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El ataque de EGI al Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo

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El Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo tiene como fines preservar y difundir los valores democráticos y éticos que encarnan las víctimas del terrorismo, construir la memoria colectiva de las víctimas y concienciar al conjunto de la población para la defensa de la libertad y de los derechos humanos, y contra el terrorismo. La sede, que actualmente se encuentra en fase de construcción en Vitoria ya recibe por parte del nacionalismo las primeras criticas y los primeros ataques.

Preocupante que desde EGI, Euzko Gaztedi Indarra (Fuerza Juventud Vasca) organización política juvenil del Partido Nacionalista Vasco (PNV), quieran mostrarnos su “preocupación por la deriva que pueda tomar un asunto de vital trascendencia” -para ellos-, como el de la inminente apertura del Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo en Vitoria, “para el devenir de nuestro país” (que no es otro que nuestro País Vasco).

Preocupante que nos digan que son “conscientes de que el relato de la memoria que se construya en la actualidad será probablemente la verdad del mañana”, preocupante que a los chicos del PNV no les guste el Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo porque según dicen “el modelo que plantean es el de los museos del Holocausto. Un modelo de memoria que solamente atiende a un factor del pasado: las víctimas del terror de ETA”, para añadir que no les gusta porque “El modelo elude el espacio temporal previo a la creación de ETA y obvia o presenta de forma aislada y sin interrelación la existencia de las violencias multilaterales: la represión franquista, ETA, el Batallón Vasco-Español, los GAL, el Estado, etc.”

Y es preocupante porque a pesar de conocer la ambigüedad del PNV en cuanto a ETA y al Estado, “no olvidemos que nuestro verdadero enemigo está en Madrid”, que decía el recolector de nueces Arzalluz cuando ETA más agitaba el nogal y el entonces presidente del PNV se reunía en secreto con los máximos dirigentes –asesinos- de la banda terrorista mientras negociaba con el Gobierno central, preocupa que desde el PNV y desde sus juventudes intenten equiparar a ETA con el Estado, porque ese es lenguaje de ETA y preocupa porque olvidan los jóvenes que ETA ha actuado principalmente en democracia mucho más que durante la dictadura, y que tan solo ETA sigue activa, las demás bandas terroristas que nombra dejaron de existir hace tiempo gracias a la labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Dicen desde EGI, que en el museo del Holocausto es evidente que la paranoia y la enfermedad son el único entorno en el que surgen el terror, la barbarie y los sentimientos de lesa humanidad y por tanto el genocidio, pero olvidan la enfermedad evidente, la paranoia, la enfermedad que aqueja a los asesinos de ETA; olvidan que de la paranoia de los asesinos surgió el terror, la barbarie y el odio con la que ETA asesinó incluso a niños y mujeres, olvidan que ETA practicó no solo sentimientos, sino delitos de lesa humanidad, un holocausto, un genocidio, el intento de acabar con un grupo social en pleno País Vasco; manifiestan que "no existen en el holocausto “partes” del conflicto ya que los perseguidos nunca pudieron reaccionar al exterminio perpetrado por los nazis. Es decir, no existió conflicto porque no hubo diversidad de agentes ni hubo escenarios de acción-reacción bilaterales ni multilaterales", pero olvidan desde EGI que en los años del terror de ETA tampoco existió conflicto, poco se puede reaccionar al coche bomba o al tiro en la nuca o por la espalda, poco pudieron los niños asesinados por ETA escenificar ningún tipo de reacción al coche bomba.

Las manifestaciones de EGI son demagógicas y carentes de empatía hacia las víctimas de ETA, debemos recordarles a los jóvenes de EGI que el Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo en Vitoria, es necesario para conocer la verdad de ETA y sobre ETA, así como los delitos de lesa humanidad practicados por la banda terrorista, preservar y difundir los valores democráticos y éticos que encarnan las víctimas del terrorismo, construir la memoria colectiva de las víctimas y concienciar al conjunto de la población para la defensa de la libertad y de los derechos humanos, y contra el terrorismo.

Antonio Mancera Cárdenas


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