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LAS MUERTES DE PEDRO Y KEPA DEL HOYO

  • Escrito por Redacción

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España es posiblemente el único país de la Unión Europea donde al terrorista se le hacen homenajes sin que sean investigados por la Fiscalía, el único país del mundo donde los terroristas exigen subvenciones y se les conceden, el único país donde se permite a los terroristas lanzar discursos públicos con los que reivindicar sus acciones terroristas, el único país donde se entrevista a los terroristas en radio y televisión, en prensa escrita y digital para que justifiquen sus acciones violentas y sus asesinatos, donde se les da publicidad a los asesinos. El único país donde se reclaman derechos para los asesinos y se les niegan a sus víctimas.

El pasado día 1 de agosto murió Pedro del Hoyo en la cárcel de Badajoz, a 60 km. de su pueblo natal, a 60 km. de Almendralejo, el pueblo donde vive gran parte de su familia, a Pedro no lo mató la cárcel, murió por un infarto al practicar deporte, un infarto provocado al desatender las indicaciones de los médicos de la prisión donde cumplía condena, lo mató, según sus propios familiares "la mala salud que heredó de sus antepasados", el abuelo, el padre y un tío murieron de sendos infartos, como Pedro.

Dicho así, una muerte por causas naturales, pero Pedro se convirtió en Kepa, miembro de la banda terrorista ETA, el asesino de dos policías nacionales, Daniel Villar y Modesto Rico, y su muerte ya no ha sido por causas naturales, Kepa no murió por los problemas cardiacos heredados de su familia, lo mató la cárcel, Pedro cumplía condena cerca de los suyos, pero como se ha convertido en Kepa los suyos están lejos, muy lejos, solo en España tan solo con cambiar de nombre se magnifican y multiplican las distancias.

Kepa ha fallecido, y no ha sido por una enfermedad hereditaria, por un infarto, que de haber seguido las indicaciones de los médicos no le habría conducido a la muerte por practicar deporte extremo, Kepa ha muerto víctima de un gobierno opresor que mantiene a los asesinos en la cárcel, Pedro ha muerto a 60 kilómetros de los suyos, Kepa, a pesar de ser la misma persona, a mas de 700 kilómetros, la muerte de Pedro ha sido por causas naturales, la de Kepa lo ha sido por permanecer encarcelado, lo ha matado su estancia en la cárcel, nada tiene que ver que esa estancia haya sido por los delitos de asesinato, atentado y colaboración con ETA, Pedro no es nadie, Kepa hoy es un héroe.

Lo hubiese sido igualmente al salir de prisión, tras cumplir su condena, mínima para un asesino terrorista, pero estamos en España donde el asesinato es barato y se permite homenajear a los asesinos, como se ha homenajeado al jefe explosivos de ETA, Mikel Oroz, alias ‘Peru’ en Burlada (Navarra), al que han recibido entre vítores y aplausos, pero hoy Kepa además es un mártir, hemos hecho de él un mártir, y lo hemos hecho al permitir los homenajes, al permitir las declaraciones de terroristas como Otegui, terrorista porque él mismo ha manifestado que Kepa es su “compañero”, asegurando además que “Han matado a un abertzale a 750 kilómetros de su casa en una prisión española”, Otegi además se ha convertido en médico forense y ha manifestado que esta no ha sido una “muerte natural”, según el médico Otegui no se puede entender el fallecimiento del asesino “sin hablar de decenas de años de encarcelamiento, de dispersión, de malos tratos, de huelgas de hambre y de luchas incesantes por mejorar las condiciones de vida en las cárceles”, el propio terrorista Otegui, el compañero de Kepa, reconvertido en forense, nos revela que el asesino ha muerto por su propia voluntad, nadie obligó a Kepa a integrarse en ETA, nadie obligó a Kepa a asesinar, nadie le obligó a hacer huelgas de hambre, como nadie obligó a Pedro a practicar deportes exigentes que le llevasen a forzar su corazón hasta el extremo de causarle la muerte.

Lo peor es que nosotros, la sociedad, hemos permitido que Kepa se convierta en mártir para su entorno, para el entorno etarra, hemos permitido la vergüenza de que a los asesinos se les reciba entre vítores y aplausos, al no perseguir a quien enaltece al terrorista, al permitir las muestras de apoyo, los actos de homenaje a un asesino sin rebelarnos.

Algo falla en nuestra sociedad cuando vemos las muestras de apoyo a quienes segaron la vida de centenares de españoles y guardamos silencio, cuando permitimos que los terroristas opinen y justifiquen sus actos y sus asesinatos, sin exigirles responsabilidades por sus palabras, a ellos mismos y a quienes las difunden.

Antonio Mancera Cárdenas

Guardia civil retirado

 

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