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No comparecer, ausentarse o desatender un servicio

  • Escrito por Redacción

gabrielaEn la Ley Orgánica 12/2007, de 22 de octubre, del Régimen Disciplinario de la Guardia Civil, se encuentra tipificada a tres niveles una sola conducta, cual es la de no comparecer, ausentarse o desatender un servicio. Es decir, la misma conducta puede abarcar, hasta tres niveles de gravedad (los únicos tres recogidos en la ley: muy grave, grave y leve). La recogida en el 7.12 se diferencia de la del art. 8.10, en que para ser considerada falta muy grave, el servicio desatendido ha de haber sido, por su naturaleza y circunstancias, de especial relevancia, debiendo ser apreciada tal suerte de relevancia en función de la naturaleza y circunstancias del servicio (STS 4544/2015, de 29 de octubre).

Por otro lado, nos encontramos con que igualmente, esta conducta puede llegar a suponer una falta leve, dado que en el art. 9.2 de mismo cuerpo legal vuelve a citarse como falta disciplinaria una conducta disciplinaria consistente en desatender un servicio. Reza el art. 9.2 de la siguiente manera: “La incomparecencia a prestar un servicio, la ausencia de él, la desatención o la colocación en la situación de no ser localizado para prestarlo”.

Resulta curioso cómo el legislador abarca entre las leves, una conducta como la del art. 9.2: “la colocación en la situación de no ser localizado para prestarlo”, refiriéndose al modo en que se puede llegar a ejecutar la acción de desatención del servicio. A juicio de sentido común, un modo cuanto menos, grave.

Habremos de estar por tanto, al transcurrir de los acontecimientos para atenernos a la posible calificación de la conducta como leve, grave o muy grave, considerando los matices incluidos por el legislador, como criterios diferenciadores entre los distintos niveles de gravedad. La naturaleza, fundamento y extensión de estos matices, habrán de ser estudiados de acuerdo a lo dispuesto en la doctrina sentada por nuestros tribunales.

Al hilo de lo anterior, la Sentencia de la Sala 5ª de lo Militar del Tribunal Supremo nº 1996/2011, de 11 de marzo destaca el hecho de la falta de distinción entre la conducta reprochada en el art. 8.10 y el 9.2, es decir, entre la grave y leve respectivamente, dada la similitud en la redacción de ambos artículos. Mientras el art. 9.2 habla de la incomparecencia, el art. 8.10 habla de no prestar un servicio. Por tanto, no cabe la diferenciación, la cual sin embargo, habrá de encontrarse entre la gravedad de las conductas sancionadas, tal y como argumenta el tribunal. Del mismo modo: “La ausencia de datos distintivos en la distinción típica de ambas faltas obliga a delimitar y determinar el correcto encaje de la conducta antidisciplinaria en cada caso, en función de las circunstancias del hecho y del autor así como de la clase de servicio de que se trate y la perturbación producida por la conducta del autor".

Como afirma igualmente la STS 4544/2015, de 29 de octubre: “Ello requerirá en cada supuesto indagar, entre otros extremos, tanto sobre la relevancia -no "especial", obviamente- que corresponda al servicio de que se trate, apreciada en función de la naturaleza y circunstancias de éste, como en el dolo, o clase de negligencia con que se hubiere comportado el sujeto obligado a desempeñar aquel servicio; así como en el grado de afectación o perjuicio -real o potencial- que, eventualmente, se hubiere ocasionado.

En definitiva, la incardinación típica de las conductas aludidas habrá de subsumirse, en uno u otro precepto, en razón de la específica entidad antidisciplinaria que la acción presente. Es decir en la gravedad de aquella, apreciada en función de los criterios de relevancia no "especial" del servicio desatendido, dada su naturaleza y circunstancias; en el dolo o clase de negligencia concurrentes en el comportamiento del agente; y en la afectación o perjuicio -real o potencial- causado a dicho servicio. Habrá de ser, por tanto, la ponderación de los términos y parámetros expuestos la determinante, en cada caso, de la incardinación típica de la conducta enjuiciada».

Por otra parte, bien jurídico protegido por la falta lo es el servicio en su consideración de actividad desempeñada por los miembros de la Guardia Civil en el cumplimiento de las funciones que el

ordenamiento jurídico asigna a este Cuerpo. En este sentido, recordar las obligaciones que les son conferidas a través de la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así como la Ley 11/2007, de 22 de marzo, reguladora de los derechos y deberes de los miembros de la Guardia Civil.

En los tres casos, es decir, en la modalidad muy grave, grave y leve, el bien jurídico protegido es el mismo, a saber, de forma concreta o específica, el interés del servicio considerado en sí mismo -y más propia o precisamente la correcta y adecuada prestación o ejecución del mismo es decir su funcionalidad-, y de modo amplio o genérico la preservación de la disciplina en cuanto que el mantenimiento de la misma resulta esencial para el adecuado cumplimiento de las funciones que corresponde desempeñar a los miembros del Cuerpo de la Guardia Civil, de naturaleza y estructura incuestionablemente militares, disponiendo a tal efecto el artículo 16 de la Ley Orgánica 11/2007, de 22 de octubre , reguladora de los derechos y deberes de los miembros de la Guardia Civil, que los miembros de la Guardia Civil: “deberán adecuar su actuación profesional a los principios de disciplina, jerarquía y subordinación …". En definitiva, es el eficaz o eficiente cumplimiento del servicio y, por ende, y de manera mediata, de las misiones que el artículo 104.1 de la Constitución encomienda a las Fuerzas y Cuerpos de seguridad, lo que en estos tipos disciplinarios resulta objeto de tuición.

El servicio, tal y como recuerda el Tribunal Supremo (STS 2610/2014, de 18 de junio), solo se cumple cuando se permanece en el mismo durante el tiempo requerido y se desarrolla la actividad que el mismo exige, de forma que la falta de alguna de estas dos circunstancias, da lugar al abandono del mismo. Es evidente que la mayor y más grave falta de permanencia es la no concurrencia inicial al punto asignado para prestarlo, por lo que en el caso de un retraso, como es el presente, habrá que estar a las circunstancias de los hechos y del autor para diferenciar si la infracción que ha cometido debe ser calificada y corregida como autor de falta leve o grave.

En resumen, la falta consistente en no comparecer, ausentarse o desatender un servicio consiste en una de esas faltas para las que en la práctica, habrá que estar sobre todo a cómo se han desarrollado los acontecimientos y su repercusión real en el bien jurídico que esta protege, toda vez que como toda falta, comprende la imposición de una sanción para la cual, a su vez, habrá que estarse en todo momento, al tan respetado y superior principio de proporcionalidad.

Graciela Rodríguez Pérez - Abogado

https://gracielarodriguezblog.wordpress.com/

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