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En honor a unos hombres buenos

  • Escrito por Antonio Mancera Cárdenas

servicios humanitarios

Hoy queremos realizar nuestro particular homenaje a todos los guardias civiles que cada día salen a la calle dispuestos a darlo todo por los demás durante el servicio, a todos aquellos que incluso estando en su día libre no dudan en actuar cuando alguien lo necesita, no dudan en arriesgarse por ayudar a quien se encuentra en una situación crítica. Este es nuestro pequeño homenaje de agradecimiento para todos ellos, a los que están y a los que se fueron, en ocasiones por demostrar y llevar hasta el final su faceta humanitaria, su espíritu benemérito y benefactor, especialmente para todos los guardias civiles que con orgullo lucen cada día el título de "beneméritos".

© Circulo Ahumada® - Benemérita al Día®.

En un primer avance de lo que sería más tarde la Cartilla del Cuerpo y más concretamente en su artículo 8 se ponía ya en contexto lo que siempre ha sido la constante de la Guardia Civil, a pesar de los avatares del tiempo y de la Historia, su carácter benemérito.

“La Guardia Civil es esencialmente benéfica como principal objetivo de su creación, al decir que sería pronóstico feliz para el afligido y abandonado, cuya sola presencia les devuelve la esperanza y tranquilidad perdidas, paño de consuelo para el viajero que, envuelto en torbellino de un día aciago, viese salvado cuando menos lo espera de las desgracias que le amenazaban, protectora siempre del débil contra el fuerte; centinela avanzada de la propiedad y seguridad personal; sostén el más firme de las instituciones del país...”

Hoy los guardias civiles siguen fieles a aquel espíritu benemérito que supo inculcarnos nuestro fundador, el Duque de Ahumada y así cada día nos encontramos con noticias en el que compañeros, de servicio o en sus días libres, actúan, en ocasiones sin importarles el riego, a costa de su integridad físico o de la propia vida, para salvar la de los demás, esa es la verdadera esencia de la Guardia Civil, con ese espíritu nació y con ese espíritu benemérito sigue, pero la labor humanitaria del guardia civil va mucho más lejos y así, como esencia heredada de la Institución a la que sirve y de las enseñanzas y premisas con la que nació el Cuerpo, hacen de su profesión su propia forma de ser y de vivir, y esa labor humanitaria se transforma en solidaridad y enfrentan retos, sacrificios y metas, sin importarles el riesgo, para ayudar también a los necesitados, fuera y dentro de nuestro país. Esa es la verdadera grandeza de la Guardia Civil, mucho más allá de resultados y estadísticas, que los tiene y muy buenos y que algunos, lejos del espíritu benemérito, ponen sobre la mesa para justificar su propia existencia, hoy la Guardia Civil es querida porque es eficaz, está donde se la necesita, sin importar el riesgo, hoy cuando alguien afligido, abandonado, perdido, necesitado ve llegar a la Guardia Civil comienza a tener esperanza, le vuelve la tranquilidad que un segundo antes no tenía, hoy como en 1844 la Guardia Civil, sigue vigente el artículo 6ª de su Cartilla del Guardia Civil, redactada por el propio Duque de Ahumada, su fundador, y con su sola presencia se convierte en un autentico y esperado paño de consuelo, tabla de salvación para el necesitado, hoy como en 1844, sigue siendo “pronóstico feliz para el afligido…”, hoy como siempre cuando llega la Guardia Civil “el  que se creía cercado de asesinos, se ve libre de ellos”; “el que ve su casa presa de las llamas, considera el incendio apagado; el que ve a su hijo arrastrado por corriente de las aguas, lo sabe salvado”.

Hoy los guardias civiles lucen con orgullo su sobrenombre, el apelativo cariñoso con el que la propia sociedad civil a la que sirve desde hace 173 años, conoce a los hombres y mujeres de la Guardia Civil, “BENEMÉRITOS”, el apelativo que se ganaron en 1929, a través de la concesión del RD 2088 de 4 de octubre de la Gran Cruz de la Beneficencia a la Guardia Civil, desde entonces, tanto de forma pública como oficial la Guardia Civil ostenta el título de Benemérita, haciendo justicia a la trayectoria mantenida por la Institución desde su fundación, fueron las conductas de sus hombres, que previamente al momento de la concesión de la Gran Cruz de la Beneficencia, habían dado lugar a la concesión de 438 Cruces de Beneficencia a título personal a miembros de la Guardia Civil, las que se mantienen hoy, haciendo justicia a lo que decía ese Real Decreto:

 “… por los innumerables actos de servicio abnegados, humanitarios y heroicos que los individuos pertenecientes al mismo han realizado con motivo de incendios, inundaciones y salvamentos de náufragos”.

Actos de servicio abnegados, humanitarios y heroicos que siguen realizando, de forma callada y abnegada, en ocasiones fuera de servicio, en ocasiones a título personal, y siempre de forma altruista, porque el carácter humanitario, benemérito, benefactor, solidario y altruista de la Guardia Civil forma parte de su naturaleza desde su creación, y es esencia de los guardias civiles, de cada uno de ellos.

En nuestra retina y en nuestra memoria colectiva, nuestros primeros fallecidos durante un servicio humanitario, los guardias civiles Pedro Ortega y Antonio Giménez, los dos guardias civiles que en 1850 murieron intentando rescatar un carruaje con pasajeros en una riada que tuvo lugar en el barranco de Bellver, cerca de Oropesa, no olvidamos en plena campaña de plomo y sangre de ETA, y olvidando el odio que parte de la sociedad vasca mostraba hacia los guardias civiles, al teniente Alejo García García y los guardias civiles Luís Postigo Cabello, Miguel Salgado Peña y Pedro Narbona Bustamante, ahogados el 26 de agosto de 1983 con motivo de las graves inundaciones en el País Vasco, en Bilbao junto a la chica de 16 años a la que acababan de rescatar. o mas recientemente el fallecimiento de los pilotos de helicóptero, el capitán Emilio Peláez, del teniente Marco Antonio Benito y el miembro del Greim José Martínez Conejo, fallecidos durante el rescate de un montañero herido, al pecipitarse el helicóptero en el que se encontraban realizando ese rescate en la zona de la Polinosa, enclavada en el Parque Natural de los Picos de Europa. La lista es interminable, pero basta con una muestra para ver la grandeza del Cuerpo y de los hombres y mujeres que lo forman.

Decía Séneca, que  El premio de toda acción buena es haberla hecho.

Antonio Mancera Cárdenas

© Circulo Ahumada® - Benemérita al Día®. Contenido protegido. COMPARTA o póngase en contacto con Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. ¡¡Gracias!!

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