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MILITARES DE TROPA Y MARINERÍA. APUNTES

  • Escrito por Pedro Pitarch

MTM 1

Bastante desinformación en medios, redes y algunas asociaciones, mucha confusión en el ambiente y demasiadas medias verdades. Son tres características del manoseo al que se está sometiendo a los militares de tropa y marinería (MTM). Un tema muy crítico y sensible como corresponde a las clases que aportan mayor volumen de personal en las Fuerzas Armadas (FAS).

Cualquier actuación sobre ese recurso —el mayor activo de las FAS— tiene detrás nombres y apellidos, intereses personales y de grupo, legítimas expectativas de vida y carrera, y todo un complejo etcétera como corresponde a la propia complejidad del ser humano. Con ánimo constructivo, y especialmente aclaratorio y didáctico hacia los lectores que saben menos del tema, se aborda el presente post. 

A finales de los 90, cuando se decidió la suspensión del servicio militar y se abordó la plena profesionalización de las FAS, a la defensa nacional le apareció un nuevo tendón de Aquiles en el reclutamiento. Éste, hasta entonces, había sido, quizás, lo único asegurado debido a la conscripción, que aportaba un contingente anual de reclutas que cubría las necesidades de tropa y marinería de la defensa. Pero con el nuevo modelo había que salir al mercado de trabajo para cubrirlas, lo que llevó a un descenso brutal del volumen de MTM, llegando a dejar muchas unidades huecas e inoperativas. Ese rechazo a ingresar en las FAS como MTM era consecuencia de la temporalidad permanente, al tener que renovar periódica e indefinidamente el contrato con las FAS. Lo que hacía difícil acometer proyectos personales (ni tan siquiera, por ejemplo, comprarse un coche a plazos) de mayor extensión que los dos o tres años, en que había que renovar los compromisos. Había que resolver, por tanto, la incoherencia de tener unas FAS plenamente profesionales sin que la tropa/marinería lo fuera. 

De esa necesidad nació la Ley 8/2006, de 24 de abril, de Tropa y Marinería (https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2006-7319). Tal ley diseña un modelo de MTM basado en tres clases de relación de servicios. La primera es el compromiso inicial, renovable hasta un máximo de seis años de duración. Cumplido el anterior, se abre la segunda: suscribir otro compromiso, de larga duración (CLD), que llega hasta los 45 años de edad. Alcanzada esa edad sin haber adquirido la condición de soldado/marinero permanente cesa la relación de servicio activo en las FAS y, el que quiera, teniendo al menos 18 años de servicio, pasa a la condición de reservista de especial disponibilidad, con derecho a percibir una asignación económica de 600 euros mensuales (incompatible con cualquier otra retribución procedente del sector público). Durante el CLD, reuniendo ciertas condiciones de acuerdo con el sistema educativo general, según los años de servicio y mediante concurso-oposición a las plazas que anualmente se determinen, se abre la tercera posibilidad de relación: la de permanente. La mencionada ley contempla que los permanentes, alcanzados los 45 años de edad, desempeñen funciones logísticas y de apoyo a la fuerza. 

Durante los años que transcurren entre el compromiso inicial y el CLD, no son pocos los MTM que se preparan, opositan y acceden a la condición de permanentes, a las academias militares de oficiales y suboficiales, y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado (guardia civil y policía nacional) donde tienen plazas reservadas. Se desarrollan igualmente en las unidades cursos de preparación para bachillerato, o para el acceso a la universidad para mayores de 25 años. Se les facilita el estudio y se les da oportunidades de cursos diversos, bien que no tengan garantizadas las correspondientes titulaciones, si no los hacen o no los superan. Esos cursos, en todo caso, son voluntarios. Naturalmente, el esfuerzo personal a hacer es grande. Pero unos lo hacen y otros no. Por su parte, hay que reconocer que Defensa se ha ocupado más bien poco de estructurar otras opciones para dar salida a la mayoría de los MTM de CLD, como sería el título de técnico de grado medio en defensa y seguridad. 

Llegados a este punto, conviene recordar que las FAS no son una ONG. Cualquier análisis serio sobre el tema que nos ocupa no debería obviar lo que, con excesiva frecuencia, algunos interesadamente olvidan: los Ejércitos hacen la paz mediante la preparación para la guerra. Y, en último extremo, hacen la guerra en primera fila. La ley 8/2006 fue eficaz y oportuna porque, inmediatamente después de ver la luz, comenzó el repunte de las cifras de reclutamiento. Con ella se ha logrado no solo que los MTM se puedan sentir plenamente profesionales, sino también establecer una pirámide de edades y empleos que asegure una disponibilidad de hombres y mujeres con las condiciones psicofísicas correspondientes a las diferentes tareas que se desarrollan, o podrían desarrollarse, en las FAS. Algunas de ellas de especial dureza. La misión y cometidos de las FAS relacionadas en el artículo 8 de la Constitución y el artículo 15 de la Ley Orgánica de la Defensa Nacional son bien explicativas de ello. 

Desde esa perspectiva, los datos de planeamiento de Defensa, salvo error u omisión, marcan un objetivo de efectivos de: 50% de compromiso inicial; 35% de CLD; y 15% permanentes. Una distribución algo genérica y teórica, ya que los Ejércitos y la Armada tienen organización y formas de empleo distintas, que demandan volúmenes desiguales de MTM. En el Ejército de Tierra, por ejemplo, lo deseable podría ser: 35% de compromiso inicial; 55% de CLD; y 10% permanentes. Hay que tener en cuenta, nuevamente como ejemplo, que un batallón de infantería requiere alrededor de 600 efectivos en plena forma física; una fragata cerca de 200 con un elevado número de especialistas; y, sin embargo, las necesidades de tropa de un escuadrón de cazabombarderos son mínimas, por no decir inexistentes. En resumen, ese escalonamiento responde a varias razones entre las que debe primar la operatividad (el envejecimiento se traduce en disminución de la operatividad) y, en segundo lugar, el gasto (las retribuciones varían en función del compromiso y los años de servicio). La operatividad —no me cansaré de repetirlo por mucho que algunos quieran olvidarlo— es la razón de ser de todo el tinglado de la defensa. 

Y en ese escenario, una cabo del Ejército del Aire, de CLD, solicitó a finales de 2014, que la hicieran permanente. Salvo error u omisión se le denegó, aunque fuera de plazo. Hizo un recurso de alzada que nuevamente fue respondido denegatoriamente, también fuera de plazo. La cabo llevó el tema a la vía contencioso-administrativa, y el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Murcia, sin entrar en el fondo de la ley, ahora ha sentenciado que el ministerio de defensa debe atender la solicitud de la cabo y hacerla permanente, ya que al no tener respuesta expresa al recurso de alzada a su debido tiempo, “se entiende que el mismo fue estimado”. Estamos ante una nueva prueba de la incompetencia manifiesta de la anterior subsecretaria, Domínguez-Alcahud, que fue objeto del post “SUBSECRETARIA DE COÑA” (http://elblogdepitarch.blogspot.com.es/2015/11/subsecretaria-de-cona.html), reina del silencio administrativo. Es también una prueba de la facilidad e inconsistencia con la que, tantas veces, se desprecia a las personas, se consumen los plazos, y se pierden los contenciosos. Y, lo peor de todo, es que eso sucede con total impunidad para los responsables directos de tanto desaguisado. 

Ahora ha corrido la voz y hay alrededor de 3500 peticiones de pase automático desde el CLD al de permanente, lo cual parece imposible de conceder por ser contrario a ley. Parecería además haber intención de colapsar Defensa para que ésta responda fuera de plazo (por eso la subsecretaría ha tenido que ser reforzada para acelerar trámites). Igualmente, se descabalaría la pirámide de edades lo que no solo incrementaría el gasto y reduciría la operatividad, sino que también conduciría en pocos años las FAS de España alcanzaran el dudoso honor de tener la tropa/marinería más envejecida del mundo. 

Un escenario al que enseguida sindicalistas frustrados, podemitas y mareantes de variado pelaje se han lanzado a jalear hablando de “purgas”, de “expulsiones”, de ERE,s militares y todo tipo de sandeces similares. Aquéllos, para sus propios intereses políticos, juegan con las expectativas y necesidades de quienes, desde el mismo momento de la firma del CLD, sabían que la ley prescribe que, a los 45 años de edad, los MTM que no hayan alcanzado la condición de permanentes o ingresado en otras opciones de trabajo, cesan automáticamente en su condición de MTM. No se puede ignorar, por cierto, que ayuntamientos y autonomías que reservaban plazas para MTM, al cambiar el color político en aquéllos han dejado de apoyar el sistema. Son curiosamente los mismos partidos que levantan su voz indignada para que se les coloque. En todo caso, se recuerda que los MTM, al finalizar el CLD, pueden acogerse a la condición de reservistas con un sueldo mensual asegurado de 600 euros o superior. Si hubiera de incrementarse esa cantidad pues que se incremente. Pero ese es otro tema.

http://elblogdepitarch.blogspot.com.es

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