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LA INDECENCIA

  • Escrito por Redacción

Hoy, la indecencia del entorno etarra, la indecencia que demuestran hoy los asesinos auto reconvertidos en seres humanos, y que se quieren reconvertir en políticos, se ha contagiado al resto de la sociedad, a nuestros políticos y a los medios de comunicación. Que hay que permitir a los asesinos participar de la vida política, de nuestra vida, que tienen derecho a organizar nuestra existencia desde sus posiciones políticas más extremistas, que debemos permitir a quienes ayer nos asesinaban que mañana nos gobiernen.

La indecencia hace que a nadie le importan los más de 800 muertos que ha dejado ETA, ni los mutilados que durante el intento de reinado del terror a que nos quería someter han ido dejando tras de sí los carniceros de la banda asesina, ni los niños asesinados, ni las familias de sus víctimas, ni los más de 300.000 exiliados forzosos por culpa de las amenazas, no solo de ETA, también de su entorno, violento, porque ETA no tiene y no concibe otro entorno que no sea el violento, para seguir amenazando, amedrentando, insultando, y agrediendo.

Hoy, la indecencia del entorno etarra, la indecencia que demuestran hoy los asesinos auto reconvertidos en seres humanos, y que se quieren reconvertir en políticos, se ha contagiado al resto de la sociedad, a nuestros políticos y a los medios de comunicación.

Hoy al parecer, no se puede hablar sobre ETA si no es para decir que ya no mata, que tienen derecho a pertenecer a la sociedad y participar de ella, para decir que tienen los mismos derechos que sus víctimas, incluso más que estas.

Hoy la indecencia de los políticos hace que se acerquen a ETA, algo que ayer parecía imposible hoy sucede, la indecencia les hace clamar desde sus estrados que hay que permitir a los asesinos participar de la vida política, de nuestra vida, que tienen derecho a organizar nuestra existencia desde sus posiciones políticas, que debemos permitir a quienes ayer nos asesinaban que mañana nos gobiernen.

Hoy, la indecencia de los medios de comunicación solo se hacen eco, cuando se habla de ETA, de los mítines de sus dirigentes, de los homenajes a los criminales, de la salida de la cárcel de los pistoleros, no les interesa hablar de las víctimas y sus familias, de los homenajes de quienes han sido asesinados, de su recuerdo y de su memoria.

Hoy las víctimas están cada vez más solas, abandonadas por los políticos, y por los medios de comunicación, es la indecencia de una sociedad que mira hacia otro lado, como miraba la sociedad vasca en los años de plomo, en los peores años de la violencia de ETA cuando éramos asesinados, como cuando tendidos en el suelo, muertos o heridos de muerte, miraban a otro lado y pasaban de largo.

Es la indecencia instaurada e institucionalizada, ayer los pro etarras, violentos, como son todos los pro etarras, como solo permite la banda asesina que sean sus seguidores, violentos para ejercer su derecho a participar de la vida democrática, de nuestra democracia, da igual que les permitamos participar de la sociedad de forma pacífica, porque no lo entienden, solo entienden su participación amedrentando, insultando y amenazando de muerte, como siempre. Es su forma de hacer y entender la política.

Ayer en un mitin, cerca de 200 energúmenos, pro etarras, violentos, como es quien pertenece al entorno etarra, insultó, agredió y amenazó de muerte a una víctima de ETA, a Ortega Lara, no hubo detenciones, la indecencia política llega hasta ese extremo, al extremo de que las agresiones y las amenazas de muerte provenientes del entorno etarra, violento, como solo entiende el entorno etarra el ejercicio de la política, no son importantes, no son graves y por lo tanto no son merecedoras de detención, ni siquiera el lanzamiento de piedras o el más explicito lanzamiento de tornillos, en alusión a aquellas bombas con tornillería con las que ayer nos asesinaban, han sido merecedoras de al menos una sola detención, no hubiese sido políticamente correcto, mucho menos en campaña electoral.

Lo peor es la indecencia de los medios de comunicación, ayer no se hicieron eco de los insultos, de las agresiones, de las amenazas de muerte a Ortega Lara, como no se hacen eco de los homenajes a las víctimas, pero hoy en su indecencia se hacen eco del mitin de un asesino, de un terrorista, de alguien que perteneciendo a ETA nos han dicho que hay que permitirle pertenecer a nuestra sociedad, que hay que permitirle que se convierta en ser humano y que hay que permitirle que nos gobierne desde sus posiciones políticas más extremistas, y lo hacen, porque aquellos que ayer fueron insultados, agredidos y a quienes se amenazó de muerte en su mitin, hoy han interrumpido al terrorista, al asesino, al orador de ETA en sus proclamas, y lo ha hecho, no de forma violenta, con insultos, con amenazas como solo sabe actuar el entorno etarra, lo ha hecho de forma pacífica, tan solo poniendo la grabación de sus propias agresiones, de las amenazas de muerte que sufrieron, precisamente del mismo entorno que hoy escuchaba, sin injerencias al asesino, al terrorista, al orador de ETA, a Otegui.

Hoy al parecer, la indecencia hace que sea más mediática una interrupción pacifica al asesino, al terrorista, al orador de ETA, que los insultos, las agresiones y las amenazas de muerte a una víctima de ETA.

 

Hoy la indecencia de aquellos que exigían el derecho de Otegui a presentase a las elecciones, desoyendo incluso las sentencias de los tribunales, clamando justicia y democracia para el asesino, para el terrorista, para el orador de ETA, para Otegui, incluso la indecencia de aquellos que opinaban lo contrario, hace que todos callen ante el atropello de quien también quiere ejercer su derecho a participar de esas mismas elecciones, de quien también tiene derecho a la justicia y a la democracia, de quien también tiene derecho a participar de la política, hoy la indecencia política, mediática y social, permite que lo que es bueno para el etarra, no lo sea tanto para su víctima.

Hoy la indecencia política y el silencio mediático y social permite que el entorno de los asesinos, pueda silenciar nuevamente, ante la mirada al lado y al silencio de todos, sociedad, políticos y medios de comunicación, a las víctimas de ETA.

Es la indecencia de lo políticamente correcto.

Antonio Mancera Cárdenas

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