nunca en el “San Nicolás de Bari” en ocasión de rendirse a los ingleses.

General Núñez: - ¿No te encontrabas en el “San Nicolás de Bari” el 14 de febrero?-.

Martín:-Sí señor­-.

General Núñez: ­-¿Y no fuiste después a poder de los ingleses?-.

Martín:- Si señor-.

General Núñez: - Entonces, ¿por qué niegas haber estado en el “San Nicolás de Bari” con ocasión de rendirse a los ingleses?

Martín: - Porque el “San Nicolás de Bari” no se rindió, sino que fue abordado y tomado a sangre y fuego-.

General Núñez: - ¿Y a qué llamáis entonces rendirse?-.

Martín: - Yo creo, que no habiendo ningún español cuando se arrió su bandera, mal pudieron haber capitulado.

General Núñez: -¿Pues donde estaba la tripulación?-.

Martín: - Toda se hallaba muerta o malherida-.

Tras la investigación sumaria que se instruyó por el combate el Fiscal se expresa:

            "No puedo pasar en silencio la gallardía del granadero de Marina Martín Álvarez, perteneciente a la tercera compañía del noveno batallón, pues hallándose en la toldilla del navío San Nicolás cuando fue abordado, atravesó con tal impetu al primer Oficial inglés que entró por aquel sitio que al salirle la punta del sable por la espalda la clavó tan fuertemente contra el mamparo de un camarote, que no pudiendo librarla con prontitud, y por desasir su sable, que no quería abandonar, dió tiempo a que cayera sobre el el grueso de enemigos con espada en mano y a que lo hirieran en la cabeza, en cuya situación se arrojó al alcazar librándose, con un veloz salto, de sus perseguidores".

            Igualmente,  maravillado con el bravo extremeño quiso premiarlo con un ascenso a cabo pero Martín era analfabeto por lo cual no podía ejercer este rango, por ello se puso a aprender a leer y escribir y en pocos meses lo logró por lo que fue nombrado cabo el 17 de febrero de 1798. Y una vez embarcado en el “Purísima Concepción” fue ascendido a cabo 1º y el 21 de noviembre se le concedió una pensión vitalicia de cuatro escudos mensuales por Decreto Real.

Nuestro héroe murió el 23 de febrero de 1801 en Brest, Francia, tras sufrir un accidente a bordo del “Purísima Concepción” que dañó su pulmón degenerando en una tuberculosis.

            En recuerdo de su hazaña en 1848 se dispuso por Real Orden que hubiera siempre en la armada un buque de más de diez cañones con su nombre y posteriormente en 1878 se ordenó que su nombre apareciese en la nómina de la Primera Compañía del Primer Regimiento actualmente en el Tercio de la Armada de San Fernando en Cádiz. Pero el mayor de los halagos que se le puede dar a un soldado es el respeto de sus enemigos y aunque suene raro su nombre figuraba en una casamata en Gibraltar en el que bajo un cañón español, con la inscripción “Carolus III”, una placa en ingles recordaba a nuestro extremeño:

“14 de febrero de 1797.-Batalla Naval del Cabo de San Vicente. Hurra por el Captain, hurra por el San Nicolás, hurra por Martín Álvarez”

También en el Museo Naval de la capital británica se guarda su sable con el que defendió la bandera nacional ensartando al Sargento William Morris.

Que su sacrificio no se olvide y que su gallardía nos sirva de ejemplo VIVA ESPAÑA y su historia, no olvidemos jamás quienes forjaron un Imperio mundial, sus vidas, sus anécdotas, sus heroicidades, su valor y sobre todo su AMOR A ESPAÑA, dando lo más preciado: la última gota de su sangre española.

            Me pemitiré incluir aquí una crónica inglesa de la batalla, en la parte que afecta a nuestro héroe;

“../..Pero en el barco español “San Nicolás de Bari” queda algo por conquistar. Sobre la toldilla arbola la bandera española que flota al viento cual si todavía el barco no se hubiese rendido. Un oficial inglés que lo observa va a ella para arriar la bandera. Antes de llegar un soldado español, de centinela en aquel lugar, sin apartarse de su puesto, le da el alto, el oficial no le hace c.aso y se acerca, el sable del centinela lo atraviesa con tal fuerza que lo queda clavado en la madera de un mamparo. Un nuevo oficial y soldados se acercan y el centinela no logrando desasir su sable de donde se hallaba pinchado, coge el fusil a modo de maza y con él da muerte a otro oficial y hiere a dos soldados. Da después un salto desde la toldilla para caer sobre el alcázar de popa donde lo acribillan a tiros los ingleses. Nelson que ha presenciado la escena se aproxima al cadáver silencioso.

Urge desembarazar los barcos de muertos y ruina y se comienza a dar sepultura a los muertos. Todos tienen el mismo trato. Una bala atada a los pies. Un responso del capellán y por una tabla deslizanse , hundiéndose en el mar. Al llegar al turno al centinela español, Nelson ordena que se le envuelva en la bandera que había defendido con tanto ardor"-
pero recordemos que no estaba muerto nuestro valeroso infante.

A Nelson se debe que el nombre de este granadero Martín Álvarez no quedase en el anonimato y figure en la casamata que se encuentra en Gibraltar, un cañón de su barco.

Se reproduce, para finalizar,  la Real Orden de 12 de diciembre de 1848:

Resolviendo que haya perpetuamente en la Armada un buque que se denomine “Martín Álvarez”.

Excmo. Sr. la Reina Nuestra Señora, de conformidad con el parecer emitido por V.E en su comunicación 1354 de fecha 5 del corriente mes, referente a la propuesta del Mayor General, se ha dignado resolver que en lo sucesivo haya perpetuamente en la Armada un buque del porte de 10 cañones para abajo que se denomine Martín Álvarez, para constante memoria del granadero de Marina del mismo nombre perteneciente a la 3ª Compañía del 9º Batallón, que hallándose embarcado en el navío San Nicolás se distinguió por su bizarría sobre la toldilla del mismo el 14 de febrero de 1797, al rechazar el abordaje de un buque inglés de igual clase, el Capitán, donde arbolaba su insignia el Comodoro Nelson; siendo en consecuencia la Real voluntad que desde luego lleve el referido nombre la goleta Dolorcitas.

Quiere al mimo tiempo S.M. que esta soberana resolución se lea al frente de banderas a los batallones de Marina, como premio debido al mérito que contrajo aquel valiente soldado cuya memoria debe ser eterna en los anales del Cuerpo al que perteneció.

De Real Orden le digo a V.E. a los fines consiguientes y en contestación.

Dios Guarde a V.E. muchos años.  Madrid 12 de Diciembre de 1848. El Marqués de Molins.  Sr. Subdirector General de la Armada."

"Tu regere imperio fluctus, Hispaniae memento" ("Recuerda España, que tú registe el imperio de los mares").

Fuentes generales:

-  Norba Caesarina “Héroes extremeños olvidados"

- "El San Nicolás de Bari" Blog Todo Avante

- "El sable y el granadero” Patente de corso

- “Historia Moderna de España” Alfredo Floristan, Ariel.

-Real Orden de 12 de diciembre de 1848.

- Bellumartis y otras abiertas.

            Por Antonio Sánchez, miembro de la Guardia Civil e Historiador (A).

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