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FALLECE NUESTRO SOCIO DE HONOR D. JOSE UTRERA MOLINA

  • Escrito por Redacción

utrera molia

Decía D. José Utrera Molina en su último articulo enviado a nuestra redacción, refiriéndose a la Guardia Civil que: "Sus heridas fueron a veces ocultadas por el pudor, sus hechos heroicos abandonados, disimulados, sin que de ellos surgiera ninguna clase de vanidad; durante años enterraron a sus muertos ante la hostilidad de unos y la indiferencia de muchos, sin que de ellos surgiera una palabra de queja. Serios, austeros, nobles, mirando a distancia, orgullosos de su uniforme y de su dedicación al bien de su Patria, y por todo ello, hoy pueden desfilar orgullosos en todas las plazas españolas recibiendo el unánime aplauso de un pueblo agradecido a un cuerpo que ha hecho siempre del honor su principal divisa".

Sirvan sus propias palabras como homenaje póstumo a un hombre bueno, que siempre quiso a la Guardia Civil y lo demostró, a nuestro Socio de Honor recientemente fallecido:

El 22 de abril falleció en Nerja (Málaga) don José Utrera Molina, a la edad de 91 años, que dedicó al servicio a España, protagonizando a lo largo de su vida un aprecio especial a la Guardia Civil, a la que defendió tanto cuando ocupaba cargos públicos como posteriormente en su vIda laboral y personal, una vida en la que descató su entrega, honradez, pero sobre todo destacó por ser un hombre bueno con todos, tanto con los que le creían un enemigo como de aquellos que una vez le tuvieron como amigo y en los ultimos tiempos se pusieron de perfil, para ninguno guardó rencor en ningún momento, "Ni pizca de rencor". eran las palabras de Utrera Molina, exministro de Vivienda y exgobernador civil de Sevilla, cuando le preguntaban por la decisión del Ayuntamiento de Sevilla, que entonces gobernaba el actual ministro de Interior, de eliminar su nombre de una calle de la ciudad.

Aseguraba entonces, D. José Utrera Molina, "no sentir rencor ni beligerancia". “No estoy despavorido, ni miedoso, ni resentido, ni en una situación de beligerancia. Ellos han cumplido con un deber equívoco y yo me quejo con justicia de unos hechos increíbles. Mi calle ha estado allí más de 40 años y ahora se quita porque sí. No creo que sea justo. No voy a formar parte del batallón de los resentidos, sino de los que aman a Sevilla por encima de todo”.

Hoy ha muerto un Socio de Honor de Circulo AHumada, un ejemplo de buena persona, de buen español, de alguien que nunca dudó ni escondió su amor y respeto hacia la Guardia Civil, a la que siempre defendió sin tapujos. 

Sus palabras siempre fueron de elogio, de reconocimiento a su labor, "La Guardia Civil estuvo siempre en primera línea sin un gesto de bravuconería, sin una presunción y sin un alarde de ser los mejores, cuando lo eran de verdad".

"Valor sin fisura, disciplina sin altanería, sacrificio sin retórica alguna, firmeza y honor frente a la adversidad, paso fuerte y apretado ante la enseña de España que ha servido de mortaja al heroísmo de los mejores españoles que han servido a la causa de la paz y de la unidad", nos explicaba sobre la Guardia Civil, Utrera Molina en el último artículo enviado a nuestra redacción.

Don José Utrera Molina fue nombrado Socio de Honor de Circulo Ahumada el pasado mes de noviembre de 2016, por su apoyo incondicional durante toda una vida hacia la Guardia Civil y fue colaborador en alguna ocasión de nuestro Diario Digital Benemérita la Día, con artículos siempre en defensa de lo que desde Circulo Ahumada y desde este Diario venimos defendiendo, la labor de la Guardia Civil, el cariño y la amistad hacia todos sus miembros, el respeto hacia una Institución que es referente en la seguridad de todos los españoles, así lo entendía nuestro socio de Honor y así lo mostraba e sus escritos.

Desde aquí queremos enviar a su familia nuestro sentido y profundo pésame por la pérdida de un hombre bueno que quiso a la Guardia Civil y la defendió, el dolor por la pérdida de nuestro Socio de Honor, y queremos trasmitir igualmente a su familia, que tal y como manifestamos cuando uno de nuestros compañeros se va, que la muerte no es el final.

También queremos desde aquí recordar a nuestro Socio de Honor, mostrarle nuestro respeto y rendir nuestro pequeño homenaje a su figura, transcribiendo a continuación uno de sus últimos artículos enviados a nuestro diario digital con motivo del aniversario de la fundacion de la Guardia Civil el pasado mes de mayo de 2016:

 LA GUARDIA CIVIL  -Por JOSÉ UTRERA MOLINA- (13 de mayo de 2016)

Creo que fue un gran acierto del Duque de Ahumada la denominación que ostenta la primera fuerza pública española. Entrañar en el pueblo el respeto a la ley bajo la cobertura de una disciplina armada, no sólo fue un acierto sino la adivinación de que solamente potenciando el orden del pueblo podía mantenerse la disciplina de lo civil. Yo me declaro admirador ferviente de este Cuerpo.

Como gobernador civil en tres provincias españolas, conté siempre con la abnegada y generosa asistencia de la Guardia Civil. No hubo efeméride importante donde no estuvieran presentes con vigilia fervorosa. No voy a relatar los hechos ya conocidos que han forjado con sangre y honor el lema del benemérito instituto: su heroica participación en la gesta del Alcázar de Toledo, su clamor en la numantina defensa del Santuario de la Virgen de la Cabeza, su abnegado sacrificio ante el azote terrorista que durante años lo convirtió en objetivo preferente lo han convertido en una institución que goza de la admiración y el respeto unánime de todos los españoles.

Es difícil compaginar el orden con la disciplina y la civilidad, pero ambas cosas las ha logrado la Guardia Civil con serenidad impaciente, con valor sin fisuras, con disciplina, sin un asomo de quiebra ante la dificultad y la derrota, ante el triunfo y la defensa de la verdad.

Los poetas hablan de la Guardia Civil “caminera” y esta calificación me parece muy apropiada porque la vida es un camino y ese camino en la frente de la Guardia Civil está hecho de sacrificios y de renuncias. He sido testigo excepcional del comportamiento de muchos de sus integrantes. He asistido a la quiebra de la normalidad por situaciones que afectaban al orden público alterado por inundaciones y por incendios.

La Guardia Civil estuvo siempre en primera línea sin un gesto de bravuconería, sin una presunción y sin un alarde de ser los mejores, cuando lo eran de verdad.

Tengo necesariamente que recordar aquí a un Comandante de la Guardia Civil, hermano de mi madre, que fue masacrado en las circunstancias que todos conocemos en la guerra española. Murió sin un gesto altanero, sin un grito extemporáneo, sin una actitud retadora, pero sí valiente hasta la última puñalada que recibió en el corazón. Después he conocido y tratado a su hijo y aunque con el paso de los años los olvidos desplazan a la memoria -a veces tergiversando el sentido de la verdad-, siempre perdura el valor excepcional que la Guardia Civil mostró en todo género de circunstancias. No hay que anotar en su contra ningún gesto de cobardía. La Guardia Civil cumplió con su deber allá donde se requería su presencia y su dignidad. Ahora con el montaje técnico de nuevas aportaciones para lograr su máxima eficacia, destaca por encima de todo la inconmovible y férrea lealtad a España y a su seguridad en el empeño permanente de ofrecer la vida para lograr que vivamos en un mundo mejor.

Me he referido en estas líneas, -en primer término-, al respeto enorme y la admiración que el instituto armado concita en todo el pueblo español tantas veces tributario del servicio y sacrificio de sus componentes. Hoy cuando alguien se refiere a la dignidad colectiva de sus miembros yo destacaría por encima de todo su amor a España y su orgullosa pertenencia a la institución militar y es que la Guardia Civil está entrañada en la esencia del pueblo y en el valor de la disciplina militar.

Sus heridas fueron a veces ocultadas por el pudor, sus hechos heroicos abandonados, disimulados, sin que de ellos surgiera ninguna clase de vanidad; durante años enterraron a sus muertos ante la hostilidad de unos y la indiferencia de muchos, sin que de ellos surgiera una palabra de queja. Serios, austeros, nobles, mirando a distancia, orgullosos de su uniforme y de su dedicación al bien de su Patria, y por todo ello, hoy pueden desfilar orgullosos en todas las plazas españolas recibiendo el unánime aplauso de un pueblo agradecido a un cuerpo que ha hecho siempre del honor su principal divisa.

Su historia gloriosa, su limpia trayectoria, su personalidad y su eficacia en la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada lo convierten en un ejemplo para el mundo y un orgullo para España. Valor sin fisura, disciplina sin altanería, sacrificio sin retórica alguna, firmeza y honor frente a la adversidad, paso fuerte y apretado ante la enseña de España que ha servido de mortaja al heroísmo de los mejores españoles que han servido a la causa de la paz y de la unidad.

La memoria del corazón nunca se ha quebrado en mi vida con el recuerdo de lo que ha significado la Guardia Civil española. ¡Gloria a sus héroes!. Las armas presentadas de la milicia española se alzarán siempre ante el espacio de heroísmo y de ofrendas que ha personificado la Guardia Civil.

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